
Ciudad
8 de Octubre de 2026Un incendio, una isoterma alta y una quebrada entubada: decano de arquitectura explica por qué se generó aluvión en San Carlos de Apoquindo
El decano de Arquitectura de la UDD, Pablo Allard, explica cómo el incendio de enero, las altas temperaturas y la capacidad de los colectores de aguas lluvias se combinaron para provocar el desborde de barro y agua en Quebrada Honda.
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Este jueves en la capital estuvo marcada por intensas precipitaciones en un corto periodo de tiempo, donde la imagen que marcó la jornada fue el impactante aluvión que se registró en Las Condes, en el sector de San Carlos de Apoquindo.
De un minuto a otro, a eso de las 17:00 horas, quienes transitaban por General Blanche y sectores altos de Las Condes vieron un fuerte río de barro y agua que se llevó cerro abajo autos, micros y todo lo que se encontró en su camino.
Pero no es una situación que sea nueva para los vecinos del sector. Es más: en febrero de este año ocurrió lo mismo. En un breve periodo de tiempo, se registró una inusual e intensa lluvia que también generó un aluvión.
Y fue en el mismo sector: la Quebrada Honda.
Los tres factores que se combinaron y generaron una catástrofe
La explicación, según explica a The Clinic el decano de la Facultad de Arquitectura de la UDD, Pablo Allard, es simple y se debe a tres factores, pero que responden principalmente al gran incendio que se registró en el cerro en enero.
El problema en el sector de Quebrada Honda convergen una serie de quebradas del macizo del pie de monte cordillerano, “y esas quebradas son conducidas por un parque, que es donde va la quebrada del cauce de agua, que está flanqueado por la calle General Blanche y la calle del Parque. El problema es que al llegar a la calle Francisco Bulnes Correa, la quebrada se entuba, y ese ducto sigue por una calle que también se llama Quebrada Honda”.
El problema de que las quebradas se entuben, dice Allard, es precisamente lo que ocurrió: cuando hay eventos extremos y se reciben altas cantidades de agua que ni la quebrada ni el ducto son capaces de contener, se desbordan hacia el exterior.
“El problema con las obras de colectores urbanos de aguas lluvias es que están diseñados para lo que se llama un periodo de retorno, para caudales regulares que pasan cada 50 o 100 años. Por lo tanto, está previsto para lluvias que no tienen la intensidad de lo que tuvo la lluvia de hoy”, explica Allard.
Por otro lado, el académico explica que las temperaturas también influyeron: “Al parecer la lluvia que se dio, fue con temperaturas más altas de lo esperado, y como había nieve acumulada, la isoterma cero fue muy alta, entonces fue mucha el agua que cayó en el sistema”.
Pero el principal factor detrás de este fenómeno, “claramente”, dice Allard, es que como en enero hubo un gran incendio en los cerros de esa zona, “se perdió mucho material vegetal que afirmaba el terreno”.
“Todo ese terreno quedó expuesto a erosión: el agua escurre y arrastra la tierra y va generando no un cauce de agua controlado, sino que un aluvión de barro que comienza a arrastrar, además, roca y otros materiales que también comienzan a saturar los cauces y generar daños materiales. Porque estamos hablando de un volumen de agua y de barro en mucha cantidad y mucha velocidad”.
Por último, dice Allard, todo esto responde a un fenómeno global: “Esto es consecuencia del cambio climático. ¿Por qué? Porque el incendio de enero tuvo que ver con el cambio climático y la lluvia de febrero y esta lluvia de octubre. Claramente no son normales y tienen que ver con el cambio climático”.