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9 de Septiembre de 2026La “silla musical” que puso al Barros Borgoño en el foco de preocupación del SLEP de Santiago: alumnos rotando de liceo, molotovs y una red digital en investigación
El Barros Borgoño pasó a concentrar buena parte de la violencia que el año pasado estaba asociada al INBA y al Instituto Nacional, donde una de las hipótesis que manejan autoridades y fuentes es que la llegada de estudiantes expulsados de otros emblemáticos estaría desplazando el problema de un establecimiento a otro. A eso se suma la investigación de una eventual organización tanto de adultos como entre establecimientos detrás de las salidas incendiarias y su coordinación vía Instagram.
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Los liceos emblemáticos, ubicados en su mayoría en el centro de Santiago, llevan años sumidos en una crisis de violencia, con tomas, enfrentamientos con Carabineros que implican el lanzamiento de molotovs e incendios.
Este año el SLEP de Santiago Centro, a cargo de gran parte de ellos, ha presentado 13 querellas por el mismo motivo.
Una de las últimas ingresadas por el SLEP es contra un alumno del Liceo Manuel Barros Borgoño, que actualmente, según comentan desde el organismo figura como la principal preocupación de la institución.
Y es que el Barros Borgoño figura como uno de los liceos que más desórdenes violentos ha causado este año y sobre todo este último tiempo, lo que contrasta con otros como el INBA o el Instituto Nacional que este último par de meses no han vuelto a registrar salidas incendiarias y han tenido una tendencia cada vez más a la normalización de sus jornadas.
Salidas violentas que generan dudas y tomas sin petitorios: ¿qué ocurre en los emblemáticos?
Al igual que con los otros liceos, desde el mundo educativo aseguran que hay un problema común: el rol de grupos organizados, apoderados o funcionarios que ayudan o facilitan los enfrentamientos violentos de los menores.
Algunas dudas que surgen son en torno a cómo los escolares obtienen tanta bencina o combustible para las molotovs, los overoles blancos o los suministros necesarios que utilizan en cada salida violenta.
“Hay un tema más anarquista” en el caso del Barros Borgoño, menciona una fuente del SLEP, quien también menciona que, por ejemplo, la mayoría de las veces que encapuchados u overoles blancos salen a generar desórdenes afuera del liceo, lo hacen sin demandas claras.
“No tenemos petitorios”, aseguran desde el SLEP, y de hecho, estarían buscando la forma de aplicar sanciones ante tomas de establecimientos donde no hayan petitorios.
Fuentes de la Municipalidad de Santiago también mencionan que el año pasado ya se había identificado una red organizada detrás de la violencia escolar que involucraba adultos.
O que a lo menos había adultos -ya sea porteros, funcionarios u otros- que facilitaban sus salidas.
Pero ahora las mismas fuentes apuntan a que lo que podría estar ocurriendo actualmente en el Barros Borgoño responde a otra arista del problema.
El problema de la silla musical de expulsados de liceos emblemáticos
Y es que el año pasado para el municipio, contrario a lo que es ahora, los liceos más conflictivos eran el I. Nacional y el INBA. De hecho, mencionan, tuvieron pocos problemas con los estudiantes del Barros Borgoño.
Lo que comenzó a ocurrir, explican, es un fenómeno que en el mundo de la educación ya está identificado como tendencia, y es la silla musical de alumnos expulsados que rotan de emblemáticos.
Tanto el municipio como el SLEP aplicaban Aula Segura a los estudiantes, lo que en muchas ocasiones derivaba en su expulsión del establecimiento.
El problema, mencionan, es que por los mecanismos del sistema, los mismos alumnos expulsados rotan entre los liceos emblemáticos gracias al SAE.
Ese fue el caso, por ejemplo, del estudiante que terminó detenido en la romería del domingo por lanzar molotovs, que precisamente pertenece actualmente al Barros Borgoño.
En 2024 fue uno de los 35 alumnos del INBA que resultaron quemados por manipular artefactos incendiarios en el baño del establecimiento, luego en 2025 se matriculó en un liceo de Estación Central para este marzo volver al INBA y en mayo cambiarse al Barros Borgoño.
Y no solo eso: las mismas fuentes afirman a The Clinic que el año pasado este mismo estudiante también participó de los desmanes de la romería, y que desde que se matriculó en el Barros Borgoño este año, en mayo, apenas ha asistido 19 días a clases (sin contar los días que acudió y luego protagonizó salidas incendiarias) y cuenta con decenas de anotaciones en el libro de clases.
“Hay varios casos así”, comentan desde el sector, y aseguran que los establecimientos también insinúan que el motivo por el que el Barros Borgoño ahora sería de los más complejos de abordar y no el INBA y el Nacional, por ejemplo, es precisamente porque han llegado muchos estudiantes expulsados de esos establecimientos.
La organización detrás de las tomas y las salidas incendiarias
Autoridades involucradas reconocen que existe una organización entre los alumnos de los liceos para las tomas y las salidas, y que de hecho hasta el año pasado se reunían constantemente en el Instituto Nacional.
De hecho, en la querella criminal ingresada a fines de agosto por el SLEP contra S.A.S.M., —estudiante de 14 años del Barros Borgoño, por la salida incendiaria realizada el 20 de mayo de 2026—, a la cual accedió The Clinic, también se alude a una organización.
“Los hechos que motivan la presente querella se insertan en un patrón de actos violentos reiterados (…) lo que amerita una investigación que establezca eventuales vinculaciones entre ellos y determine la existencia de una organización o concierto previo entre los autores”, lee la querella criminal.
La querella relata que durante la salida incendiaria del 20 de mayo se lanzaron molotovs, piedras y otros objetos contra Carabineros, donde el estudiante fue identificado luego de que una molotov que portaba se activara y le provocara lesiones en una mano.
Pero uno de los ítems que destacaron del SLEP es la dimensión digital que tienen las salidas incendiarias.
La arista digital en torno a las cuentas de Instagram en que suben los registros de sus salidas violentas
No es novedad que los escolares tienen cientos de cuentas de Instagram donde difunden convocatorias, alertan sobre la presencia de autoridades o fuerza policial en los establecimientos o comparten registros de sus salidas.
Es una práctica que, a lo menos, comenzó a generarse hace un par de años. Por lo mismo es que el SLEP ahora está pidiendo que Fiscalía investigue esa arista.
Adjuntaron una serie de videos e imágenes, así como nombres de cuentas identificadas, en este caso, con el Barros Borgoño. “Las capturas impresas son noticias criminales y soportes iniciales”, lee la querella.
¿La hipótesis? Que, con todo, los hechos “muestran elementos que exceden potencialmente un episodio puramente improvisado”.
Y que considerando la planificación que tiene cada salida, con cambios de ropa, digitalización de los archivos, entre una decena de factores, se justifica “investigar una posible estructura sostenida encargada de preparación, suministro, ejecución, cobertura gráfica, difusión y preservación propagandística”, lee la querella penal.
En particular la dimensión digital del problema, plantean, permitiría reconstruir los hechos con las publicaciones previas, ver anuncios, verificar la coordinación entre cuentas, la recepción de archivos y otras colaboraciones.
“La preservación es urgente. Las historias, reels, mensajes y registros de acceso pueden desaparecer por eliminación, expiración o políticas de retención”, plantearon.
Por lo mismo, en las cerca de treinta diligencias que se le solicitan al Ministerio Público, figuran una serie de peticiones en este aspecto.
Las diligencias digitales que ahora están en manos de Fiscalía
En primer lugar, la incautación del teléfono de S.A.S.M., menor identificado en la salida incendiaria del 20 de mayo.
Pero también la “preserveración urgente de cuentas”.
Plantean que se requiere “de inmediato” la conservación por noventa días de todos los datos disponibles de 13 cuentas identificadas, pero también se sugiere hacerlo con otras que puedan incluir variantes ortográficas o cambios de nombres donde haya contenido asociado al liceo.
Se menciona también requerir a Meta y los proveedores los datos de suscriptores y direcciones IP para individualizar correos, teléfonos y otros dispositivos; así como solicitar la autorización para obtener datos de tráfico e historial digital de las cuentas.
Y en particular, se identifica la cuenta despertarnegro.ph, dado que cuenta con una serie de publicaciones e historias destacadas con archivos relacionados al “mbb” y donde se puede observar la fabricación de molotovs y videos de los escolares en sus salidas violentas.