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Ilustración: Sandro Baeza.

Ciudad

3 de Septiembre de 2026

Atención “express” a familiares de funcionarios: hospital de Chillán no logra justificar por qué 2.442 fueron operados más rápido que al común de los pacientes

El organismo fiscalizador hizo un seguimiento del informe que ya habían realizado en 2025, y constataron que la mayoría de las observaciones no habían sido subsanadas ni fundamentadas, como por ejemplo los miles de funcionarios y sus familiares que se atendieron en menor tiempo que el resto de la población esperando una cirugía.

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Para el sistema de salud chileno hay una serie de hechos que son indiscutibles entre expertos, y uno de ellos es que de las principales preocupaciones tanto de la población como de las autoridades es la reducción de las abultadas listas de espera.

Y pese a que es un tema que golpea directamente a millones de ciudadanos, los últimos años ha salido a la luz, a raíz de una serie de auditorías lideradas por la Contraloría en 2024, que múltiples hospitales habían incurrido en irregularidades con el sistema utilizado para hacerles seguimiento y por ende en su resolución, afectando más de 500 mil registros.

Así, no es novedad que en mayo de 2025 Contraloría emitiera un nuevo informe, esta vez sobre el Hospital Clínico Herminda Martín de Chillán, relativo a las listas de espera quirúrgicas no ges en el periodo entre 2020 y 2024.

Se detectó la ausencia de manuales y protocolos; falta de priorización médica objetiva; inconsistencias entre el sistema local y el sistema de seguimiento nacional (con errores entre los ingresos y egresos); la realización de cirugías preferenciales a funcionarios del hospital o sus parientes sin que tuvieran antecedentes o criterios objetivos para aquello; demoras excesivas para las cirugías; alta tasa de suspensiones sin trazabilidad y registros salidos de la plataforma injustificados.

La Contraloría le exigió al hospital subsanar dichos problemas, pero en el informe de seguimiento, publicado el 6 de agosto pasado, detectó que el recinto logró corregir solo una parte de las observaciones, y que las principales irregularidades del recinto persisten.

Si bien el recinto acreditó que lograron informar algunos casos de pacientes egresados que generaban dudas, y avanzaron en la implementación de un mecanismo de priorización para la lista de espera y otro para asegurar que los exámenes preoperatorios estuvieran vigentes antes de una cirugía (para así evitar suspensiones o reprogramaciones), aquello no fue suficiente.

Los puntos subsanados apenas fueron cuatro. Por el contrario, Contraloría planteó 19 puntos con observaciones que mantuvo, y que dada la inconsistencia de datos y las faltas de control interno, instruyó un sumario administrativo con un plazo de 15 días hábiles para determinar las responsabilidades correspondientes.

Cuáles son los puntos que el hospital aún no logra subsanar

En primer lugar, el organismo fiscalizador detectó que en la auditoría de 2025 había 1.188 registros de órdenes quirúrgicas en el sistema local pero no en el central, mientras que, viceversa, otros 1.427 del centralizado no figuraban en el sistema del hospital.

Un año después, solo se habían regularizado 352 de los 1.188 registros que no estaban en el sistema central.

Pero entre los que más llamaron la atención se encuentran que sigue habiendo un descalce masivo de datos, con una diferencia de 12.975 egresos sin correspondencia: el sistema interno tenía a la fecha 41.996 casos en lista de espera, mientras el sistema central tenía 29.021.

Así también, el hospital no logró acreditar el destino ni la atención oportuna de 1.077 pacientes que figuran como casos con antigüedad extrema en la lista de espera: en ese entonces, por ejemplo se constató que el paciente que presentaba mayor antigüedad sin recibir atención llevaba 5.526 días en el registro local.

También se cuestiona que hubo 23 pacientes que ya habían fallecido pero que seguían figurando como activos en la lista de espera local, de los cuales el hospital no pudo acreditar su egreso.

Otro punto delicado fue que en su informe inicial Contraloría detectó que en el periodo analizado, de 21.547 cirugías, 3.905 fueron a familiares de funcionarios del hospital (18,1%), donde 2.442 casos fueron atendidos en un tiempo de espera menor a la mediana de tiempo establecido, y que de 374 cirugías a funcionarios, 173 fueron en un tiempo menos a la mediana de tiempo respectiva.

Respecto a ello, el hospital no pudo justificar los tiempos menores de espera ni entregar respaldos que fundamentaran los criterios para ello.

“No permitió verificar que lo resuelto no fuese en desmedro de otros usuarios que pidieron tener tiempos de esperas más prolongados o que tenían mayor necesidad de atención”, lee el informe de seguimiento.

Por otro lado, en dicho periodo el hospital suspendió 2.925 cirugías, de las cuales en el 2.421 de las veces fue por causas no atribuibles a los pacientes (83%), len las cuales además el hospital no logró validar el seguimiento de dichas suspensiones y que luego efectivamente se hubieran realizado.

A ello se suman una serie de observaciones que giran principalmente en torno a la regularización de los sistemas y a problemas administrativos.

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