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Ciudad

12 de Junio de 2026

El hombre que le da cuerda al tiempo: la historia de José Robles, el relojero que mantiene vivos los históricos relojes del centro de Santiago

José Robles es el único relojero que pudo arreglar el reloj del edificio de la exIntendencia de Santiago y el reloj del Museo Histórico Nacional. A sus 82 años, sigue trabajando en su taller y manteniendo los históricos dispositivos que dan la hora en Santiago.

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José Robles es el relojero más antiguo de Santiago, quien además es el único que ha sido capaz de arreglar los relojes de algunos edificios patrimoniales e icónicos de la capital, cuyas torres llevan más de un siglo marcando las horas en la ciudad.

La historia de Don José fue contada por Flavia Raglianti, una arquitecta que cuenta relatos de Santiago y alguno de sus personajes a través de sus redes sociales.

Robles empezó su pasión por los relojes cuando era un niño, cuando acompañó a su padre a un taller de relojería en Santiago. Ahí, despertó su fascinación por los engranajes y las piezas diminutas que forman los dispositivos que marcan la hora. Luego de esto, decidió estudiar relojería, oficio que aprendió en un anexo de la Escuela de Artes y Oficios, institución creada en el siglo XVII bajo el gobierno de Manuel Bulnes, y que es la primera antecesora de la Universidad Santiago de Chile.

Posteriormente, se perfeccionó en Suiza, cuya tradición relojera es mundialmente reconocida, para aprender de relojes centenarios, creados antes de 1900.

José Robles cuenta que hasta el año 1950, en el país no existían más de 10.000 relojes en todo el país, por lo que eran una necesidad pública, y los relojes de las torres eran vitales para los ciudadanos.

El único que pudo reparar relojes patrimoniales

Cercano al año 2000, lo llamaron de la Intendencia de Santiago, el que ahora alberga al Gobierno Regional, para que arreglara el reloj de la torre de su edificio, que data de 1916. Don José cuenta que tuvo que dibujar y observar por días, a veces por largas horas. Finalmente, logró repararlo y devolverle la vida. Nunca más se dañó.

Otro reloj de un edificio icónico que logró reparar es el del Museo Histórico Nacional, el data de 1868. 100 años más tarde, el reloj dejó de funcionar, y no fue hasta el 2005 que Don José pudo arreglarlo, a pesar de haber llamado a expertos extranjeros. Tardó dos semanas en activar el complejo mecanismo que hace funcionar al reloj. El trabajo constó de un reemplazo a los dientes del engranaje conectado a su manivela por un material de alta resistencia, y además, creó un sistema de lubricación constante. El terremoto del 27 de febrero de 2010 desarmó el sistema de engranajes y nuevamente fue requerida su asesoría.

También ha trabajado en otros relojes patrimoniales, como el del Club de la Unión, uno en el Ministerio de Vivienda y Urbanismo, la Corte Suprema y las iglesias de San Ignacio en Santiago y Valparaíso.

Según la revista ED, José hace un recorrido cada lunes, donde va a darles cuerda a los relojes icónicos de Santiago. Empieza a las 8 de la mañana en el Ministerio de Vivienda, luego en el edificio del Gore, que tiene un Westminster que es una réplica del icónico Big Ben de Londres. Luego, pasa por el Conservador de Bienes Raíces y termina en el Museo Histórico Nacional.

En el video, Don José manifiesta que “hoy día el tiempo se mide con dinero, creo que ese es el gran problema. No vivimos ni trabajamos para vivir, vivimos para trabajar, y se nos han olvidado algunas cosas que son superimportantes, que es la familia, la vida, todo eso”.

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