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24 de Agosto de 2026

Reconocer, llamar al 131 y comprimir: la cadena de auxilio que reduce la mortalidad por paro cardíaco

La RCP realizada por testigos puede ser decisiva ante un paro cardíaco, mientras llega la ayuda de emergencia. Un especialista explica cómo reconocer esta emergencia y activar la cadena de auxilio para aumentar las posibilidades de sobrevida.

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Puede ocurrir durante un partido de fútbol, en un centro comercial, caminando por la calle o dentro de la propia casa: una persona se desploma repentinamente, pierde el conocimiento y deja de respirar. Hablamos de un paro cardíaco.

Cuando esto ocurre, el cerebro y los órganos vitales dejan de recibir oxígeno en cuestión de segundos. Por lo que la sola espera del arribo de los equipos de urgencia puede restar minutos determinantes para la sobrevida del paciente.

Rodrigo Díaz, anestesiólogo cardiovascular y jefe del Programa ECMO de RedSalud, enfatiza que la primera línea de respuesta ante esta emergencia no recae de forma exclusiva en la red hospitalaria o en equipamiento médico avanzado, sino en la intervención oportuna de los testigos.

“Un registro prospectivo realizado en Santiago mostró que solo el 28% de los pacientes con paro cardíaco extrahospitalario recibió RCP por testigos, muy por debajo del 58% descrito en Europa. En esa línea, el mensaje es claro: Hoy no estamos perdiendo vidas por falta de alta tecnología, sino por falta de RCP básica. Salvar una vida no empieza con una máquina de alta complejidad; empieza, simplemente, con dos manos que saben qué hacer”, señala el especialista.

La cadena de auxilio: cómo reaccionar a tiempo

Frente a una persona que colapsa de manera súbita, no responde y no respira, el médico indica que el procedimiento de primera respuesta consta de tres pasos fundamentales:

  1. Llamar al 131: Pedir ayuda de inmediato al SAMU o solicitar a un tercero que realice la llamada, indicando además que busquen el Desfibrilador Externo Automático (DEA) más cercano.
  2. Iniciar compresiones continuas: Ubicar ambas manos en el centro del pecho y presionar fuerte y rápido, a un ritmo de 100 a 120 compresiones por minuto. Ubicar ambas manos en el centro del pecho y presionar fuerte y rápido, a un ritmo de 100 a 120 compresiones por minuto. “Uno de los principales problemas es el miedo a equivocarse. Pero frente a una persona que está en paro, no hacer nada es siempre peor que intentar ayudar”, explica el especialista.
  3. Utilizar el desfibrilador (DEA): Tras obtener el dispositivo, se debe encender y seguir las instrucciones audibles emitidas por el propio equipo. Para su uso no se requiere formación médica previa, dado que el sistema evalúa de forma autónoma el ritmo cardíaco del paciente.

Actualmente en Chile, sólo una proporción reducida de quienes sufren un paro cardíaco en la vía pública o el hogar reciben reanimación por parte de testigos. Para revertir esta brecha, los expertos coinciden en la urgencia de alfabetizar a la población desde temprana edad.

La RCP debería enseñarse de forma obligatoria en los colegios y reforzarse periódicamente. No necesitamos que cada ciudadano se transforme en un profesional de la salud. Necesitamos que sepa reconocer una emergencia, pida ayuda y mantenga con vida a esa persona. Frente a un paro cardíaco, el tratamiento no comienza cuando llega la ambulancia, comienza en el lugar donde la persona cayó y con alguien que decidió no quedarse mirando”, enfatiza Díaz.

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#dea#paro cardíaco

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