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Ignacio Dülger, director ejecutivo de Acción Republicana: “El estilo de Alejandro Irarrázaval no es uno de imposición”

El director ejecutivo de Acción Republicana, Ignacio Dülger, asumió hace unas semanas el cargo tras dejar el Segundo Piso de La Moneda. En entrevista con The Clinic, el también consejero metropolitano aborda su experiencia en el corazón del gobierno y los mitos en torno al poder del jefe del Segundo Piso, Alejandro Irarrázaval; defiende el proceso que terminó con más de 40 salidas de seremis -donde jugó un rol- y asegura que “no hubo desprolijidad”. Además, detalla su nueva tarea al frente de la formación de liderazgos republicanos y adelanta que para las elecciones de alcaldes y gobernadores buscarán acuerdos entre las fuerzas oficialistas.

Por 3 de Octubre de 2026
Ignacio Dülger
Ignacio Dülger
El director ejecutivo de Acción Republicana, Ignacio Dülger. Fotos: Pedro Díaz / The Clinic
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Ignacio Dülger es una de las figuras que ha acompañado a José Antonio Kast desde sus primeros pasos en política. 

Cercano al mandatario desde la campaña presidencial de 2017, ha transitado por distintas etapas del proyecto republicano y durante los primeros meses de la actual administración integró el Segundo Piso de La Moneda. 

Dülger dejó hace unas semanas ese espacio para asumir como director ejecutivo de Acción Republicana, organismo ligado al Partido Republicano y dedicado a la formación de nuevos liderazgos y a la transmisión de la doctrina y principios del sector.

Desde esa nueva posición, Dülger tendrá entre sus principales tareas ampliar la base de personas que participan del proyecto republicano y preparar nuevos cuadros de cara a los próximos desafíos electorales. Una labor que adquiere especial relevancia pensando en las elecciones municipales y regionales de 2028, donde el partido deberá definir cuánto competirá por cuenta propia y cuánto buscará coordinarse con el resto de las fuerzas que integran el oficialismo.

En esta entrevista, el también consejero metropolitano aborda su experiencia en el Segundo Piso y sale al paso de algunas de las versiones que han rodeado al equipo más cercano al Presidente, particularmente respecto del poder y estilo de trabajo de su jefe de asesores, Alejandro Irarrázaval.

—¿Por qué decide dejar el Segundo Piso para recalar en Acción Republicana? ¿No es más natural saltar hacia La Moneda en vez de salir del Gobierno para asumir un cargo dentro de un partido?

—La lógica natural es que cuando estás en el gobierno, se enfocan todos los esfuerzos en esa administración. Pero eso termina descuidando ciertas plataformas y proyectos que deben tener una lógica de permanencia. Por más que tengas el gobierno, tienes elecciones en dos y tres años más. 

Lo que no te puede pasar es un poco lo que le pasó al Frente Amplio con el gobierno: todos sus movimientos se vuelcan ciento por ciento al gobierno, con problemas parecidos al que tiene al gobierno de Kast ya que en ambos casos un partido oficialista invita a otros partidos al gobierno, pero el que tiene los mayores riesgos resulta ser el partido “corazón”. 

—¿Estaba quedando un poco a la deriva el Partido Republicano desde marzo?

—Más que a la deriva, esta es una decisión que se tomó entre enero y febrero. Yo sabía que recalaría en Acción Republicana en los tiempos de la OPE, cuando se hicieron las definiciones de roles. Iba a haber un recambio en AR, en Ideas Republicanas y en el partido. Es natural que se generaran vacíos al armar un gobierno de emergencia, se debía esperar un par de meses para armar toda esta estructura.

—¿Cómo es la experiencia dentro del Segundo Piso? ¿Es un espacio tan poderoso como se suele decir?

—Para la experiencia que me ha tocado en el mundo privado y público, diría que me tocó utilizar todas mis habilidades duras y blandas en el Segundo Piso. La mezcla de responsabilidades, incendios y cosas que pueden pasar en un día, te lleva constantemente al límite. Fue una instancia de aprendizaje muy fuerte. 

“Creo que no hubo desprolijidad en la selección de seremis por parte de este gobierno”

—En un momento se apuntó al rol que usted jugó en la selección de seremis. Hoy van más de 40 bajas.

—Parte de mi trabajo era ver requisitos, antecedentes y coordinación. Lo más propio de mi rol, eso sí, era la coordinación con los partidos. Los partidos tenían pretensiones respecto de los cargos regionales y a mí me tocaba sentarme como una especie de mediador. 

—¿Qué faltó en particular para evitar esta abultada lista de salidas de seremis en poco más de seis meses?

—Sucede que respecto de la selección de seremis, tienes el camino que siguió Sebastián Piñera y el camino que siguió Gabriel Boric. El primero fue uno bastante parecido a este, ya que decidieron instalar todo el gobierno de inmediato y tuvieron una cantidad de renuncias similares a la nuestras. Luego, el modelo de Boric fue uno donde se demoraron mucho en instalar y terminó siendo por tandas, entonces a esta fecha tú no tenías al gobierno de Boric instalado en todas las seremías. 

—¿Pero hubo desprolijidad en el trabajo de la actual administración?

—Creo que no. Creo que no hubo desprolijidad. Es imposible hacer un trabajo cien por ciento efectivo, en ningún caso. Siempre se puede hacer una revisión. En nuestro caso, dijimos que instalemos rápido y si alguno no hace bien su pega, se va. Ese debería ser el criterio en un gobierno de derecha, o en uno de José Antonio Kast, que es que el no hace la pega, que se vaya, y el que hace sigue haciendo bien su pega, que continúe en el gobierno.

“El estilo de Alejandro Irarrázal no es uno de imposición. Cuando se habla de un Segundo Piso todopoderoso, para mí hay un peso de la noche”

—¿Qué tan cierto es lo todopoderoso que puede ser el jefe del Segundo Piso, Alejandro Irarrázaval?

—Conozco a Alejandro desde que estuvimos en la campaña de 2017, y en particular en Acción Republicana, donde él tuvo un rol preponderante desde 2018. Estuvo siempre muy vinculado a la vida interna del partido sin un rol público. Y la forma que él tiene de trabajo es una de delegación. 

Por ejemplo, cuando me tocó trabajar con él ya que era jefe de campaña en primera vuelta (de 2021), tuve pocas reuniones con él, porque te entregaba una directriz, hacíamos una coordinación respecto del flujo de trabajo posterior y luego me dejaba trabajar. Si después veía algún problema o un déficit, me llamaba de vuelta y me decía que algo no estaba saliendo bien. Así íbamos solucionando. Es decir, te entregaba grados de libertad importantes, y además teníamos una mesa en la que nos sentábamos a ver la campaña, donde estaba (Cristián) Valenzuela, estaba Arturo (Squella) y el mismo Presidente que entonces era candidato, y ahí se tomaban decisiones respecto a la campaña.

—¿No es un estilo de imposición el que tiene?

—El estilo de Alejandro no es uno de imposición. Él tiene un estilo más fuerte y directo, que en la política no se suele acostumbrar de decir las cosas sin azúcar en las palabras. Pero siempre con una claridad que se agradece, nunca en imposición. Yo imagino, sin haber participado en las reuniones del actual gobierno, que él mantiene ese estilo, de dejar trabajar. 

Entonces, cuando hablan de este Segundo Piso todopoderoso… para mí hay un peso de la noche por así decirlo en torno a esa figura, pero al final son los asesores del Presidente.

—A usted además se le ha apuntado como parte del ecosistema de bots que atacaron otras candidaturas. ¿Cómo responde?

—No hay ninguna relación. Todo eso nace de la mala fe y el sinsentido. No existe ninguna vinculación de ningún tipo, y se transforma en una imputación por repetición. Algunos medios hacen un fotomontaje donde aparezco yo con Cerimedo pese a que no se logra acreditar ninguna vinculación. Me llegan muchos mensajes sobre esto, pero no hay ningún tipo de indicio con un grado de validez. Sé que hasta (Daniel) Manouchehri ha hablado sobre esto, pero cada vez que amanece el diputado intenta imputar un delito a alguien.

“No queremos ser un partido grande en cantidad de militantes”

—¿Qué cambia en la formación de liderazgos ahora que el Partido Republicano es gobierno?

—No cambia nada. La formación de nuevos liderazgos sigue siendo la misma del proyecto original. Este se enmarca en una serie de principios que son la dignidad, el bien común, la subsidiaridad, la solidaridad y otros principios acotados al Partido Republicano. Lo que vamos a cambiar un poco es el mecanismo de transmisión. Piensa que este partido nace poco antes de la pandemia y nos tocó juntar firmas de partido para la pandemia y muchas actividades eran virtuales. Ahora queremos pasar a una mayor capilaridad, porque tienes cinco senadores, 30 diputados, 200 concejales y 60 cores, pero necesitas pasar a una cartera de 2.000 candidatos para una próxima elección.

Nosotros no somos un partido grande, no queremos ser un partido grande en cantidad de militantes, pero sí de mucha calidad de militantes y de mucha cantidad de gente que esté participando. Lo que estamos generando es estos espacios es que las personas ligadas al partido desde Arica a Punta Arenas compartan doctrina, compartan praxis y una serie de principios y acciones que son parte del movimiento republicano. 

—¿Qué se le pide entonces a los nuevos liderazgos?

—Lo que les queremos pedir es que fiscalicen, que hagan trabajo territorial, que hagan vida partidaria o que sean buenos comunicadores de nuestros principios. Con cualquiera de esas cuatro cosas que haga un líder republicano en los próximos años, podemos decir que es un republicano que está haciendo la pega.

—¿Y es más fácil reclutar ahora que son gobierno?

—Siempre es difícil, porque los desafíos van cambiando y diría que las personas también. Porque en todo el período de 2016 a 2021 debías mover un peso gigante porque estabas solo contra el mundo, eras un llanero solitario y trabajabas con lo poco que tenías. Pero desde 2021 pasas a contar con un mayor grado de popularidad. Entonces, tienes mucha gente, pero mucha gente que debes filtrar, capacitar y formar.

“En elecciones de alcaldes y gobernadores, sabemos que tenemos que llegar a un acuerdo como oficialismo”

—¿Esto genera el desafío de crecer a nivel local pensando en las elecciones de 2028? En las elecciones de 2024 los republicanos no lograron obtener un número significativo de alcaldes.

—En esa última elección presentamos pocos candidatos a alcaldes y un número reducido de candidatos a concejales. Lo que ahora queremos hacer es presentar una lista completa de candidatos (a concejales) que reflejen fielmente el ideario republicanos. En elecciones uninominales, como alcaldes y gobernadores, en tanto, nosotros sabemos que tenemos que hacer un acuerdo como oficialismo. Es decir, podemos presentar primarias, podemos ver la continuidad de alcaldes que ya están en ejercicio, con la idea de llegar a un gran pacto en torno a lo que son los 340 municipios, donde la derecha tiene cerca de 140. Veremos cuáles continúan, dónde hacemos primarias y dónde compites ya sea como RN, UDI, independientes, nacional libertarios, como PDG o como republicanos.

—¿Pero republicanos se fija como objetivo aumentar la fuerza territorial que tiene?

—Sí, pero tenemos un énfasis mucho más pensado en lo que son las elecciones plurinominales, como consejeros regionales y concejales, porque ahí tienes en el fondo la mayor masa de personas que están trabajando para el proyecto republicano. Muchas veces en el caso de alcaldes, tú lo prestas al municipio y este debe trabajar con toda la comuna.

Entonces, nosotros vamos a presentar un número de alcaldes republicanos que podrían ser 20, 50 o 100, es una definición posterior del partido. Pero mentiría si dijera que vamos a competir en los 300 municipios, eso no va a pasar. Vamos a tener una representación de alcaldes, sí, pero en coordinación con los demás partidos del oficialismo.

—Como core metropolitano, ¿los republicanos están interesados en competir por la gobernación de la RM?

—En estos casos hay que ser responsables. Todavía es prematuro hablar de esas elecciones. No se descarta, pero en esa lógica lo ideal sería un candidato común de la derecha, o un máximo de dos.

—Eso parece ser un gran desafío viendo las tensiones que ya hay dentro del oficialismo.

—No necesariamente. Porque una cosa son las tensiones propias de la gestión de gobierno y otra es la responsabilidad que existe en torno a una elección uninominal. En ese tipo de elecciones no hay espacio para gustitos personales, no hay espacio para frivolidad ni egoísmo. Si por frivolidad o falta de generosidad respecto de un proyecto político nacional, perdemos municipalidades, eso es en completo perjuicio de los chilenos.

“Por más que el Presidente diga que es el presidente de todos los chilenos, sigue siendo un presidente con un corazón republicano”

—¿Hay un riesgo de que el partido termine dependiendo de la figura del Presidente Kast?

—Ese no es un riesgo, es una realidad. Hoy la figura más fuerte del Partido Republicano es el Presidente de la República. Por más que él diga -que es lo correcto- que es el Presidente de todos los chilenos, él sigue siendo un presidente con un corazón republicano. 

Dicho eso, lo bien o lo mal que le vaya al gobierno, es lo bien o lo mal que le puede ir al Partido Republicano. Eso es una realidad. En ese sentido, nosotros tenemos que trabajar para lograr que el Presidente tenga el mejor resultado posible.

—¿Cuál es la diferencia entre los republicanos y la UDI para un joven que busca un espacio en un partido de derecha?

—Diría que a nivel de principios todos los partidos de derecha tienen un bagaje común, desde RN hasta los nacional libertarios. Pero ahí no está la principal diferencia. El estilo del Partido Republicano es uno muy marcado por los cuatro aspectos mencionados: el afán de fiscalización, de trabajo territorial, comunicar lo que hacemos y tener una vida partidaria con lógica de servicio. Eso nos marca, y por eso una de las primeras cosas que hicimos como Acción Republicana es levantar la cruzada republicana, que es sacar una brocha, un pote de pintura y salir a pintar las fachadas que están rayadas.

“Claudio Orrego siempre ha querido ser candidato a presidente”

—¿Hay una autocrítica luego de que no diera resultado el plan para destituir al gobernador metropolitano, Claudio Orrego?

—Nosotros ejercimos todas las facultades que estaban a nuestra mano. Trazamos un camino que partió con los oficios en la comisión de Control de Gestión y en la de Salud, donde estaba radicado el proyecto Quédate, que era el proyecto de Procultura. Ahí vimos irregularidades no solo en ese proyecto, sino también en la corporación. Esto partió con una promesa del gobernador, que aún no se cumple, que era una auditoría externa. Entonces, con esa serie de factores, con cosas que no pasaron, se sumó una citación que nosotros hicimos de manera especial para hablar del caso Procultura a la gobernación, y nuevamente no recibimos respuestas satisfactorias. Teníamos además un informe de la comisión investigadora del Congreso que entregaba responsabilidades relevantes al gobierno regional, y tenías dos informes finales de la Contraloría que añadía muchos casos de descontrol y desprolijidad que a nuestro juicio implicaban un abandono de deberes y una falta al principio de probidad, por eso decidimos entregar esta petición al Tricel.

—Se desestimaron todas estas acciones. Por eso pregunto si hay una autocrítica de los cores que impulsaron esta acción.

—Nunca dijimos que había una responsabilidad electoral ni tampoco ejercimos querellas o denuncias en materia penal. Pero a nosotros nos pareció, y esto lo reconoce el gobernador, que se entregaron las platas en una sola suma, no se hizo una revisión respecto del capital que tenía la fundación para pagar sus obligaciones y no había ninguna necesidad de entregar esto en una sola suma. 

A nosotros nos parecía un despropósito que se entregaran estos fondos en suma única a una persona conocida, que había sido director en la municipalidad de Peñalolén con Orrego. Esto se sumó a una serie de cosas.

—¿Pedir la destitución no era dañar la democracia, como dice Orrego?

—Para nada. La acción de destitución está expresamente contenida en las leyes, está amparada por la Constitución y es parte de la democracia. No hay ninguna figura pública que esté exenta de acciones judiciales de carácter democrático y lo que pasó fue que las instituciones hablaron. Y hubo tres miembros del tribunal que dijeron que esto no corresponde y otros dos dijeron que estábamos en lo correcto.

—¿No terminaron fortaleciendo la figura de Orrego, que varios ven como una posible figura presidenciable a futuro?

—Creo que Claudio Orrego siempre ha querido ser candidato a presidente, y si él ve la oportunidad, lo va a hacer. No estoy con una bola de cristal. Ahora, el principal adversario de Claudio Orrego van a ser los partidos de izquierda que ya le hicieron mucho daño a Orrego, que van a ver a Orrego como un contendor. Hay mucho paño por cortar. 

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