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8 de Mayo de 2026El error burocrático que tiene a Daniel Palma, creador de las fiestas Spandex, sin pensión hace cuatro meses
El escenógrafo y gestor cultural denuncia que un error administrativo lo tiene sin pensión desde enero. Mientras espera que se revierta el rechazo de su PGU, lo cual demorará al menos un par de meses más, ha debido sobrevivir con ahorros que estaban destinados para publicar un libro.
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A comienzos de los años 90 en Chile una serie de fiestas se popularizaron en Santiago: las famosas fiestas Spandex, que tuvieron gran impacto a raíz de la extravagante puesta en escena que significaba para la época, con go-go dancers, drag queens, luces, humo, en un ambiente de libertad, de aceptación a las diversidades y de rebelión o protesta a la dictadura.
Entre las personas a cargo de organizar las fiestas estaba el escenógrafo Daniel Palma, quien no solo es recordado por estos eventos, sino también por su trayectoria en televisión y por haber trabajado con el director teatral Andrés Pérez en la obra de La Negra Ester.
Palma también fue una de las primeras personas en Chile en declarar públicamente ser portador del VIH, pero no solo eso, sino que el gestor cultural si bien no nació ciego, desde 1996 aproximadamente padece de una ceguera total. “Fue bien repentino”, comenta a The Clinic.
Ahora, a los 35 años de aniversario de las fiestas, Palma rememora lo que fue dicha época, como quedó demostrado en el episodio de esta semana de Santiago Adicto en Radio Duna donde se invitó al escenógrafo junto a Morgana Rodríguez y Jordi Castell, quienes no solo conocen a Palma hace años, sino que también recuerdan con fuerza lo que eran las fiestas spandex.
“Fue nuestra época de primer mundo (…). El espíritu era como distinto o sea, teníamos ganas de gozar, de movernos, de sentirnos realizados”, comentó.
El error que a Palma le costó su pensión
Sin embargo, Palma, quien vivía una vida tranquila en su casa en La Cisterna, poco después de cumplir los 65 años en enero ha sido víctima de la burocracia kafkiana del Estado.
Dado su condición de ceguera, al escenógrafo le ha correspondido todos estos años una pensión de discapacidad, la cual recibió hasta enero. El problema, explica Palma a The Clinic, es que debido a que ahora ingresa a la categoría legal de adulto mayor, su pensión debía transicionar de una de discapacidad, a la Pensión Garantizada Universal, lo que no ocurrió.
“Me salió rechazada la PGU por no vivir en el país por más de 20 años, lo cual a mí me sorprendió mucho porque no es así. Yo he vivido siempre en Chile”, cuenta Palma.
De aquello se dio cuenta en febrero, cuando precisamente no recibió el monto correspondiente a la PGU, pero tampoco recibió el monto por la pensión de discapacidad.
De esa forma, Daniel Palma ha tenido que hacer malabares para sobrellevar estos meses sin ningún ingreso.

“Me sentí súper frustrado en el sentido de sentir que, no sé, mi historia, mi persona… Me sentí violentado en el sentido de no sentirse ciudadano, no sentirse chileno, no sentirse con el derecho a algo que está especificado que es un derecho, a recibir una pensión”, relata el escenógrafo.
Y es que, según cuenta, se sintió como si no tuviera patria, “da pena porque sea buena o mala vida, se haga poco o se haga mucho, si uno es chileno, es chileno. Yo he vivido siempre en Chile, entonces me dio un poquito de pena esto de sentirme sacado del sistema, como que no pertenecía”.
El proceso burocrático que ha tenido que enfrentar
Desde que se dio cuenta de lo ocurrido, en febrero, Palma ha realizado una serie de diligencias desde ir (en más de una ocasión) a oficinas de Chile Atiende o a la Policía de Investigaciones para solicitar su registro de ingresos y salidas del país intentando subsanar la situación, pero a la fecha aún no ha logrado revertir la situación.
Además cuenta que se le presentaron una serie de trabas en el camino, como que había un certificado que tenía que pedir vía una plataforma online donde no estaba facilitado para personas con discapacidad visual. “No hay asistencia para personas diferentes”, lamenta.
“Además, cuando conseguimos que el tercero lo haga por nosotros, tampoco se nos avisa que hay que conservar el nombre y el correo de la persona que envía el correo por uno, para poder continuar el proceso de la investigación. De lo contrario, si uno se olvida o no guarda el nombre de la persona que envió el correo, todo se va para atrás”, explica.
Con todo, el 29 de abril Palma recibió buena noticias de este trámite, luego de que la PDI le entregara un certificado que acredita sus salidas del país y que siempre había vivido en Chile. Llevó el certificado a una oficina de Chile Atiende para acreditar frente al Estado su situación, y ahora solo le queda esperar.
“Esperar entre uno a dos meses a que se responda positivo o negativamente respecto del rechazo de mi pensión. Porque la información que yo tengo es que mi pensión fue rechazada, no es postergada ni está en estudio, no, que fue rechazada. Entonces me imagino que hay todo un tema de volver a hacer la postulación, entre otras cosas. Y ojalá no surja ninguna otra dificultad”, dice.

Pero a Palma, quien se ha caracterizado desde siempre por su sentido de vocación social, también le preocupa otro aspecto.
Y es que en medio de todos los trámites que ha tenido que hacer durante estos meses, las largas filas que ha tenido que soportar y los funcionarios a los que les ha tenido que explicar su situación, se encontró con una sorpresa.
Un funcionario de la PDI le comentó que la búsqueda de los ingresos y salidas del país era un trámite nuevo para ellos, pero que su situación era similar al problema que tenían otras 3.500 personas.
“Tenían el mismo problema que yo”, cuenta Palma, e incluso asegura que el mismo funcionario le contó que una alta autoridad del Gobierno ya había llamado para instruir a los organismos correspondientes que el error se solucionara rápido debido a que afectaba a personas que dependen de dicha pensión para vivir.
Cómo han sido estos cuatro meses sin pensión
Pese a todas las complicaciones que ha enfrentado, Palma dice que no pierde la fe en que le entreguen su pensión. “Yo lo siento como un derecho básico que me pertenece. Entonces no me imagino otra situación o que no me la den, por ejemplo. O ser rechazado por no simpático, por feo”, bromea.
Sin embargo, estos meses no han sido fáciles, luego de que se quedara sin ningún ingreso. De hecho, desde el año pasado Palma, quien tras la ceguera aprendió a escribir, se encontraba trabajando en un nuevo libro, rememorando su carrera y su trayectoria.
Consiste en una novela distópica, en el sentido de que se desarrolla en 2070, pero basada en cómo cambia la vida de un personaje y la época que vive tras el rechazo de la nueva Constitución el 4 de septiembre.
Planeaba publicarlo este año, razón por la que tenía ahorrados los fondos suficientes para aquello, pero la emergencia primó y la publicación se tuvo que postergar.
“Fue una fortuna que la tuviera a mano porque con eso he salvado todo este tiempo. Yo vivo solo, todo es autogestión, y con esa plata salvé. Y claro, todos los otros proyectos más culturales, más personales, quedan postergados”, comenta Palma.
Y reflexiona: “Espero que postergados por un tiempo, y que tenga la oportunidad de juntar la plata de nuevo para poder publicar, porque esa es la idea de escribir, publicar para que el libro quede y viva su vida”.



