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Correo 2 de Junio de 2026

Carta a la directora: Silencio ensordecedor

Agustín Vivando y Vale Villalobos, delegados políticos G26
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El feminismo chileno no es un movimiento por la mujer. Es un movimiento político con agenda propia, y los últimos años se han encargado de demostrarlo. 

Dos casos bastan. Cuando Manuel Monsalve, subsecretario del Interior del expresidente Gabriel Boric, enfrentó graves acusaciones de abuso sexual, el movimiento que suele proclamarse defensor irrestrico de la mujer respondió con un silencio ensordecedor. Lo mismo ocurrió cuando la ministra Lincolao, primera mujer mapuche en ocupar un ministerio, fue agredida y desacreditada. 

Si la causa fuera la mujer, ninguna de las dos situaciones habría sido ignorada. Pero cuando el agresor es del sector político correcto, o la víctima no sirve al relato, el feminismo mira hacia el otro lado. 

Eso no es feminismo, es militancia. 

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