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3 de Septiembre de 2026Las siete claves del nuevo régimen de inversión que elimina los multifondos previsionales y los reemplaza por diez fondos divididos por edades
La Superintendencia de Pensiones publicó la versión definitiva del régimen que regirá a los fondos generacionales desde abril de 2027, en reemplazo de los actuales multifondos. La industria valoró la mayor flexibilidad para diseñar carteras y la ampliación de las bandas de desviación, aunque advierte que persisten temas por resolver antes de la entrada en vigencia.
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Uno de los cambios más profundos en décadas en el sistema previsional chileno. Así lo describió la industria el nuevo régimen de inversión, recientemente publicado tras estar en consulta durante julio, por la Superintendencia de Pensiones (SP), que normará a los futuros fondos generacionales en reemplazo de los multifondos.
Desde el sector se mostraron satisfechos con la normativa emitida por el regulador, pese a que consideran que todavía quedan temas por resolver. De todas formas, destacan que la superintendencia demostró apertura a los comentarios técnicos de la industria. Entre ellos, aspectos como la ampliación de las bandas de desviación y el límite de activos de crecimiento.
Aquí las claves que sintetizan qué elementos contiene y cómo funcionarán estos nuevos fondos intergeneracionales.
¿De qué se trata el régimen de inversión?
Este reglamento indica en qué puede invertir cada AFP el ahorro previsional de sus afiliados y con qué límites. Los nuevos fondos generacionales (FG) empezarán a regir a partir del 1 de abril de 2027. Bajo este esquema, los actuales cinco multifondos (A, B, C, D y E), en los que cada persona elegía su nivel de riesgo, serán reemplazados por diez activos previsionales según el año de nacimiento de cada afiliado.
La Superintendencia explicó: “los cohortes de afiliados más jóvenes podrán mantener una mayor exposición a activos de crecimiento y mayor volatilidad esperada, mientras que los cohortes de mayor edad tenderán hacia carteras más conservadoras, privilegiando la protección de los flujos de ingreso en la vejez a medida que se aproxima la edad de pensión”.
¿Qué pasa con los afiliados?
El traspaso es automático. A partir de abril del próximo año cada afiliado quedará asignado al fondo que corresponda según su año de nacimiento. Lo que sí cambia es que los cotizantes pierden la posibilidad de elegir su nivel de riesgo para el ahorro obligatorio.
“El punto débil es que la edad no resume por completo la capacidad ni la disposición de una persona para asumir riesgo, por lo que dos afiliados de la misma generación pueden necesitar estrategias distintas. Además, el resultado dependerá mucho de cómo estén diseñadas las carteras de referencia y de que la transición no fuerce movimientos simultáneos que distorsionen los precios en un mercado local relativamente pequeño”, explicó la analista de mercado de Xtb, Emanoelle Santos.
“Para mantener su estructura en el tiempo, cada cinco años se conformará un nuevo primer Fondo Intermedio (etapa 2) integrado por personas afiliadas de 36 a 40 años y sus respectivos activos previsionales (que venían del Fondo Inicial), en tanto el último Fondo Intermedio (etapa 9) se fusionará con el Fondo de Consolidación, traspasándose este último a sus afiliados y activos previsionales. Con este mecanismo, el número total de 10 FG permanecerá constante”, informaron desde la SP.
Se amplían los rangos por clases de activos
El régimen de inversión establece 11 categorías de activos, agrupadas en dos grandes bloques: activos de crecimiento y activos de protección.
El primer grupo considera instrumentos orientados a obtener una mayor rentabilidad en el largo plazo, entre ellos renta variable nacional y extranjera, tanto de mercados desarrollados como emergentes, renta fija de alto rendimiento, renta fija extranjera emergente y activos alternativos.
El segundo bloque corresponde a los activos de protección, que incluye instrumentos de renta fija nacional emitidos por el gobierno, renta fija corporativa nacional con grado de inversión, renta fija extranjera con grado de inversión y activos líquidos en moneda local. Esta categoría incorpora tanto instrumentos de deuda tradicionales como ciertos activos alternativos que se caracterizan por generar flujos relativamente estables y predecibles, siempre que cumplan las condiciones específicas que establezca la Superintendencia mediante norma de carácter general.
Por su parte, los índices de referencia correspondientes a cada categoría serán definidos por la Superintendencia mediante resolución exenta. Estos podrán ser modificados por razones técnicas u operativas, contemplando para ello períodos de transición.
Mayor competencia
Esta apertura a distintos tipos de activos quiere decir que cada AFP tiene más espacio para definir su propia estrategia dentro de estos límites, en lugar de que cada cartera se construya de forma idéntica entre las administradoras. La lectura que tienen los expertos es que incentiva la competencia y permite la diversificación de los portafolios.
“Para las AFP, el nuevo régimen eleva más que reduce la exigencia de gestión, dado que tendrán mayor espacio para diferenciar la composición de sus portafolios, pero su desempeño será evaluado contra una cartera de referencia y, desde 2029, desviaciones importantes podrán generar una retribución adicional o exigir aportes de la propia administradora al fondo”, explica Santos de Xtb.
Y agrega: “Eso cambia los incentivos porque la competencia debería desplazarse desde capturar movimientos entre fondos A y E hacia demostrar capacidad de asignación estratégica, control de riesgo y generación de retornos ajustados por riesgo a lo largo de décadas. Al mismo tiempo, la mayor flexibilidad abre oportunidades en activos internacionales y alternativos, pero aumenta la importancia de la liquidez y de evitar que todas las AFP terminen siguiendo exactamente las mismas posiciones por efecto de los índices de referencia”.
Premios y castigos
Este nuevo régimen también introduce un mecanismo para evaluar el desempeño de cada administradora.
Según explicaron desde la SP, se “evaluará mensualmente sobre un período móvil de 36 meses comparando su rentabilidad con la obtenida por su cartera de referencia”. Para ello, se establecerá una banda de desviación en torno a la rentabilidad de la cartera de referencia.
Si esa diferencia supera el límite superior de una “banda” de tolerancia, la administradora accede a una retribución adicional equivalente al 5% del exceso, con cargo al propio fondo; si la diferencia cae por debajo del límite inferior de la banda, la AFP está obligada a aportar recursos propios al fondo para compensar a los afiliados, también en un 5% del déficit. Ambos montos tienen un tope máximo mensual equivalente al 15% de las comisiones promedio que cobra la industria.
Los flancos abiertos
Si bien desde la industria se muestran satisfechos, todavía quedan flancos abiertos. Uno de ellos es que se mantienen algunos mínimos de inversión.
Por otro lado, los fondos generacionales comenzarán a funcionar formalmente en abril del próximo año. Según señalan los expertos, las administradoras empezarán a ajustar sus portafolios desde ahora, adaptándose al nuevo régimen, ya que el benchmark se mide con base en los últimos 12 meses.
Asimismo, también es relevante evaluar el alcance de estos ajustes: si el impacto en el mercado de capitales es grande, se sugiere prudencia para separar este proceso de otras licitaciones o eventos de mercado y evitar afectaciones a las pensiones, señalan.
Señales para el mercado
En cuanto a las señales que entrega para el mercado la normativa, la analista de Xtb proyecta que “los flujos previsionales deberían volverse más estructurales y menos dependientes de cambios discrecionales de los afiliados, pero eso no significa que la transición sea neutra. Las cohortes jóvenes tendrán mayor capacidad de exposición a activos de crecimiento, mientras que las de mayor edad migrarán gradualmente hacia activos de protección, lo que puede modificar la demanda por renta variable, activos extranjeros, alternativos y distintos plazos de renta fija chilena“.
“El Banco Central ya ha advertido que una transición ordenada es fundamental para evitar disrupciones, y la regulación permite hasta 36 meses de límites transitorios, además de contemplar traspasos de activos entre los actuales multifondos y los fondos generacionales sin necesidad de venderlos en el mercado secundario. Por eso, más que esperar un gran flujo puntual en abril de 2027, lo importante será observar cómo la nueva estructura altera progresivamente la demanda institucional por distintos activos y plazos”, indicó.