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Sandro Baeza/The Clinic

Ciudad

24 de Marzo de 2026

El relato de una transportista escolar que advierte las repercusiones del alza de las bencinas: “Los apoderados no están en condiciones de asumir un alza así”

Con más de tres décadas al volante, Elly Martínez, vicepresidenta de la Confederación Nacional de Transporte Escolar de Chile (Confentetuch), advierte que el histórico incremento en el precio de las bencinas duplicará sus costos mensuales y podría llevar al límite a un oficio que, señala, ya no resiste nuevos ajustes sin golpear directamente a las familias. De todas formas, el Gobierno confirmó que buscarán extender un bono para transportistas escolares por los próximos seis meses para amortiguar el alza, aunque en el gremio mantienen la incertidumbre.

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Con el motor encendido antes del amanecer, los transportistas escolares comenzarán sus jornadas haciendo cálculos que ya no cuadran. Así lo prevé al menos Elly Martínez, quien trabaja en el rubro desde hace más de treinta años, cuando se le consulta por el histórico aumento en el precio de las bencinas anunciado por el gobierno del Presidente José Antonio Kast.

Pese a que el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, confirmó que buscarán extender un bono de $100 mil mensuales a transportistas escolares para enfrentar el alza por seis meses, la preocupación del rubro sigue latente. Esto, ante la incertidumbre de cómo afectará en el día a día el alza de las bencinas.

Y es que, más allá del encarecimiento de los recorridos —sumado a la incertidumbre que generan las medidas del Ejecutivo, como los cambios al mecanismo de estabilización del valor de los combustibles, más conocido como Mepco—, los conductores y dueños de furgones escolares enfrentan un escenario que amenaza con tensionar sus presupuestos y la rutina de miles de familias, justo cuando el año académico comienza a tomar ritmo.

La historia de Elly Martínez se vuelve representativa. Antes de convertirse en vicepresidenta de la Confederación Nacional de Transporte Escolar de Chile (Confentetuch), ya llevaba años al volante, periodo en el que ha visto de todo: desde aumentos de precios de las gasolinas, hasta cambios regulatorios y crisis que han puesto a prueba la continuidad del oficio.

Partió en 1996, cuando el rubro tenía otras reglas y los costos eran más predecibles. Desde entonces, dice, ha aprendido a ajustar tarifas, negociar con apoderados y sostener un servicio que muchas veces depende más de la confianza que de los números. “En principio fue como un aporte para el hogar, luego se transformó en el ingreso principal para nuestra familia”, señala a The Clinic.

“Me gusta mucho porque cada día es diferente de acuerdo al ánimo y la energía que recibo de los niños”, añade cuando se le consulta sobre su trabajo.

Según relata la transportista escolar, su rutina se divide por tramos: inicia cerca de las 6.30 de la mañana hasta las 8.30 horas, y luego desde las 11.30 hasta las 13.30. Más tarde, la transportista escolar se toma un descanso de una hora para almorzar, y luego vuelve al ruedo a eso de las 15 horas, y hasta las 18 horas.

Martínez cuenta que “es muy importante la confianza depositada de los padres hacia mí, eso se demuestra en los años de trabajo y las recomendaciones de otros apoderados que han usado el Servicio de Transporte Escolar. Muchas veces pasamos a ser parte de la familia con los pequeños en contarnos sus alegrías, tristezas y pedirnos hasta consejo. Eso se gana siempre con responsabilidad y calidad en el servicio”.

Junto con ello, cuenta que, con el paso de los años, el transporte escolar se volvió su principal fuente de trabajo, e incluso le permitió pagar las carreras universitarias de sus hijos. “De este trabajo vivo”, asegura.

El impacto del alza de las bencinas en el transporte escolar

Respecto de cómo crecerán sus gastos ahora que subirán los valores de las bencinas —con incrementos de hasta $370 por litro en la gasolina de 93 octanos y de hasta $580 en el diésel, los que comenzarán a regir desde este jueves—, Martínez plantea que si antes desembolsaba $300.000 mensuales, ahora estima que los costos ascenderán a $600.000.

“Me preocupa, ya subí en marzo la mensualidad y no podré hacerlo nuevamente, pensando que mis apoderados también viven de un sueldo y este periodo puede ser muy largo. No solo subirá el combustible también habrá un alza en alimentos y otras cosas”, explica.

Sobre elevar las tarifas, del transporte escolar Martínez indica que “quizás tendría que hacerlo, pero por ahora les subí en marzo no puedo hacerlo mínimo en unos seis meses más”.

“Lamentablemente, nosotros somos los últimos en quienes podrían pensar las autoridades. Nuestro llamado es que se acuerden de nosotros”, acota, y concluye diciendo: “le pediría al Ejecutivo revisar nuestra situación, prestamos un servicio muy importante del cual dependen muchos padres para poder ir a trabajar. Somos los tíos o tías a quienes los padres les entregan las llaves de sus casas para dejar a los niños, porque ellos llegan más tarde”.

Por su parte, Verónica Contreras, presidenta del gremio de transporte escolar, declara que “esta alza (de las bencinas) es un golpe fuerte al gremio del transporte escolar, porque las tarifas ya estaban listas, fueron fijadas entre fines de febrero y principios de marzo. Entonces, uno no puede ahora decirle al apoderado que hubo una alza del 60% en el gasto”.

“Nosotros trabajamos con un sector de apoderados que son de clase media hacia abajo, también con muchos niños que son vulnerables. Entonces, ellos no están en condiciones de asumir un alza así, para nada. Ellos hacen un tremendo esfuerzo para poder contratar un transporte escolar, no es un lujo o comodidad para ellos, es una necesidad, porque son personas que se van temprano a trabajar y que dejan a sus hijos muchas veces en la casa esperando al transporte”, acota la presidenta de Confentetuch.

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