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Sebastián Sichel: “Lo más difícil de ser alcalde es que no sé con quién hablar del Gobierno, ¿el ministro del Interior, Segpres, Hacienda o el jefe de asesores?”

"Eso te muestra el nivel de descoordinación", dice el jefe comunal de Ñuñoa, quien deja expresa sus críticas a la administración de José Antonio Kast en esta entrevista. Acusa que el comité político aún no transmite un "propósito" y que no basta con que este sea recuperar la institucionalidad. "Existe una disputa natural de figuración. Todos están tratando de salir, de opinar. Añádele un Segundo Piso protagonista y esto, perdóname la expresión, pero es la cueca en pelotas", comenta sin rodeos. También reitera su férrea defensa a la exención de contribuciones a la primera vivienda, acusa al alcalde Tomás Vodanovic (Frente Amplio) de mentir en la discusión, y propone que sean fondos del gobierno central y del Congreso los que palien los recursos que las municipalidades dejarían de recibir por impuesto territorial. "Los municipios no tenemos porqué vivir de acogotar a los vecinos", sella.

Por 10 de Mayo de 2026
Sebastián Sichel 2
Sebastián Sichel 2
El alcalde de Ñuñoa, Sebastián Sichel, en su oficina. Fotos: Francisco Paredes / The Clinic.
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Ha sido vicepresidente ejecutivo de Corfo, ministro de Desarrollo Social, presidente de Banco Estado y candidato a La Moneda. Sin embargo, el cargo en el que Sebastián Sichel dice que ha sido más feliz es en el que ejerce actualmente como alcalde de la Municipalidad de Ñuñoa.

“Tiene una cosa de proximidad con la solución, cuando por lo general la política se suele alejar de eso”, argumenta desde su oficina ubicada en plena Plaza Ñuñoa, el polo cultural más importante de la comuna.

La decoración de interiores contempla una fila de unas cuantas latas de Coca-Cola con estampados especiales: “Sebastián”, “alcalde” y “Ñuñoa”. También fotografías varias, entre ellas selfies con su pareja en París, una portada de Las Últimas Noticias en la que él aparece celebrando su elección —el 27 de octubre de 2024—, así como también un retrato del expresidente Patricio Aylwin (DC).

Ser alcalde te conecta de nuevo con lo que eras, el porqué entraste a la política. Te da la calle que le falta a diputados y a ministros“, dice al referirse al rol que lleva ejerciendo un año y medio y sobre el que denota entusiasmo.

Eso no lo aparta de comentar lo que ocurre en la actualidad en su entorno político, sobre todo con el gobierno de José Antonio Kast. Es crítico con La Moneda, aunque trata de matizar los errores realizados por el Ejecutivo por el poco tiempo que llevan en el poder.

Afirma que al Gobierno aún le falta un propósito. “No pueden motivarse con sólo recuperar la institucionalidad“, dice, tratando de explicarse con una analogía: “Es como pedirle pololeo a alguien para que después no pase nada”.

Pero Sichel insiste con otro punto: que el paso por una alcaldía es esencial y debiera ser una “escuela obligatoria” para cualquier persona que quisiera tomar un rol importante en el gobierno central.

—Desde la vuelta a la democracia no ha habido ningún alcalde que se haya convertido en Presidente de la República. Parece una maldición.

—Habrá que romperla en un minuto. Alguien la podrá romper.

—¿Usted?

—He dicho tantas veces que no voy a hacer algo y termino haciéndolo… Son los ciudadanos los que deciden dónde uno está y ellos decidieron que esté en Ñuñoa. Y feliz sigo acá varios períodos más.

—¿Ve de lejos la Presidencia?

—Soy feliz siendo alcalde.

Sichel dice haber “limpiado” del Frente Amplio el municipio

Cuando la comuna era liderada por Emilia Ríos, Sichel acusó que la institución estaba controlada por el partido de la entonces alcaldesa. Hoy menciona con orgullo que su director de cultura sea Ricardo Brodsky (un ex-PPD que terminó en Amarillos), que su secretaría comunal de planificación la lleve Jaime Tohá (PS) y que, en paralelo, su director de desarrollo comunal sea Tomás Fuentes (RN), mientras la administradora municipal de Ñuñoa es una mujer independiente con pasos en Puente Alto.

Construí mi sueño: que Ñuñoa fuera transversal y no cuoteada políticamente“, dice.

—¿Qué tenía contra el Frente Amplio? 

—Había un complejo de que había una forma de ser de Ñuñoa, cuando Ñuñoa es una comuna diversa, lo que se debe notar en la administración. El Frente Amplio era de la visión de vestirte, ser y pensar de una forma, comer un tipo de comida. Frivolizaron el debate, atacaron al otro por cómo es, cómo se viste, dónde vive. Yo me rebelé a eso.

“Las contribuciones deben ser pagadas por los más ricos. Eso no pasa en Chile”

—Se ha distinguido del resto de alcaldes al respaldar férreamente la exención del pago de contribuciones a la primera vivienda para quienes sean mayores de 65 años. ¿Por qué tiene esa postura?

—Por mi trayectoria puedo dar fe de que los políticos nos tratan a los municipios como el paciente pobre del sistema. El Congreso y el Gobierno nos denigran, pero somos la única institución pública que vive de recursos propios y de un impuesto territorial afecto. Me parece ridículo que en Ñuñoa le apretemos el cogote a nuestros vecinos para financiar las obras municipales, la atención en salud, tapar un hoyo o podar, y que la gente del INJUV duerma tranquila gastándose el presupuesto asegurado sin tener que demostrar nada. 

—Eso quiere decir…

—Que como alcalde defenderé que el monstruo Estado no nos ponga el pie encima, chantajeándonos y usando a las personas como rehenes para decirnos que si queremos más plata, tenemos que cobrarle más a nuestros vecinos. Llegó la hora de imponerse contra el gobierno central y contra el Congreso. Los municipios no tenemos por qué vivir de acogotar a los vecinos mientras ellos reciben sueldos seguros como parlamentarios y servicios públicos. 

—Esta discusión surgió en un inicio por adultos mayores con dificultades para pagar sus contribuciones. 

—No quiero que un vecino de la Villa Frei, que tiene PGU y a su señora Marta con 101 años, tenga que pagar $1,2 millones en contribuciones por su casa. Tengo una convicción ideológica: las contribuciones deben ser pagadas por los más ricos. Eso no pasa en Chile. Eso es una mentira, y se lo digo al alcalde Tomás Vodanovic responsablemente: es mentira lo que él dice. 

—¿A qué se refiere?

—Él dice que los más ricos pagan la contribución y que esto es una política distributiva. Desafío al alcalde Vodanovic que le venga a decir esto a la señora Marta en la Villa Frei, a Rodrigo en la Villa de los Profesores, o que le diga esto a los señores que pagan contribuciones acá en Irarrázaval, y que les diga lo que dice en todos lados: que son ricos. ¿Sabes cuánta gente paga contribuciones en la comuna? El 68%. ¿Sabes cuánta gente es ABC1 en esta comuna? Mucho menos, menos de la mitad. El argumento se le cae a pedazos a esa izquierda que dice tener conciencia social, pero que al final creo que vive en una burbuja, esta izquierda whisky, porque lo que hace esta gente, como Vodanovic, es no entender el país en el que viven. 

—Pero Evelyn Matthei está de acuerdo con lo que plantea Vodanovic: también está en contra de que se eliminen las contribuciones a un grupo, y eso que fue su candidata presidencial.

—La política no es una religión. Propuse esto de eliminar contribuciones cuando yo era candidato presidencial. Mi mensaje no es que no hayan contribuciones, es que tienen que ser justas. La hacen justa que la paguen los más ricos y no la clase media. El Estado no puede ser peor que un banco, y actualmente es peor que un banco. 

Integración a nuevo SLEP con La Florida y Peñalolén: “Es trágico. Le van a sacar los patines a Ñuñoa”

—¿Quedó conforme en la reunión que tuvo junto a otros alcaldes con el Presidente en La Moneda?

—Quedé conforme y pendiente (ríe). En contribuciones veo un compromiso político y legal de redistribuir esa plata. Ahora, me falta el tema de los SLEP. Yo estoy con una cuenta regresiva en mi cabeza: quedan poco más de 100 días para que los colegios de Ñuñoa, los mejores colegios públicos de Chile, se pasen a un SLEP. Lo que escuché es que se está trabajando en un proyecto de ley para cambiar las cosas, pero las legislaciones no se ven tan rápido y el reloj está corriendo. 

—Pasaría a ser parte del SLEP La Quebrada, con Peñalolén y La Florida.

—Lo que es trágico, porque los niveles educativos son disímiles. Metieron a Ñuñoa como conejillo de indias con una nivelación que es inferior a la que ya tiene la comuna. Está destinado a que se nivele hacia abajo para alcanzar un promedio. La evidencia de los SLEP muestra que se promedian los colegios. A quien le van a sacar los patines es a Ñuñoa.

Diálogo del Gobierno con el PDG: “Yo habría hablado con todos y no habría sobrevalorado a un negociador de al frente”

—¿Ve viable el proyecto de Reconstrucción?

—Hay que escuchar al Consejo Fiscal Autónomo. Espero que el Gobierno lo escuche y mire sus estimaciones. Este paquete de medidas tiene que tener asuntos como contribuciones u otros para paliar el problema social que puede generar. Hay medidas para empresas, pero hay otras que tienen que apuntar hacia la clase media, como lo son las de devolución del IVA o las mismas exenciones de contribuciones. 

—¿Hizo bien el Gobierno al negociar con el PDG? Al final fue ese partido el que se apropió del discurso de la clase media, aunque se haya caído el acuerdo.

—El PDG no sé para qué lado va, porque dice que le importa la clase media, pero se suben y se bajan. Hay que ser consistentes. No puede ser una negociación bajo chantaje. Su forma de negociar, que es una teleserie, no es la forma en la que negociaría. La seriedad es muy importante. 

—¿Se equivocó el Gobierno al acudir a ellos? Al fin y al cabo sabían con quién hablaban.

—Yo hubiera hablado con todos y no sobrevalorar a un negociador de al frente. Hay que romper la política noventera de negociar solo con partidos que tienen representación parlamentaria. Hay líderes de opinión influyentes y los alcaldes de Chile también. 

Sichel y el comité político de Kast: “Tienen una debilidad todavía”

—¿Cómo ve al comité político en La Moneda?

—Aquí soy subjetivo, porque al comité político de la administración anterior nunca lo vi y ni hablé con ellos. Actualmente ya hablé con el ministro Segpres sobre la agenda de contribuciones y SLEP. Ahora, viéndolo desde fuera y no como alcalde, creo que tienen una debilidad todavía, que no sé si es porque están en formación, pero veo que me falta la idea del propósito. No pueden motivarse sólo por recuperar la institucionalidad. Es como pedirle pololeo a alguien para que no pase nada. 

Al Gobierno le falta una idea de misión que nos involucre a todos: que la clase media aumente sus ingresos en el mediano plazo. El crecimiento es un medio, no un fin. A mí me ha faltado que el comité político me diga cuál es la misión, por qué está este Gobierno. Recuperar la institucionalidad es importante, pero es el piso, no el techo. Nadie enamora a otro para que pololeen y se lleven bien: se pololea para construir una casa, para tener una familia, para que el futuro sea mejor. Ese sentido de visión le ha faltado al Gobierno. 

Sobre el gabinete político. Lo más difícil de ser alcalde es que no sé con quién hablar del Gobierno. ¿Con quién hablo si tengo un problema? ¿Con el ministro del Interior, Segpres, la vocera, o con el ministro de Hacienda o el jefe de asesores? ¡Cinco actores para un alcalde! Raro. Eso te muestra el nivel de descoordinación que tiene un Gobierno. 

—¿Hay dos almas en el Gobierno?

—No. Ahora, sí pienso que llegaron con la idea de la reconstrucción, de superar la crisis, que funciona para ganar las elecciones y en los primeros 30 días, pero que no han sabido encontrar la visión del segundo tiempo. Ahora el segundo tiempo no inicia el segundo año, sino el día en que se asume. La política y la comunicación es de corto plazo y tienen que instalar cuál es el gran mensaje del segundo tiempo. De aquí a los 90 días tiene que encontrar ese rumbo. También para apasionarnos, por cierto. 

Segundo Piso: “Prefiero asesores que sean coordinadores y no ministros en las sombras”

—¿Qué opinión le merece Jorge Quiroz? Es visto como un perfil técnico y pragmático, alejado de lo político.

—He trabajado con varios ministros de Hacienda. A mí no me gustan los que son protagonistas. Tienen que ser como los tesoreros de cursos: prudentes y silentes, en el buen sentido de la palabra, y abocarse a las finanzas. Que hablemos tanto de él, algo te dice. Andrés Velasco era protagonista, pero tenía sentido político: negociaba, conversaba con ministros. Él entendía la política. Se llevaba bien con todos. Felipe Larraín también fue buen ministro de Hacienda porque entendió que su rol no era político y entendía que eso era tarea del presidente Piñera. 

Mi reflexión es qué rol asumirá Quiroz, si será el político, financiero, el que nombra cargos, el que le dice que sí a los demás ministros. Si será primus inter pares, pero sin estilo político, no tiene sentido. Como se ha desempeñado hasta ahora no muestra mucho eso.

—¿Por los oficios de la Dirección de Presupuestos?  

—Ese es el ejemplo puntual. Un ministro de Hacienda que no entiende el efecto en cadena que puede tener un oficio sobre evaluación de programas con recomendaciones de discontinuidad, no tiene en sí la labor política. Mandar un oficio y creer que no acabará en los medios es falta de sentido político y eso pucha que es importante en los tiempos que vivimos. 

Si quieres hacer estas recomendaciones, tienen que ser después de que te quites a ti mismo, en el buen sentido de la palabra: que achiques ministerios, que reduzcas asesores, pero no partas por donde más puede doler. Es absurdo que un gabinete tenga más gente trabajando de asesores que las personas que yo tengo trabajando en una ventanilla en la municipalidad para que den licencias de conducir.

—¿Conoce a al jefe de asosores, Alejandro Irarrázaval?

—No. No conozco nada más de lo que aparece de él en los medios. Son malos los Segundo Piso que son protagonistas de la noticia. Por esencia son coordinadores institucionales. Por eso me pareció raro que citara a partidos. Es mejor que lo hagamos ministro Segpres.

—¿Lo sacaría del cargo?

—Eso lo dijo Arturo Squella. No lo diré yo. Pero prefiero asesores que sean coordinadores y no ministros en las sombras.

—Mencionó que hay una competencia en el Segundo Piso por quién ronca más fuerte. ¿Hay soberbia en La Moneda?

—Lo que hay es disputa de la relevancia en los roles que juega cada uno. Todos quieren mostrar que juegan bien, pero la política exitosa es la que sabe darse pases, no el que pesca la pelota y juega solo. Hay un poquito de eso. Con la cantidad de ministerios que hay existe una disputa natural de figuración. Todos están tratando de salir, de opinar. Añádele un Segundo Piso protagonista y esto, perdóname la expresión, pero es la cueca en pelotas. Hay una disputa a codazos por aparecer. 

—¿Es posible reducir ministerios? ¿Están los votos en el Congreso?

—Es más fácil que cortar un programa social para personas que no llegan a fin de mes. Si quieres ahorro, mejor pégate la pelea en el Congreso. En España hay un solo ministro de Industrias. En Chile tenemos Economía, Energía, Minería, Agricultura y Ciencia; tres políticos con Interior, Segpres y Segegob; y cuatro de infraestructura con Bienes Nacionales, Obras Públicas, Vivienda y Transporte.

¿Quiénes se van a enojar cuando los achiques y los conviertas en un solo ministerio? Los partidos políticos, porque van a pagar los costos, el cuoteo no va a funcionar, pero bueno, ¿quién es mejor que pague el costo? Que se achique la política social a una persona o pegarse la pelea con los partidos y decirles que no da.

—Dice dar la pelea.

—Es la más importante que podemos dar por dos razones: achicar el Estado arriba y agrandémoslo abajo, pero también mejoramos la coordinación del Estado. Vuelvo al ejemplo del humilde alcalde de Ñuñoa: por temas de seguridad, ¿a quién llamo? ¿Al subsecretario de Prevención del Delito, al de Seguridad? ¿A la ministra de Seguridad o al ministro del Interior? ¿O al delegado presidencial? Es bien absurdo lo que pasa. Este es el verdadero debate: que los costos los paguemos nosotros.

¿Sumarse al Gobierno?: “No tengo ninguna intención de salir de Ñuñoa”

—A propósito de seguridad: ¿Le da garantías Trinidad Steinert en el gabinete?

—No tengo nada con qué quejarme. La he visto activa y trabajando. El subsecretario Jouannet se juntó con nosotros por las tomas.

—A la ministra recién se le pudo destacar un logro esta semana, tras un inicio complejo.

—No tapo el sol con un dedo. Ha sido complejo su inicio en materia comunicacional, pero en lo operativo, ha sido mucho más eficiente mi relación con ella que con el exministro Luis Cordero. 

—¿Queda tiempo aún, pero irá a la reelección?

—Sí.

—Si lo llama el Presidente para el Gobierno, ¿toma la oferta?

—Tengo un compromiso con Ñuñoa. Estoy feliz. Hoy en día no tengo ninguna intención de salir de acá para otra cosa. Insisto: nunca hay que decir que mañana no, pero no me imagino en otra cosa en los próximos ocho años. Aunque las personas deciden. 

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