Opinión
16 de Agosto de 2026
Perfil de Kike Mujica: Se siente, se siente, Boric está presente
Por Kike Mujica
A 150 días de dejar la Presidencia, Gabriel Boric ha retomado la conversación pública con posteos, reposteos y declaraciones sobre el Gobierno, la oposición y el futuro de la izquierda. El perfil repasa sus intervenciones recientes, sus referencias a Carolina Tohá, Tomás Vodanovic y el debate sobre una eventual candidatura en 2029.
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Gabriel Boric está de vuelta. El ritual de los mandatarios que dejaban el cargo y se esfumaban del espacio público por un rato, tenía que ver con que el saliente de La Moneda no pensaba que el entrante era un ultra.
Bachelet no lo pensó de Piñera 1.0, el primer gobierno democrático de derechas desde 1958. Piñera no lo pensó de Boric cuando le traspasó el mando al gobierno más de izquierdas desde 1990.
La ultraderecha está en el poder, dice el Frente Amplio. Camila Vallejo dijo: “Yo creo que hay que mencionar las cosas por su nombre, para empezar también a cambiarlas, o sea, asumir cuál es la realidad que tenemos y estamos gobernados por una ultraderecha. O sea, nos gobierna una ultraderecha, que es la de Milei, de Trump, de Bolsonaro y otros referentes más”.
“Clara y lúcida como siempre @camilaantoniaamaranta“, tuiteó Boric.
Intelectuales como Carlos Peña se han sumado a esa definición: “Este Gobierno es de ultraderecha por las convicciones que abriga y, hasta ahora, más bien oculta, pero que no está siendo un gobierno de esa índole, está siendo un gobierno de otra índole, pero eso no quita o no resta que sea de ultraderecha en un sentido ideológico”.
Si la ultra llegó a La Moneda, se justifica “una oposición de emergencia”: no hay que guardarse nada. Menos la voz del expresidente Boric.
En abril pasado, le pregunté a Carolina Tohá si el expresidente debía mantener la tradición de guardar silencio por un tiempo
“No quiero darle consejos sobre esto. Tiendo a pensar que las cosas no porque se hicieron de una manera en el pasado, siempre hay que repetirlas. Pero las cosas que funcionan bien, es bueno repetirlas. Es una regla de un buen gobierno que va saliendo que deje al entrante que se instale. También creo que para la persona que viene saliendo de un gobierno -de una juguera- es positivo salir de la contingencia.

Repostear, una forma de opinar
Desde que abandonó La Moneda, Gabriel Boric ha posteado y reposteado por lo menos 45 veces en la red social X.
En los reposteos ha expresado posturas explícitas frente a diversos temas de la coyuntura.
Dos ejemplos:
Gabriel Boric Font reposteó el 5 de agosto:
@daniloherrera: El Mercurio y sus definiciones editoriales. Mismo diario, misma medición, dos gobiernos distintos. Con Boric, 3,1% “crece menos de lo esperado”. Con Kast, 2,4% “supera las expectativas”. El dato bajó. El entusiasmo subió.
Gabriel Boric Font reposteó el 7 de agosto:
@CNNChile: #CNNChileRadio | Jorge Correa Sutil, exministro del Tribunal Constitucional, sobre agenda de seguridad: “Me sorprendió muchísimo porque lo que el presidente dijo que ‘por primera vez el Estado iba a establecer en su Constitución era una obligación’- La Constitución en el artículo primero, inciso quinto, dice que es deber del Estado dar protección a la población”.
Nicolás Grau es el más reposteado por el exmandatario. También Tomás Vodanovic.

“Un momento de inflexión mundial”
Desde el retorno de la democracia, Gabriel Boric es el presidente que más reflexiones públicas ha hecho de su gestión, apenas 150 días después del fin de su mandato. Y también quien más críticas públicas ha lanzado al nuevo oficialismo.
Un mes después de su salida, en abril, viajó a Barcelona para participar en la Cumbre En Defensa de la Democracia.
Dijo: “Vemos con preocupación cómo la desafección ciudadana está siendo aprovechada por proyectos autoritarios que prometen soluciones fáciles o atajos a problemas complejos”.
No hay que ser brillante para descifrar para dónde iban los dardos de Boric. Los demonios que sobrevuelan esas cumbres de izquierdas son Trump, Milei, Abascal, Meloni, Bukele y… Kast.
Boric conminó a los sectores progresistas para actuar en conjunto, porque el escenario internacional vive un punto de quiebre.
“Estamos en un momento de inflexión para el mundo”, sentenció.
Ante tan dramática hipótesis, se entiende otra vez que para Boric es hora de guardarse nada.

Mea culpa
La temprana -e inédita- revisión pública de sus días en La Moneda comenzó en el lanzamiento del libro de Carolina Tohá (“La política se metió conmigo”). Fue el 13 de mayo pasado. Boric aceptó ser uno de los presentadores, a sabiendas que era inevitable incursionar en la contingencia.
La reflexión de esa noche tuvo visos de autoflagelo respecto de él mismo. Como esos entrenadores que se autoadjudican los errores del partido perdido para así defender a sus jugadores.
“Nosotros ya habíamos tenido una advertencia muy importante en la elección del Parlamento del año 2021, en donde ya no teníamos esa mayoría, lectura que no se leyó suficientemente bien desde el gobierno en su inicio -y yo soy el principal responsable de aquello- y menos en el proceso Constituyente respecto a los cambios o las advertencias que estaba dando la sociedad”.
Esa noche, Boric también comentó las cuitas internas en la oposición, haciéndose cargo de las cicatrices que dejó la contienda electoral.
“Tenemos que sanar esas heridas. Tenemos que sanarlas rápido, porque de que las sanemos depende un poco la construcción del proyecto político futuro…”, dijo
Y también envió consejos tácticos: “Salgamos de la discusión por Twitter, de la cuña rápida, de interpretar la peor versión posible de lo que quiere decir el adversario y conversemos”.
“Boric está cometiendo el mismo error del pasado: apurar juicios u opiniones sobre su gobierno. No entiendo la celeridad”, me dice un histórico dirigente del PS.
“Es tal la reverencia del FA hacia Boric, que nadie hoy se atrevería a hacer una crítica pública y severa de su gestión. Menos con Kast al frente. O sea: solo Boric puede criticar al gobierno de Boric”, agrega.
Esta semana -en el lanzamiento del libro de Eugenio Tironi- Boric nuevamente abordó su paso y el de los suyos por La Moneda. Dijo que discrepaba de la idea de que Carolina Tohá entró a La Moneda simplemente “a salvar los muebles”.
Para Tohá y gran parte del Socialismo Democrático, el aporte de ellos fue “una colaboración bien decisiva, que permitió evolucionar y salir de una época de muchos desencuentros”.
“En la izquierda sabemos que, si no vamos unidos a la próxima, corremos el riesgo de perder por paliza y que una segunda vuelta sea entre Parisi y un candidato de derecha. Si Boric evita eso, bueno, habrá que echarle para delante. Nosotros, por ahora, no tenemos a nadie”, me dice un senador PS.

¿Volver?
Noticia buena para el Frente Amplio: tiene por lo menos tres potenciales candidatos para 2029: Boric, Vodanovic y Ripamonti. Noticia mala: está escrito en la historia que las encuestas felices dejan en segundo plano las reflexiones sobre el pasado y los proyectos futuros.
Carolina Tohá me comentaba que luego de las derrotas que sufrió el progresismo en 2010 y en 2018 siempre estuvo la carta bajo la manga: Michelle Bachelet. Esto fue una coartada pragmática para no entrar en autocríticas y propuestas.
“No se hizo porque siempre estuvo la idea de que volvería la presidenta Bachelet”, me dijo.
Tanto es así, que su nombre estuvo en la palestra en la última elección. “Es la única de lograr la unidad de la izquierda”, fue el argumento.
En 31 de mayo pasado en Gales, Boric no rehuyó el tema presidencial.
Le preguntaron si volvería a la papeleta.
“Un líder político que se vuelve tan irremplazable, es un mal líder… Yo podría ser candidato, no sé, pero tiene que ser una discusión colectiva”.
El 1 de junio repitió.
“Yo no me despierto todas las mañanas pensando en cómo volver a ser Presidente, no tengo esa ambición personal, genuinamente no la tengo”. Agregó que, por tener 40 años y una base de apoyo importante, “mi nombre va a ser uno de los que esté en discusión”, pero que la decisión deberá ser colectiva.
Tomás Vodanovic es otra de las cartas. Es el político con mejor evaluación. Hasta hace un tiempo analizaba el plan de suceder a Claudio Orrego en la gobernación de la RM y no embarcarse en una presidencial. Por ahora.
La interrogante es si el Socialismo Democrático aguantarÁ otra elección más sin un candidato(a) competitivo. Desde 2014 que no tienen una apuesta con peso.
Tohá da luces sobre lo que debería hacer la izquierda que ella habita: “Propongo fortalecer al Socialismo Democrático como espacio con identidad propia, capaz de aliarse sin perder claridad y prepararnos desde ahora para ofrecer una alternativa progresista al país. Aunque la campaña presidencial con el Frente Amplio dañó la relación, compartimos valores y debemos superar la competencia basada en caricaturas”.



