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Opinión

19 de Julio de 2026

Perfil de Cristóbal Urruticoechea: ¿Escucha su corazón?

Foto autor Kike Mujica Por Kike Mujica

Cristóbal Urruticoechea es el diputado libertario que impulsa uno de los proyectos de ley más polémicos en años. Bajo el título “Escucha su corazón” propone que las mujeres que decidan abortar por una de las tres causales legales escuchen ex ante los latidos “del embrión o feto”.

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El diputado Cristóbal Ignacio de Loyola Urruticoechea Ríos es ecuménico (en política): ha militado en todos los partidos de la derecha. Estuvo en la UDI hasta el 2012. Emigró a RN en octubre de 2020. En agosto del 2021 firmó por el Partido Republicano. Renunció en abril de 2024. En diciembre de ese año, se unió a los Nacional Libertarios. Hoy es su jefe de bancada.

Le falta Evopoli. Antes muerto: es enemigo acérrimo de la derecha cobarde o “las derechas sensibles o débiles”, como también las moteja, con menosprecio.

Urruticoechea asevera que Chile Vamos “es muy cercano a los partidos de izquierda”. Los interpela: “si tienen acuerdos con el Frente Amplio y el PC que lo sinceren y lo hagan público”.

Su ex partido RN, dice, “muta cada vez más hacia la izquierda. No lo entiendo ni comparto esta forma de hacer política, siempre con un pie a un lado y el otro pie hacia el otro. Usted no puede servir a Dios y al diablo”.

Cristóbal Ignacio de Loyola Urruticoechea es de los que piensan que existe “una” derecha, cuya misión es custodiar, a capa y espada, el santo grial del sector.

La derecha pura, la ruda, la dura.

Cristóbal Urruticoechea
Cristóbal Urruticoechea

Los latidos

El diputado Urruticoechea es el principal impulsor del proyecto de ley “Escucha su corazón”, presentado el 7 de junio pasado por él y otros cinco parlamentarios: Álvaro Jofré, Chiara Barchiesi Catalina Del Real, Claudia Reyes y Ximena Ossandón, quien luego retiró su firma.

¿En qué consiste el proyecto?

Artículo único.- Intercalase en el artículo 119 del Código Sanitario, a continuación del inciso que comienza con la expresión “El prestador de salud deberá proporcionar a la mujer información veraz…”, el siguiente inciso nuevo:

“Como parte de la información veraz, completa y objetiva a que se refiere el inciso anterior, y en forma previa a que la mujer manifieste su voluntad de interrumpir el embarazo, el médico cirujano deberá informarle si, conforme a la edad gestacional, resulta detectable la actividad cardiaca del embrión o feto. Cuando dicha actividad sea detectable, deberá ofrecerle, de manera verbal y directa, la oportunidad de escuchar los latidos mediante los medios técnicos disponibles, junto con una descripción objetiva de los mismos. La madre del nonato podrá declinar libremente este ofrecimiento, con todo, el médico deberá negarse a practicar la interrupción del embarazo si es que esa situación se verifica.

De la realización del ofrecimiento y de la decisión de la mujer se dejará constancia escrita en su ficha clínica”.

En pocas palabras: el doctor estaría obligado -mediante instrumentos electrónicos- a mostrarle el sonido “de la actividad cardiaca del embrión o feto” a la mujer.

Si ella se opone a escucharlo, el doctor no podría practicar el aborto.

Los autores del proyecto ven bondades donde otros ven martirios: las tres causales -Riesgo de vida de la madre
Inviabilidad fetal y violación- son episodios tortuosos y traumáticos. 

¿Qué sentido tiene agregar más dolor?

Por la línea política y valórica de los parlamentarios que apoyan el proyecto, suponemos que juran que la intención del acto –“escuchar el corazón”- podrá revertir un error -y no una decisión- de una mujer. 

El proyecto presume que la mujer no ha dimensionado su decisión, y que recién frente al médico, al escuchar los latidos, caerá en razón.

“Quiero salvar vidas”, dice Urruticoechea.

 “Lo que pretendemos es no crear más dolor en ninguno de los dos casos y que exista la opción de salvarlo en vez de terminar con su vida”, agrega.

Ardió troya con la idea.

Una especie de sadismo, disfrazado de santidad, dicen sus detractores.

Sectores de la centro-derecha -para nada amigos del aborto en su mayoría- también exhibieron sus aprehensiones.

“La madre está en libertad de decir: ‘No, no quiero escucharlo’, pero lo que sí sucede en este caso es que el médico no va a practicar el aborto”, dice Urruticoechea.

“Una manera muy sui generis de ser libertario: si no quiero, el Estado me obliga. Las tres causales están estipuladas en la ley, nadie está cometiendo un delito. Además el proyecto obligaría a los médicos a proponer algo aberrante: si no quieres escuchar los latidos, no puedo proceder con el aborto legal. Eso no es libertad”, me dice una parlamentaria de RN. 

Ximena Ossandón cuenta que fue Urruticoechea quien la llamó para que promocionara el proyecto de ley. Ella firmó la iniciativa. Luego, se retractó.

“Me dijo que consistía en que el doctor le “ofreciera” escuchar los latidos a la mujer. Me pareció una buena alternativa para un proceso informado. Yo me quedé con eso. Pero después me enteré de que el “ofrecimiento” se convirtió en una “obligación” para el médico y si la mujer se negaba, el aborto no se podía hacer. Esa no era la idea matriz, por eso retiré la firma”

El proyecto según Urruticoechea está inspirado en legislaciones similares de países como Hungría y Estados Unidos.

En septiembre de 2022, el gobierno de Viktor Orbán impuso por decreto que toda mujer que quisiera abortar debía escuchar obligatoriamente el latido del corazón del feto antes de hacerlo. La medida entró en vigor el 15 de septiembre de 2022.

A diferencia de Chile, la mujer no podía decir “no”. Aquí puede, pero entre comillas: si dice que no, no puede abortar.

Urruticoechea: el impulsor de la idea

Urruticoechea estudió en el colegio Tabancura. Entró a Derecho en la UDD, pero no terminó. Se tituló de diseñador gráfico publicitario en el Inacap. Con su primera mujer tuvo siete hijos. En febrero del 2026 se casó con la senadora Vanessa Kaiser, una de las líderes del PNL.

Antes de arribar al parlamento, trabajó como diseñador gráfico en la empresa Promoplan y en Cencosud. Fue gerente de la Fundación Nocedal, una fundación educativa de inspiración cristiana y vinculada al Opus Dei, que lleva 30 años educando técnicamente a jóvenes de los sectores más pobres de Santiago.

Por el lado materno -Ríos- tiene ascendencia política: es sobrino de senador, y nieto y bisnieto de diputados. Todos de derecha.

Su primera experiencia pública fue como concejal de Los Ángeles, entre 2008 y 2012. Ahí vivió su primer conflicto: se peleó con Joel Rosales, alcalde UDI de esa ciudad y no logró que lo nominaran como candidato. Postuló como independiente a la Cámara. No fue elegido.

Por eso, emigró a RN. En 2018 fue electo diputado por ese partido, el cual abandonó por la postura de RN en el primer proceso constituyente. “Mario Desbordes era uno de los principales líderes del proceso de la nueva constitución”, critica.

Partió entonces a Republicanos. En 2022, renunció a ese partido tras un reportaje de Ciper que reveló que las asignaciones para gastos de bencina -uso exclusivo de los parlamentarios- las utilizaban asiduamente su ex mujer y su hijo.

Desviolación

Urruticoechea es uno de los íconos de la derecha conservadora criolla, parecida a los españoles de VOX, tal como el Frente Amplio se inspiró en Podemos. La que defiende principios y no intereses, como dice Johannes Kaiser, el líder máximo de los libertarios.

“La derecha cavernaria”, diría Mario Vargas Llosa y los liberales criollos.

Detrás de este proyecto -que, por lo reporteado, no tendrá adhesión en el parlamento- estaría la intención de poner en cuestión el aborto en tres causales. 

Ese sería el fin. 

En la campaña presidencial, los republicanos, contrarios a las tres causales, prefirieron evitar el tema. 

“La ley es la ley y nosotros, pese a estar en contra, la respetamos”, fue el argumento.

Los sectores más conservadores seguirán en la cruzada. Para ellos, es una convicción. 

Urruticoechea es claro: “cualquier tipo de proyecto que intente frenar la ofensiva del aborto es positivo. Haber convertido el crimen en ley en Chile a través de tres causales no es algo bueno. Seguiremos dando todas las batallas necesarias para en lo posible terminar con este flagelo que involucra la muerte de un ser inocente”.

En septiembre de 2022, él junto al diputado Harry Jürgensen presentaron un proyecto de ley para derogar el aborto en dos de sus tres causales.

Así lo fundamentó: “Hay múltiples formas de salvar la vida que se engendra dentro del vientre de una mujer que ha sido violada, tal vez una de las causales con más lógica para algunos. Al violador todas las penas que existen y más, pero al inocente, vida. Por lo demás una mujer que ha sido violada y aborta no se ‘desviola’ ni física ni moralmente”.

La des violación sonó feo. Muy feo. Una palabrota.

Habla el diputado

-El aborto libre en Chile no existe. Es legal sólo por tres causales, las tres muy trágicas y no deseadas ¿Para qué agregarle más dolor a esas mujeres obligadas a abortar?

-En el primer caso -riesgo de la madre- no aplicaría nuestro proyecto. Sí, en la segunda y tercera causal.

–¿Por qué obligar a una mujer escuchar el latido cuando la violaron o a sabiendas de que su hijo morirá? ¿Es necesario tanto escarnio?

–¿Pero cuál es el escarnio aquí? El escarnio es lo que  sucederá con ese niño… son los colectivos feministas los que lo niegan que sea un humano. Esa es una de las razones que dan para promover el aborto libre: dicen que es un conjunto de células y otras cosas más bastante crueles. Nuestra intención en ningún caso es ponerle más presión o daño a esa madre que está pasando por un momento durísimo. Lo que estamos haciendo es entregarle toda la información para que ella entienda lo que pasará, porque muchas veces eso se esconde, no se entrega toda la información.

–Si la mujer elige que no quiere escuchar los latidos, el aborto no sólo no se podrá realizar con ese doctor, sino con todos los doctores, porque esa mujer no cambiará de opinión

–De eso se trata. Lo que queremos justamente es frenar el aborto. 

APOSTILLA

“No puede haber algo menos ideológico que un latido de un bebé y una ley que permita que su latido se escuche antes de su muerte”.

Eso dice el proyecto.

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