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Bettina Horst, directora ejecutiva de Libertad y Desarrollo: “No hay una bala de plata para sacar a la economía del estancamiento”

A días de la presentación del Plan Nacional de Reconstrucción, la economista respalda la mirada del gobierno de José Antonio Kast y destaca que se apueste por el crecimiento como motor del desarrollo. Aunque advierte desafíos fiscales y comunicacionales, valora la señal proinversión del Ejecutivo y pone el foco en el verdadero test: cómo el proyecto resistirá su paso por el Congreso. "No colocar el foco de esta reforma en el efecto que ello tiene en los más necesitados es no entender el efecto que tiene una economía más dinámica en los distintos sectores del país, o simplemente no compartirlo", dice.

Por 19 de Abril de 2026
Bettina Horstm directora ejecutiva de Libertad y Desarrollo. Foto: Francisco Paredes / The Clinic.
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El miércoles, cerca de las 21:00 horas, previo a la cadena nacional en la que el Presidente José Antonio Kast daría a conocer el que denominó Plan Nacional de Reconstrucción, Bettina Horst, directora ejecutiva de Libertad y Desarrollo —centro de pensamiento ligado a la Unión Demócrata Independiente (UDI)—, se preparaba para ver el anuncio más importante del mandatario de cara a su agenda legislativa.

Al ser consultada sobre si ve la cadena nacional en familia, ríe y cuenta que “si ver una cadena nacional lo transformo en un evento familiar, mis hijos van a salir corriendo”. Sobre el mismo anuncio, comenta que, a propósito de la relevancia del proyecto, lo vio con mucha atención, aunque reconoce que no hubo mucha sorpresa, pues varios aspectos ya habían trascendido.

Lo que sí destaca Horst es que “lo que no deja de sorprenderme es la fuerza con la cual el Presidente empuja su agenda, lo que permite transmitir convicción y consistencia con lo planteado durante la campaña. Ello es algo que en política siempre hay que valorar”.

A pesar de que la economista y excomisionada experta del segundo proceso constituyente no conoce el proyecto en detalle —pues se presenta el martes en la Cámara de Diputados—, sí aborda los ejes principales de la propuesta y lo que hasta ahora se conoce: que apunta a lograr mayor empleo, mayor progreso económico y social, y mayor seguridad.

En ese escenario, Horst valora la orientación de la iniciativa que el propio Presidente Kast condensó en la siguiente idea: “El crecimiento no es un fin en sí mismo: es el medio para que las personas vivan mejor, para que haya más empleo, más seguridad y más esperanza”.

Horst fue Comisionada Experta en el segundo proceso constituyente en el cupo de la UDI. Foto: Francisco Paredes/The Clinic.

—¿Cómo se enfrenta el problema de crecimiento del país?

—No hay una bala de plata para sacar a la economía del estancamiento en el que se encuentra. Por ello, se debe avanzar al menos en tres frentes. Primero, avanzar hacia un sistema tributario competitivo que no desincentive la inversión y que permita a Chile ser un país atractivo para el desarrollo de proyectos. Segundo, desmalezar y agilizar la maraña burocrática. La implementación de la ley sobre permisos sectoriales aprobada a fines del gobierno pasado ayuda en eso, a lo que se deben sumar reformas que no fueron abordadas en la Ley Lafkenche, los permisos ambientales y la ley de Monumentos Nacionales. Y tercero, dar certeza jurídica y estabilidad a los inversionistas respecto de las regulaciones que deben cumplir.

¿La reducción del impuesto corporativo generará más crecimiento?

—Este es uno de los cambios que se proponen para reactivar la economía. Por sí solo, sin duda que el efecto es más bien acotado, lo cual hace necesario mirar la reforma de manera integral. Hay sinergia entre las propuestas, es decir, 2+2=5. La rebaja del impuesto presenta al menos dos ventajas: nos vuelve a hacer más competitivos en relación al promedio de los países desarrollados y permite que el sector privado cuente con mayores recursos para desarrollar nuevas inversiones y proyectos, que es lo que en definitiva permite la generación de empleos y riqueza en el país.

Cuánto y cuándo generará mayor crecimiento dependerá también de las otras reformas que se puedan aprobar, y no nos olvidemos de que la economía mundial también juega un papel importante en la economía del país. Incluso si el efecto de esta reforma recién se ve en un tiempo más, no podemos seguir posponiéndola.

¿Le pareció adecuado que el proyecto se presente como un paquete integral de medidas?

—El proyecto en su conjunto resulta coherente y las medidas entre sí se potencian. Ello es lo más destacable de la propuesta. Por eso, resulta aconsejable que se discuta en forma integral. Si bien hay medidas cuyo impacto en el crecimiento es más debatible, como, por ejemplo, los cambios en materia de contribuciones, es un compromiso de campaña y hubiese perdido fuerza y visibilidad de haberlo tramitado en forma separada. También se debe tener presente que la compensación a los municipios por la menor recaudación que esta medida generaría implica un mayor gasto fiscal. Para efectos de la sostenibilidad de las finanzas públicas, se deben evaluar en conjunto las medidas que impliquen mayor gasto o menores ingresos. Cuando se conozcan con mayor detalle todas las medidas, se podrá evaluar si hay aspectos cuestionables.

¿Cuál es el mayor valor que le asigna a la rebaja del impuesto corporativo?

—La señal que entregamos como país a los inversionistas extranjeros y nacionales, en cuanto a que Chile retoma un nuevo rumbo, que abre espacios y cree en el sector privado, es de los aspectos más importantes. Dejar atrás un ambiente hostil para el crecimiento económico me parece que es de los aspectos más relevantes de la rebaja del impuesto, de la reforma y del nuevo ciclo político que comenzó hace algunas semanas.

¿Beneficia a los superricos como ha señalado la oposición?

—Volvemos a caer en la lógica ricos versus pobres, “tú eres pobre porque otro es rico”, que nos ha llevado a la situación de estancamiento en la que nos encontramos. Cuando miramos la realidad del país de las últimas décadas, las épocas de crecimiento más acelerado permitieron que más del 90% de la gente que vivía en condiciones de pobreza saliera de ella. Y en la última década, los sectores más afectados por el estancamiento —y para quienes estos años han significado un retroceso— son precisamente los sectores más vulnerables. No colocar el foco de esta reforma en el efecto que ello tiene en los más necesitados es no entender el efecto que tiene una economía más dinámica en los distintos sectores del país, o simplemente no compartirlo.

Bettina Horst reconoce que el tema comunicacional es un desafío pero valora que en seis semanas el gobierno ha logrado mostrar un rumbo. Foto: Francisco Paredes /The Clinic.

Horst: “Lo que siempre resulta más desafiante es poder comunicar bien”

La economista aborda también la instalación del Gobierno y reconoce que está más preocupada por cómo saldrá el proyecto del Congreso más de cómo entra, a propósito de la solicitud de los partidos que no son de gobierno que han insistido en ingresar la iniciativa por separado según las temáticas a tratar.

A pesar de que reconoce los desafíos comunicacionales del Gobierno en mostrar las iniciativas que se impulsan, sostiene que “no lleva ni seis semanas y ya ha sido capaz de transmitir un cambio de rumbo”.

¿Considerando el déficit fiscal que enfrenta el país, el proyecto necesita medidas compensatorias de la recaudación?

—Sin duda que la sostenibilidad fiscal de las medidas es un elemento que tiene que estar presente en el debate. Ya sin reforma tenemos un problema fiscal. En el pasado, la falta de recursos se ha tratado de abordar con múltiples reformas tributarias que finalmente han terminado por agudizar el problema. Por ello, abordarlo desde una perspectiva de generar mayor crecimiento me parece que es el camino que se debe seguir. Sin duda que la reforma tiene efectos fiscales que varían en el tiempo. Por ello, las medidas de compensación planteadas, como por ejemplo la contención de futuras presiones de gasto y el recorte fiscal que se está implementando, son parte de ello.

Respecto de quienes plantean que esta rebaja tributaria debe ser compensada con un alza de otros impuestos, siguen la misma lógica que nos llevó a la situación en la que estamos hoy: reformas que finalmente no terminan recaudando lo que se estimó y el problema fiscal se agudiza.

Se debe tener presente que estas reformas, para que tengan el efecto que se espera en la economía, requieren implementarse en un marco de sostenibilidad fiscal. De lo contrario, no resultarán creíbles en cuanto a su permanencia en el tiempo.

¿Se requieren otras medidas especiales para la clase media, como han planteado incluso parlamentarios del oficialismo?

—El crecimiento económico no solo es la principal herramienta para derrotar la pobreza, sino que también para la consolidación de la clase media. Esta pregunta más bien responde a una lógica de no compartir o bien no entender la importancia de dinamizar la economía.

¿Está de acuerdo en tramitarlo en el Congreso como un solo paquete o separaría el proyecto?

—Para mantener una cierta coherencia entre las distintas medidas resulta necesario discutirlas en conjunto. La suma de las partes es más que cada una de las medidas en forma aislada. Los efectos fiscales y económicos deben analizarse en conjunto. Por ello, me llama la atención que el foco esté puesto en cómo entra el proyecto; a mí me preocupa más cómo saldrá del Congreso.

¿Cómo evalúa y ha visto la instalación del Gobierno? ¿Qué cree que debería corregir?

—Lo que siempre resulta más desafiante es poder comunicar bien, tanto en su contenido como en la cobertura que se da a los distintos temas. Por lo que he podido ver en estos días después de la cadena, es que el Gobierno ha ido de menos a más. No lleva ni seis semanas y ya ha sido capaz de transmitir un cambio de rumbo.

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