Tiempo Libre
24 de Julio de 2026Fernando Solabarrieta y su rol en la reaparición de Mara Sedini: “No iba a arriesgar casi 35 años de trayectoria en una entrevista”
De relatar el Mundial a conducir uno de los programas políticos más comentados del país, Fernando Solabarrieta está de regreso. Uno de los protagonistas televisivos de la semana repasa el giro de su carrera con su llegada a "Sin Filtros", defiende su primera entrevista política frente a Mara Sedini y afirma que su desafío es mantener "los equilibrios" porque, dice, "yo soy periodista".
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En lenguaje futbolístico, se podría decir que Fernando Solabarrieta “lo dio vuelta”. Hace alrededor de un año estaba sin pantalla y entró al reality “El Internado” de Mega. Sus altos y bajos en la batalla contra el alcoholismo, ya material de comentarios públicos.
Pero ahí las cosas comenzaron a cambiar: fue un buen espacio para él, el encierro. Luego, volvió a una de sus pasiones, el relato deportivo, para el Mundial 2026 en radio La Metro y en Chilevisión. Y, tras la abrupta salida de Gonzalo Feito, se encontró liderando uno de los espacios más comentados del streaming, “Sin Filtros”.
Es, justamente, lo que lo tuvo de protagonista esta semana, al haber hecho la primera entrevista política de su carrera con todos los ojos de Chile mirando: tuvo que interrogar a la exvocera Mara Sedini en su primera aparición pública tras salir del gobierno.
Sobre su actual buen momento, del nuevo desafío en televisión, y lo que viene por delante, Solabarrieta se sentó a conversar con The Clinic.
—¿Cómo te tomas este buen presente laboral, tomando en cuenta todo lo que pasó el año pasado?
—Bueno, yo después de la pandemia decidí bajar mis cargas. Mis hijos ya estaban grandes, dos de ellos estaban en Estados Unidos. Además, tengo la suerte de tener unos hijos maravillosos, deportistas, y habían conseguido que estuvieran allá becados. El más grande ya era independiente, entonces dije: no tiene tanto sentido trabajar dieciséis horas diarias. La pandemia me hizo un poco observar esa situación. Ya pasé los cincuenta, era hora de empezar a disfrutar todo el esfuerzo que he hecho en mi vida.
Pero te soy sincero, se me pasó un poquito la mano. Pasé de trabajar dieciséis horas, de lunes a lunes, todos los fines de semana incluidos, a hacer un programa de radio en las mañanas muy tranquilo, un evento de vez en cuando. Entonces sentí que necesitaba este año una reactivación importante. Y llegó con el Mundial. Entonces volví a tener la agenda que he tenido siempre en mi vida laboral, que es de muchas horas trabajando, corriendo de un lado a otro. Es una adrenalina que me faltaba.
—Pero, ¿la decisión fue tuya de salir de la televisión o hubo una marginación?
—Me dices “qué bueno que volviste”, pero yo nunca me fui. Si yo hiciera una línea de tiempo, te diría que en televisión abierta llevo 34 años, nunca he dejado de estar. Pero el año pasado, entre comillas, lo hice desde la participación como participante de un reality. El año anterior lo hice en los Panamericanos. O sea, estuve siempre ligado de una u otra manera. Y de ahí, claro, más que nada me dediqué a la radio. También la plataforma de la televisión abierta, que es donde yo me crié, estaba debilitada, no había muchos contratos, tampoco había muchos proyectos. Y entonces, bueno, esperé que llegara una oportunidad y cuando llegó la sentí como tal.
—Como periodista, uno esperaba verte haciendo un noticiero, haciendo radio. Y en el reality, hay como un camino sin retorno…
—Ah, no, yo no lo sentía así, fíjate. Te soy súper sincero, yo entré por una oferta económica imposible de rechazar. A poco andar en el reality me di cuenta de que me estaba sirviendo mucho como experiencia de vida. Y yo siento que a estas alturas, cuando yo empecé a hacer periodismo deportivo, era muy difícil hacer algo distinto, porque te desperfilabas, perdías credibilidad. La gente agradece verte en otros ámbitos, verte reír, verte contar un chiste, no sé si directamente ser un chico reality, pero me parecía que era una oportunidad que no iba a lesionarme tanto y que, en razón de mi ausencia en la primera línea televisiva, me iba a catapultar y iba a ser un buen mensaje para decirle a la gente que estaba muy preocupada por mí y por mi salud, y a los que toman decisiones, que ya era el momento de que volvieran a confiar en mí.
—El reality te permite hablar sin intermediarios de lo que vimos, un lado oscuro de tu vida y de adicción.
—Sí, por ahí va, efectivamente. Fue en sí una gran experiencia de vida, casi terapéutica. El reality me devolvió las ganas de competir. Yo soy esencialmente competitivo. Me devolvió las ganas de comunicar. Yo incluso en algún instante pensé que eso iba a ser lo último que iba a hacer en televisión y que me iba a ir a Puerto Natales, que es mi gran anhelo, que lo tenía pensado para algunos años más. Pero ahí dije: ya está, adelanto esto. Mis hijos están fuera. Tal vez era el momento de ir a cuidar a mis padres, que estaban delicados de salud. En medio de eso, mi padre se va. Entonces todo eso apuraba una decisión. Pero el reality mismo me ayudó a tener de nuevo ganas de comunicar, y a no retirarme.
—¿Por eso fue terapéutico?
—Sí, lo fue. Lo fue, fue increíble. Y además ayudó, primero, a que la gente me conozca tal cual soy. Después de tantos años en televisión, la gente igual tiene una definición más o menos cercana a lo que uno es como persona. Pero en un reality ya te muestras abiertamente: este soy yo, para bien, para mal. La evaluación creo que fue muy buena, y eso me permitió, además mostrarle a quienes toman decisiones que yo estaba bien. Es una lucha que voy a tener diaria, permanente.
—Demostrar que estás sano.
—Que estaba sano. Que estaba sano y estaba ya apto para poder tomar responsabilidades y aprovechar oportunidades que la vida, gracias a Dios, me ha regalado.
—Sin el reality, ¿tú crees que hubiese pasado lo del Mundial?
—Es difícil poder decírtelo. Es difícil. Tal vez sí, pero creo que fue una confirmación de que yo ya estaba bien. Que los momentos más difíciles habían pasado y que estaba de vuelta.
—¿Y cómo lo pasaste en el Mundial?
—La pasé bien. Porque fue muy simbólico para mí. Yo no sé si fue el decimocuarto, decimoquinto Mundial que hice. No lo cuento tanto como una medallita, porque los mundiales que hice, los hice todos en terreno. Este lo hice desde acá.
—¿Hacía cuánto no relatabas un partido?
—Había hecho algo en radio. El año pasado relaté un par de partidos que causó mucha expectación, recuerdo. Me llamó la atención. Fue como la primera señal de que había mucha gente que reconocía mi trabajo. Yo no me la creo mucho. Y mis amigos me decían: créetela, la vas a ver.
—Pero antes, en televisión, ¿te acuerdas cuál fue el último partido que hiciste?
—En Mega. Después de eso quedé ligado al área deportiva para hacer algunos partidos de Copa Libertadores. Y por ahí, alguno de eliminatorias, no creo, yo creo que fue Copa Libertadores. Alrededor de 2024.
—¿Y cómo fue volver? ¿Cómo te sentiste?
—Es como andar en bicicleta. En el primer partido sentí que me faltó ritmo, tal vez, pero toda la gente decía “intacto”. Un periodista que fue criado por Aldo Schiappacasse y por Sebastián Domínguez, que era un periodista con el que hice la NBA el año 96. Imagínate. Y esa fue una escuela de datos, mucho dato, mucho dato, mucho dato. Y en esta oportunidad, para aprovechar bien esta situación, yo subcontraté a un equipo de trabajo con el que fuimos trabajando y preparando mucha información.
—¿Tú pagaste de tu bolsillo?
—Sí, claro. Invertir en la carrera, que es lo que uno debe hacer, porque hoy, con la gran cantidad de información que está dando vueltas, tú no tienes gran diferencia con el público. Yo soy un burro tecnológico, entonces hay muchos chicos que son más rápidos para sacar el dato
—Para cerrar el lado Mundial, ¿cómo lo evalúas? ¿Cómo te sentiste? ¿Cuántos partidos hiciste?
—Estoy muy agradecido de la oportunidad. Al mismo tiempo, conduje el programa resumen por la noche, que llevaba un poco la línea editorial del área de Chilevisión Deportes. Y estoy muy agradecido de Marco Antonio Cumsille y de la confianza que se me entregó para poder hacerlo.
—¿Te gustaría seguir?
—Yo fui contratado solo para el Mundial, igual que para los Panamericanos. Y después, eventualmente, podría seguir ligado. Es un equipo que ya conozco, con el que me encanta trabajar. El ámbito deportivo para mí sigue siendo el ámbito donde más me gusta moverme.

Solabarrieta sin filtros
—¿Cómo se dio tu llegada a “Sin Filtros”?
—El ofrecimiento era para hacer el “Sin Filtros Sport”. Bueno, esa era un poco la ratificación de que soy un conductor deportivo. Acepté con gusto, además con una particularidad: la plataforma que lo está llevando, ¿cuál es? El streaming. Era volver a estar de nuevo con una gran oportunidad de hacer conducción deportiva, pero en la plataforma donde hay que estar, y dentro de uno de los streamings más vistos de Chile. O sea, era fantástico. Y bueno, además con viejos amigos como Luca Tudor, como Felipe Bianchi, me pareció una gran idea.
Sucede que Gonzalo Feito se va de la conducción de “Sin Filtros” político. Y como había una muy buena evaluación de lo que estaba haciendo yo en el Sport, se me propuso: oye, ¿tú te animarías a hacer un casting, una prueba de cámara? Mi ámbito nunca ha sido el político. Eventualmente el formato tú lo puedes llevar, no es muy diferente, pero el contenido es muy distinto. La trascendencia de lo que dices también es muy diferente, muy distinta. Hasta que llegó un momento en que Bárbara Rebolledo no podía ir y yo estaba ahí. Ahí con fuerza apareció de nuevo la intención de que fuera yo el conductor. Y dije, bueno, ok. Y ahí se me apretó la guata.
—Oye, ¿y lo sentiste muy distinto a una oferta televisiva? ¿En términos económicos?
—Lo que pasa, es que en la comparación con la televisión antigua, sí, es muy diferente. Pero esa televisión ya no existe. La abierta que pagaba muchísimo, aun cuando yo siempre fui un mal negociador —yo nunca tuve un gran, gran, gran contrato, te lo digo muy sinceramente—. Gané bien, porque uno puede ser desagradecido, pero yo nunca accedí a los fabulosos contratos de la televisión abierta. Yo hice un solo gran contrato, que curiosamente ni siquiera fue con las mediciones más altas. Fue varios años después, y fue cuando me quería Canal 13, y TVN. Me quería Televisión Nacional.
—¿Y cómo fue tu primer programa de “Sin Filtros” político?
—No alcancé a estar tan nervioso. Venía de grabar de CHV y me decían: ¡ya, apúrate, apúrate, apúrate! Ese día entré corriendo, me pusieron un micrófono y vamos al ruedo. Entonces ahí tenía algunos papeles para las presentaciones, pero yo necesitaba asistencia, porque ni siquiera los conocía a todos. Bueno, a políticos relevantes, por supuesto.
A mí me gusta la política y la sigo, como espectador. De influencers que tienen programas en redes digitales, no los conocía. Pero luego empecé a sentirme muy bien, mientras avanzaba el programa. Como pez en el agua. Me empecé a soltar y me di cuenta de que en el fondo los autores son distintos, pero el formato, la base, es más o menos la misma. O sea, es dar pases, emitir una opinión, intentar que se produzcan discusiones, que es lo que más me interesa a mí, porque yo entiendo la línea editorial del programa, pero yo soy periodista.
—Se notaba la posición política de Feito, la de Bianchi también en el tiempo en que estuvo, pero quizás tú no vienes de un mundo más político.Estás más en una cuestión, digamos, sin camiseta, si hablamos de fútbol.
—Sí, y es que a mí me cuesta definirme. Yo tuve una posición política de niño, de joven, que ha ido mutando a lo largo de los años, y van cambiando ciertas percepciones de la vida, como en todas las personas. Me pasa que le encuentro mucha razón a este lado del panel y en otras oportunidades le encuentro mucha razón a este otro lado del panel. Entonces me parece que eso mismo que puede estar pasando en casa, yo tengo que trasladarlo. Tengo la obligación de mantener los equilibrios dentro del programa. A veces se puede un poco más, a veces un poco menos. Pero yo tengo esa obligación porque soy periodista.
—Pero decías que es muy fácil atacar al mensajero, si trabajaste para el gobierno o para tal gobierno. A ti es difícil que te lleven a eso.
—En algún momento sucederá. Hoy gozo de mucho cariño por mi regreso a primera división, digamos, al Mundial. Y ese cariño lo sentí, fue maravilloso. En este ámbito, que es el político, llegará un momento en que recibiré críticas. Ojalá que no, pero es natural que eso suceda.
—¿Cómo fue que te ofrecieron la entrevista a Mara Sedini? ¿Había nerviosismo?
—Claramente esto es un trabajo de producción. Y yo había sido oficializado como conductor hacía cinco días y empezaba con esta bomba periodística. Así que la tomé como una oportunidad. Me di cuenta de inmediato de que estaba ante una entrevista que podía marcar pauta, sin ninguna duda. Yo creo que cuando uno entrevista —y puedo estar equivocado— tienes que darle el espacio al entrevistado para que diga la verdad. Tienes que ser cuestionador, sobre todo si sientes que te está mintiendo; ahí tienes que apretar. Pero cuando lo que estás escuchando es la verdad del entrevistado, uno debe exponerla con cuestionamientos, con sentido crítico, sacando cuñas que sirvan, que dejen algo para el debate o que generen noticias. Y me parece que esas tres características se dieron.
—¿Y mientras estabas entrevistando, reconociste esas cuñas?
—Sí, me di cuenta cuando ella empezó a hablar abiertamente del segundo piso, cuando dice, por ejemplo, “eres actriz, actúa”. Dije: uy, este es su titular de mañana. Y después otro titular, y después otro. Los contenidos son distintos, pero la entrevista, el formato, es el mismo. Cuando estás frente a un futbolista que te está dando cosas que no ha dicho antes, es lo mismo que frente a una exministra que está diciendo cosas que sientes que pueden tener trascendencia. La diferencia es, obviamente, que los contenidos son distintos, tal vez unos más importantes que otros.
—El día anterior, uno de los panelistas de “Sin Filtros” dijo que era un lavado de imagen.
—Sí, me molesté. Después incluso sobreactué. O sea, yo no voy casi 35 años de trayectoria por hacer una entrevista. Vengo llegando a este mundo, no tengo para qué, no tiene sentido. Y me pareció más injusto que a priori alguien me lo diga sin haber visto siquiera la entrevista. Entonces me pareció importante fijar una posición, porque era una falta de respeto hacia mi profesión, dudar incluso de mi honestidad profesional.
—¿Hicieron las preguntas que se tenían que hacer?
—Yo sentí que hice las preguntas que tenía que hacer. Y el cuestionamiento… incluso en algún momento me pareció que había sido poco gentil, pero bueno, no se trata de ser gentil como entrevistador. Respetuoso, pero con sentido crítico. Bastan las repercusiones y las consecuencias que ha tenido la entrevista para saber si fue o no un lavado de imagen.
—Esta fue tu primera entrevista política. ¿Hay un vértigo en eso?
—Sí, hay un vértigo. Y hay una satisfacción. Estoy empezando en este ámbito y la producción logra generarme una entrevista en la que siento que hice un buen trabajo. EParticularmente con algunos piropos que recibí, incluso públicos, respecto a la entrevista, que te hacen sentir bien. Cosas que te reconfortan con esas palabras.
—O sea, por lo que te escucho, estás entusiasmado con seguir en la política.
—Por un tiempo al menos, porque bueno, hay obligaciones que cumplir. No quiero de ninguna manera dejar mi ámbito deportivo. Y es curiosa la vida, porque en algún instante dije: lo que yo no he hecho es mostrar en plenitud mi lado más lúdico, la parte más de animador, porque el canal siempre me quiso hacer animador y yo me resistí. Porque uno perdía credibilidad en aquella época. Pero ahora eso se puede hacer. Y eso me había faltado desarrollarlo. Entonces, a lo mejor es el paso que me falta, y con eso ya estamos listos para otro lado, para la conducción política.
—¿Y tu contrato ahí está hasta fin de año?
—Sí. Como primeros días de enero, una cosa así. Así que hasta ahí quiero llegar, por lo menos. Y después que evalúen, primero, quienes me llevan, si están conformes con lo que he hecho. Y luego yo también, si es un ámbito en el que me quiero seguir desarrollando. Lo que no tengo ninguna duda es que quiero mantener el ámbito deportivo.