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El histórico militante del Partido Socialista Camilo Escalona. Foto: The Clinic

Política

4 de Septiembre de 2026

De la clandestinidad a una vida en el PS: los episodios que marcaron el legado político de Camilo Escalona

El histórico dirigente socialista falleció este viernes a los 71 años, luego de meses alejado de la primera línea debido a un cáncer. Militante desde su juventud, vivió el exilio y la clandestinidad durante la dictadura, presidió en varias oportunidades el PS, llegó a encabezar el Senado y protagonizó más de alguna disputa que recuerda la centroizquierda. Incluso durante sus últimos meses siguió interviniendo en la interna socialista, con un mensaje que dirigentes de la colectividad recuerdan especialmente: preservar la unidad del partido.

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Durante esta jornada falleció, a los 71 años, el histórico militante socialista y expresidente del Senado Camilo Escalona. Luego de ser diagnosticado con cáncer de próstata en abril pasado, se retiró de la primera línea política para privilegiar su salud. Sin embargo, cuentan desde el partido, pese a su delicado estado nunca dejó de enviar mensajes a la dirección nacional y a la comisión política para comentar la actualidad y las discusiones internas de la colectividad.

El sábado pasado, durante un encuentro metropolitano del PS que reunió a más de 400 personas, los asistentes realizaron una ovación en su nombre debido a su delicado estado de salud. Al día siguiente, durante una reunión de la comisión política que se extendió por cuatro horas, también se le hizo un reconocimiento y, según asistentes, se recordó especialmente su insistencia en mantener la unidad del socialismo.

Era un mensaje que había adquirido especial relevancia dentro de la militancia durante los últimos meses. Luego de que quedaran expuestas las diferencias entre la presidenta de la colectividad, Paulina Vodanovic, y la senadora Daniella Cicardini durante la tramitación de la megarreforma, Escalona envió un video dirigido a los militantes.

La unidad socialista es primordial para la unidad de la oposición, para la defensa de las conquistas sociales, para frenar la regresión autoritaria del gobierno de la ultraderecha chilena”, dijo en ese momento.

Fue una de sus últimas intervenciones políticas y una frase que sintetizó una preocupación que atravesó buena parte de su trayectoria: la unidad del socialismo y su capacidad para articular a la izquierda.

Camilo Escalona junto a la alcaldesa Karina Delino y el Partido Socialista en un homenaje a Salvador Allende, con una romería por calle Morandé hasta el monumento del ex Presidente, en el marco de la conmemoración del golpe de Estado en 2023, a 50 años del bombardeo a La Moneda. Foto: Agencia Uno.

De la dirigencia estudiantil al exilio

La trayectoria de Escalona en la izquierda chilena comenzó durante su juventud. Ingresó tempranamente al Partido Socialista a los 13 años y se convirtió en dirigente de la Federación de Estudiantes Secundarios de Santiago (FESES) mientras estudiaba en el Liceo N°6 de Hombres de San Miguel.

En 1972 fue reelegido como presidente de la FESES y al año siguiente pasó a integrar el Comité Central de la Juventud Socialista.

Tras el golpe de Estado de 1973 que derrocó al Presidente Salvador Allende, el joven dirigente socialista fue requerido por el régimen. Sin embargo, gracias a la intervención del sacerdote Rafael Maroto, logró ingresar a la Embajada de Austria y posteriormente obtuvo asilo político en Viena.

Exilio, clandestinidad y regreso a la primera línea

Austria fue la primera escala de su exilio. En 1975 se instaló en Cuba, donde permaneció hasta 1978, para posteriormente trasladarse a Berlín Oriental, en la entonces República Democrática Alemana, donde permaneció hasta 1983.

Escalona regresó clandestinamente a Chile en plena dictadura y pasó a formar parte del sector PS-Almeyda, encabezado por quien había sido canciller de Salvador Allende, Clodomiro Almeyda. En 1984, todavía desde la clandestinidad, ingresó a la comisión política del PS.

Con el retorno a la democracia comenzó otra etapa de su trayectoria. En 1992 fue elegido vicepresidente de su partido y, dos años más tarde, asumió por primera vez la presidencia de la colectividad, cargo que ejerció entre 1994 y 1998.

Posteriormente sería diputado, senador y llegaría a presidir el Senado, además de volver a encabezar el Partido Socialista.

Escalona en la conmemoración a los 48 años de la desaparición de la dirección clandestina del partido en 1975 durante la dictadura militar, en el Cementerio General. Foto: Agencia Uno.

A los empujones con Gómez en plena primaria

En 2009, Escalona era senador y, nuevamente, presidente del PS. En abril de ese año se realizaron las primarias presidenciales de la Concertación, hoy extinta, en las que compitieron el democratacristiano Eduardo Frei Ruiz-Tagle y el radical José Antonio Gómez.

Pese a que Frei se impuso de manera holgada, durante el acto en que fue proclamado como candidato presidencial de la coalición y frente a las cámaras, Escalona le manifestó al oído a Gómez una molestia que, según recuerdan dirigentes de la época, era compartida dentro de las filas socialistas: que se hubiese demorado en reconocer su derrota pese a la claridad del resultado.

Mientras Escalona lo increpaba, dirigentes como Guido Girardi, quien se encontraba presente, intentaron calmar los ánimos. Según testigos, Escalona le habría dicho a Gómez: “No querías reconocer la derrota, estai quebrando la Concertación, c…”.

Gómez se dio vuelta, todavía frente a las cámaras, empujó al socialista y le habría respondido: “Qué te pasa, infeliz c…”.

Finalmente, algunos de sus compañeros llevaron a Escalona hasta la última fila, mientras Gómez permaneció frente al podio para estrechar la mano de Frei, quien meses después enfrentaría y perdería la elección presidencial ante Sebastián Piñera.

La ruptura con Marco Enríquez-Ominami

Ese mismo año, el entonces diputado socialista Marco Enríquez-Ominami había expresado a la dirigencia del partido su intención de competir en las primarias presidenciales. Según recuerdan militantes del PS, desde la directiva que encabezaba Escalona le habrían respondido que debía “ponerse a la fila”, dando a entender que no respaldarían su aventura presidencial.

El 12 de junio de ese año, Enríquez-Ominami llegó al Servel para presentar su renuncia al PS mediante una carta en la que apuntó directamente contra Escalona: “Usted y otros dirigentes se han alejado de la promesa de alegría, apertura y democracia que hicimos a fines de los 80 y han optado por convertir a la política en un espacio oscuro, excluyente y autoritario”.

En la misiva, además, acusó que hubo debates que “han sido acallados por una práctica política centrada en el autoritarismo, el cuoteo y la estabilidad de acuerdos que no expresan la diversidad del país que nos cobija”.

Escalona respondió escuetamente: “Nos vemos en diciembre”.

Diecisiete años después, el 21 de agosto de este año, Enríquez-Ominami volvió a dirigirse públicamente al histórico socialista luego de conocer su delicado estado de salud. “No fui su amigo. Tampoco me alcanza la palabra adversario. Fuimos enemigos”, escribió al comienzo de una carta abierta.

Lejos de confrontarlo, esta vez el tono fue de reconocimiento. “Usted comió y respiró el oficio”, escribió el excandidato presidencial, agregando que “sin afecto ni cercanía, es exactamente ahí donde me inclino”.

También describió a Escalona como “una especie en retirada: la de quienes entendieron la militancia como destino y no como carrera”. Y cerró: “Ser enemigos jamás significó no comprender al otro, y prefiero decírselo ahora, con nombre y apellido”.

El entonces presidente del Senado Camilo Escalona. Foto: Agencia Uno.

“No nos pongamos a fumar opio”

En 2012, después de las movilizaciones estudiantiles y del surgimiento de nuevos proyectos políticos, se intensificó el cuestionamiento al sistema político chileno. Las críticas apuntaban principalmente al sistema electoral binominal, pero también comenzaron a instalar el debate sobre la posibilidad de convocar a una Asamblea Constituyente.

Si bien la demanda provenía principalmente de movimientos sociales y era respaldada por figuras políticas como los senadores Guido Girardi e Ignacio Walker, Escalona descartaba entonces que Chile atravesara una crisis institucional y, en una entrevista con La Tercera, cerró la puerta a esa alternativa.

“No quisiera que el tema de la Asamblea Constituyente fuera una especie de droga que nos haga olvidar los problemas políticos, que son los decisivos. O sea, que nos pongamos a fumar opio en un escenario ficticio, inexistente, de una crisis institucional que no existe, de una Asamblea Constituyente que no se va a constituir nunca”, señaló en 2012.

Años más tarde, tras el estallido social de 2019, Chile inició un proceso constituyente y Escalona apareció entre quienes respaldaron ese itinerario.

Consultado en 2020 por Radio Bío Bío sobre sus antiguos dichos, reconoció que “fue una mala frase, pero ocurrió lo que esa mala frase decía, Piñera no convocó a una Asamblea Constituyente ni el 2012, en su primer gobierno, ni en el actual tampoco, la Convención Constitucional es fruto del estallido social que se inició el 18 de octubre, solo esa precisión. Dije que Piñera no la iba a convocar, con una mala frase”.

Su rol durante el Gobierno de Gabriel Boric

Luego de que Gabriel Boric se impusiera a José Antonio Kast en la elección presidencial, en sectores del Partido Socialista persistían recelos respecto de la relación con el Frente Amplio.

Las diferencias venían desde antes. Durante las primarias presidenciales, el entonces Frente Amplio y el Partido Comunista habían abierto la puerta a incorporar al PS a Apruebo Dignidad, pero poniendo como condición que no ingresaran otras colectividades de la ex-Concertación, como el PPD, la DC, el Partido Radical y el Partido Liberal.

Ese episodio generó resquemores entre dirigentes socialistas y el sector político que posteriormente llegaría a La Moneda.

En ese contexto, dirigentes del PS y exautoridades del Gobierno recuerdan que Escalona, quien asumió como secretario general del partido, fue una de las figuras relevantes para mantener la unidad de la izquierda y ratificar el respaldo socialista al Presidente Boric.

Tras la crisis que provocó el triunfo del Rechazo en el plebiscito constitucional del 4 de septiembre de 2022, desde el Socialismo Democrático surgieron duras críticas al Gobierno de Boric por haber vinculado parte importante de su programa al destino de la propuesta constitucional.

Escalona, sin embargo, fue uno de quienes insistieron en la necesidad de respaldar al Gobierno del que el PS formaba parte.

En más de una ocasión, tanto frente a la prensa como ante su propia militancia, sintetizó esa posición en una frase: “Algo que aprendimos los socialistas después del Golpe de Estado es que al Presidente nunca se le deja solo”.

Camilo Escalona se retira tras finalizar el comite politico en el Palacio de La Moneda el 3 de noviembre del 2025. Foto: Sebastián Beltrán Gaete / Agencia Uno.

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