Diputada Irací Hassler (PC): “El Gobierno habla del Partido Comunista para desviar la atención de una reforma que no cuenta con apoyo ciudadano”
La exalcaldesa y hoy parlamentaria ha seguido de cerca el debate de la megarreforma que impulsa La Moneda. En esta entrevista acusa una tramitación “autoritaria” por parte del Gobierno y cuestiona que “no tienen respuesta técnica” frente a las críticas de la oposición. Además, aborda la rearticulación de su sector y afirma que aún falta trabajo sobre un proyecto político progresista. En esa línea, responde a los dichos de Carolina Tohá sobre el PC: “Poner de antemano con cuáles partidos se va a construir es poner la carreta delante de los bueyes”. Y sobre su colectividad, en tanto, sostiene: "Somos un partido diverso, más diverso de lo que muchas veces se cree".
Por Rodrigo Córdova 17 de Mayo de 2026
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La diputada Irací Hassler (Partido Comunista) llega cerca de las 11:00 horas al Café De la Barra, ubicado a pasos del Cerro Santa Lucía. Apenas entra, una pareja que está ahí la saluda. Le dicen “compañera” y le preguntan por la tramitación de la megarreforma que impulsa el Gobierno. “Cómo avanza eso”, “cómo está la cosa”.
Hassler cambió su sonrisa amable, marcada por un labial rojo, por un ceño de preocupación. “Está complicado”, dijo, aunque rápidamente volvió a sonreír y retrucó: “Hay que resistir”. Luego, mientras daba un paso para alejarse de la pareja y comenzar la entrevista con The Clinic, repitió una frase del cantautor Patricio Manns y que Jeannette Jara dijo el día en que perdió la elección: “La derrota será breve”.
La exalcaldesa vive a pasos del lugar y ya sentada en una mesa del café cuenta que durante el año pasado, cuando ya había dejado su cargo en la Municipalidad de Santiago y aún no asumía como parlamentaria, solía realizar ahí sus reuniones.
Dice que la gestión municipal era un trabajo gratificante, dado que el contacto con los vecinos era más directo y los cambios se traducían en acciones concretas en un corto plazo. Sin embargo, reconoce que, a propósito de la tramitación de la megarreforma, “no he tenido tiempo de echarla de menos”.
Hassler es ingeniera comercial y economista de la Universidad de Chile, y es una de las figuras que el Partido Comunista ha posicionado para enfrentar el proyecto de Reconstrucción impulsado por el Gobierno. La iniciativa fue aprobada esta semana en la Comisión de Hacienda de la Cámara, tras una extenuante jornada que terminó cerca de las cinco de la mañana.

—¿Se quedó hasta esa hora en la Comisión de Hacienda?
—Casi, pero me quedé hasta muy tarde porque, si bien no integro la comisión, he estado participando, acompañando al diputado Boris Barrera (PC) en el marco del debate de la reforma.
—¿Cómo ha visto el trámite de la reforma en esa comisión?
—Ha sido un debate en que, como oposición, hemos podido coordinarnos para jugar un rol lo más significativo posible en un contexto donde hay una derecha que tiene una mayoría y la han hecho valer de una manera… lo digo responsablemente, autoritaria.
—¿En qué ha visto eso?
—Ha sido una discusión autoritaria porque no se ha abierto el debate. Imagínense que hay varios puntos clave, como, por ejemplo, la invariabilidad tributaria por 25 años: se quiere amarrar a seis gobiernos y no se permitió ni siquiera que hubiera palabras respecto de ese artículo porque presionaron con una urgencia suma y con una actitud de simplemente pasar por encima y lo más rápido posible.
—Desde el Gobierno han acusado a la oposición de “sabotear” el debate con el ingreso de más de mil indicaciones. ¿Eso no es una obstrucción?
—En ningún caso. Aquí no ha habido ninguna obstrucción.
—¿Pero ingresar esa cantidad de indicaciones no lo es?
—No, y es evidente cuando vemos que en pocos días, y sin debate, avanza su reforma. Presentar indicaciones no es solo una opción de los diputados y diputadas, es una obligación para poder efectivamente plantear puntos alternativos, incidir en el debate legislativo; esa es la tarea que nos ha dado la ciudadanía. Y la verdad es que, ante un proyecto tan grande, se presentaron indicaciones que son importantes.
—Había una indicación para cambiar el título de un artículo… ¿cómo se explica eso?
—Es que, ¿sabes qué pasa? Aquí hay un título, incluso al proyecto, que no corresponde y, cuando vivimos en una sociedad que está atenta a las comunicaciones, efectivamente la manera de explicar las cosas es también ponerle nombre a las cosas. Este no es un proyecto de reconstrucción. Estamos hablando de más de 4 mil millones de dólares para los más ricos y, en reconstrucción, se está hablando de cerca de 400 millones de dólares en varios años.
Entonces, no es tan irrelevante que uno diga que aquí están usando, por ejemplo, el nombre de reconstrucción con un engaño, porque es parte de una estrategia de querer hacer un chantaje discursivo, hablando de reconstrucción cuando en realidad esta reforma se trata solo de reducir los impuestos a los más ricos y de reducir la recaudación fiscal.
—De todas maneras, el Gobierno logró saltarse la discusión de las indicaciones a través del ingreso de indicaciones sustitutivas…
—No hubo debate de indicaciones, el número de indicaciones que se discutieron fue muy agotadísimo. Eso sí es una manera de pasar por encima del debate legislativo…
—¿Pero eso no es también legítimo?
—Mira, sería legítimo si es que realmente quieren hacer un cambio, pero en varias de esas indicaciones sustitutivas se observa que, en realidad, no tienen ningún cambio. No es que reflexionaron y se dieron cuenta de que tenían que mejorarla, sino que más bien se usó como técnica para eliminar todas las indicaciones.
—En ese contexto, ¿cómo la oposición puede tener mayor injerencia en el debate de la Cámara?
—Bueno, en ese ejercicio estamos. Por un lado, dando el debate en la comisión de Hacienda; lo daremos también en la sala, con la idea de poner argumentos y puntos sobre la mesa. Por otro lado, está el desafío de que logremos instalarlos en la conversación pública, en las ferias, con las personas.
Nosotros hemos estado recorriendo, conversando y también en los medios de comunicación, como este mismo, para explicar lo grave que es lo que está pasando y que se está desmantelando al Estado.
—Esta actitud que está teniendo el Gobierno, ¿la va a tener que “pagar” en el Senado, donde están más equiparados los números?
—Yo espero que el Senado juegue un rol importante. Todavía queda la discusión en Medio Ambiente y Trabajo, pero hemos visto en la Cámara muy poca voluntad. Y, por tanto, yo espero que esto cambie, que el Gobierno recapacite y que el Senado también juegue un rol fundamental, y que esto no sea preocuparse solo de los detalles y que alguien quede contento porque logramos que no se eliminara la franquicia Sence. Bien, es un avance, pero aquí estamos hablando de que está avanzando una reforma que va a quitar recaudación fundamental del Estado chileno.
Espero que en el Senado se discuta lo de fondo respecto de la pérdida de recaudación con la baja del impuesto corporativo y la reintegración, que son dos cosas que, sumadas, entregan al año a cada una de las 1.500 personas más ricas del país 550 millones de pesos por persona, al año.
—¿Qué podría votar a favor del proyecto la bancada del Partido Comunista? ¿Hay algún elemento a rescatar?
—Sí, claro, vamos a votar a favor del único artículo de reconstrucción. Sin duda. Y se lo dijimos al ministro de la Segpres en la reunión que tuvimos: si ustedes nos presentan un proyecto de reconstrucción, lo aprobamos inmediatamente.

Debate por Seguridad: “Quedan muchas dudas y queda que la ministra pueda demostrar las políticas que vinieron a impulsar”
—La vocera de Gobierno dijo que el PC “no podía dar cátedra de democracia” y usted retrucó con que no la han visto en ninguna vocería relevante. ¿Cómo ve estos ataques a su partido?
—Es una táctica bien pequeña, bien de política chica y mezquina. Es tratar de hablar del Partido Comunista para desviar la atención de una reforma que no cuenta con el apoyo ciudadano, para desviar la atención de la baja aprobación que está teniendo el Gobierno, para quitar la atención de los conflictos de interés que tienen los propios ministros con las reformas que están impulsando, que benefician a los más ricos, para desviar la atención de un Ministerio de Seguridad del que se había dicho tanto que había una emergencia en nuestro país y que todavía no se ve el trabajo que se va a desarrollar.
—A propósito de eso, la ministra de Seguridad, Trinidad Steinert, fue a exponer a la Cámara. ¿La vio?
—Sí, pero no toda la presentación porque sesionaba paralelamente la Comisión de Hacienda.
—¿Qué le pareció?
—Ha sido una presentación mal evaluada en general. Espero que la ministra pueda prontamente abordar los temas urgentes de seguridad y que podamos tener una estrategia clara al respecto. Eso es lo que los diputados y diputadas pidieron.
—La ministra dijo en Radio Agricultura que no esperaba que se le exigiera un plan de seguridad.
—Lo lógico es que cada ministerio, y en especial el Ministerio de Seguridad, con la importancia que ha tenido este debate en nuestro país en los últimos años y en el proceso de campaña, requiera de un plan. Y eso es lógico, creo que eso es esperable y, por tanto, me extraña que la ministra Steinert tenga una sorpresa al respecto.
Hassler y la coordinación progresista: “Más allá de liderazgos en particular, estamos hoy día buscando una confluencia”
—¿Qué le ha parecido la coordinación hasta ahora del progresismo?
—La coordinación ha ido en aumento. En particular, hacia la reforma tributaria creo que fue bien significativo que logramos aunar un grupo de 10 indicaciones prioritarias que compartimos en distintos partidos. Lo que hemos podido desarrollar en la Comisión de Hacienda creo que ha sido un aporte porque, desde las distintas visiones partidarias, hemos encontrado puntos de acuerdo claros respecto de esta reforma.
Ahora, sin duda que después de lo que significó la derrota en el proceso presidencial tenemos mucho que seguir construyendo y yo creo que hemos avanzado bien para el debate legislativo, pero todavía queda muchísimo para pensar alternativas de país.
—¿La megarreforma le ha quitado espacio a una discusión de proyecto político?
—Creo que no. Ha sido una oportunidad también de discutir el país que queremos, porque sin duda que faltan muchas cosas en Chile. Pero también es relevante, y nuestro sector lo ha planteado, defender derechos que sí se han conquistado. O sea, tenemos hoy día un país que garantiza ciertas cosas. La alimentación escolar no estaba en duda en Chile y es bueno cuando discutimos aquello que reafirmemos como sociedad que necesitamos tener alimentación escolar.
—¿Le hace falta a la izquierda un proyecto político hoy en día?
—En el marco de esta discusión de reforma tributaria queda muy claro que hay ciertas visiones que compartimos desde la izquierda y el progresismo que son fundamentales: tener un Estado que garantice derechos sociales, tener una vida en común, una sociedad donde podamos debatir nuestras diferencias, poder defender la democracia.
Pero creo que nuestro proyecto debe ser mucho más amplio todavía que aquello y, por tanto, hay principios que son fundamentales y que creo que se reafirman en este contexto, pero también una necesidad de pensar en el futuro y ahí el proyecto de la izquierda tiene que discutirse, repensarse y actualizar varias miradas en el contexto que estamos viviendo.
—¿Quién cree que lidera la coalición progresista?
—Mire, yo creo que esos debates sé que siempre son interesantes para la discusión política y la prensa los tiene que abordar, pero yo creo que, al menos en lo que estamos dedicados nosotros, cada uno está buscando jugar su rol y su mayor aporte desde las experiencias que tiene. Más allá de liderazgos en particular, estamos hoy día buscando una confluencia.
—Carolina Tohá dijo que el proyecto de la socialdemocracia del PPD era distinto al del PC y que incluso ese proyecto sí alcanzaba para el Frente Amplio. ¿Cómo analiza esas palabras? ¿Cree que se excluye al PC?
—Estamos en un momento en el que hay que discutir el proyecto que queremos de fondo, defender lo que hemos conquistado hasta ahora, que ha sido importante y que se está poniendo en riesgo con el gobierno de la ultraderecha. Por tanto, creo que poner de antemano con cuáles partidos o no se va a construir aquello, o con cuáles hay más coincidencia, es poner la carreta delante de los bueyes.
La verdad es que estamos en un contexto en que, al menos en el Congreso, estamos generando una oposición y, en particular con partidos de lo que se ha llamado el Socialismo Democrático, de bastante unidad. Entonces yo creo que, en el espacio en que se están discutiendo y tomando decisiones, estamos con una confluencia muy significativa y nosotros vamos a compartir con todos quienes quieran defender un Estado de derechos, los derechos sociales garantizados, y en eso creo que tenemos muchas coincidencias.
—El expresidente Gabriel Boric hizo una autocrítica el miércoles a propósito de que cuando eran Gobierno no advirtieron la falta de mayorías sociales para avanzar en un proyecto político. ¿Coincide con ese análisis, con esa autocrítica? ¿Cree que es ajustada a esta reflexión que tiene que hacer la izquierda?
—Hay varias autocríticas que hay que hacer como sector, como izquierda, y también están las propias que le corresponden al Presidente y a quienes fueron parte activa en el gobierno. Yo en ese periodo tuve otro rol y, por tanto, creo que cada uno estaba en las tareas propias de la responsabilidad que la ciudadanía nos dio. Y sin duda que hay varias cosas que hay que mirar respecto del gobierno, no solo de las mayorías sociales que lo pudieron acompañar y políticas que yo creo que están en permanente construcción.

Hassler y la interna del Partido Comunista: “Somos un partido diverso, más diverso de lo que muchas veces se cree”
—La diputada Nathalie Castillo dijo esta semana que la elección de Nicolás Maduro como presidente de Venezuela fue legítima, cuando se estaba refiriendo a la intervención de Estados Unidos en dicho país. Jeannette Jara, en campaña presidencial, calificó la elección de Maduro como un fraude. ¿Hay una discusión pendiente en el PC respecto de la política internacional?
—A ver, efectivamente ha habido puntos con diferencias que se han puesto sobre la mesa, pero también hay cosas que compartimos profundamente en términos de no intervención u otras cosas, que entiendo que hacia allá iban más las palabras de la diputada. Pero efectivamente hay debates que siempre hay que seguir conversando, profundizando, y nuestro partido, al igual que todos los otros partidos, está en permanente construcción.
De hecho, vamos a tener un proceso de conferencia nacional como partido durante este año y, por tanto, creo que va a ser importante debatir varias cosas en un contexto distinto, con el avance de la ultraderecha, y por tanto eso también nos desafía al debate.
—Pero, por ejemplo, usted tiene una definición respecto a Nicolás Maduro, respecto a si ha sido un fraude…
—Nosotros discutimos y, de hecho, llegamos a una postura común en su momento como partido respecto de la necesidad de mostrar las actas, que es algo que fue una postura común, que de hecho salió de la comisión política del partido.
Entonces hemos ido encontrando aquellos puntos de acuerdo y también otros, como es el rechazo a que un Estado o un presidente pueda intervenir de esa manera a otro país, independiente de los distintos países. Ahí hay un tema que creo que ha sido compartido y efectivamente podemos ir a debatir y va a haber puntos con miradas en algunos temas que tienen diferencias también, y eso es parte de estar en un partido.
—¿Hay dos sensibilidades en el PC hoy en día? ¿Una que representa Jeannette Jara y otra que representa Lautaro Carmona?
—Hay muchas sensibilidades. Somos un partido diverso, más diverso de lo que muchas veces se cree en la opinión pública. Y, por tanto, más que dos visiones o sensibilidades, hay muchas visiones que están puestas sobre la mesa.
—¿Se equivocó el PC al llamar a movilizaciones a dos meses desde que asumió el Gobierno?
—Ha habido unas interpretaciones bien extrañas y antojadizas, fomentadas sobre todo por un Gobierno que está con muchos problemas, a propósito de que no tiene apoyo ciudadano, que lo ha ido perdiendo rápidamente, que la reforma se ve que solo va para los más ricos, etc. Y ante eso han buscado poner una atención en el PC.
Se ha armado una falsa polémica impulsada especialmente por el Presidente del país, que está muy desesperado de tratar de llevar las cosas a cualquier punto y en eso ve al PC como un partido al cual poner sobre la mesa. Pero yo llamaría al Presidente a dedicarse a gobernar por la seguridad, que pueda preocuparse de coordinar a sus ministerios para dar un mensaje más claro, en vez de estar hablando del Partido Comunista.
—¿Cómo evalúa la conducción de Lautaro Carmona en el PC?
—Nosotros tenemos un partido que ha ido avanzando en jugar un rol en la discusión pública, que en el gobierno del presidente Boric buscamos incidir a través de nuestros distintos ministerios y también desde la opinión del partido. Y hoy día estamos en un momento de rearticularnos para enfrentar las amenazas de la ultraderecha.
Y en eso hay distintos debates que damos al interior del partido, pero efectivamente creo que el PC ha logrado jugar un rol significativo en este contexto, poder fortalecer sus capacidades en términos de las distintas dirigencias públicas y que tenemos un rol gravitante que jugar, que podamos profundizar en las distintas instancias que se vienen.
—O sea, ¿encuentra que ha estado bien esta gestión?
—Siempre hay cosas que se pueden mejorar, hay cosas que están avanzando y creo que, en general, tenemos un partido que ha logrado incidir en el debate público.



