Política
13 de Agosto de 2026Marcela Sandoval: “La conducción del Frente Amplio quedó al debe en la fallida compraventa de la casa de Allende. Enfrenté ese proceso sola”
La exministra de Bienes Nacionales es candidata al comité central del Frente Amplio, en una elección que se realizará este fin de semana junto con la renovación de la directiva nacional. En ese contexto, Sandoval arremete contra la timonel de la colectividad, Constanza Martínez, a quien acusa de dejar al partido “ensimismado”, y cuestiona que la militancia “solo esté en movimiento cuando hay campañas”. Sobre el episodio que la dejó fuera del gabinete de Gabriel Boric a inicios de 2025, señala: "Cerré ese capítulo cuando se decidió no perseverar en la investigación penal".
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Fotos con la diputada Gael Yeomans ha compartido en las últimas semanas la exministra de Bienes Nacionales Marcela Sandoval.
La periodista, quien dejó el gobierno de Gabriel Boric tras la fallida compraventa de la casa de Salvador Allende en enero de 2025, es candidata al comité central de su partido, órgano de deliberación y de coordinación política de la colectividad.
Si resulta electa o no lo sabrá este 15 y 16 de agosto, cuando se realicen los comicios para ese espacio —que contempla poco más de cien plazas— y para, además, la directiva nacional, que Yeomans le disputa a la actual presidenta del Frente Amplio, Constanza Martínez.
La conducción es criticada por Sandoval, quien rememora su salida del Ejecutivo para argumentar su desapego con la exdelegada presidencial y el apoyo que le brinda a la diputada Yeomans.
—¿Qué la motiva a ser candidata al comité central?
—En primer lugar, me sedujo la convocatoria de Gael Yeomans. He tenido varios roles dentro del Frente Amplio, particularmente cuando existía Revolución Democrática. Fui secretaria general en ese entonces y también tuve roles poco vistosos. Hoy se necesita un comité central mucho más incidente, decisivo, con cuadros que representen distintas trayectorias. En ese sentido, consideré que tengo un peso que era necesario poner a disposición de esta lista (Unidad para Avanzar).
Por eso, además, sentí que uno tiene que estar al servicio de los proyectos. Hoy en día el Frente Amplio está en un momento en el que requiere un cambio de timón, cumpliendo un rol dialogante, articulador con la oposición, pero indudablemente ese cambio de timón también pasa por el tipo de cuadros que pueden estar en la orgánica.
—¿Qué le ha faltado al Frente Amplio con la administración de Martínez?
—Desde que fui ministra militante vi a esta conducción muy ensimismada, muy hacia adentro, cautelosa. Uno pudiera justificar ese hecho porque éramos gobierno, pero en eso faltó estar más a la ofensiva en momentos en que se requería más despliegue para reforzar mensajes que fortalecieran las acciones del gobierno, que se hicieran visibles políticas sociales en las que se avanzaba y donde los partidos cumplen un rol.
También hay momentos en que cuando tú eres parte de una coalición de gobierno y además tu presidente es del Frente Amplio, y hay cuestiones con las que no estás de acuerdo, o puedes hacer ver que se puede tomar otro rumbo, tienes que presentar esas discrepancias. Existían espacios así y no hubo una actitud ni propositiva ni a la ofensiva. Ese estado, que llamo “ensimismamiento”, es por el que hoy el Frente Amplio debe mirar más hacia afuera que hacia adentro.
—¿Se desaprovechó que la Presidencia de la República fuera del Frente Amplio?
—No, o sea, indudablemente era una oportunidad tener la Presidencia. Eso será un valor histórico. Lo que se desaprovechó, más bien, fue la conducción política, los momentos de oportunidad para hacer más visibles los avances del Gobierno y aquellos puntos que eran críticos, hacerlos ver. Y también cómo se suma a la militancia: cuando se es gobierno, la militancia tiene que estar activa, no puede irse para la casa. No puede estar la militancia solo en movimiento cuando hay campañas. Eso fue lo que pasó en estos años de conducción.
Sandoval: “Esto de tener una presidenta 24/7 me parece que ha sido una caricatura”
—¿Esa pasividad se trató de remediar con el congreso ideológico?
—El tema del congreso era un mandato, un acuerdo del propio partido. Efectivamente los momentos congresales activan a la militancia y son momentos oportunos. La verdad es que he visto a esta directiva más preocupada de estar en contacto con concejalías, regiones, dirigencias sociales que en ningún otro año.
Lo que digo no es una crítica liviana, sino más bien porque los tiempos políticos hacen mirar otros asuntos, priorizar otras acciones, pero no solo nos podemos acordar de las dirigencias sociales y estructuras regionales solo cuando estamos en momento de campaña. Esto debe ser parte de una práctica de funcionamiento. Eso da amplitud.
—Ahora, desde la lista oficialista dicen que la discusión no se puede llevar únicamente al Congreso o capturar la discusión en lo que pase allí. ¿No tienen un punto válido?
—Esto de tener una presidenta 24/7 me parece que ha sido una caricatura, porque muchos partidos tienen o han tenido a un parlamentario a la cabeza. Eso no significa que la orgánica funcione mal o menos. Lo que importa es cómo se organiza el partido, la prioridad de acciones políticas, funciones claras del resto de la directiva, un comité central que discuta política que oriente, más que administrar decisiones. Que un parlamentario lidere un partido no significa encapsular las decisiones. Veo un atributo en Yeomans porque no es cualquier parlamentaria tampoco.
—¿La apreciación que hay sobre Sebastián Piñera está alineada en el partido?
—Fue desafortunada la afirmación que hizo Constanza Martínez. Ello lo rectificó en su momento. Lo que para mí es claro es que evidentemente el presidente Piñera por supuesto que cumplió los estándares mínimos democráticos en la mayoría de sus funciones, pero lo que sí es claro y eso lo avalan informes internacionales de DD.HH. que en un momento particular que enfrentó sí hubo violación a los derechos humanos. Una cosa es el rol que el tuvo como Presidente de la República, pero catalogarlo como defensor de los derechos humanos es un abismo de diferencia.
—¿Qué tan decidora es la elección del comité central respecto a las elecciones nacionales futuras? Quien fue primera mayoría en el pasado, Gonzalo Winter, fue su candidato presidencial tiempo después.
—En el comité central las listas son encabezadas por parlamentarios, otras por alcaldesas, otros por dirigentes internos. Se dará un fenómeno bien distinto al que se dio en la elección pasada. Todavía estamos en un momento de disputa de proyectos. Ahora, evidentemente que hay liderazgos, pero estos no son parte de la elección interna: la figura del expresidente Boric, la del alcalde Vodanovic, la de la alcaldesa Ripamonti, por ejemplo. Ninguno de ellos está hoy en esa disputa. Le hace bien al partido salir de eso.
—¿Qué rol debiera tomar el expresidente Boric dentro del partido?
—Va a ser muy importante. Él ha tomado un rol más protagónico en el debate público en las próximas semanas, sobre todo con miras a fortalecer la oposición. Al pasar las elecciones, creo que el Frente Amplio es uno solo. Hoy están en disputa proyectos, pero la directiva que salga será integrada, que sumará visiones, y tendrá que escuchar las visiones de una u otro lado. El presidente Boric será vital para ello.

Casa de Salvador Allende: “Cerré ese capítulo cuando se decidió no perseverar en la investigación penal”
A finales de 2024, el gobierno de Gabriel Boric dio una noticia alentadora para su sector: el Estado compraría las casas de los expresidentes Salvador Allende y Patricio Aylwin para convertirlas, respectivamente, en museos.
La cartera encargada de las adquisiciones fue Bienes Nacionales, entonces liderada por Sandoval. No obstante, las compras nunca se concretaron: el Ejecutivo retrocedió al advertir las inhabilidades constitucionales que podrían vulnerarse. En el caso del inmueble de Salvador Allende, las propietarias eran dos descendientes del exmandatario que tenían prohibición de celebrar contratos con el Estado: Isabel Allende y Maya Fernández, por entonces senadora y ministra de Estado, respectivamente.
La notificación de la inhabilidad y la fallida compra tuvo un costo político inmediato: la salida de Sandoval de Bienes Nacionales. Pero hubo un efecto dominó: meses después, Fernández dejaría el gabinete a petición de Boric, mientras que Allende sería destituida de su cargo tras una resolución del Tribunal Constitucional.
Esta semana, la casa del expresidente fue vendida a una empresa.
—¿Qué le pareció la noticia?
—La verdad es que es una decisión de la familia. En eso prefiero no opinar. Lo que puedo decir de la vereda más personal es que siempre me pareció que el tema de recuperar la casa de los expresidentes era una gran idea, pero mal ejecutada. Siempre he creído que eso debe ser patrimonio de todos los chilenos. También por eso se encaminó la idea de recuperar la casa del expresidente Aylwin.
La verdad es que, como evalué después del cierre de la causa… Evidentemente no había más mérito para continuar con la investigación. Obviamente que valoro que se haya cerrado.
—Le preguntaba por el valor que pueda tener ese hecho para usted. Salió del gobierno por la fallida compraventa de esa casa.
—Cerré ese capítulo cuando se decidió no perseverar en la investigación penal (en julio pasado). Para mí fue un alivio y un momento de reivindicación personal. Sabía que siendo ministra cualquier tema que requiriese asumir una responsabilidad política, se tenía que hacer, eso lo tenía claro desde un inicio. Ahora, es distinta la reflexión que se pueda hacer después y los aprendizajes que dejó en mí, y que espero que haya dejado para quienes estuvieron en estas decisiones en l gobierno, como los asesores del presidente.
A nivel personal tuvo mucho costo. En la compraventa el partido quedó al debe, la conducción quedó al debe. Enfrenté este proceso sola con un gran equipo de abogadas. Pero quizá ahí es donde esto puede verse como una oportunidad. Los partidos siempre tendrán problemas con su gobierno y la forma de proteger a sus cuadros no es ocultando información, sino apoyando, buscar instancias legales, ver salidas, en fin. En eso tenemos mucho que aprender.
—¿Ha conversado de este tema con el expresidente?
Fui parte de las actividades en las que participaron exministros y exautoridades a la despedida del gobierno. Ahí compartimos. Fue un intercambio breve. Le tengo un gran respeto a él. Él tiene una empatía que le hace falta a este país y al Frente Amplio. Es bien disonante… Hay una diferencia entre lo que hoy es el Frente Amplio y la figura de él, y creo que tenemos que encaminarnos hacia allá.
Él ha dicho que él fue parte de esta decisión. La verdad es que hubiese esperado más sintonía y apoyo de mi partido. Eso no lo tuve.



