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19 de Agosto de 2026“Todavía bailo tres rock and roll al hilo”: Las fiestas donde los adultos mayores desafían la soledad en Santiago
En Chile, casi la mitad de las personas mayores enfrenta la soledad y un 56% presenta un alto riesgo de aislamiento social. Es en ese escenario que fiestas, talleres y comunidades como Baila Domingo y BonUp se han convertido en espacios de encuentro para quienes buscan mantenerse activos, ampliar sus círculos y seguir disfrutando de la vida social.
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Humberto (82) lleva toda la semana esperando este momento, es un hombre relajado pero afirma que estar en la pista de baile lo ayuda a olvidarse de todo. Ama bailar desde sus 17 años y acepta cualquier tipo de música en la pista de baile, aunque prefiere el Rock and Roll.
De acuerdo con el Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo, en Chile, la soledad afecta al 49,2% de los adultos mayores, y el 56% presenta un alto riesgo de aislamiento social. Además, un 28% de las personas que se encuentran transitando la vejez, reportan tener solo una o dos personas cercanas en su red, lo que las deja particularmente expuestas a situaciones de aislamiento.
Es en medio de este contexto, que actualmente cada vez más adultos mayores buscan ampliar sus círculos, conocer nuevas personas y explorar actividades que les permitan mantenerse activos, independientes y conectados con sus intereses. Desde talleres hasta espacios de baile, cada vez existen más alternativas pensadas para combatir el aislamiento.
Baile como remedio
Bal Le Duc ofrece el “Baila Domingo” inspirado en el programa de concursos y baile conducido por Juan La Rivera. Se realiza todos los domingos del año desde hace más de 12 años. Es un espacio donde adultos mayores, principalmente entre los 60 y 86 años, encuentran mucho más que un lugar para simplemente “carretear”.
Mario Gambra gerente, creador, fundador y dueño de la discoteca, enfatiza que se ha creado una comunidad entre los asistentes, es como un “club de amigos” menciona. Aunque suelen ser los mismos, siempre son bienvenidas nuevas personas.
Si bien es un centro de eventos, el domingo no se toca. Es un día que el Bal Le Duc tiene sagradamente reservado para sus clientes más leales.
Algunos asisten solos, otros en pareja y en ocasiones, entran solos pero terminan la noche acompañados. Mario comenta que tienen una terraza acondicionada para ellos y que incluso fuman más que la gente joven. A pesar de que no sea la realidad de la mayoría de los locales, los días de lluvia no baja la clientela: “Aunque llueva o truene ellos vienen”, añade.
La idea es poner música para todos los gustos, pero que “evoquen las emociones de la juventud”. Cuando es posible, participan de la velada bandas en vivo, idealmente tributos de grupos de distintas épocas.
Humberto Espinoza tiene 82 años y tiene su propio taller de cambio de aceite y soldadura pero su pasión siempre ha sido bailar. Comenzó a los 17 años y nunca paró: “yo he bailado toda la vida. Desde más o menos, como los 17 años más o menos. Dejé el fútbol por el baile”. Comenta que siempre ha sido una actividad que realiza de manera recreacional y que en su juventud salía los 7 días de la semana.
Humberto es uno de los fundadores de Baila Domingo y asiste de manera regular desde su creación. Todos los domingos, se ubica en el lugar que le pertenece, lado derecho del escenario, entre el bar y el escenario.
Asiste todos los fines de semana, solo o acompañado por su señora Rosa de las Mercedes, con quien lleva 52 años de matrimonio. Las pocas veces que falta, recibe un llamado de sus amigos para saber qué pasó.
Durante la pandemia comenta que su salud se vio debilitada, no por problemas de la vejez, sino por haber dejado de hacer lo que lo hacía feliz. Asegura que el baile mantiene activos a gran parte de sus amigos.
“Entonces tú ves gente bailando de 80 años, 70 y tantos años, y se mantienen bien mentalmente y físicamente por esto, por el baile”, agrega.
Comenta que salir a bailar de noche despierta críticas por parte de sus vecinos y que se siente en ocasiones incomprendido:
“Ninguno de mis vecinos sale a bailar, a mí me critican. Me dicen, ¿cómo a esta altura? Yo les digo que físicamente estoy bien, yo todavía bailo tres rock and roll al hilo”.
La fiesta comienza a las 17.30 de la tarde y la música se detiene a las 12 menos cuarto. Algunos asistentes llegan puntuales, otros prefieren llegar unas horas después. Humberto no es del primer grupo, pero se queda hasta el final: “generalmente cierro la puerta por fuera”, agrega.
Red social para adultos mayores
BondUp se autodenomina como una red social para adultos, donde ofrecen más de 300 actividades para que las personas creen comunidad y se conozcan. Ofrecen tardes de cocktails y realizan fiestas todos los fines de semana en su espacio ubicado en Mall Plaza Egaña.
Michelle Schnitzer, fundadora de BondUp, enfatiza en que ellos toman el control de la música y las decisiones sobre los talleres: “Nosotros trabajamos mucho con nuestros usuarios, entonces siempre nosotros les hacemos encuestas de qué quieren escuchar, qué quieren hacer, qué les gusta, qué no les gusta. Es un DJ que viene a tocar 3 horas de 6 a 9, ponte tú, los sábados y bailan música desde los 80 hasta también el reggaeton más actualizado. Les gusta una mezcla de todo”.
Cuentan con distintos embajadores en cada evento que se encargan de romper el hielo y hacer que se creen recuerdos y conexiones reales. Les importa que los asistentes no solo asistan a la actividad, sino que creen comunidad y amistades para compartir esa etapa de la vida.
“Las actividades me mantienen activa, vigente, energizada. He conocido gente re linda” evidencia Silvana Tapia, una de las participantes.

Esta semana vivieron un Silent Party (fiesta silenciosa) donde los asistentes bailaron usando audífonos inalámbricos en lugar de parlantes. Donde cada persona elige la música y el volumen en que la quiere escuchar.
El grupo ya se encuentra a la espera de la fiesta Black & White que se realizará este sábado.



