Rebelión interna, cuentas pendientes y llanto en el Senado: la semana negra en la que el PS expuso sus fracturas
La negociación por el proyecto de reconstrucción del Gobierno de José Antonio Kast dejó a la vista las divisiones que atraviesan al PS y derivó en la semana más compleja para Paulina Vodanovic desde que el partido se convirtió en oposición. La arremetida de Daniella Cicardini por una supuesta "falta de transparencia" en las negociaciones con el Ejecutivo reabrió un conflicto que ambas arrastran desde marzo y anticipó la disputa por la conducción de la colectividad, que renovará su directiva en 2027.
Sigue a The Clinic en Google News Por Jorge Palacios y Rodrigo Córdova 12 de Julio de 2026
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A un costado de Paulina Vodanovic, el senador Juan Luis Castro esperaba su turno para intervenir en la reunión que hubo el día jueves, en la que los partidos de oposición definieron ir al Tribunal Constitucional (TC) para impugnar el proyecto de reconstrucción de la administración de José Antonio Kast.
Castro tenía una misión especial en la cita, convocada en la sede del PS, en el segundo piso de París 873. Debió explicar a los presentes, entre ellos los presidentes del Partido Comunista, del Frente Amplio, del PPD y de la Democracia Cristiana (DC), la compleja semana por la que pasó su colectividad justamente por un tema relativo al TC, lo que generó enfrentamientos directos entre dos de sus liderazgos reconocibles, como lo son Vodanovic, mandamás del PS, y la senadora Daniella Cicardini, quienes ya se habían enfrentado este año.
En un diálogo que fue descrito como “sincero y fraterno“, el médico explicó la tensión presente en su partido desde el día lunes y que llegó a su clímax en el Senado el miércoles, cuando la presidenta de su tienda confrontó directamente a Cicardini en el hemiciclo de la Cámara Alta, a vista de los medios de comunicación, pese a que horas antes había ocurrido un almuerzo que buscó reconciliar a las partes sin éxito.
Tras “precisar las cosas”, Castro cedió la palabra, se abordó el objetivo principal de la cita, y la oposición acordó que acudiría al TC para impugnar la megarreforma, coordinados por el abogado Tomás Jordán.

Pero antes de todo, el PS debió transitar por un incómodo camino que dejó a la vista el momento por el que pasa su colectividad a menos de un año de que se elija una nueva directiva en 2027.
Lunes, la “prueba de confianza”
El conflicto por el que Castro debió excusarse comenzó a incubarse en el almuerzo que el comité mixto del PS, el PPD y el Partido Liberal (PL) celebró el lunes, en la sede Santiago del Congreso.
Esa instancia fue el primer encuentro entre los parlamentarios tras la última reunión del viernes pasado de la mesa político-técnica encabezada por la presidenta del Senado, Paulina Núñez (RN), creada para llegar a un acuerdo con la oposición en la megarreforma. Al almuerzo los senadores llegaron con una sensación compartida: que un acuerdo con el Gobierno era prácticamente imposible ante la intransigencia que, a su juicio, mostraba el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz.
Parte de la conversación fue cómo contrarrestar el peso del Ejecutivo en la discusión. Para eso acudir al TC era la idea que había ganado adeptos en toda la oposición y contaba con respaldo de los senadores.
Sin embargo, Cicardini puso sobre la mesa una duda dirigida a Vodanovic y Castro, quienes habían participado en la instancia encabezada por Núñez: si con el Gobierno se estaba negociando un acuerdo que incluyera que la izquierda desistiera de recurrir al Tribunal Constitucional. La respuesta fue que no existía ninguna negociación cerrada y que, hasta ese momento, solo se habían planteado escenarios “hipotéticos”.
La explicación no convenció a la senadora, quien cuestionó a ambos por no ser transparentes y optó por retirarse del almuerzo antes de que este terminara.
Quienes estuvieron en el encuentro señalan que la pregunta de Cicardini era una “prueba de confianza” hacia sus camaradas del PS, pues afirman que la parlamentaria sabía desde hace unos días antes que el oficialismo con el Gobierno estaban evaluando una oferta en invariabilidad tributaria a la oposición que consideraba que la izquierda no recurriera al TC.

Desde la derecha, incluso, han señalado que la creación de esa mesa negociadora fue un mandato exclusivo que Quiroz le pidió a Núñez para tener control sobre esa medida.
El punto significaba un conflicto interno en el PS, que en su último comité central hizo un voto político de votar en contra de la megarreforma. Apoyar la invariabilidad tributaria sin acudir al TC, en ese sentido, era “traicionar” lo pactado.
La incomodidad por la situación escaló a tal nivel que, minutos después de terminado el almuerzo, Castro anunció que el comité de senadores optaría por recurrir al Tribunal Constitucional. Poco después, los diputados del PS —coordinados por Daniel Manouchehri, pareja de Cicardini— hicieron lo mismo. La decisión desconcertó al resto de la oposición, especialmente al PC, el Frente Amplio y la DC, con quienes los socialistas, esa misma mañana, habían acordado anunciar su ofensiva ante el TC recién el jueves.
Más tarde, en ese lunes, la mesa directiva del PS emitió un comunicado para retroceder en los dichos de Castro y mantener su postura de definir cualquier ofensiva el jueves con el resto de partidos. En la noche hubo una reunión de emergencia telemática entre dirigentes socialistas, en la que participaron Vodanovic, el secretario general (s) Arturo Barrios, Cicardini, entre otros.
En la instancia se evaluó emitir un comunicado a nombre de la mesa que respaldara a la senadora por el Maule y a Castro. La idea no concitó el apoyo de Barrios. Cicardini, para entonces, ya se había desconectado de la reunión.
Vodanovic, en tanto, se puso en contacto con otros dirigentes de los partidos opositores. A ellos les explicó que no había una desobediencia institucional del PS. Sus pares entendieron que se trataba de una “crisis interna”.
Miércoles, el estallido
Aunque hubo intentos por contener el conflicto, este no hizo más que escalar a partir de entonces, alimentado por declaraciones de la presidenta del Senado y del senador Javier Macaya (UDI), también integrante de la mesa negociadora.
Mientras el PS intentaba ordenar su crisis interna la noche del lunes, el dirigente gremialista sostuvo en CNN Chile que uno de los aspectos que se estaba acordando era que la izquierda no recurriera al Tribunal Constitucional. La señal fue reforzada al día siguiente por la presidenta del Senado, quien afirmó en Radio ADN que, si había un acuerdo en materia de invariabilidad tributaria, la posibilidad de la izquierda de llevar la megarreforma al TC “se descarta“.
Esas declaraciones motivaron a que Cicardini, en la mañana del miércoles, grabara un video acusando una “colusión” de Vodanovic y Castro con Quiroz, y que se reafirmaran sus quejas expresadas el lunes en el almuerzo de comité.
Así, el quiebre del partido, que hasta entonces era comentado de forma interna, se exponía a vista de todos.
Vodanovic se defendió unas horas después con una declaración dirigida a la militancia, en la que señaló que las imputaciones en su contra eran “desproporcionadas” y que el PS no acordó no ir al TC, como se trataba de instalar.

Lágrimas en el almuerzo e insultos en el Senado
Con ese clima de tensión llegaron los senadores socialistas al almuerzo de bancada del miércoles. Algunos integrantes relataron que la reunión fue incómoda, que hubo golpes en la mesa y subidas de tono entre pares. En la reunión también se tomó una definición, la que tiene versiones encontradas: que Vodanovic fuese apartada de la mesa negociadora con Núñez, si es que llegaba a retomarse.
En su reemplazo acudirían Alfonso de Urresti y Gastón Saavedra, quienes serían los nuevos acompañantes de Castro. Tal decisión fue resistida por Vodanovic, quien habría comunicado a la noche de ese miércoles que seguiría asistiendo en representación del PS en su calidad de presidenta, como lo había hecho hasta entonces.
Otras versiones sostienen que De Urresti y Saavedra se sumaron al grupo sólo para asistir como negociadores si es que en la mesa se trataban temas de medio ambiente o trabajo, áreas en las que ambos se desenvuelven en sus respectivas comisiones, y que Vodanovic mantenía su rol.
Como fuera, el almuerzo cerró igual de mal como había empezado: entre tensión e, incluso, con lágrimas de por medio por parte de Vodanovic —quien fue consolada por De Urresti—, como aseguran quienes presenciaron parte del encuentro.
Sin embargo, imagen que terminó sintetizando la crisis fue la de Vodanovic increpando a Cicardini en su escaño del hemiciclo del Senado, un registro que rápidamente se viralizó y marcó la semana política.
Quienes oyeron del intercambio, dicen que hubo insultos, los que no se han querido revelar por ninguna de las incumbentes. La senadora Danisa Astudillo, cercana a la representante de Atacama, fue a poner paños fríos y trató de aislarlas de los tiros de cámara. Ambas se resistieron.

Internamente, señalan que Cicardini tiene lazos, además de Astudillo, con De Urresti y Castro, pues son parte del lote conocido como Grandes Alamedas, fundado por Isabel Allende y dirigido por Andrés Santander. Las críticas de la parlamentaria a Castro, no obstante, se fundamentarían en que el líder de O’Higgins ha tomado un rol institucional con Vodanovic —que es parte del lote Tercerismo— como jefe del comité mixto.
En tanto, Vodanovic cuenta con aliados de su grupo en la bancada de la Cámara de Diputados, particularmente con Raúl Leiva, líder en esa corporación, aunque esta semana estuvo ausente por un viaje al extranjero y fue subrogado por Nelson Venegas.
Cicardini y Vodanovic no han vuelto a hablar del episodio ocurrido en el Senado. Cada una abordó la situación a su manera a través de declaraciones que dieron el viernes por la mañana. Mientras la primera dijo en Tele13 Radio que el capítulo ya estaba superado y se daba vuelta la página, dado que la oposición acudirá al TC, la segunda señaló, en Radio Agricultura, que “la política es sin llorar, pero no es para que te pateen en el suelo“.
Durante esa misma jornada ambas se encontraron en la comisión de Hacienda del Senado, espacio en el que las dos forman parte.
En todo caso, cercanos a la bióloga marina dicen que el acuerdo que senadores PPD alcanzaron con el Gobierno por invariabilidad tributaria hizo que se le terminara dando la razón respecto a sus aprensiones contra Vodanovic.
Aquello habría explicado, por ejemplo, que la presidenta del PS limitara los comentarios en su cuenta de Instagram el jueves y el viernes: pues recibía comentarios en contra que apoyaban la tesis de Cicardini, con quien tuvo un enfrentamiento en el pasado, el 25 de marzo, cuando la senadora debutante le pidió la renuncia a Quiroz, petición que fue repudiada públicamente por la senadora del Maule.

Escenario ideal para Elizalde, dicen en sectores del PS
Para militantes socialistas, lo ocurrido esta semana es una muestra clara de la disputa de poder que hay en la colectividad de cara a la próxima elección interna.
En ese sentido, algunos identifican que en el lote Grandes Alamedas, que reúne a Cicardini, Manouchehri, Barrios, Astudillo, Marcos Ilabaca, Emilia Nuyado, entre otros, existe la intención de ganar influencia a partir de los escenarios que se han dado en la directiva del partido.
Un espacio que se ha abierto para ese grupo ha sido en la secretaría general, la que producto de la situación de la delicada situación de salud de Camilo Escalona (Nueva Izquierda), quedó en manos de Barrios, lo que de alguna manera alteró el “equilibrio interno” que había en la mesa entre facciones.
De todos modos, al interior del PS señalan que Vodanovic cuenta con un amplio respaldo interno, tanto en su directiva como en el comité central y en la comisión política. Por eso, calculan algunos, las arremetidas de Grandes Alamedas son a nivel comunicacional fuera del partido y no de manera interna, “porque Paulina adentro es más fuerte que ellos”, dice una exautoridad socialista.
En esa línea, al grupo de Cicardini y Manouchehri se le sindica, de acuerdo a militantes contrarios a sus formas, como uno que no representa del todo a la base socialista. Algunos manifiestan sus aprensiones respecto a ideas que han sido apoyadas por ambos en determinadas circunstancias y que han sido denominadas internamente como “populistas”, como la eliminación del pago en UF, el quitarle el derecho a voto a los extranjeros en las elecciones nacionales, o la reposición de la pena de muerte en algunos casos.
“No representan nuestros valores“, dice un dirigente socialista, que identifica a la dupla como un símil del Partido de la Gente (PDG) al interior de Paris 873.
Bajo ese contexto, algunos anticipan que la situación actual del PS pavimenta un camino para un histórico de la colectividad: Álvaro Elizalde, expresidente del PS —antes de Vodanovic—, quien también es identificado con el Tercerismo, aunque con fuertes lazos en Grandes Alamedas, con Santander y Manouchehri.
En ese sentido, algunos socialistas consideran que el retorno a la primera línea de la política del exministro del Interior de Gabriel Boric sería una apuesta ideal del partido. “Podrá volver, presentarse a presidente, y decir que viene a resolver todos los conflictos sin ningún problema”, aseguran.



