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30 de Junio de 2026La pesadilla de un reconocido periodista deportivo por la administración de la Fuente Lastarria: se querelló contra su socio luego de que le cortaran la luz del local
El periodista Marco Sotomayor se querelló contra su socio de la Fuente Lastarria por la mala administración del local, luego de detectar diferentes irregularidades, como deudas con los trabajadores y proveedores. "Sencillamente pequé de una ingenuidad rayana en la huevonez", asegura.
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En los últimos días, el periodista deportivo Marco Sotomayor, reconocido por sus programas en el pasado con Eduardo Bonvallet, comenzó a divulgar videos en redes sociales contando un drama personal: el lío judicial que enfrenta por su local “Fuente Lastarria”, ubicado en el centro, por la administración de su socio Patricio Canobra, contra quien se querelló en el 7º Juzgado de Garantía de Santiago.
“Hace dos años fui invitado a participar en la fundación del restaurante Fuente Lastarria, en Merced, donde funcionaba el restaurante Letacon, que quebró. Acepté el desafío, financié parte del emprendimiento y le dediqué mucho tiempo y energía. Sin embargo, ahora debo irme de la empresa porque he ido descubriendo en los últimos meses situaciones muy irregulares desde el punto de vista administrativo y financiero”, dice en uno de los videos que subió a su cuenta de Instagram.
En otro video, con la segunda parte, agregó: “El restaurante está funcionando a media máquina producto de que Enel cortó la luz de la mitad del local. ¿Por qué cuento esto? Porque da cuenta de la administración desprolija y sospechosamente que padece el local y que se refleja no solamente en el no pago de servicios básicos, si no que también en el no pago de cotizaciones…”.
Sotomayor no solo se querelló, sino que también interpuso una demanda laboral en el 1º Juzgado de Letras de Santiago por vulneración de derechos fundamentales.
La historia de la Fuente Lastarria
Según la querella, Marco Gilberto Sotomayor Soto llegó al proyecto Fuente Lastarria en 2024 como socio y aporte fundamental:, a través de Colombina S.p.A. realizó un aporte de capital de $35.000.000 y quedó vinculado al negocio, inicialmente como figura relevante en relaciones públicas y marketing. Su incorporación permitió mantener la continuidad del local en Merced 333, transformando el antiguo restaurante en una fuente de soda con gran afluencia y buena recepción mediática durante 2024 y 2025.
Desde el inicio, según el documento judicial, Sotomayor se mantuvo activo en la operación diaria: organizaba eventos, gestionaba la visibilidad del local y participaba en acuerdos publicitarios —incluso vínculos con programas de televisión— que reforzaron la imagen del emprendimiento. Sin embargo, su rol operativo y su aporte financiero no se tradujeron en control sobre la administración de la caja: la gestión financiera quedó en manos de Patricio Canobra Mora, quien asumió el manejo exclusivo de pagos, relaciones con proveedores y plataformas de cobro.
Según los antecedentes expuestos por Sotomayor, con el tiempo comenzaron a surgir señales de alarma. Aunque el restaurante seguía facturando altos montos y era concurrido, la empresa acumuló pasivos crecientes: servicios cortados, cheques protestados y cotizaciones previsionales impagas. Sotomayor, inicialmente desplazado de la toma de decisiones contables, empezó a notar discrepancias entre la apariencia próspera del negocio y la falta de fondos para obligaciones básicas.
La sospecha se consolidó cuando, ante la negativa reiterada del administrador a entregar cartolas y respaldos contables, Sotomayor promovió la designación de un fiscalizador. Con esos antecedentes, Sotomayor terminó formalizando una demanda laboral y colaborando con la querella que denuncia un presunto vaciamiento del patrimonio social.
Entre las irregularidades expuestas en la querella además se habla de una deuda por un préstamo del juez Daniel Urrutia -quien justamente trabaja en el 7º Juzgado de Garantía-, cercano a Canobra.
Al ser consultado por The Clinic, Sotomayor escribió: “Lo que más lamento es la situación estresante que han padecido y padecen los trabajadores y trabajadoras del boliche, algunos de los cuales, seguramente, deben pensar que estoy involucrado en este mal manejo financiero. Solo quiero decirles que, de los 26 meses de vida que tiene Fuente Lastarria, solo pude administrarla durante dos meses este año. Nada más. Y conozco fehacientemente sus necesidades. Un ejemplo: para paliar la deuda de cotizaciones y finiquito salarial con una garzona que dejó de trabajar el año pasado, Canobra ofreció pagarle diariamente 10 mil pesos, esa fue su fórmula, la cual no cumplió, obvio. O sea, háblame de una administración más impresentable que esta”.
Y agregó: “También me gustaría reconocer la paciencia y decencia del propietario del inmueble donde funciona la Fuente Lastarria quien, en repetidas oportunidades, quiso advertirme de que algo ocurría en el local. Su frase recurrente era: ‘Cómo no pueden pagar la luz, si tu restorán pasa lleno’. Confieso que no me hacía sentido esa frase, pero ahora la entiendo en toda su dimensión. Sencillamente pequé de una ingenuidad rayana en la huevonez”.