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Una azafata, dos hermanos de Antofagasta y un clan colombiano: cómo Chile se convirtió en la escala clave del millonario negocio narco hacia Australia y Nueva Zelanda

El caso de una tripulante de Latam reveló que las mafias narcos se las ingenian todas las semanas para trasladar droga hacia Oceanía, donde pagan entre US$80 mil y US$100 mil por internar un kilo de polvo blanco. En los últimos meses, tres casos que despegaron desde Santiago han sido sorprendidos por la policía en Auckland. El Ministerio Público, en tanto, investiga los nexos de las mafias en Chile y advierte que han detectado, incluso, el envío de metanfetamina a esos países, cuyas pastillas son apetecidas, de acuerdo a informes de la DEA, en Estados Unidos.

Por 20 de Septiembre de 2025
Imagen: Sandro Baeza/The Clinic
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Todo comenzó con el “matuteo” clásico que existe entre auxiliares de vuelo. A medida que estos funcionarios de las aerolíneas van ascendiendo tienen más posibilidades de pertenecer a los grupos que viajan hacia el extranjero. Y con eso abren un mercadillo de transporte informal al tener trayectos regulares hacia Europa, Estados Unidos y los países más lejanos como Nueva Zelanda y Australia

Así, llevar productos a chilenos residentes se convierte en una fuente de “ingreso extra”, aunque las aerolíneas lo prohíben. Por lo general, las azafatas acuerdan estos “favores” remunerados con gente de confianza, pero también existen chats en redes sociales en los que se ofrecen estos cupos.

Los productos que más piden desde el exterior son los alimentos como alfajores, manjar o los clásicos “Super 8”, que cuestan encontrarse fuera de Chile. Incluso, en algunas oportunidades, se piden hasta botellas de pisco. Sobre todo en estas fechas de Fiestas Patrias.

Dependiendo de la dificultad y de la carga, las reglas en el exterior no permiten grandes volúmenes de peso y líquidos, los auxiliares de vuelo pueden solicitar hasta $400 mil para llevar una maleta a un destino en el exterior

Y en esa dinámica estaba una joven azafata de Latam, de 33 años, quien regularmente ofrecía este servicio de “matute” por sus redes sociales. Todo bien hasta que en marzo pasado la detuvieron en Nueva Zelanda al detectarle en su maleta unos envases de ají y mostaza con un líquido que arrojó positivo con cocaína. Los oficiales la detuvieron con su traje de tripulante al aterrizar el vuelo LA801 y explicaron que en su poder trasladaba cerca de un kilo de esa droga. 

“La policía neozelandesa me mostró que los envases de productos chilenos que llevaba en mi equipaje por encargo de miembros de un grupo de Facebook de chilenos viviendo en Nueva Zelanda, venían contaminados y mezclados con cocaína líquida, siendo imposible en mi sano juicio darme cuenta de esta situación”, se defendió la auxiliar de vuelo, en un escrito que envió a Reportajes T13, para informar que no tenía nada que ver con las imputaciones que la tienen con arresto domicilio en la isla oceánica hace seis meses. 

La familia de la imputada presentó una denuncia en Chile contra las personas que, para ellos, la hicieron caer en esta trampa narco. Las primeras diligencias ya las instruyó la Fiscalía Occidente, que tiene como jurisdicción el Aeropuerto de Santiago, y el avance de esas pesquisas determinarán si es verídica la versión que ha entregado la joven a las autoridades oceánicas.

Por este delito, la ciudadana chilena arriesga una condena en prisión.  

A pesar de ello, este caso generó un impacto entre los tripulantes de Latam, pues sabían que la joven realizaba ese servicio de “matute” con regularidad entre Santiago y Auckland.

“Ella dejaba las cosas en la recepción del hotel y alguien pasaba”, indicó una persona a “The Clinic” que se enteró de la detención de la azafata, que tras el episodio fue desvinculada de la empresa. “Está con grillete electrónico y solo sale de su lugar de arresto para ver al abogado”, comentaron sobre el estado de la extripulante, quien a veces se deja ver en un clásico restaurante que reúne a sus excolegas en la lejana isla.  

El gran negocio de enviar droga a Nueva Zelanda: US$100 mil dólares el botín 

Las unidades antinarcóticos de la PDI que tienen en sus jurisdicciones los puertos de San Antonio y Valparaíso, además del Aeropuerto Arturo Merino Benítez, han reorientado sus focos investigativos: los cargamentos con contrabando de drogas han disminuido los trayectos hacia Europa y las bandas de crimen organizado están priorizando su logística para el continente oceánico. 

Según datos que maneja la PDI, poner un kilo de cocaína en Australia puede tener un premio de venta de US$80 mil dólares, mientras que en Nueva Zelanda podría alcanzar los US$100 mil. Todo un récord que genera ambición en las bandas narcos internacionales, ya que en países de Europa como España, hoy solo se obtiene US$25 mil por kilo libre de policías y fiscalizaciones.  

¿Qué redes y mafias están detrás de este lucrativo mercado?

Los análisis advierten varias organizaciones peleándose esta nueva ruta. Por ejemplo, la red que usó a la exazafata de Latam estaría vinculada a ciudadanos peruanos, pero que no se sabe aún a qué grupo criminal pertenecen. Trascendió, incluso, vínculos con mafias iraníes, a los cuales policía local no quiso referirse. 

Para la DEA, el organismo antidrogas de Estados Unidos, los que están detrás de los principales envíos masivos de drogas a Oceanía son los carteles mexicanos. De acuerdo a un informe publicado en noviembre de 2024, la agencia americana señaló que las bandas de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación se están disputando el mercado al globalizar sus actividades.

“Los cárteles colaboran con empleados en aeropuertos y puertos marítimos para facilitar el tráfico de drogas”, reveló el documento que detalló que entre los principales estupefacientes que envían a Oceanía aparecen la metanfetamina, la marihuana y cocaína. 

En el Ministerio Público comparten estos análisis de inteligencia, pues advierten que existe un alza de incautaciones de metanfetamina en el terminal aéreo. Unos meses atrás, ocurrió un hallazgo de 100 kilos de esta droga en el terminal aéreo de Santiago que venía en una máquina desde México. 

En esa línea, las sospechas de la Fiscalía apuntan a un sobre stock de los principales carteles en centro américa, por lo que necesitan abrir nuevos mercados, tal como lo indicó el reporte de la DEA en Estados Unidos. 

No solo la azafata: dos hermanos de Antofagasta también fueron detenidos en la isla 

Tres meses después del episodio de la extripulante de Latam, un nuevo caso de chilenos impactó a la policía de Nueva Zelanda. Los noticieros locales reportaron que el 21 de junio pasado, los hermanos Patricio Castillo Castro (26) y Fabián Castillo Castro (34) fueron arrestados en un hotel céntrico de Auckland. 

En su poder les encontraron seis kilos de cocaína, cuya entrega de haber resultado exitosa, les habría traído un pago millonario. Al menos, unos $600 millones. De acuerdo a la investigación, los oriundos de Antofagasta eran seguidos hace unos días por los detectives locales en el marco de una investigación de narcotráfico. 

Los hermanos se encuentran en prisión y según la normativa del país oceánico, podrían arriesgar una pena de cadena perpetua. 

Un mes exacto después, las autoridades aduaneras, encargadas de la inspección en el aeropuerto de Nueva Zelanda, detuvieron a una joven de 25 años, de quien no quisieron reportar su identidad. Solo dieron cuenta que la mujer venía en “un vuelo desde Santiago de Chile”

La imputada fue detectada con una maleta convertida con doble fondo en la que transportaba la droga que todos quieren en la isla: cocaína. 

“La delincuencia organizada utiliza varios métodos para el contrabando de drogas. Este ocultamiento era intrincado”, afirmó Ben Wells, oficial jefe de Aduanas de Nueva Zelanda. 

Misma visión mantiene el fiscal especializado en estos delitos de contrabando internacional, Daniel Contreras. “El valor que mantiene la droga en Oceanía hace que sea mucho más lucrativo el envío”, comentó a The Clinic.

Igualmente, el persecutor de la Fiscalía Occidente, sostuvo que las políticas especiales de Nueva Zelanda y Oceanía no permiten realizar muchas diligencias de seguimiento en el ingreso de estos cargamentos ilícitos, por lo que se dificulta saber la identidad de quiénes están detrás de las importaciones al extranjero. 

Un motor y botellas de vino con cocaína líquida para Nueva Zelanda y Australia

En la PDI comentaron que si bien el Tren de Aragua ha capitalizado el mercado de la ketamina en territorio nacional, hoy los que dominan los movimientos de droga a gran escala son los narcotraficantes colombianos, quienes llegan al país con toda la logística.

Primero arman empresas de fachada y con eso logran entrar al sistema formal para exportar el cargamento ilícito vía aérea o marítima.  

Tal es el caso de dos hermanos colombianos, oriundos de la ciudad de Pereira: Wilmar y Jonathan Díaz Jímenez, quienes intentaron enviar cientos de kilos de cocaína al continente oceánico mediante maquinarias y botellas de vino  

La fiscalización del departamento de Aduanas dio la primera alerta sobre esta organización a la Brigada Antinarcóticos Aeropuerto el 11 de noviembre de 2019. Los fiscalizadores interceptaron una encomienda con origen en Chile, cuyo destino final era la ciudad de Southbridge en Nueva Zelanda. Se trataba de un motor, que en el interior del cilindro metálico iban ocultos casi tres kilos de cocaína. Lo que según las proyecciones, esa misión de contrabando les hubiera traído una ganancia de US$300 mil a los hermanos Díaz.

Este hallazgo generó diligencias secretas de la PDI sobre los negocios de esta organización de colombianos. Así, los detectives siguieron el 3 de febrero de 2020 a Edwin Martínez, un brazo operativo de la banda narco hasta la viña “Casas del Bosque”, en Las Condes. 

Ahí, el imputado colombiano compró cuatro cajas de vinos blancos “por encargo de los hermanos Díaz Jiménez”, según acreditó la Fiscalía Occidente.  

El objetivo era llenar estas 12 botellas con cocaína líquida para exportarlas vía avión hacia Australia. Tras la revisión de Aduanas, la mercancía se incautó antes del despegue, totalizando 4,5 kilos del cotizado estupefaciente. De haber llegado a Oceanía, habrían obtenido un botín de US$360 mil, de acuerdo a los valores que se pagan en Sidney. 

Las pesquisas tenían cada vez más acorralada la organización de este clan colombiano. El 26 de marzo de 2020, con la pandemia declarada oficialmente en Chile, la PDI realizó múltiples operativos en las empresas y bodegas de fachada que usaba esta banda en las comunas de Santiago, Independencia y Renca.

Bodegas narcos de fachada y empresas creadas en un día

Hubo dos importantes hallazgos. En los almacenes que arrendaban en American Storage bajó el nombre de “Vientos del Pacífico”, encontraron 670 kilos de marihuana ocultos en cajas de jugos de 250 cc listos para ser enviados a Europa.  

Mientras que en el recinto de Top Space Workcenter Costanera, donde tenían dos supuestas oficinas bajo la chapa de “Campo Austral”, la policía incautó dos toneladas 289 kilos de cocaína líquida mezclada con melaza para inhibir la presencia de la droga, lo que convirtió el mejor “golpe” en años de la Brigada Aeropuerto de la PDI. 

Nunca pudimos establecer si esta gran cantidad de cocaína iba para Oceanía o Europa, pero los sorprendimos con el cargamento listo. Esta banda probaba rutas antes”, sostuvo una fuente del caso. 

La organización se desarticuló y durante el juicio oral aparecieron detalles que pocas veces se logran conocer por el silencio absoluto de los narcotraficantes. Pero en esta oportunidad, decidieron contar su “verdad”.

Por ejemplo, el uso permanente de una sala vip en una discoteca en el sector del Hipódromo para gestionar los envíos de drogas desde Colombia. Tal cual como se recrean las escenas en las series de plataformas por streaming como Netflix y Amazon Prime. 

También, dieron a conocer el intrincado modelo para armar negocios de fachada con la finalidad de concretar la venta de droga a gran escala: el uso de personas de bajos recursos para ser los representantes legales de las empresas y la compra al por mayor de alimentos como miel, vinos y jugos para contaminar los containers con la marihuana y cocaína, cuyo destino final siempre era Oceanía o Europa.  

Los hermanos Wilmar y Jonathan Díaz fueron condenados a fines de 2023 a 15 años de cárcel. Podría haber sido más tiempo tras las rejas, pero el Tribunal los absolvió por los delitos de asociación ilícita y lavado de dinero, a pesar que el Ministerio Público explicó paso a paso el funcionamiento de esta red criminal. 

Estas organizaciones manejan mucha información, además de contar con formas especializadas de ocultamiento de drogas. Lo que para nosotros es novedad, para ellos no, pues llevan años probando rutas y enviando droga a Europa, Estados Unidos y Oceanía y de formas cada vez más creativas”, apuntó el fiscal Daniel Contreras.

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