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13 de Marzo de 2026

Cristóbal Rodríguez, entrenador de las Diablas: “Este triunfo confirma que estamos en un gran momento y que, a punta de trabajo, se pueden lograr grandes cosas”

El entrenador de la selección chilena de hockey césped repasa la histórica clasificación de las Diablas al Mundial de Bélgica y Países Bajos 2026, el ascenso al mejor ranking FIH de la historia y el trabajo silencioso detrás del logro. Además, advierte que el equipo vive un “punto bisagra” y que el gran salto depende de profesionalizar la disciplina y atraer más recursos al deporte. "Este equipo de mujeres empoderadas se saca la cresta por entrenar: entrenan todos los días, son súper obedientes, disciplinadas y metódicas. Y al final, esto que está pasando ahora es el resultado de todo ese esfuerzo", recalca Rodríguez.

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“Muy cansado pero todo valió la pena”, comenta Cristóbal Rodríguez –el entrenador de la selección chilena femenina de hockey en césped–, solo unos días después de la gran victoria en las Qualifiers, donde las Diablas abrocharon los pasajes al Mundial de Bélgica y Países Bajos 2026, la segunda cita planetaria que disputarán en su historia.

Rodríguez está viviendo un sueño. Quizás es la semana más importante de su vida ligada al deporte. Y claro, fue seleccionado nacional por 13 años y doble medallista panamericano. Lleva el hockey en su ADN.

A mediados del 2024 recibió un llamado desde Chile y regresó al país después de ocho años viviendo en Bélgica, donde trabajó en clubes y en la federación de ese país.

Su experiencia lo llevó a ser el elegido para suceder a Sergio “Cachito” Vigil como el coach de las Diablas.

No fue una decisión sencilla. El proceso que lideró Vigil al mando de la selección fue extenso y exitoso luego de la primera clasificación de Chile a un Mundial en 2022. En esa ocasión, las Diablas terminaron en la 13° posición de la cita planetaria celebrada en Países Bajos y España.

Pero Rodríguez igualmente aceptó el desafío. Y un año y medio después, su gestión al mando de la selección rindió frutos: Chile ganó el Premundial frente a su gente, en la cancha Claudia Schüler; la casa del hockey chileno. Un hito inolvidable.

La secuencia del coach corriendo a abrazar a la arquera Natalia Salvador junto a todo el equipo quedará enmarcada para siempre en los libros de historia.

“Obviamente esta clasificación significa mucho. Si lo veo desde el lado personal, yo cambié mi vida por esto: yo estaba viviendo en Bélgica, súper bien, con mi familia, familia chilena. Y cuando se me ocurrió venir era una apuesta, donde obviamente sabíamos que las Diablas venían trabajando muy bien, con procesos interiores que han crecido mucho y era un poco un ‘fierro caliente’. Pero estuve dispuesto a subirme a este proyecto. Esta clasificación me da mucha alegría”, asegura Rodríguez en conversación con The Clinic.

“Por el lado colectivo, este triunfo confirma que estamos en un gran momento y que, a punta de trabajo, se pueden lograr grandes cosas”, agrega.

–Ese trabajo se vio reflejado en el ranking de la FIH: la selección apareció en el puesto 11° del mundo, su mejor ranking histórico. Chile está escalando cada vez más a nivel mundial.

–Esto viene de largos procesos anteriores. El mejor ranking que había tenido Chile en su historia era el 14°; cuando nosotros subimos ese proyecto, logramos estar 12° después de la Nations Cup. Luego bajamos al 15° después de la Copa América, y ahora volvimos al once, que nunca había estado tan alto.

Entonces, obviamente, con mucho el orgullo y lo que decía, se ha reflejado en el trabajo. Este equipo de mujeres empoderadas se saca la cresta por entrenar: entrenan todos los días, son súper obedientes, disciplinadas y metódicas. Y al final, esto que está pasando ahora es el resultado de todo ese esfuerzo.

Existe un esfuerzo detrás, un trabajo que nadie ve, que se ha reflejado en los resultados. Pero tú ves todo de primera mano.

–Piensa que nosotros no somos profesionales, como lo son en otros deportes. Cada jugadora tiene su vida paralela, ya sea como estudiante, o como profesional de oficina. Entonces, tenemos la suerte de que quizás han encontrado algunas oficinas o corporaciones que las bancan, y que les dan permiso para llegar tarde al trabajo o para faltar porque tienen gira. Pero no todas las empresas, ni todas las universidades, lamentablemente, son así.

O sea, a nivel estudio, hay jóvenes que tuvieron que congelar este año por todo lo que se viene. O en la universidad le dicen, bueno, elige, ¿quieres ser abogada o quieres ser hockista? ¿Quieres ser ingeniera o quieres ser hockista? Y claro, ellas están tan convencidas que todavía pueden ser hockistas que prefieren congelar y antes de privilegiar ser abogadas o ingenieras, prefieren el esfuerzo y la satisfacción de ser Diablas.

Mencionaste que este proyecto era como un “fierro caliente”, ya que venía un proceso muy largo con “Cachito” Vigil, que sigue ahí presente en las divisiones menores. ¿Cómo viviste este nuevo desafío?

– Si bien viví ocho años en Bélgica, obviamente uno sigue conectado con todo lo que está pasando acá; con tus amigos, tu familia. Entonces yo miraba este proceso desde afuera. Y sí, lo que he visto ha sido que la federación ha hecho un trabajo muy bueno, que están todos alineados.

No existen bandos políticos, por decirlo así, sino que existe una sola familia que quiere avanzar todos al mismo lado y que todos tratan de hacer los mejores esfuerzos para que el hockey siga mejorando. Bajo esa perspectiva, yo creo que ha sido fundamental que la federación está intentando de todas maneras descentralizar y masificar el hockey. Y eso hace que haya muchísima más gente que cuando yo me fui.

Al mismo tiempo, esa estrategia hace que la calidad suba, porque al final es una línea continua: si hay más gente, hay más probabilidades de tener mejores jugadoras. Ahora no quedó para este proceso, pero Jose Gutiérrez es un jugadora que viene de Villarrica. Sofi Messen, que está en el Junior y juega en el equipo adulto, es una jugadora de Temuco. Y así han ido saliendo jugadoras; está Gala Hernández, de Viña del Mar, que también está en el Junior y es un muy buen proyecto.

Entonces, todo esto es gracias a este trabajo de masificación y descentralización que está llevando a cabo la Federación. Y bajo esa perspectiva, mi tarea, cuando asumí el proyecto, es poner énfasis en eso también, y poder contar, ver y visitar la mayor cantidad de jugadoras que sean posibles seleccionadas.

Darle continuidad a todo este proceso.

–Sí, porque al final, queramos o no, las jugadoras van ganando mucha experiencia, pero también hay un desgaste normal. Y hay un trabajo que se está haciendo en divisiones inferiores que está haciendo que encontremos selecciones Sub 14, Sub 16, Sub 19, con jugadoras bastante interesantes y con muy buena proyección, que serían eventualmente el recambio de estas Diablas, y que vivan el mismo proceso a través de la mano de “Cacho” como líder de la parte juvenil, más todos los entrenadores que están ahí y que hacen un nuevo trabajo.

¿Hay conversaciones constantes con “Cachito”?

–Sí, sí. De hecho, este año yo también voy a trabajar con divisiones inferiores. Y ahí estamos en permanente contacto y estamos trabajando juntos en el fondo. Y “Cacho” también es una persona muy abierta. Para el Premundial, por ejemplo, estuvimos mensajeándonos todo el tiempo. Tenemos conversaciones, y una relación muy buena y abierta.

Un año lleno de desafíos para las Diablas

–En unos meses viene la Nations Cup –que entrega cupos a la Pro League– como antesala al Mundial. Es un año muy desafiante para las Diablas.

–Es un año de mucha competencia. Viene la Nations en junio, como tú decías, después viene el Mundial y después viene los Juegos Odesur. Y los Odesur son inmediatamente después del Mundial: parten el 12 de septiembre y el Mundial se acaba el 30 de agosto. O sea, entre que terminemos de jugar el Mundial y estemos de vuelta en Chile, probablemente sea el 1 o el 2 de septiembre, y nos vamos a tener que ir enseguida a los Odesur. Eso va a ser muy duro.

Para preparación la idea es conseguir fondos para poder meter una gira corta a Buenos Aires en mayo. Aún no anuncian oficialmente la sede de la Nations pero al parecer sería en Nueva Zelanda. Si eso pasa, mi idea sería, ojalá, antes de Nueva Zelanda, pasar por Australia, jugar un par de partidos para después ir a Nueva Zelanda a jugar a Nations. Y hacer algo parecido para el Mundial, quizá hacer un pitstop en España, jugar ahí un par de partidos contra España, para después viajar a Bélgica o Holanda.

–Volviendo a las Qualifiers, ¿cómo viviste el shootouts frente a Japón?

–Con nervios, pero al mismo tiempo con tranquilidad ya que teníamos al arco a la Nati, que todos sabemos lo que representa. Y también algo que suena irreal, pero siempre que jugamos en nuestra casa, en la casa de Claudia Schüler, algo divino pasa. Yo nunca en mi vida había visto a dos japonesas resbalarse en los shootouts; me da para pensar o quiero creer que Claudia también nos estaba ayudando de arriba.

Claudia está muy presente en el equipo, es parte de la motivación y de todo el trabajo que hacen las Diablas. ¿Cómo percibes su presencia en el equipo?

–Está presente en el día a día. Me tocó entrenarla cuando era niña, y éramos muy cercanos. Mientras ella padecía su enfermedad, yo estaba permanentemente desde Bélgica hablando con ella. Es más, el día que ella fallece yo le mandé un mensaje para saber cómo estaba. Me pregunté tiempo después si habrá leído el mensaje. Son detalles que te ponen los pelos de punta. Pero es una tremenda persona, tremenda deportista y cala hondo en todas compañeras de equipo, porque es una persona muy querida. Por eso tratamos de que esa preocupación, o ese sentimiento hacia Claudia permanezca siempre.

Y por eso me parece perfecto que el estadio se llame Claudia Schüler; por eso me parece perfecto el mural en su honor. Es demasiado importante lo que ella inculcó como deportista y como persona en este grupo de Diablas.

Cristóbal Rodríguez: “Nos falta ser profesionales, y para ser profesional lo que falta son recursos”

Natalia Salvador comentaba que la “pata coja” de las Diablas es la falta de descanso, y recalcó que son un equipo con mucho talento pero que no son profesionales. O sea, el lunes después de la victoria en las Qualifiers muchas estaban temprano en el trabajo o de vuelta en la universidad ¿Compartes esa apreciación? ¿Qué es lo que falta para dar el salto al profesionalismo?

Concuerdo con lo que dijo la Nati. Nos falta ser profesionales, y para ser profesional lo que falta son recursos. Y es difícil obtenerlos si no es del área privada. Ahora, lo que habría que inventar es ver cómo logramos hacer un producto que sea vendible para poder tener esa adaptación de recursos. Algo como lo que hizo el rugby.

El Super Rugby Américas.

–Claro, inventaron esa liga. Entonces dices, bueno, ¿por qué no hacer algo parecido con el hockey? Quizás que Argentina juegue con dos o tres provincias. Buenos Aires juegue con Buenos Aires y se ponga un nombre. Uruguay se ponga un nombre y que Chile se ponga otro. O que Chile tenga dos equipos. Hay que inventar algo así para ser profesionales.

Pero la gran diferencia que veo con el rugby es que en ese sentido, el World Rugby aporta mucha plata para la liga, y ese no es el caso del FIH. Tendría que ser todo en versión privada, pero tampoco hay mucho interés de los privados porque creo que somos una cultura muy poco deportista. Entonces, cuesta convencer a las empresas de que quizás un aporte económico pueda ser retribuido a través del deporte. Y creo que ahí sí hay un punto de trabajo a nivel político, donde quizás habría que mejorar leyes del deporte o tener más ayudas para las empresas que quisieran aportar a diferentes tipos de deportes o disciplinas deportivas.

–Pareciera que el hockey chileno no tiene techo. Con tu experiencia viviendo en Bélgica, ¿en qué punto está Chile hoy en día en relación a las selecciones top?

Yo creo que estamos en un punto bisagra. ¿Por qué te digo bisagra? Porque esto puede despegar o se puede estancar. Eso va a depender de seguir teniendo estos logros que tienen las Diablas día a día, por ejemplo. ¿Y cómo se hace eso? Creo que no hay secreto. O sea, el único secreto es entrenar y entrenar. Si nosotros no logramos que las divisiones menores entiendan esa cultura deportiva de remar contra la corriente, de lo que significa vivir en este país y no tener esa ayuda de las empresas o de las instituciones educacionales para permitir que los deportistas se entrenen, será difícil.

Somos una de las disciplinas que más entrenan en el mundo. Si tú ves a la selección de Bélgica, que son 4° en el mundo, ellas se entrenan por concentrado. Con suerte, si están en periodo de competencia, se entrenan una o dos veces por semana y hacen concentrado una vez al mes de cuatro o cinco entrenamientos.

Nosotros no paramos: entrenamos de lunes a jueves todas las semanas de 7 a 10 de la mañana. Y las chicas se acuestan tarde porque van a su club el día martes, y el miércoles están a las 7 de la mañana entrenando. No tienen el descanso suficiente ni la alimentación como debería ser. Así y todo, están de pie y rindiendo.

Ese esfuerzo de las chicas que nadie ve, si se pudiera mejorar al ser profesional, yo creo que ahí sí habría un despegue muy importante.

–Lo último, además de la Pro League, asoma en el horizonte el desafío de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. ¿Cómo proyectas esos objetivos?

–Sí, están los dos como objetivos. El Top 10 también está como objetivo. Todo va a depender de la capacidad de trabajo que tengamos y de la ayuda económica que tengamos para poder salir a competir y a prepararse. Yo creo que la gran diferencia que tuvimos entre la Copa América y este premundial fue que ahora tuvimos dos giras: metimos diez partidos, 15 si contamos diciembre; versus Copa América, que tuvimos dos partidos con Uruguay, que no estaba completo y dos partidos con Argentina B. Entonces, metimos cuatro partidos con equipos AB por decirlo así, nosotros también con equipos AB porque estábamos sin las europeas. Entonces uno piensa, ¿cuál es la diferencia? Ahí está.

La preparación.

–Tu tienes que competir, y si puedes competir contra equipos top ten, mejor, porque al final es ahí donde está la diferencia. El recibir y no tener tiempo para pensar. Y ejecutar es muy diferente a recibir, mirar, pensar y ejecutar. Es un mundo de diferencia. La preparación y los entrenamientos tiene que ser muy buenos. En ese sentido, para que el entrenamiento sea ideal, las chicas tienen que descansar, tienen que alimentarse bien y tienen que estar dispuestas a ojalá dedicarle 100% del tiempo al hockey, pero eso hoy es imposible.

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