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AUTO TEST

7 de Agosto de 2026

Del “¿cuánto falta?” a las pantallas: cómo cambió viajar con niños en auto

Viajar con niños en auto pasó del "veo veo" y el "¿cuánto falta?" a las tablets, el streaming y el wifi de a bordo. La comodidad tecnológica trajo silencio en el asiento trasero, pero también una pregunta que la pediatría no ha dejado de hacerse.

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Viajar con niños en auto cambió radicalmente en tres décadas: de juegos verbales como el “veo veo” y las placas patentes, se pasó a reproductores de DVD en los 2000 y hoy a tablets, streaming y wifi integrado. El resultado es un asiento trasero más silencioso, pero con nuevas tensiones sobre el tiempo de pantalla infantil.

Hay una frase que ha sobrevivido a generaciones de auto sin GPS, sin aire acondicionado y sin ningún tipo de pantalla: “¿cuánto falta?”. Durante décadas, esa pregunta —repetida cada quince minutos por un niño en el asiento trasero— era el verdadero cronómetro de cualquier viaje familiar. La respuesta de los padres no era tecnológica: era el “veo veo”, las canciones inventadas, contar autos de un color, adivinar canciones silbadas o jugar a quién veía más autos de cierta marca. Entretenciones que no necesitaban batería ni conexión, solo un adulto dispuesto a jugar.

¿Cómo era entretener a un niño en el auto antes de las pantallas?

El repertorio “analógico” para viajes largos incluía búsquedas visuales, cuentos narrados —a veces en CD, comprados antes de salir de viaje— y juegos de preguntas que estiraban el trayecto sin necesidad de ningún dispositivo. Estas dinámicas siguen recomendándose hoy, entre otras cosas porque no dependen de la señal celular ni de que el niño se maree mirando una pantalla en movimiento.

De la radio al DVD: la primera revolución del entretenimiento a bordo

El cambio tecnológico en el auto no empezó con las tablets. La radio automotriz —presente desde los años veinte— fue durante décadas el único entretenimiento a bordo, hasta que el casete y luego el disco compacto ampliaron las opciones familiares. El verdadero quiebre para los niños llegó después: a mediados de los 2000, las pantallas y reproductores de DVD adaptables a los autos se popularizaron en Latinoamérica, incorporando por primera vez el video como entretenimiento de viaje. Casi todos los expertos en tecnología automotriz coinciden en situar ese salto —de la radio al video integrado— como el momento en que el auto familiar dejó de ser solo un medio de transporte para convertirse también en una sala de estar rodante.

Ese sistema de doble pantalla con DVD, pese a parecer hoy un artefacto de otra época, todavía se vende: su atractivo está en que no depende de internet ni de configuraciones complejas, algo que sí exigen las tablets y los sistemas de streaming actuales.

¿Qué cambió hoy con las tablets, el streaming y el wifi en el auto?

El paso siguiente fue la conectividad. Los sistemas de infoentretenimiento actuales integran navegación, wifi propio y pantallas orientadas a los asientos traseros, capaces de transmitir contenido desde el celular de un adulto hacia las pantallas de los niños. Marcas de autos familiares —minivans y SUV de tres filas, principalmente— compiten hoy en la cantidad de puertos USB, la calidad del audio y la estabilidad del wifi como criterio de compra tan relevante como el motor o el maletero. La irrupción del wifi a bordo no solo entretiene: habilita videollamadas, juegos en línea y trabajo remoto, según explican portales especializados en tecnología automotriz, que documentan una oferta creciente de vehículos con esta prestación de fábrica.

El costo silencioso de la pantalla fácil

Aquí aparece la tensión que ningún folleto de auto menciona. Según indicó a inicios de 2026 el Hospital Clínico San Borja Arriarán, citando a la Organización Mundial de la Salud, entre los 2 y los 5 años el tiempo de pantalla no debería superar una hora diaria, dividida entre mañana y tarde, y antes de los 2 años se recomienda evitarla por completo. Un estudio publicado en Scielo Chile encontró que los escolares chilenos usan pantallas en promedio 3,3 horas al día, un 63,2% por sobre la recomendación, y asoció ese exceso a un menor rendimiento académico. A esto se suma un dato específico del auto: el uso de pantallas durante el viaje favorece los mareos por movimiento en los niños, de acuerdo con una guía clínica sobre exposición temprana a pantallas.

La educadora de párvulos Francisca Troncoso, del Servicio de Pediatría del mismo hospital, plantea que las pantallas no deberían usarse para calmar al niño y que siempre conviene acompañar el consumo de contenido, en lugar de dejarlo solo frente al dispositivo. Es la misma advertencia que hace más de una década repetían quienes promovían el “veo veo”: el juego en auto no es solo para hacer más corto el trayecto, es también un rato de atención compartida entre padres e hijos.

Ahí está el dilema real de este Día del Niño sobre ruedas: la tecnología resolvió el silencio del asiento trasero, pero no reemplaza la mirada de un adulto que juega. El próximo paso evolutivo —conducción autónoma, realidad aumentada, auto como oficina móvil— promete todavía más pantallas. La pregunta que queda pendiente no es cuánta tecnología cabe en un auto familiar, sino cuánto de esa hora y media de viaje seguirá siendo, en el fondo, tiempo en familia.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se popularizaron los DVD en los autos?
A mediados de la década de 2000 llegaron a Latinoamérica las pantallas y reproductores de DVD adaptables al auto, marcando el salto del audio al video como entretenimiento familiar de viaje.

¿Cuánto tiempo de pantalla se recomienda para niños en un viaje largo?
Según la OMS, citada por el Hospital San Borja Arriarán, entre 2 y 5 años el máximo es una hora diaria dividida en el día; antes de los 2 años se recomienda evitar las pantallas por completo.

¿Por qué el uso de pantallas en el auto puede marear más a los niños?
Porque mirar una pantalla fija mientras el cuerpo percibe el movimiento del vehículo favorece la aparición de mareos por movimiento (cinetosis), según documentan guías clínicas sobre exposición a pantallas en la infancia.

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