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Agencia Uno

Ciudad

13 de Agosto de 2026

El Dejavu en Chañaral, hija de fallecido en aluvión del 2015 recuerda el último día de su padre: “Con la lluvia te das cuenta que la memoria emotiva sigue viva”

Hoy la región de Atacama se encuentra bajo alerta, la isoterma cero y las precipitaciones en la zona aumentan el riesgo de desastres.

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Ese marzo de 2015 quedó grabado para siempre en la memoria de Patricia Palma (55) y de los habitantes de Atacama.

Las lluvias hicieron que de manera repentina, ríos y quebradas, que habitualmente permanecen secos, se transformaran en vías de agua capaces de arrasar localidades completas.

El intenso sistema frontal derivó en que una gran cantidad de agua comenzara a descender por las quebradas, arrastrando barro, piedras y sedimento hasta desembocar en Chañaral y formar un enorme flujo de barro y relaves que atravesó distintos sectores de la ciudad. A esto se sumó el aumento extraordinario del caudal del río Salado. Como consecuencia gran parte de la ciudad terminó cubierta de barro y sedimentos.

Once años después, Atacama vuelve a enfrentar precipitaciones intensas y nuevamente se reporta la activación de quebradas, evacuaciones y cortes de rutas en localidades que ya estuvieron entre las más afectadas en 2015. Ante estos sucesos, los fantasmas del pasado remueven a los habitantes de la zona.

Patricia Palma es locutora radial y se encuentra cubriendo el frente desde Antofagasta, pero a la dificultad de informar un fenómeno meteorológico que afecta de manera desgarradora a los habitantes de Chañaral, se suma el dolor de un duelo que la acompaña de cerca.

Hoy recuerda con dolor ese 25 de marzo: “Uno revive todo, uno cree que con los años decanta pero cuando ocurren este tipo de situaciones te das cuenta de que la memoria emotiva sigue viva. El recuerdo de lo que pasó con la gente que perdió la vida, que lo perdió todo, el nivel de destrucción sigue marcando a la gente en Atacama y especialmente en Chañaral”.

Su padre, Julio Palma, fue consejero regional, bombero de atacama y sobreviviente del aluvión que afectó a Chañaral el 2015. En sus últimos años de vida se desempeñaba en la empresa Tamarugal.

Registro 2015 / The Clinic

Esa tarde de marzo de 2015, Palma salió a inspeccionar la carretera y ayudar a sus vecinos, a pesar de que su mujer le pidió que no lo hiciera. El agua alcanzó los 4,2 metros, venía con una fuerza y velocidad imparable, pero su vocación de bombero hizo que dejara de lado cualquier advertencia con tal de ayudar al chañaralino que lo necesitara.

Al percatarse de que algunos de sus compañeros quedaban dentro de la empresa, cruzó en su camioneta para auxiliarlos. La fuerza del agua no perdonaba y a tan solo minutos de salvar a uno de sus colegas, todo se puso borroso y la camioneta se llenó de barro.

Julio Palma, logró escapar por la ventana del auto pero fue brutalmente arrastrado río abajo por más de 3 kilómetros. Su sobrevivencia se atribuye a un milagro, aferrándose a ramas y troncos logró salvarse. A su amigo nunca lo encontraron.

Quedó con heridas en el corazón y en la piel. Luchó por su vida durante varios meses viajando entre Santiago y Antofagasta. Como buen guerrero, lo intentó hasta el final y ocupó sabiamente sus momentos de lucidez. Cuando pudo optó por realizar uno de los placeres que más disfrutaba, manejar una vez más antes de morir.

La comunicadora está agradecida de haber podido compartir un tiempo más con él, una suerte que no vivieron todas las familias. 

Patricia recuerda la incertidumbre de no saber qué pasaba con sus seres queridos y el impacto de ver a la mitad del pueblo destruido, arrasado. Hoy agradece que los medios de comunicación llegaron con tiempo: “Los medios de comunicación nacionales llegaron a Chañaral el lunes. En 2015, los medios llegaron después, cuando ya había ocurrido la catástrofe. Que lleguen antes también pone en aviso a la gente”.

Además, afirma que espera que nunca vuelva a ocurrir algo como lo de 2015 y que sin duda hoy estamos más preparados, al recordar ese día, afirma: “No había alerta SAE, tampoco hubo ningún tipo de alerta salvo los bomberos y algunos organismos de seguridad dieron la alerta en base a la observación de las quebradas que tenía la gente de la región y de los cauces del río”.

Este miércoles, los bomberos ya estaban desplegados en el terreno, al igual que hace once años. “Hoy en la mañana hablé con un par de bomberos de Chañaral, encargándoles además que por favor se cuidaran” el consejo de Patricia fue el mismo que su madre le dio a su marido la última vez que lo vio.

Hoy una calle de Chañaral lleva el nombre de Julio Palma.

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