El adiós de Camila Vallejo: “El progresismo va a volver a ser gobierno más temprano que tarde, pero no tengo ninguna aspiración de ser presidenta”
"Yo pretendo descansar al menos dos meses y estar con mi familia, no paro realmente desde el 2011, necesito ese espacio", dice la ministra Vallejo a tres días de dejar su cargo. En esta entrevista, además, asegura que no ha pensado en renunciar al Partido Comunista, dice que no trabajará en la fundación que creará el Presidente Boric al salir, que Vodanovic es un buen liderazgo para el futuro y aborda los ataques y hostigamientos que ha recibido en redes sociales. "Me ha generado ser centro de muchos ataques, con mucha violencia de género", plantea.
Por Martín Browne 8 de Marzo de 2026
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No es cualquier viernes al mediodía para la ministra Camila Vallejo en La Moneda. Es el último viernes en sus cuatro años como vocera. El próximo miércoles 11 de marzo José Antonio Kast asumirá como Presidente de Chile. Desde ese día, su oficina -esa que ha usado por cuatro años, que tiene adornada con cuadros de Salvador Allende y a la que tantas veces recurrió el Presidente Gabriel Boric para resolver controversias- será ocupada por Mara Sedini.
Vallejo se ve algo emocionada, pero también dice estar cansada. En La Moneda esperaban un cierre de balances, para resaltar logros, pero todo terminó eclipsado por la controversia con Estados Unidos, por el cable a China, que terminó por provocar que Kast cortara relaciones con el Gobierno a días del traspaso de mando.
“Es intenso, porque es como estar llegando a la meta, pero la pista empieza a ir en subida, no es plano, y mientras más te acercas, más se aleja, no acaba nunca. Ha sido muy muy intenso. Pero la energía sigue en pie”, dice Vallejo en esta entrevista, en la que deja claro que va a salir de la primera línea de la política para estar con su familia.
“Yo pretendo descansar al menos dos meses y estar con mi familia. No paro realmente desde el 2011, necesito ese espacio”, asegura.
Aunque agrega: “Pero sabiendo que en algún momento tengo que poder contribuir desde algún espacio a la articulación del progresismo. Yo creo que es fundamental para el país que el progresismo al menos esté coordinado para defender los derechos sociales, para impedir retrocesos democráticos y para pensar también en el nuevo ciclo político que va a venir más adelante”.
—¿Cómo han sido estos últimos días?
—Pensé que iba a ser un trabajo más de salida, más pausado, sin embargo ha sido un trabajo muy intenso. La situación es bien extraña, porque es como que estás entre ser gobierno, terminando de cumplir con tareas, al mismo tiempo que la conversación tiende a presentarte como un gobierno que ya no está presente, que no gobierna, sino que el que lo hace es el presidente electo y su equipo. Pero además se te exige mucho de ser gobierno, entonces es una tensión permanente, una situación muy extraña.
—¿Por qué?
—Porque choca esta intención de un sector de sacarte de el plano de las decisiones, pero al mismo tiempo te exigen que tomes decisiones.

Vallejo y la polémica entre Boric y Kast: “A veces uno presume demasiada buena fe de la contraparte”
La última semana fue tensa para Vallejo. En medio de la crisis política entre la Oficina del Presidente Electo y La Moneda, debió enfrentar un informe de Contraloría que cuestionó el uso del auto del Ministerio en tres ocasiones: un evento del Partido Socialista, otro del Partido Comunista y una ida al médico por una urgencia alérgica.
El informe, al que Vallejo respondió para apelar, le pegó duro, ya que para Vallejo el cuidarse en esos temas era algo sensible. El mejor ejemplo, dice, ocurrió la semana pasada. Para el primer día de clases de su hija viajó desde su casa a La Moneda en el auto del Ministerio. Ahí, una amiga le prestó un auto para que fuera manejando y estar presente junto a su familia.
Correr, comenta Vallejo, ha sido una tónica en los últimos meses de su gestión. Sobre todo, luego de ser madre por segunda vez, por lo que tuvo pre y posnatal en La Moneda y luego asistir en varias ocasiones a la sala cuna en el Ministerio de Hacienda.
En eso estaba en las últimas semanas cuando, por la polémica del cable a China, toda la relación con la Oficina del Presidente Electo se derrumbó. Vallejo hasta había alcanzado a tener una reunión en buenos términos con Mara Sedini en su oficina.
—¿Qué recomendación le dio a la ministra entrante?
—Más que recomendaciones le comenté cómo funcionaba el Ministerio. Y una de las cosas más importantes, desde el punto de vista de las comunicaciones, que a nosotros nos ha tocado enfrentar, es que a diferencia de los otros voceros, de distintas épocas, en este periodo en particular se ha intensificado mucho la comunicación a través de plataformas y redes sociales. Y eso implica un desafío adicional en las comunicaciones. Es mucho más dinámico. Mucho más rápido. Mucho más vertiginoso. Y eso pone una presión día a día en las tareas de los equipos y en la propia vocería. La pauta no solo la marcan los medios tradicionales, sino que también la conversación en redes sociales. Y ahí hay mucha desinformación, trolls, bots, y eso impacta muy fuerte.
También le comentamos otra cosa: que muchas veces desde afuera se ve como que ser Gobierno te permite un control de las comunicaciones y lo que se conversa en el país. Y eso dista mucho de la realidad. Este es un ministerio pequeño.
—¿Qué balance hace de su labor en estos cuatro años? ¿Le agarró la mano?
—Yo creo que con estos cuatro años uno se foguea muchísimo y queda muchísimo más preparada para las tareas que puedan venir hacia adelante. Yo ya tenía obviamente una trayectoria como dirigenta estudiantil, y después parlamentaria, de relación muy intensa con los medios de comunicación. Siempre me ha tocado estar muy en primera línea de la labor de comunicación. Imagínate, fui vocera de la Confech. Pero claro, es distinto eso a manejar la vocería de un gobierno con distintos partidos, más de 20 ministerios. Sí, hubo que día tras día ir agarrándole la mano.
—¿Fue muy frustrante terminar con una controversia y no haciendo el balance? Todo terminó con el cable a China.
—Todos teníamos las expectativas de centrarnos de manera tranquila en el balance de los cuatro años de gobierno, mas sabíamos que la realidad dista mucho de lo que han vivido otros gobiernos. Como Michelle Bachelet con el terremoto y tsunami de 2010.
—¿Qué reflexión hace de lo que pasó esta semana? El corte de relaciones entre la OPE y La Moneda.
—Yo no sé si un aprendizaje, más bien una reflexión, que a veces uno presume demasiada buena fe de la contraparte. Porque claro, nos prima el espíritu republicano, democrático, la buena fe de que no tengo por qué revelar lo que conversé en una bilateral o en una conversación telefónica con mi contraparte, porque evidentemente no se va, a nivel público, a desconocer o mentir sobre lo que sucedió en esa conversación.
—¿Ese fue el motivo por el que el Presidente no contó antes que había hablado con Kast?
—Yo tiendo a pensar que sí. O sea, frente a la insistencia a través de los medios de comunicación del equipo del presidente electo de negar que le habíamos informado de la situación que estamos viviendo con el cable chino, llegó a tener que finalmente decir la verdad de esa conversación, que hubo una conversación. Y no solamente una, la del 18 de febrero, en la llamada que hizo el Presidente Gabriel Boric al presidente electo, sino que también el traspaso de información que le hizo el canciller el 3 de febrero a su contraparte, el futuro canciller, donde también se planteó que existía esta situación con el cable submarino de China a Chile.
Entonces es lamentable que uno tenga que entrar a ese nivel de conversación de verdad o mentira y poner foco en eso en vez del problema de fondo, que es cómo Chile se para hacia el mundo frente a los cables submarinos, tanto sus riesgos como oportunidades. Pero al final se lleva por este tipo de polémica a un plano de conversación contingente, local, atravesado por otros intereses, más que los intereses que deberíamos guardar en torno a Chile como nación frente, insisto, a este tipo de tecnología.
—¿Y hubo errores comunicacionales del gobierno, en el fondo, que de nuevo fue esto de la información parcelada, que se dieron a conocer antecedentes en el transcurso de la crisis y no de inmediato? ¿Pudo ser mejor?
—Nunca fue un tema relevante tener que hablar de un decreto que no tenía ninguna validez administrativa. Porque lo importante era señalar que el proyecto estaba en evaluación. Y el proyecto siguió estando en evaluación a pesar de que había un decreto que había salido del sistema. Esto es cuando uno muchas veces firma papeles, los deja en su escritorio y después dice, no sé, es que hay que seguir evaluando.
Lo que pasa es que, a diferencia de un papel en el escritorio, es un decreto que se subió a un sistema, pero no tiene ninguna validez en la medida que no fue enviado a Contraloría. Entonces yo creo que se construyó un problema comunicacional con la idea de cambiar el foco de conversación, de lo grave que era que estuviéramos siendo sancionados por el gobierno de Estados Unidos simplemente por evaluar un proyecto, a ponerlo en el foco de un decreto sacado de un sistema informático que no tenía ninguna validez para instalar la sospecha sobre el gobierno. Y empezar con esta construcción de que el gobierno prácticamente estaba con otro tipo de intenciones. Yo creo que fue una elaboración, fue una articulación político-comunicacional.
—¿Va a ser el cambio de mando más tenso desde el regreso de la democracia?
—Yo espero que no, el Presidente lo manifestó, él tiene la confianza de que sea un cambio de mando tranquilo, que siga la línea de la tradición democrática y republicana que ha tenido nuestro país. Yo diría que espero que no sea, pero espero que la actitud que vimos del presidente electo vaya decantando en una actitud mucho más respetuosa de la institucionalidad y de la importancia de que a pesar de las diferencias, o las controversias que se puedan tener, se cuide y se resguarde ese momento.
—¿Ustedes no creen que también fueron, como gobierno, los que provocaron que se llegara este clima de tensión entre ambas partes?
—Por la vía de los hechos nosotros actuamos con especial prudencia y responsabilidad. Mira, un ministro de Transportes, que no evalúa los riesgos de seguridad ni de defensa de este tipo de proyectos, porque no le compete, pausa un decreto justamente para poder recabar más antecedentes frente a la gravedad de las denuncias que se nos presentan. El canciller le entrega esta información a su par en la bilateral el 3 de febrero. El Presidente, antes de que conozca el país y nosotros mismos la sanción de Estados Unidos, le dice al presidente electo, ‘sabe qué, creo prudente que nos sentemos a conversar de este tema. Independientemente de las decisiones que yo tome usted tiene que estar en conocimiento’.
O sea, no solo le informamos, dijimos conversemos, pausamos el proyecto, entonces no es cierto que no se le informó, no es cierto que no quisimos entregarle información de detalle, no es cierto que nosotros aprobamos y autorizamos un proyecto para empezar a operarlo porque no es así. Y no es cierto que tampoco le hayamos querido trasladar esta responsabilidad al gobierno de manera forzosa, estos son proyectos que requieren distintas tramitaciones y que evidentemente iba a trascender a nuestro gobierno. Entonces yo sé que en estas cosas siempre uno como que se presiona a la autocrítica, pero honestamente nosotros pudimos no haber informado nada, pudimos haber seguido el trámite de esto y no hubiéramos incumplido absolutamente nada de la Constitución, de las leyes ni de la normativa vigente. Sin embargo, decidimos informar, advertir, poner sobre la mesa…
—Enunciar.
—(Ríe) Enunciar, claro. Entonces entramos en estas disquisiciones si es que es lo mismo enunciar que informar, al final son nimiedades frente a lo que está de fondo, que es que Chile pueda soberanamente evaluar estos proyectos y que frente a amenazas o posibles riesgos haya una evaluación más rigurosa.
—Ministra, como parte de la crítica del gobierno entrante también se plantearon elementos negativos en el manejo fiscal, los amarres. Pareciera que hay una imagen muy contraria entre el país que dicen dejar ustedes y el que dicen recibir en la Oficina del Presidente Electo.
—Es que eso pasa cuando se contraponen solo relatos en abstracto, discursos. En un relato, en un discurso, caben muchas cosas, pero lo importante al final, para que la gente se forme su propia opinión, es ir a los hechos, a los datos concretos, a la realidad. Lamentablemente vivimos hoy día en un mundo donde todo se construye en función de discursos, relatos, quien logra el relato más convincente, quien golpea con la mejor cuña, y así nos vamos quedando con ciertas ideas. Sin embargo, no siempre esos relatos ni esos discursos se condicen con la realidad. Y ahí viene nuestra responsabilidad en lo que es la, como hemos dicho, integridad informativa, ¿no? Cómo aseguramos el derecho a la información de la gente para que pueda formar su propia opinión. Mire, nosotros recibimos un país con una inflación que venía al alza, llegó al 14%. Hoy día está en 2,4%.Y esto es no solo por la política monetaria del Banco Central, sino que también la política fiscal, que logramos trabajar de manera responsable para estabilizar la situación económica del país, por lo tanto no permitir que los precios se siguieran disparando.
Segundo, los homicidios. La tasa de homicidios desde 2016 venía al alza de manera brutal. Entonces no solamente logramos frenar esa alza, sino que ya logramos una baja.

—¿Usted está convencida de que este es mejor país del que recibieron?
—O sea, la situación macroeconómica al menos está mucho mejor y eso no lo decimos simplemente nosotros, lo han dicho exmiembros del Banco Central. Vuelvo al punto, en materia de seguridad ya tenemos una política nacional contra el crimen organizado que el gobierno anterior no tuvo. Hemos logrado tener bajo prisión a importantes líderes del crimen organizado, incluyendo el Tren de Aragua. Yo creo que es importante señalar que a veces los relatos son solo cuentos y que esconden mentiras que al final tienen patas cortas. O sea, se dijo que en Chile durante nuestro periodo de gobierno había aumentado la pobreza. Mentira. Eso no es real, es falso. La encuesta Casen dio cuenta que no solamente no había aumentado la pobreza, sino que había disminuido.
Si uno contrarresta datos, se va a dar cuenta que efectivamente Chile lo vamos a entregar en mejores condiciones de cómo lo recibimos, tanto desde el punto de vista fiscal, económico, en materia de seguridad, en materia de educación, en materia de salud y en materia de políticas sociales que se habían prometido mucho tiempo pero que no se habían cumplido y hoy día se están cumpliendo como la reforma de pensiones.
—¿Y esos logros no son a pesar de ciertas posiciones que tuvo la misma coalición de gobierno en el pasado? Como en materia de seguridad.
—Eso lo dicen quienes nunca quieren reconocer en un tantito así de cosas positivas del gobierno. O sea, cuando hay una buena noticia es a pesar del gobierno, cuando hay una mala noticia es culpa del gobierno. Eso es típico de quien no es capaz de reconocer en el adversario político nada bueno. Y lo hemos escuchado varias veces y yo creo que es muy deshonesto en materia intelectual. Al Presidente mucho se le exige autocrítica y el Presidente ha hecho varias veces autocrítica. ¿Y cómo se usa esa capacidad honesta del presidente de hacer autocrítica? Como otra forma de golpear al gobierno.
No hay capacidad de reconocer incluso cuando se hace autocrítica por parte del gobierno de que hay un proceso reflexivo que te permite avanzar. No, se usa para apuntarte con el dedo y para decirte arrepiéntete de lo que eres. Nosotros no nos arrepentimos de lo que somos. Es más, yo diría que todos estos avances son gracias a que hemos tenido un gobierno con un liderazgo, partiendo por el Presidente, que ha sido capaz de reivindicar la política y que ha sido capaz de buscar y encontrar acuerdos pensando siempre en cómo beneficiar y mejorar las condiciones de vida de las personas. Imagínate reforma de pensiones.

Vallejo, el 8M y el machismo en redes sociales: “Me ha generado ser centro de muchos ataques, con mucha violencia de género”
En las últimas semanas, además, la ministra Vallejo ha debido enfrentar ataques y hostigamientos en redes sociales por la manera en que se vistió para una vocería.
No solo eso, tras la reunión con Mara Sedini incluso circularon videos hechos con Inteligencia Artificial de la ministra Vallejo besándose con su sucesora en el palacio de gobierno.
—En las últimas semanas, posterior a una vocería, se viralizó mucho una imagen de usted con un vestido y después con las interacciones que ha tenido con Mara Sedini. ¿Siente que como vocera ha sido víctima de muchos ataques de ese tipo?
—Es una realidad para mí que desde 2011 mi exposición pública y mediática ha generado mucha conversación a nivel del espacio público y particularmente en redes sociales. Y eso me ha generado a mí en particular ser centro de muchos ataques, críticas, ataques obviamente de sectores muy radicales, con mucha también violencia de género. Y lejos de acostumbrarme a esto, lo entiendo como un problema y un fenómeno político que viven las mujeres, que tienen exposición y que se incrementa lamentablemente en esta era de no solo las redes sociales.
Entonces yo creo que es un fenómeno que hay que atender, no por una cuestión netamente personal, sino porque es un problema que está amenazando, obviamente, la convivencia democrática. Una cosa que parte, por ejemplo, siendo un comentario positivo de tu apariencia, deriva rápidamente después en un comentario, un ataque violento, ¿no? Misógino o de connotación sexual.
—¿Cómo es para usted vivir eso cuando, no sé, me imagino que le escriben cercanos para apoyarla cuando es trending topic? ¿Cómo es vivir eso fuera de la política?
—Yo trato siempre de sacarlo de la dimensión solo personal. Entiendo que hay un problema político detrás de esto o sea evidentemente que el machismo que está presente en la cultura chilena y mundial se expresa también a través de las redes sociales y se incrementa lamentablemente contra mujeres que tienen más expresión o presencia pública.
—En redes sociales había un comentario que decía: sabes que viene una crisis del gobierno cuando la ministra sale vestida así a una vocería.
—Claro, porque se presume como frivolidad, como… Una mujer en verdad calculadora, todo lo mide y lo calcula fríamente, entonces como la idea de un poco desalmada, la mujer es una cosa, no es un ser humano, no tiene alma, es frívola o es casi una máquina, un robot. No tiene capacidades propias. Yo llamaría a cuestionarse un poco porqué está esa mirada frente a las mujeres en el poder.
—En paralelo logró un hito para una vocera: ser madre y tener pre y postnatal en su paso por La Moneda. ¿Qué significa eso para usted?
—Obviamente maternar y ser ministra de Estado es un tremendo desafío. Y yo he podido hacerlo porque pude tener prenatal y postnatal. Obviamente pienso en muchas mujeres que trabajan y no tienen ese derecho, porque tienen precariedad laboral. O porque no tienen derecho a sala cuna. Yo tuve sala cuna. Pero de igual manera, aunque haya tenido ese derecho, es un tremendo desafío. Olvídate el nivel de logística diaria que tengo que hacer, sin dormir en la noche, en la mañana muy temprano, que preparar al bebé, lactar.
Tengo un horario fijado por ley para poder darle pecho a mi bebé y mientras tanto ver cómo viene una entrevista. Hay que resolver este problema, hay que tener una reunión. Somos como pulpos.
—¿Pensó en renunciar en algún minuto?
—Nunca. Yo, antes de asumir, le dije al Presidente que a pesar de que quería salir de la primera línea de la política asumí con alta responsabilidad y compromiso ser vocera de gobierno. Es un rol que es ingrato, pero que también disfruto porque entiendo la importancia que tiene.

“No he pensado en renunciar al Partido Comunista”
Pese a que Vallejo tiene claro que descansará en los próximos dos meses, aún no quiere hacer público en qué trabajará cuando salga de La Moneda. Eso sí, asegura que no será de las autoridades que trabajarán en la fundación del Presidente Gabriel Boric.
“Yo voy a tener otras tareas probablemente y mi propio camino, independientemente de que tengo la convicción de que si bien no voy a estar en primera línea, de que voy a bajar un par de cambios, quiero y debo aportar algo en la articulación política progresista”, dice Vallejo, quien en las últimas semanas también ha tenido conflictos con su propio partido, el PC, del que prefiere no hablar.
“No he pensado en renunciar al partido. Pero obviamente todos los temas de la militancia y de partido propiamente tal, podemos conversarlo después del 11 de marzo”, comenta Vallejo.
—¿Por qué cree que duró los cuatro años en la vocería? Se ha cuidado mucho del vínculo con su partido.
—Bueno, creo que tengo un buen equipo, creo que para mí es una parte del ABC, cada vez que hay un problema o una crisis, es: respirar profundo, dos pasos hacia atrás, recabar todo, tener una mirada particular y también global del problema, y luego salir a hablar. Creo que es simple, pero también a veces fácil de olvidar lo importante es que es eso en un contexto como local y global donde el ejercicio de la política parece ser del que pega más rápido y más fuerte con una cuña más controvertida.
—Se dijo mucho que al principio por lo menos se cuidaba mucho, que elegía las vocerías con pinzas, que no acompañó tanto a Izkia Siches. ¿Siente que fue así al principio?
—Yo creo que hay un sesgo un poco machista. Es lo mismo que con Tohá. Instalaron que tenía un conflicto con Tohá, con Siches. Siempre pasa con las mujeres, que probablemente vendía mucho la idea de que dos mujeres fuertes no podían estar en un mismo espacio y tenían que pelearse ese espacio, disputarse y tener tensión. No fue así el caso. Ahora, el tema de cuidar las vocerías, uno tiene que ser responsable con el rol que tiene. Nosotros tenemos que comunicar las decisiones de gobierno. Esto no se trata de llegar y salir a hablar cualquier cosa tiene una responsabilidad de Estado. Entonces antes de salir a hablar, comunicar, responder inquietudes tiene que haber una preparación. Tienes que tener todos los elementos sobre la mesa y eso implica un trabajo con la dinámica de las comunicaciones de que de un minuto a otro cambia todo. Todo eso requiere preparación.
Entonces cuando el Presidente a mí me pide ser vocera y que haga un buen trabajo, yo asumo que tengo que hacer un buen trabajo. Y que esto no es hablar por hablar, es hablar para comunicar con responsabilidad y eso implica siempre tener la mayor cantidad de información sobre la mesa para también hacer pedagogía en cada vocería.
—¿Es cierto que sale más cercana al Presidente de lo que entró?
—Es cierto que en el movimiento estudiantil, con el Presidente Boric no éramos amigos ni teníamos una relación cercana, solo una relación política buena, entendiendo que, a pesar de las diferencias que teníamos en el movimiento estudiantil, éramos parte de una misma lucha. Y yo creo que con el paso de los años, si bien hemos tenido algunas diferencias en el Parlamento, nos hemos ido conociendo más y entendemos que, aunque militemos en fuerzas políticas distintas, tenemos un proyecto de transformación común.
—¿No entra el bichito de querer volver a La Moneda, pero a la Presidencia?
—No gracias. Pero sí creo el progresismo va a volver a ser gobierno más temprano que tarde, pero eso no implica ninguna ambición ni aspiración de querer ser presidenta. No me gusta y no es lo mío. No me gusta tanta protocolaridad además. El progresismo volverá para continuar con los pendientes, como Sala Cuna, fin al CAE, y seguir abogando por un modelo de desarrollo en Chile productivo, que traiga más réditos para la gente. La experiencia de ser gobierno nos da tremendas experiencias para lo que viene. Pero eso no implica ninguna ambición ni aspiración de ser presidenta.
—¿Y al Presidente Boric lo imagina volviendo a La Moneda?
—Yo me imagino que hay muchas muchas posibilidades de varios liderazgos que tiene el mundo progresista. Obviamente, quien ya ha sido Presidente de la República, lo fue Bachelet dos veces, Piñera dos veces, cae de cajón, pero también hay otros liderazgos más en el sector. Se ha hablado también del alcalde Vodanovic y algunas parlamentarias. En fin, creo que el mundo progresista tiene liderazgos con experiencia en la gestión pública que son muy positivos.
—Pero usted no.
—Yo preferiría que no.
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