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31 de Julio de 2026“Es un gran paso, pero no es la panacea”: Qué implica que Chile lograra fortificar leche y harina de trigo con Vitamina D
A partir de junio de 2026 entró en vigor el decreto del Minsal para la implementación obligatoria de la fortificación de estos alimentos en todo el territorio nacional.
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La geografía de Chile implica una marcada disminución de radiación solar de norte a sur y, con ello, de los niveles de vitamina D de la población. La Encuesta Nacional de Salud 2016-2017 mostró que un 16% de las mujeres de 15 a 49 años y un 21% de los adultos mayores presentan deficiencia severa. Es decir, concentraciones menores a 12 nanogramos por mililitro.
Este escenario es aún más crítico en las regiones australes, donde la menor radiación solar agrava la deficiencia: en la Región de Magallanes más de la mitad de la población de mujeres en edad reproductiva presenta deficiencia severa de vitamina D.
Este problema para la salud pública nacional fue objeto de estudio desde hace más de 15 años por investigadores de la Escuela de Medicina UC, liderados por el Dr. Arturo Borzutzky. Estudios realizados por este equipo y otros científicos en población chilena muestran que este déficit no se asocia solamente a problemas óseos, sino que posiblemente a múltiples condiciones de salud incluyendo una mayor mortalidad por cáncer, hospitalizaciones por reacciones alérgicas, enfermedad inflamatoria intestinal, esclerosis múltiple, tuberculosis y bronquiolitis infantil, entre otras.
¿Por qué fortalecer leche y harina?
Este grupo de trabajo junto al Centro de Políticas Públicas UC y en colaboración con expertos internacionales, desarrolló la propuesta técnica de un modelo chileno de fortificación de alimentos con vitamina D, modelo que posteriormente fue adoptado por el Ministerio de Salud como base del decreto que fortifica leches y harina de trigo. La normativa entró en vigor en junio de este año, posicionando a Chile como el primer país de Latinoamérica —y uno de los pocos a nivel mundial— en contar con una política de fortificación obligatoria multialimento de este nutriente.
En particular, la medida obliga a fortificar con vitamina D₃ (colecalciferol) tres vehículos alimentarios: la leche líquida, la leche en polvo y la harina de trigo. “La elección de estos productos responde a su consumo frecuente en la población chilena —especialmente en los grupos más vulnerables—, su bajo costo y la robustez de la vitamina D₃ frente a los procesos industriales de alimentos”, explicó Borzutzky.
Los investigadores proyectan que esta política pública permitirá elevar la ingesta poblacional de vitamina D en 10 microgramos al día, logrando mantener a más del 90% de
“Esta dosis equivale a 400 UI al día, que es lo que reciben los bebés menores de un año en forma de gotas diarias de vitamina D. Sin embargo, a nivel mundial se ha visto que las campañas que buscan dar suplementación con pastillas o gotas a toda una población son poco prácticas y efectivas por la disminución del nivel de adherencia a lo largo del tiempo”, añade.
“Es un gran paso”
Si bien la deficiencia de vitamina D en la población chilena está causada primordialmente por la geografía del país —dado que el 85% de esta vitamina es adquirida por el ser humano mediante la exposición cutánea a la radiación ultravioleta B proveniente del sol—, también inciden otros factores ligados a los estilos de vida de la población.
En este aspecto, Borzutzky señala que la poca cantidad de actividad física al aire libre y el bajo consumo de pescado empeoran este escenario. Además, la obesidad también influye en este ámbito. “La vitamina D es liposoluble, eso significa que se mantiene bien en tejidos grasos. Entonces, lo que pasa es que el tejido adiposo secuestra la vitamina D y la saca del circulante”.
“Ante estos otros factores, hay que seguir transmitiendo el mensaje de que los chilenos debemos aumentar la actividad física al aire libre, el consumo de alimentos ricos en vitamina D como el pescado y reducir los niveles de obesidad. Todo eso hay que continuar promoviéndolo porque la fortificación alimentaria es un gran paso, pero no es la panacea para todo”, apunta el académico UC.