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Encuesta de Chile: ¿les gusta más el iphone o samsung?
Encuesta de Chile: ¿les gusta más el iphone o samsung?

¿Chile es más iPhone o Samsung? Los datos que explican una pelea mucho más pareja de lo que parece

Samsung mantiene una ventaja amplia cuando se observan las unidades que llegan al país y la cobertura de su catálogo. Apple, en cambio, lidera algunas mediciones de uso y conserva una fuerza difícil de igualar en la gama premium. La respuesta depende de qué se esté contando.

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En Chile, cambiar de celular rara vez es una decisión puramente técnica. La cámara importa, la batería también y la promesa de inteligencia artificial ya entró con fuerza en la publicidad. Pero al momento de pagar aparecen variables menos glamorosas como las cuotas, la duración esperada del equipo, su valor de reventa y hasta lo fácil que será trasladar años de fotos y conversaciones.

Por eso, la vieja pregunta entre iPhone o Samsung no tiene una sola respuesta. Los datos disponibles dibujan un mercado partido. Samsung llega a más bolsillos y cubre casi todos los rangos de precio. Apple concentra deseo, fidelidad y una proporción elevada de los equipos que siguen activos durante años.

La respuesta cambia según qué se mida

La medición más reciente disponible de Statcounter sobre tráfico móvil en Chile pone a Apple en el primer lugar con 33,77%, seguida por Samsung con 25,34%. El dato muestra qué marcas generan navegación web desde teléfonos activos, pero no equivale a ventas ni a despachos de equipos nuevos. Un aparato que se usa durante cinco años sigue apareciendo en esa estadística.

La fotografía cambia cuando se mira el flujo de unidades. Un reporte basado en datos solicitados al Servicio Nacional de Aduanas contabilizó 7.033.000 teléfonos ingresados al país durante el último año completo y ubicó a Samsung en el primer lugar. Xiaomi apareció segunda con 17,59% y Apple tercera con 14,50%. La cifra de importaciones tampoco es idéntica a la venta final, aunque funciona como una aproximación al volumen disponible en el mercado.

El mismo orden fue recogido por un reportaje de The Clinic que situó a Samsung primero en ventas, seguido por Xiaomi y Apple. A escala latinoamericana, Counterpoint Research también ubicó a Samsung como líder de despachos con 33%, impulsada por la serie Galaxy A y por promociones agresivas. Ese porcentaje corresponde a la región y no debe presentarse como una cuota exclusiva de Chile.

¿Entonces cuál es la marca de celulares favorita en Chile?

Si la pregunta apunta a volumen de equipos nuevos, la respuesta más respaldada es Samsung. Si se observa el parque activo que navega por internet, Apple aparece adelante. Más que una contradicción, los resultados muestran la diferencia entre vender muchos teléfonos en distintos rangos y mantener una base numerosa de equipos prémium en uso.

Un país con más conexiones móviles que habitantes

El último cierre sectorial de Subtel registró 22,7 millones de accesos a internet móvil y una penetración de 112,1 conexiones por cada 100 habitantes. Dentro de ese universo, las conexiones 5G llegaron a 9.698.786 y crecieron 58,8% en doce meses. El teléfono dejó de ser solo una compra personal. También es la puerta de entrada al trabajo, el banco, el transporte y buena parte de los trámites cotidianos.

En ese escenario, la presencia de marca pesa. La edición más reciente de Marcas Ciudadanas de Cadem ubicó a Samsung en el puesto 12 y a Apple en el 41. El estudio mide presencia positiva, relevancia y aporte, no intención de compra. Aun así, sirve para observar cuánto se integró cada nombre a la vida diaria. Samsung tiene una huella más transversal, mientras Apple conserva una identidad aspiracional más marcada.

Suele afirmarse que Apple predomina en ABC1 y C2, mientras Samsung lidera en C3 y D. La dirección del argumento es razonable por los precios y la amplitud de los catálogos, pero no existe en las fuentes públicas revisadas un desglose reciente que permita convertir esa idea en una regla exacta. Lo verificable es que Apple está concentrada en la gama alta y Samsung participa desde modelos de entrada hasta equipos prémium.

Samsung gana cuando el catálogo importa

La mayor ventaja de Samsung es que puede acompañar a un usuario en casi cualquier presupuesto. La serie Galaxy A compite en la entrada y la gama media, mientras la familia Galaxy S funciona como vitrina tecnológica. La conversación en torno al Samsung S26 muestra cómo la marca usa su línea más avanzada para instalar novedades de cámara, rendimiento e inteligencia artificial que luego pueden extenderse al resto del catálogo.

Esa cobertura reduce la distancia entre el primer smartphone y un equipo de alta gama. También ayuda Android, que facilita cambiar entre fabricantes, transferir información y elegir accesorios de distintas marcas. One UI agrega una capa propia sin cerrar por completo el ecosistema.

A eso se suma una presencia histórica en los canales de las principales operadoras del país. La combinación de planes, renovación y equipos para distintos presupuestos mantiene a Samsung visible incluso para quienes no llegan buscando una marca específica.

Apple convierte la fidelidad en una barrera de salida

Apple juega una partida distinta. No necesita cubrir todos los precios para dominar la conversación premium. El interés por el iPhone 17 Pro Max refleja una compra que mezcla prestaciones, duración esperada y pertenencia a un ecosistema. Quien ya usa iCloud, AirPods, Apple Watch o un computador de la marca enfrenta más fricción al cambiarse que alguien que solo reemplaza un teléfono.

iMessage es parte de esa barrera en algunos mercados, aunque en Chile su peso es menor por el uso extendido de WhatsApp. La permanencia se explica mejor por las copias de seguridad, las fotos, las aplicaciones pagadas y la integración entre dispositivos. Salir es posible, pero exige tiempo y varias decisiones pequeñas.

También influye la reventa. Los iPhone suelen conservar una demanda fuerte en el mercado de segunda mano, lo que permite recuperar parte del gasto inicial y ayuda a financiar la siguiente renovación. Entre usuarios jóvenes, además, el diseño reconocible y la exposición en redes refuerzan su condición de objeto aspiracional. No hay un dato público que pruebe una preferencia uniforme de toda la Generación Z, pero sí señales claras de fidelidad y valor cultural.

El bolsillo tiene la última palabra

Los teléfonos de gama alta dejaron de competir solo por precio contado. Las campañas de 24 o 36 cuotas sin interés convierten un monto difícil de asumir de una vez en un pago mensual comparable con otros servicios. Esa fórmula amplía el acceso, aunque también puede ocultar cuánto tiempo seguirá pagándose un equipo que ya comenzó a perder valor.

Los programas de Trade In cumplen una función parecida. El equipo antiguo se entrega como parte de pago y reduce el costo de entrada al siguiente. Para Apple, cuyo mercado usado suele ser más líquido, este mecanismo fortalece el ciclo de permanencia. Para Samsung, permite empujar la renovación hacia las líneas más caras sin abandonar su base masiva.

Al mismo tiempo, Xiaomi, Motorola y otras marcas presionan la gama media con pantallas, cámaras y baterías que hace pocos años estaban reservadas a modelos superiores. Esa competencia explica por qué la pelea ya no es solo iPhone contra Samsung. El usuario chileno puede priorizar especificaciones y precio sin aceptar automáticamente el prestigio de las dos marcas más conocidas.

El veredicto del mercado chileno

Chile es más Samsung cuando se cuentan unidades nuevas, amplitud de catálogo y presencia transversal. Es más Apple cuando se observa el tráfico generado por teléfonos activos y la capacidad de retener usuarios en el segmento premium. No existe evidencia pública suficiente para afirmar que una sola marca gana todas las categorías ni para comparar con precisión sus ingresos totales en el país.

Lo que viene puede estrechar todavía más la distancia. La inteligencia artificial integrada dejará de ser una novedad exclusiva de los modelos más caros y las fórmulas de financiamiento seguirán definiendo quién puede acceder a ellas. Samsung parte con la ventaja del volumen. Apple conserva la del ecosistema y el valor por equipo. En Chile, la batalla entre iPhone y Samsung no se resuelve en un podio único, sino en el bolsillo y en los hábitos de cada usuario.