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14 de Agosto de 2026La defensa del apoderado del Colegio Manquehue acusado de secuestrar a jóvenes en el caso “Ring raja-gate”: “Entiendo que cometí una barbaridad”
En su declaración ante la Fiscalía, Andrés Arrieta asegura que actuó en un “arrebato” y que está “profundamente arrepentido”.
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Andrés Arrieta declaró voluntariamente ante la Fiscalía de Las Condes. El imputado tras el caso “Rin raja-gate” se encuentra actualmente en prisión preventiva, y decidió entregar su propia versión de lo ocurrido el pasado 10 de julio.
Según el testimonio al que tuvo acceso Mega Investiga, la versión del implicado asegura que se encontraba en un estado complejo las semanas previas al incidente, alta carga laboral, problemas de salud de su esposa, un cambio de universidad por parte de su hijo y lesiones que le impedían realizar deporte.
Además de llevar varios días de sueño interrumpido, por tener que mantenerse en contacto constante con negocios en Asia.
Afirma que lo mencionado anteriormente no justifica su conducta, sino que son factores que habrían incidido en lo que él mismo define como “arrebato”. Además, añade que fue un episodio aislado y que se encuentra “profundamente arrepentido”.
“No quiero justificar en estos antecedentes mi actuar, pero son factores que sin duda me afectaron y afectaron mi comportamiento en un arrebato que nunca antes había tenido; fui preso, como muchas personas, de una situación de estrés fulminante que gatilló mi erróneo comportamiento”, declara.
Y agrega que “lo digo para que se entienda en qué estado estaba, no para justificarme, ya que entiendo que lo que hice está mal”.
Descarta supuesto bullying
El empresario fue acusado por amenazar y secuestrar a un grupo de adolescentes, quienes habían estado gritando hacia su casa y tocando el timbre. De acuerdo a lo mencionado por Mega Noticias afirma haberlos obligado a subir a su auto, debido al estrés mencionado anteriormente.
Descarta las versiones respecto de que el ataque habría surgido como respuesta a un supuesto bullying de parte de las víctimas y sus hijos. Comentó que no contaba con antecedentes de que hubiera ocurrido bullying en ninguna de las direcciones.
Aseguró que no conocía a los jóvenes antes de aquella noche y afirmó que uno de ellos había estado anteriormente en su casa porque uno de sus hijos lo conocía pero él no los había visto. Tampoco asistían al mismo establecimiento escolar.
“No tengo ningún antecedente de bullying que pudieran ejercer mis hijos respecto de estos jóvenes ni viceversa”, dijo.
Reconoce la gravedad de los hechos
En la declaración de 7 páginas reconoce su actuar y es enfático respecto de su arrepentimiento. “Entiendo que cometí una barbaridad” agrega.
El empresario reconoce la gravedad de los hechos y ofrece disculpas tanto a los adolescentes como a sus familias.
“Lo primero que deseo expresar al prestar esta declaración son mis más sinceras disculpas a cada uno de los jóvenes que son víctimas en esta causa y, por supuesto, a sus padres y familias, por el temor y la angustia que debieron experimentar como consecuencia de mi actuar”, aseguró.
En su declaración, afirma que cuando los jóvenes tocaron el timbre por segunda vez fue cuando salió de su casa. Subió a su camioneta y se dirigió hacia Av. Padre Hurtado, reconoce haber perdido el control en ese momento.
“Desde ese instante, derechamente me nublé y estaba muy contrariado. No lo pensé, no lo planifiqué; yo no salí de mi casa con un plan ni con un objetivo determinado, simplemente actué de la peor manera posible”, agrega.
“Quería salir a hablar con ellos, retarlos para provocarles un escarmiento, de cierta forma ‘aleccionarlos’ para que no lo hicieran más”, dijo.
El empresario comenta que en un comienzo pensó que era correcto, pero que luego comprendió que no lo era.
En la esquina de Los Molinos con avenida Padre Hurtado declaró haber encontrado a dos jóvenes , momento en el que decide bajar de su auto. Donde afirma que se produjo un forcejeo.
“En ese lugar decidí descender de la camioneta y, luego de un forcejeo que incluyó golpes de mi parte, los hice subir al asiento de atrás del vehículo”, afirmó.
Una vez dentro del vehículo, de acuerdo a lo mencionado por Mega Noticias comenzó a discutir con ellos y preguntó por el resto. Condujo hasta encontrarlos corriendo hacia Padre Damián.
Eran cuatro, afirma que tres estaban en el asiento de atrás y el cuarto como copiloto. Afirma que quería conducir hasta Carabineros para denunciarlos. “Pero, como dije, no estaba pensando muy bien”, afirmó.
Tras una consulta específica de Fiscalía, el empresario afirma haberle dado una patada o zancadilla a uno de los adolescentes cuando este intentaba escapar. “Al tratar de arrancar, yo le di una patada o zancadilla para que no huyera y se cayó al suelo”, admitió.
Agrega que el joven fue auxiliado por otros jovenes y que cree que él tambien coopero pero que no recordaba exactamente.
Afirma haber reaccionado
Afirma que cuando tomó avenida Padre Hurtado y el semáforo dio rojo en la intersección con Monseñor Escrivá de Balaguer, dos de los adolescentes que viajaban atrás abrieron una puerta de la camioneta y bajaron.
Lo anterior lo hizo reaccionar.
Asegura haberles consultado como se encontraban pero continuaron corriendo. Mientras continuaba manejando pidió a los jóvenes que seguían en el auto que contactaran a quienes habían escapado.
“Que los jóvenes se bajaran como que me hizo cambiar el switch y entrar en razón, me preocupé mucho por los jóvenes que se habían bajado y a esas alturas ya era consciente de que mi actuar era desproporcionado” afirma.
Añade que su actuar fue “absolutamente equivocado e irracional”.
El imputado reconoce que explicó a los propios adolescentes cuál había sido su propósito.
“Les di mi nombre completo para que entendieran que no corrían peligro y que el único motivo por el cual los había subido a la camioneta era para darles una ‘lección’”, agregó.
Encontró a algunos de lo jóvenes que caminaron junto a la camioneta mientras él avanzaba lentamente. Los adolescentes le pidieron ser llevado hasta el local “El Taki” y sostiene que en ese tramo algunos jóvenes se disculparon y finalmente se despidieron dándose la mano y se tomaron una fotografía.
Según su declaración, la foto fue para que “todos entendieran que la situación había terminado y que no corrían peligro”.
Uno de los puntos centrales de la declaración está destinado a controvertir que su propósito haya sido retener u ocultar a los adolescentes.
Arrieta reconoce que los trató “de muy mala manera” y que el forcejeo “jamás debió ocurrir”.
“Mi intención era que entendieran que no debían andar por la calle molestando y que entendieran que estaban alterando la tranquilidad de los vecinos, para luego llevarlos a una comisaría o incluso después a sus casas”, sostuvo.
“En ningún momento, ni por un segundo, tuve la intención de llevarme a esos niños, retenerlos u ocultarlos”, agrega.
Comenta que todo fue en pocas cuadras, su vehículo era identificable con su patente y que a través de las cámaras se podría demostrar que entre que salió y entro de su casa no pasarían más de 16 minutos.
“Entiendo que cometí una barbaridad, pero fue una barbaridad motivada por un impulso absolutamente irracional y equivocado para persuadirlos de que lo que estaban haciendo no era algo bueno, no para llevármelos”, declaró.
El arma de fuego
Respecto del arma de fuego que se encontraba en su casa y que fue incautada durante el proceso, declaró que se encontraba guardada en una caja fuerte bajo su cama y que no la había usado en al menos cuatro años.
“Tal como señalé, el arma nunca salió de mi domicilio, esa noche, al enfrentar a los jóvenes, no la traía conmigo”. Negó haberles dicho a los adolescentes que portaba un arma y cuando Carabineros llegó a su domicilio, informó voluntariamente que mantenía un arma inscrita.
Finalmente Arrieta entiende las consecuencias que sus hechos pudieron provocar tanto para ellos como con sus familias, asegura comprender el temor que pudieron experimentar.
“Tengo tres hijos de edades similares a las de estos jóvenes y puedo comprender perfectamente el miedo que ellos sintieron y, especialmente, la angustia que experimentaron sus padres esa noche”, declaró.
Incluso respecto de la cercanía de su domicilio con el de los adolescentes, afirmó que en caso de producirse una modificación de su situación procesal, podría cumplir una eventual medida cautelar en el domicilio de sus padres, en la comuna de San Fernando.
Arrieta reconoce haber actuado violentamente pero sostiene que nunca tuvo como propósito secuestrarlos, retenerlos u ocultarlos. “No lo pensé, no lo planifiqué”, declaró.