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Reportajes

La guerra de los hermanos Farías por la sucesión de Pullman Bus: $173 mil millones, una pelea que terminó con una fractura y una demanda de interdicción “por demencia”

Tras la muerte de Pedro Farías Soto, el empresario que levantó desde abajo uno de los grupos de transporte más reconocibles del país, sus hijos Rocío y Luis Pedro quedaron enfrentados por el control de su legado. Lo que comenzó como una disputa por la administración del holding terminó escalando a una guerra familiar y judicial que hoy se libra en distintos tribunales.

Por Sebastián Palma 15 de Septiembre de 2026
Sandro Baeza
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Pedro Farías Soto tenía 12 años cuando comenzó a construir, sin saberlo, la herencia que décadas más tarde enfrentaría a sus hijos. Desde niño trabajaba cobrando boletos en micros de San Antonio y su madre administraba el dinero que ganaba. Con esos ahorros compró su primera góndola, abandonó el colegio y decidió dedicarse al transporte. A los 16 años ya tenía su primer bus. En 1951 compró una micro Ford y siguió sumando máquinas y recorridos hasta que, en los años 80, terminó comprando la empresa Pullman Bus con la que se había cruzado desde joven.

De cobrar pasajes pasó a encabezar un holding con más de 6 mil trabajadores y negocios de transporte de pasajeros, carga, encomiendas, logística y servicios para la minería. Hasta sus últimos años, Pedro Farías conservó una relación casi obsesiva con el negocio: uno de sus ejecutivos recordaría en La Tercera que llegaba a trabajar a las siete de la mañana y permanecía allí hasta las diez de la noche, de lunes a domingo. En su taller de Estación Central solía bromear, según indicó el medio especializado en transportes Espacio T, con una frase: “de aquí me sacan en un cajón”.

Y prácticamente así ocurrió. Pedro Farías murió el 23 de agosto de 2021, después de una vida dedicada a los buses. Lo que dejó atrás fue el imperio construido durante décadas y dos hijos, Rocío y Luis Pedro Farías Quevedo, que quedaron ligados en partes iguales al control de la compañía. Entonces comenzó otra historia: la pelea por la sucesión.

Cinco años después, la transición está lejos de haber sido tranquila. Los hermanos están enfrentados en tribunales, existen sociedades del grupo acosadas por deudas y litigios y la disputa escaló hasta un terreno bastante más delicado que una diferencia entre accionistas.

Una verdadera guerra judicial se desató entre los hermanos Farías.

El pasado 23 de julio, Rocío Farías acudió al 14° Juzgado Civil de Santiago para solicitar que su hermano sea declarado interdicto y privado de la administración de sus bienes. En lo principal invocó la causal que el Código Civil denomina “demencia” y, subsidiariamente, la de “disipación”. También pidió que, mientras se resuelve el juicio, se decrete una interdicción provisoria y se nombre un curador interino.

La ofensiva civil es el último capítulo de una guerra que tiene como telón la fortuna empresarial.

El grupo construido por Pedro Farías Soto no se reduce a los buses que durante décadas llevaron el nombre Pullman por las carreteras del país. Bajo su estructura aparecen sociedades dedicadas al transporte de pasajeros, carga, encomiendas y varios otros negocios.

Los documentos judiciales permiten dimensionar el entramado que quedó después de su muerte. En el esquema societario presentado ante la justicia aparecen Inversiones Nova, Inversiones Cosmo, Inmobiliaria Nova, Logik, Inversiones Sideral, Tandem, Estrella del Norte, Transportes Estrella, Estrella del Sur, Pullman Cargo y Transportes Cometa, entre otras sociedades. La propiedad y administración de ese universo quedó atravesada por los dos hermanos.

Según la versión que Rocío Farías ha presentado ante los tribunales, sin embargo, la convivencia en la cima duró poco.

Su acusación es que Luis Pedro comenzó a ejercer unilateralmente la administración del holding y terminó concentrando la gestión operativa, financiera y representativa de las empresas. En la querella por administración desleal, dada a conocer por diferentes medios de comunicación, la hermana sostiene que él asumió de facto como presidente del directorio y comenzó a gobernar el grupo sin contrapesos. Rocío, que reclama derechos sobre el 50% de la propiedad, acusa que fue quedando fuera de las decisiones.

La disputa por la herencia comenzó entonces a transformarse también en una pelea de poder.

Rocío sostiene que dejaron de realizarse regularmente juntas de accionistas y sesiones de directorio y que perdió acceso a balances, estados financieros, cuentas corrientes, pasivos y antecedentes tributarios. La controversia llegó al 2° Juzgado Civil de Santiago, donde se solicitó judicialmente la exhibición de documentos. Según las acciones presentadas por la heredera, la administración de su hermano tampoco cumplió esa orden.

Pero mientras los hermanos discutían quién podía mirar los libros de la empresa que había dejado su padre, las cifras comenzaron a crecer.

Una pelea de $173 mil millones

La magnitud económica de la guerra apareció con mayor claridad cuando Rocío presentó una querella por administración desleal reiterada contra Luis Pedro, la que se hizo pública la semana pasada.

La cifra que entregaron sus abogados es difícil de ignorar: estiman un perjuicio patrimonial de al menos $173 mil millones, unos US$160 millones. La causa quedó bajo investigación de la Fiscalía Centro Norte. Es una estimación de la querellante y será el Ministerio Público el que deberá establecer si existieron delitos y responsabilidades.

Alrededor de esa cifra aparecen varias de las heridas económicas del antiguo imperio.

Una de ellas está en Inmobiliaria Nova SpA, sociedad ligada a los activos inmobiliarios del grupo. En 2019 había suscrito un pagaré con BancoEstado por $7.100 millones. La mora comenzó, según los antecedentes judiciales, en agosto de 2023 y terminó en una demanda ejecutiva en que el banco exigió $4.314 millones, además de intereses y costas.

Otra está en los trabajadores.

Una causa iniciada por el Sindicato Interempresas de Pullman reclama $19.898 millones en cotizaciones previsionales, además de $3.801 millones por daño moral. En paralelo, Pullman Cargo enfrenta un proceso de liquidación solicitado por trabajadores debido al no pago de cotizaciones.

En medio de esa crisis apareció además un nombre que para Rocío Farías representa algo todavía más delicado: Arzola Group.

La Sociedad de Transportes Arzola Group Limitada fue constituida en agosto de 2025 y, de acuerdo con la acción impulsada por la heredera, entre sus socios fundadores aparece un hombre que ejercía como gerente de operaciones de Pullman Bus y era cercano a Luis Pedro. La sociedad tiene un objeto comercial similar al del holding.

La acusación de Rocío es que esa estructura habría servido para sacar del histórico grupo familiar clientes, contratos, rutas e información estratégica. Es decir, mientras el imperio heredado del padre acumulaba problemas financieros, un negocio paralelo habría comenzado a competir en su mismo territorio. La existencia de un eventual vaciamiento patrimonial y las responsabilidades asociadas son precisamente parte de lo que deberá determinar la investigación.

Para entonces, la pelea por Pullman ya no ocurría únicamente en balances, directorios y expedientes comerciales.

También había llegado a la familia.

Los hermanos

Según se redactó en el proceso civil por interdicción –al que este medio tuvo acceso– El 4 de febrero de 2025, cerca de las 11.30 de la mañana, Rocío y Luis Pedro Farías estaban en las oficinas del grupo en Estación Central. La conversación, según se detalla en el escrito, comenzó por diferencias relacionadas con la administración de las empresas.

La versión de Rocío señala que, cuando intentó impedir que su hermano abandonara la sala para continuar la conversación, Luis Pedro habría comenzado a tironearla, empujarla y zamarrearla. Luego, asegura, la tomó de los hombros y la lanzó contra el piso. Una secretaria habría presenciado el episodio y uno de los hijos de Rocío habría observado parte de lo ocurrido desde el exterior de una puerta vidriada.

La mujer acudió ese día a la Clínica Alemana de La Dehesa. Los antecedentes incorporados a la causa señalan que sufrió una fractura en el dedo meñique izquierdo y lesiones en un hombro. La fractura requirió una intervención quirúrgica con un tornillo y el episodio derivó en una querella por lesiones graves en contexto de violencia intrafamiliar.

Un año después apareció otro antecedente judicial. El 9 de junio de 2026, Luis Pedro Farías fue formalizado por manejo en estado de ebriedad y conducción sin la licencia correspondiente. El tribunal decretó firma mensual y arraigo nacional. 

Sacarlo de la administración

La demanda de interdicción presentada en julio marca un punto nuevo en la disputa porque ya no busca solamente establecer responsabilidades por lo ocurrido con Pullman Bus.

Busca que Luis Pedro Farías deje de administrar su propio patrimonio.

Rocío sostiene en la acción que su hermano mantiene una dependencia prolongada al alcohol y sustancias que habrían afectado su juicio, discernimiento y autocontrol. La afirmación corresponde a la demandante y todavía debe ser acreditada. De hecho, sus propios abogados reconocen en el expediente que no cuentan con un informe médico-psiquiátrico completo y solicitan al tribunal que Luis Pedro sea examinado por especialistas.

Como alternativa, la hermana solicita que sea declarado interdicto por disipación. Allí la pelea vuelve inevitablemente al dinero: argumenta que la forma en que Luis Pedro habría administrado las empresas está deteriorando también el valor de las participaciones y derechos que constituyen su patrimonio personal.

El 11 de agosto el tribunal dio curso a la demanda. Eso no significa que haya acogido las acusaciones ni decretado la interdicción. La solicitud provisoria debe tramitarse y el eventual nombramiento de un curador definitivo quedará sujeto a la decisión judicial.

Rocío no propone quedarse con la administración de los bienes de su hermano. Debido precisamente al conflicto societario y familiar que los enfrenta, pidió que la eventual curaduría recaiga en María Isabel Zamorano Olave, exesposa de Luis Pedro y madre de sus hijos, o, en subsidio, en un tercero profesional e independiente.

The Clinic contactó a Luis Pedro Farías a través de su secretaria para solicitar una entrevista. Sin embargo, declinó responder por encontrarse reunido “con sus abogados”.

Cinco años han pasado desde que murió Pedro Farías Soto. El empresario que todavía en su vejez podía pasar jornadas completas en las instalaciones de Pullman Bus. El mismo niño que dejó el colegio a los 12 años y empezó cobrando boletos en San Antonio hasta crear un imperio.

En 2021, meses después de su muerte, sus hijos rescataron el nombre de Vía Mar –una de las primeras empresas que fundó– para relanzar una de las filiales del grupo. En el lanzamiento, Rocío Farías dijo: “Papá, tu sueño, que empezó con ella, te llevó muy lejos”.

A Pedro Farías le tomó una vida entera construir el imperio. Ahora serán los tribunales los que definan el futuro del mismo. 

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