Tiempo Libre
11 de Agosto de 2026Influencer chilena perdió $30 millones en restaurante que “quebró” antes de abrir: “Esto es un fiasco”
Pidieron créditos y hasta vendieron un auto para cumplir el sueño de abrir un restaurante de comida argentina. Pero una serie de problemas en el diseño y el rechazo de la zonificación del local terminaron por frustrar el proyecto de By Valentina y su pareja.
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“Esto es un fiasco.” Esas fueron las palabras que un arquitecto les dijo a la influencer By Valentina y a su pareja, Bastián García, tras ver fotos de los avances del proyecto en el que estaban trabajando: un restaurante de comida argentina. Según narra Valentina en un reel publicado ayer en su cuenta de Instagram, la conversación con el profesional, que ha abierto más de 110 restaurantes en Santiago, los hizo sentar cabeza y rendirse ante un sueño por el que habían apostado mucho.
“Nosotros pedimos crédito al banco, Bastián se cambió de ciudad, dejó su trabajo, vendió su auto, yo pedí un crédito, o sea, puse mis ahorros que eran para un departamento en este proyecto. Nosotros perdimos mucha plata y tiempo”, cuenta la influencer que actualmente tiene más de 86 mil seguidores en Instagram.
Cinco meses tardaron en encontrar un local, por el que firmaron un contrato de arriendo por cinco años. “Acá es, nos imaginamos todo, o sea, la vibra, conectamos con el lugar, perfecto”, sostiene Valentina. Agrega, además, que contaban con todos los documentos necesarios para poder abrir el local en el futuro. Sin embargo, la realidad era otra.
Lo que no funcionó
Las cosas comenzaron a salir mal cuando el arquitecto no logró plasmar la idea que la pareja tenía en mente sobre cómo debía verse el local. Las dudas aumentaron más cuando recibieron una foto de los avances y vieron que el pasaplatos había quedado ubicado al lado del baño. A partir de ese momento, comenzaron a replantearse si valía la pena seguir adelante con un proyecto en el que ya habían invertido cerca de $30 millones y que, además, no permitía seguir realizando correcciones sin aumentar aún más los costos.
Posteriormente, conversaron con un arquitecto con experiencia en el diseño y apertura de locales gastronómicos. Según relata Valentina, el profesional ni siquiera necesitó revisar los planos para advertirles que el proyecto no funcionaría y que, con el presupuesto que tenían disponible, no podrían concretar la idea que habían imaginado.
A todos estos problemas se sumó uno que terminó siendo decisivo: la zonificación del local había sido rechazada. Este trámite determina si, de acuerdo con las normas municipales y el uso de suelo permitido en el sector, un inmueble puede funcionar para una determinada actividad comercial. Sin esa autorización, el proyecto no podía operar como lo habían planificado. Este fue el antecedente que finalmente los llevó a renunciar al proyecto que venían soñando hace meses.
“Básicamente no pudimos llevar a cabo el proyecto porque no estaba permitido hacer un restaurant en el local que arrendamos. Eso es, para hacerla más corta. Y cuando pensamos en seguir en esto, dijimos como llevamos 30 millones a la basura”, agregó.
“A nadie le enseñan exactamente cómo afrontar un fracaso”
La pareja reconoce que uno de los principales aprendizajes fue entender cuándo dejar de insistir. Según relata Valentina, hubo varias señales que les advertían que quizás era mejor detener el proyecto, pero siguieron adelante pensando que eventualmente resultaría. “A nadie le enseñan exactamente cómo afrontar un fracaso, porque obviamente uno siempre trata de pensar de manera positiva que todo va a salir bien”, reflexiona la influencer.
Finalmente reconocen cómo ambos lograron mirar la experiencia con mayor distancia e incluso reírse de algunas situaciones. Tras publicar el video, varios de sus seguidores le agradecieron en los comentarios que hablara con honestidad sobre el fracaso del proyecto y mostrara una realidad que muchas veces no se comparte en redes sociales.



