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La diputada Consuelo Veloso comenzó a militar nuevamente en el Frente Amplio el 16 de marzo del 2026. Foto: Cedida.

Política

27 de Marzo de 2026

Tras dos años de su renuncia, diputada Consuelo Veloso vuelve a militar en el FA: “La ultraderecha no se combate con caminos individuales”

Su salida de Revolución Democrática se dio en plena crisis del Caso Convenios. Pero ahora sostiene que "el Frente Amplio siempre ha sido mi proyecto". En esta entrevista, explica su retorno, plantea que la izquierda debe reconectar con nuevos sectores, como el mundo creyente y migrante, y lanza duras críticas al arranque del gobierno de José Antonio Kast.

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En septiembre de 2023, la diputada Consuelo Veloso dejó de militar en Revolución Democrática, luego de que estallara el Caso Convenios, que tuvo entre sus protagonistas a miembros de dicho partido. “Se ven defensas basadas en vínculos personales más que por la necesidad de resguardar el proyecto político”, dijo a The Clinic al hacer pública su renuncia.

Dos años y medio más tarde, Veloso cambió de parecer y, ahora que Revolución Democrática es parte de un partido más grande, el Frente Amplio, se reintegró oficialmente a las filas del partido del expresidente Gabriel Boric desde el 16 de marzo de este año.

Ingresó en 2015 a las filas de RD y, a pesar de que se había distanciado de dicho proyecto, hoy sostiene que “el Frente Amplio siempre ha sido mi proyecto”. Sobre eso, agrega que su partido “tiene un proyecto para hacer más feliz a la gente y eso es precisamente lo que yo quiero”.

La diputada Consuelo Veloso nunca dejó el comité parlamentario del Frente Amplio aún cuando había renunciado a la militancia de Revolución Democrática. Foto: cedida

—¿Cuándo se hizo oficial esto y por qué volver a militar en un partido o en un conglomerado del cual usted se había apartado antes?

—El FA siempre ha sido mi proyecto. Ingresé en 2015 a Revolución Democrática y hoy día simplemente se completa un proceso. La ultraderecha no se combate con caminos individuales. Básicamente hay que estar donde hay que estar y, para mí, el FA es el lugar donde hay que estar ahora para proteger a las personas.

—¿Y qué cambió para que tomara la decisión de volver al Frente Amplio?

—Nunca me fui del FA, sino más bien di un paso al costado de un proyecto político que hoy es parte del FA, que es mucho más grande que el lugar del que yo me aparté.

De hecho, yo jamás abandoné el comité del FA dentro del Congreso. Lo que hemos construido a lo largo de estos años ha fortalecido inmensamente mi claridad y mi certeza de que ese es el lugar en el cual se encuentran las ideas que yo creo son mejores para defender a mi gente y, al mismo tiempo, que conforme a la experiencia de haber sido gobierno, el entendimiento de las cosas ha sido fundamental para poder tener la seguridad de que es la mejor decisión que podría tomar hoy día y de que es el lugar y las personas con las cuales quiero enfrentar el desafío que estamos viviendo, que es frenar a esta ultraderecha.

—Usted postuló nuevamente a la Cámara; sin embargo, por un cupo del Partido Radical. ¿Hubo acercamientos a esas ideas o fue un mecanismo para llegar a la Cámara?

—Mi decisión de ir en un cupo por el Partido Radical obedece a un momento electoral en particular, al mismo tiempo en que, por cierto, es un partido que, por su historia, para mí tiene el respeto suficiente y, de hecho, siempre voy a estar muy agradecida por ese espacio que permitió que yo siguiera representando a mi gente.

Ahora, en este momento político, lo que se demanda es otra cosa. Ingresé a Revolución Democrática en 2015. Hoy simplemente se completa esa etapa y en miras, por cierto, a poder aportar con desafíos que tiene pendiente la izquierda. Como, por ejemplo, y es una de mis prioridades, además de la ruralidad, de la agenda anticorrupción y antiabusos, me interesa sobremanera que como izquierda podamos acercarnos a dos mundos que me parecen fundamentales: la población migrante y la población que profesa la fe. Soy creyente y, por lo tanto, sé que hay un espacio muy grande, o más bien natural, en que se encuentran las izquierdas y el mensaje de Jesucristo.

—¿Qué destacaría como lo más llamativo o qué le preocupa de la instalación del Gobierno del Presidente Kast, que de alguna manera ha activado a la oposición?

—La idea fundamental respecto a lo que ha ocurrido en este tiempo es que hubiéramos querido esperar más, pero lamentablemente el gobierno de José Antonio Kast no se hizo esperar y, con total brutalidad, han sido muy bruscos en desplegar su agenda ideológica. Bajo muchas excusas han justificado afectar el diario vivir de las personas.

Yo dudo, y esperemos que no ocurra algo más grave, de lo que ya ocurre al momento de afectar el mecanismo de estabilización de precios del combustible, porque su impacto es multidimensional. Al terminar con la gratuidad para personas de más de 30 años, que en el fondo afecta directamente a personas de clase trabajadora; los decretos ambientales que hacen retroceder a Chile, que es una capital turística… y podríamos seguir.

Diecinueve millones de personas que habitan este país hoy día están peor de lo que han estado durante décadas por las decisiones políticas que ha tomado José Antonio Kast. Tiene que dejar de echarle la culpa al empedrado y tiene que hacerse cargo de gobernar, puesto que, independiente de lo que haya ocurrido antes, el presidente electo es él.

—A propósito de que han habido algunos miembros de la oposición que han solicitado renuncias de algunos cargos, ¿apuntan también a esa línea?

—En lo que puedo hablar como FA, el propósito del partido ha sido apuntar a la construcción, a poder aportar en lo que sea posible. Por lo tanto, consecuentemente, eso implica dar un lapso de tiempo razonable en el cual se puede evaluar con más antecedentes el desempeño de los ministros.

Ahora bien, por otra parte, en lo que respecta a mi opinión personal como parlamentaria, creo que la oposición debe redefinir lo que es ser oposición. Hay una caricatura —entre tantas otras— respecto a lo que implica ser oposición, como un conjunto de personas que solo obstaculizan porque el otro no es de mi equipo, pero ser oposición es mucho más profundo que eso, evidentemente, y tiene que ver con que tenemos ideas de país distintas.

—Sobre el acuerdo que tuvo el Partido Socialista, el PPD y el PL con el oficialismo para presidir el Senado, ¿no teme que de alguna manera la centroizquierda haga acuerdos con el oficialismo dejando atrás al Frente Amplio y al Partido Comunista cada vez que se haga conveniente?

—No creo que la razón del acuerdo administrativo celebrado en el Senado sea empezar a construir puentes con la derecha y dejar atrás puentes con los aliados naturales, que sería el mundo de las izquierdas. De hecho, creo que este tránsito entre ser oficialismo y luego ser oposición —sobre todo en las condiciones en las que nos encontramos dentro del Congreso Nacional, tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados, donde tenemos minoría— es lo que ha motivado esta conversación de acuerdo administrativo: un sentido más bien estratégico que ideológico. No tendría sentido que fuera de otra forma.

—¿Cuál cree que es el desafío más importante que tiene la oposición de cara a estos cuatro años de gobierno?

—El mayor desafío que tenemos frente al gobierno de José Antonio Kast es, indudablemente, ser la oposición más firme y más hábil a un gobierno que en dos semanas dio muestra de que su visión de país pretende imponerla sin ninguna amortiguación, atropellando, desconsiderando la realidad del país y desconsiderando también la importancia del diálogo, puesto que han avanzado por decreto.

No podemos ser solo reaccionarios; tenemos que proponer un camino distinto, porque la izquierda, en su matriz, tiene una propuesta de mundo que busca que los trabajadores vivan mejor, que tengan un reconocimiento justo al hecho de que contribuyen a la generación de riqueza.

—Sobre su pasado en RD, usted dijo que se iba de dicha tienda porque no había actuado con tanta fuerza para evitar más malas prácticas y que se actuaba con amiguismo. En caso de que el Frente Amplio se vuelva en algo similar a la vez anterior, ¿usted dejaría el partido?

—Militar en un partido político siempre nos exige más y no menos. Y un proyecto político es mucho más que una persona en particular, sobre todo el FA, que de hecho tiene su nombre en tanto agrupa distintos espacios políticos que en su momento tenían matices, pero que, a la hora de decidir hacerse parte de un todo que es este partido único, deja atrás una parte de lo propio para construir algo de muchos. El Frente Amplio es mi proyecto político.

Mi decisión de completar este proceso de estar legalmente afiliada viene de esta unidad en las ideas, viene desde lo que falta por construir y que creo puedo aportar a muchos otros que ya están construyendo en estas direcciones que yo comentaba. Eso es lo que motiva mi entrada.

Lo que ocurrió, ocurrió en momentos particulares. Se pudieron hacer muchas cosas mejor, indudablemente, pero es parte de los procesos también el poder mirar hacia atrás y ver qué cosas tanto el resto como yo pudimos haber hecho distinto. Pero el momento demanda que, indudablemente, miremos hacia el futuro.

Puedo aportar a que el FA represente hacia afuera, frente a la ciudadanía, de mejor manera eso tan bueno que, a mi juicio, es ofrecer un proyecto para hacer más feliz a la gente, y eso es precisamente lo que yo quiero.

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