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Ciudad

11 de Agosto de 2026

Filtraciones, aguas servidas y UCI cerradas por meses: la crisis sin tregua que golpea al Hospital San Borja Arriarán

El recinto enfrenta nuevas inundaciones y filtraciones que obligaron a cerrar tres unidades críticas, además de sectores quirúrgicos y el laboratorio. A cinco años del incendio que dañó el 38% de su infraestructura, el hospital sigue operando con una red sanitaria cuya vida útil ya está cumplida.

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El Hospital Clínico San Borja Arriarán es un recinto de alta complejidad que atiende a cerca de 700 mil personas del Servicio de Salud Metropolitano Central y lo posiciona como el principal centro asistencial de la zona.

Sin embargo, la antigüedad de su infraestructura —el edificio data de hace cerca de 50 años e incluso parte de su estructura es centenaria—, sumada al incendio que afectó al establecimiento en 2021, ha mantenido al recinto en una situación de permanente fragilidad, convirtiéndolo recurrentemente en escenario de distintas contingencias que han puesto en evidencia el deterioro de sus instalaciones.

Tal como ocurrió en 2024, el hospital ahora enfrenta nuevamente filtraciones de agua en múltiples sectores.

La unidad de neonatología, la UCI pediátrica y la UCI de adultos ya se habían inundado hace un par de semanas, afectando los pisos -1 y el tercero, según informó en un comienzo Factos.

La primera unidad se afectó por la filtración de un codo de una de las cañerías, la segunda a raíz de las lluvias de julio (el área quedó inhabilitada el 21 de ese mes), y la tercera dado que se rebalsó un lavamanos también por problemas con el alcantarillado y el “reflujo de aguas grises”, según cuentan a The Clinic trabajadores del hospital.

Luego, el fin de semana se filtraron aguas servidas en el área de laboratorios, en el segundo piso, y hoy se cerraron siete camas en el sector de intermedio quirúrgico, en el quinto piso, por filtraciones.

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Las áreas afectadas han tenido que cerrar para realizar las obras necesarias en cada sector, y los pacientes han tenido que ser derivados a otras áreas del edificio o, en el caso de dos de ellos, trasladados a otros centros asistenciales.

Estas semanas se han tenido que hacer trabajos para paliar las consecuencias de las inundaciones que han implicado incluso el uso de máquinas de hidrojet.

Sin embargo, los problemas estructurales son graves al punto de que tanto la UCI pediátrica como la de adulto estarían cerradas al menos dos o tres meses.

“Gran parte de su red sanitaria se encuentra con su vida útil completa”

El director del hospital, Jorge Wilhelm, explica que el recinto enfrenta problemas asociados precisamente a su antigüedad, a lo que luego se sumaron los problemas derivados de la capacidad que tiene tras el incendio de 2021.

“Gran parte de su red sanitaria se encuentra con su vida útil completa”, dice el director.

“Ante esta situación, hemos realizado las gestiones necesarias para ir sustituyendo la red sanitaria en cada uno de los pisos, para poder mantener nuestro hospital en estado de servir”, agrega.

La inversión, eso sí, supera los $1.000 millones. “Actualmente, nos encontramos con un convenio vigente para realizar todos estos trabajos, los cuales ya están programados”, dice el director del hospital.

El objetivo, dice, es reemplazar progresivamente (y por completo) la infraestructura, cuya vida útil ya se encuentra cumplida y mantener operativo el recinto.

Precisamente por eso es que las unidades críticas permanecerán cerradas al menos un par de meses.

“En cada una de las obras hemos procurado realizar todas las acciones necesarias para mitigar las camas que deben bloquearse y continuar dando atención a nuestros usuarios”, menciona Wilhelm.

Las cifras detrás de la prolongada crisis del recinto

Según el director del hospital, la crisis que atraviesa el recinto -hace ya varios años- no implicaría mayor afectación en la atención de las personas.

Sin embargo, los mismos médicos del recinto se refieren a que las listas de espera están en un nivel crítico, y, por ejemplo, en el ranking hospitalario elaborado por el Ministerio de Salud, el San Borja figura en el puesto 61 de los 62 centros asistenciales.

De hecho, si antes del incendio el recinto contaba con 549 camas, una resolución exenta de enero de 2025 a la que accedió The Clinic detallaba que en ese entonces el recinto tenía 430.

Con todo, y respecto de esta crisis puntual, el director matiza que “la UCI Pediátrica, gracias al trabajo de nuestros funcionarios en los procesos de mitigación, logró aumentar de 25 a 26 camas críticas en el octavo piso. En lo relacionado a la Unidad de Cuidado Intensivo Adulto, estos trabajos significaron un bloqueo de ocho camas, las cuales se van a mitigar con la indiferenciación que se va a realizar en la Coronaria, lo que pondrá a disposición de nuestros usuarios 16 camas críticas adicionales”.

“Esto nos va a permitir, como lo hemos hecho desde la fecha que iniciamos estos trabajos, continuar atendiendo a nuestros usuarios como corresponde”, dice.

Según médicos del recinto, eso sí, dado el cierre de ciertas áreas y las situaciones que han golpeado estas últimas semanas al hospital, es probable que la cifra de camas ya haya disminuido las 400.

El senador y presidente de la comisión de Salud, Juan Luis Castro, alertó que “la crisis que vive el Hospital San Borja Arriarán, que es una situación grave”.

“A eso no se le puede echar la culpa un recorte presupuestario. Cuando hay informes de la Contraloría que dicen claramente que ese hospital, después que se quemó una parte de él, nunca se ha podido arreglar ni tampoco se ha podido sustituir por otro hospital”, dijo el senador.

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La lenta y esperada reconstrucción del edificio después del incendio de 2021

El incendio de enero de 2021 afectó el 38% de la infraestructura del hospital, y recién en marzo de este año iniciaron las obras de reconstrucción, que tienen un plazo inicial de tres años.

El siniestro afectó principalmente sectores del Centro de Diagnóstico y Tratamiento (CDT) y la Placa, áreas que desde entonces han funcionado de manera parcial o han debido ser reemplazadas temporalmente por otras dependencias.

Desde entonces, el recinto ha desarrollado distintas etapas para intentar recuperar su capacidad.

Sin embargo, la reconstrucción definitiva de los sectores más afectados, de la cual el mandante es el sevicio de salud, ha tomado varios años.

De hecho, una primera licitación para ejecutar las obras fue declarada desierta en octubre de 2024, luego de que las ofertas superaran el presupuesto disponible, lo que obligó a reevaluar financieramente el proyecto.

La reconstrucción finalmente logró avanzar a fines de 2025, cuando el proyecto de reparación mayor fue nuevamente licitado y adjudicado a Sacyr.

Así, en marzo de este año se realizó la entrega de terreno para iniciar las obras, que contemplan la reposición del CDT y la Placa, además de la renovación de redes eléctricas, sanitarias, de gases, climatización y otras instalaciones.

El proyecto considera una inversión cercana a los $97 mil millones.

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