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Negocios

29 de Junio de 2026

Banco Central proyecta fuerte caída de 1,8% de las exportaciones para este año, y economistas apuntan al cobre y al menor crecimiento global

La debilidad de los envíos es arrastrada por el peor desempeño de las actividades ligadas a los recursos naturales. La minería del cobre, celulosa y agroexportaciones encabezan los sectores más expuestos a la volatilidad internacional.

Por Sofía Pelfort y Miriam Leiva
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Las exportaciones de bienes y servicios fue la variable que sufrió el ajuste más fuerte ajuste en las últimas proyecciones entregadas por el Banco Central en su último Informe de Política Monetaria (IPoM) en el cual aumentó las estimaciones para la inflación y redujo el rango de crecimiento para este año. Pronostica que los envíos este año caerán 1,8% cuando en marzo estimaba un incremento de 1,5%

De materializarse, este resultado sería el peor desde 2019 cuando los envíos cayeron un 2,5%, y un débil desempeño frente a la expansión de 7,2% en 2024 y de 4,6% en 2025, según las cifras del mismo instituto emisor.

Sobre esta contracción en el número de exportaciones, el gerente de Estudios del Banco Central, Elías Albagli, explicó: “lo que está asociado con las menores exportaciones es por minería y también algunos sectores de recursos naturales que han tenido menor desempeño en el primer trimestre”. De hecho, entre enero y marzo las exportaciones cayeron 4,9%, la peor variación desde el primer trimestre de 2021 cuando registró -5,1%.

En el Ipom se señala que en “exportaciones, en términos reales y desestacionalizados, destacó la marcada caída respecto del trimestre anterior de los envíos del sector agropecuario y, en menor medida, de la minería”.

Incluso hay un recuadro específico en este Informe sobre los magros resultados de los sectores ligados a los recursos naturales.

En este sentido, el investigador del Centro de Estudios Financieros de la Escuela de Negocios ESE de la Universidad de los Andes y creador del Índice de Precios de Exportaciones Relevantes (IPER), Maximiliano Villalobos, remarca el débil desempeño de la actividad ligada a los recursos naturales, en particular, por la minería del cobre con varios trimestres bajo lo esperado, “este ajuste en exportaciones del IPoM no sorprende completamente”. 

Mientras que el académico de la Facultad de Administración y Negocios de la Universidad Autónoma, Pablo Müller, indica que se está confirmando que el sector externo chileno sigue altamente expuesto a ciclos globales. “La lectura es de desaceleración acotada, no de reversión estructural”, señala. 

Y agrega: “Los más expuestos son minería del cobre, por su peso en la canasta exportadora, y en segundo orden celulosa, productos forestales y parte del agroexportador, particularmente frutas, donde los precios internacionales muestran mayor volatilidad y presión por costos logísticos. En conjunto, el ajuste refleja más un entorno externo menos favorable que un deterioro interno de competitividad”. 

Otro aspecto a considerar, según Villalobos es el componente externo como es el crecimiento mundial y el de los socios comerciales de Chile, que se proyecta a la baja en comparación al año pasado, ante el temor de nuevos aranceles. “Aunque Chile finalmente quedó fuera de esas medidas, ese adelanto de inventarios puede haber elevado artificialmente los envíos de 2025 y hacer que la comparación de 2026 sea más exigente”, declara el economista.

Incertidumbre por El Niño

Un recuadro especial sobre la evolución de los recursos naturales se incluía en el Ipom de junio, debido a la incidencia negativa que tuvieron sobre el bajo dinamismo del primer trimestre que terminó con una caída del PIB de 0,5%.

En el análisis se determina que la mayor incidencia negativa en el desempeño de inicio de año se registró en la minería del cobre, afectada por una menor ley del mineral y mantenciones de plantas, a lo que se sumaron las caídas en el sector agropecuario y la pesca, debido a una menor producción frutícola y a una menor disponibilidad de biomasa por factores climáticos, respectivamente. “Este resultado se transmitió a actividades vinculadas con la producción primaria, como el comercio mayorista de exportadores de fruta, el transporte y la industria alimenticia de productos derivados del mar”, acotan.

Respecto de la persistencia de este shock para el segundo semestre precisan que en general este tipo de fenómenos se han comportado de forma acotada, aunque con alta volatilidad. “En el corto plazo estas actividades (agropecuario, pesca e industria alimenticia) están sujetas a factores climáticos y de disponibilidad de recursos que generan una alta volatilidad pero que tienden a revertirse en horizontes cortos”, se precisa.

No obstante, advierten que este comportamiento podría modificarse en esta oportunidad: “En la coyuntura actual, la elevada probabilidad de ocurrencia del fenómeno El Niño entre este y el próximo año introduce un elemento adicional de incertidumbre respecto de la trayectoria de estos sectores en el corto y mediano plazo. En tanto, en algunos rubros, como la viticultura y la vitivinicultura, factores de demanda externa, la evolución del comercio global y la competencia internacional también podrían afectar su tendencia futura de forma más persistente”.

Al concluir el análisis manifiestan que no es descartable que factores como la demanda externa y la competencia internacional afecten la tendencia futura de algunos sectores de RRNN de forma más persistente, lo que fundamenta la caída en la proyección de exportaciones esperada para este año.

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