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3 de Octubre de 2026

El “reloj del habla”: por qué tus pausas, tono y muletillas revelan el desgaste mental antes que las arrugas

Publicado en Science Advances, el trabajo analizó a 2.928 personas y desarrolló un “reloj del habla” basado en inteligencia artificial. La diferencia entre la edad real y la estimada a partir del habla se asoció con indicadores de salud cerebral, cognición, condiciones sociales y demencia.

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La forma en que hablamos podría contener información sobre nuestro envejecimiento que va más allá de la edad que figura en el documento de identidad. Un estudio realizado con personas de Argentina, Chile, Colombia, México y Perú desarrolló un modelo de inteligencia artificial capaz de estimar la edad cronológica a partir del habla. Sus resultados se publicaron en Science Advances.

Los investigadores analizaron registros de 2.928 personas hispanohablantes, entre ellas adultos sanos y personas con deterioro cognitivo leve, enfermedad de Alzheimer y distintas formas de demencia frontotemporal. El modelo combinó cientos de características acústicas y lingüísticas, como la velocidad al hablar, las pausas, el tono de voz, el vocabulario y la organización de las ideas.

A partir de esos datos, el equipo calculó la diferencia entre la edad de cada participante y la edad estimada por su habla. Una edad del habla mayor a la esperada se asoció con indicadores de envejecimiento cerebral obtenidos mediante neuroimágenes y con medidas de envejecimiento biológico basadas en cambios químicos del ADN. También se relacionó con un menor desempeño en pruebas de memoria, funciones ejecutivas y cognición general, incluidas pruebas que no dependían del lenguaje.

El reloj del habla mostró, además, diferencias entre personas sanas y personas con demencia. En quienes tenían enfermedad de Alzheimer, la medida se asoció con mayores niveles de p-tau217 en sangre, un biomarcador vinculado con esa enfermedad.

El reloj del habla

El estudio examinó también la relación entre el habla y las experiencias sociales acumuladas a lo largo de la vida. Un envejecimiento acelerado del habla se asoció con condiciones más adversas en ámbitos como educación, situación económica, seguridad alimentaria y acceso a la salud.

“Nuestra voz parece contener mucha más información sobre el envejecimiento de la que reconocíamos hasta ahora. Refleja tanto el paso del tiempo como señales provenientes de la cognición, el cerebro, la biología del organismo e incluso del entorno social que hemos acumulado”, señala Agustín Ibáñez, director científico de BrainLat de la Universidad Adolfo Ibáñez, profesor de salud cerebral del Global Brain Health Institute y la Escuela de Medicina de Trinity College Dublin, y autor principal del estudio.

La posibilidad de obtener estas señales mediante una grabación de voz abre una línea de investigación especialmente relevante para lugares donde las neuroimágenes, los exámenes moleculares y otras evaluaciones especializadas son difíciles de obtener. Sin embargo, los autores advierten que el reloj del habla todavía no es una prueba diagnóstica de demencia. Como el estudio fue principalmente transversal, sus resultados tampoco permiten establecer si una persona con un habla que aparenta mayor edad desarrollará deterioro cognitivo en el futuro. Para evaluar su uso clínico se necesitan estudios de seguimiento y validaciones en otras lenguas, culturas y situaciones de conversación.

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