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12 de Agosto de 2026La alerta de Michel De L’Herbe por emergencia en Atacama: “El aumento de los caudales se puede ver reflejado en inundaciones en lugares incluso donde no esté lloviendo”
El gobierno mantiene una alerta preventiva para las regiones entre Arica y Parinacota y Coquimbo por el sistema frontal que afecta la zona.
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La mañana comenzó con la emisión de tres alertas SAE en la Región de Atacama, debido al sistema frontal que atraviesa. En la comuna de Alto del Carmen, en Tierra Amarilla, Diego de Almagro y en Chañaral. Se emitieron principalmente por el riesgo de aluviones y crecidas de ríos provocado por las lluvias.
Respecto de la alerta, el experto en gestión de emergencias Michel De L’Herbe, señala que tenemos una deuda en mejorar el sistema de emergencias: “deberíamos tener un sistema de alertamiento que indique información adicional de no solamente dónde evacuar, sino también hacia dónde evacuar y esa información esté asociada a operaciones de evacuación”.
Enfatizando en que se podría complementar con la recepción de alertas mediante la radio y televisores, donde se interviene o bloquea la señal y el mensaje llega a todos los afectados de manera efectiva.
Atacama concentra un gran nivel de riesgo, debido a que se esperan entre 40 y 60 milímetros de lluvia, sobre todo en los sectores de la cordillera. La advertencia se debe principalmente a que se pueden activar varias quebradas debido al escurrimiento del agua.
La zona interior de la región de Antofagasta, también se verá afectada por el sistema frontal, manteniéndose en alerta por las lluvias pronosticadas para la precordillera. La zona también cuenta con riesgo de remociones de tierra.
Se espera que la isoterma cero se alcance entre los 3.330 y 4.100 metros, provocando precipitaciones con un ambiente cálido en las zonas en donde habitualmente hay nieve. Lo que puede llevar a crecidas de ríos, remociones de tierra y posibles aluviones.
De L’Herbe, enfatiza en que ante isotermas cero que incluso pueden llegar a 4.000 metros, estaríamos frente a que: “va a llover no solamente donde suele no hacerlo, sino que podría llover donde además haya nieve acumulada y eso aumenta la probabilidad de generar aludes. Ya no la remoción de masa común y corriente como solemos verla, sino que esto asociado también a la presencia de nieve con el consiguiente riesgo de inundaciones repentinas”.
El experto en gestión de emergencia da un ejemplo: “hace solamente un rato había una quebrada en la zona del tránsito que estaba muy activa, sin embargo en esa zona en ese momento no estaba lloviendo, lo cual implica que, básicamente, lo que estaba ocurriendo probablemente es que había precipitación más arriba del tránsito y el efecto se ve aguas abajo”.
Añade que “aquí es clave los sistemas de monitoreo y de alerta que sean capaces de observar lo que está ocurriendo más allá de la localidad en particular (…). Porque el aumento de los caudales, que primero parte por la activación de las quebradas y después sigue por los ríos, se puede ver reflejado en inundaciones en lugares incluso donde no esté lloviendo”.