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9 de Octubre de 2026

La solución para las ventanas eternas: cómo son las 12 camas que habilitó la UAH para que sus estudiantes puedan dormir entre clases

Las denominadas "cápsulas de descanso" constan de colchonetas, cuentan con luz y enchufes para cargar el celular. En sus primeros cuatro días registró 245 usos de 224 estudiantes, donde el registro más largo fue de una hora y media.

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Muy probablemente quienes han estudiado en la universidad han vivido lo que son las ventanas entre ramos, que en algunos casos incluso pueden llegar a durar horas. Tiempo en el que la mayoría no puede volver a su hogar por la distancia y quedan ahí, vagando en los espacios comunes de las casas de estudios hasta su próxima clase.

Ahora los estudiantes de la Universidad Alberto Hurtado (UAH) pueden ocupar esas ventanas durmiendo. La casa de estudios habilitó una sala con 12 cápsulas individuales de descanso, como las denominó el plantel, instaladas en el primer piso del campus.

Las cápsulas tienen 92 centímetros de ancho, 95 de alto y 196 de profundidad, y cuentan con una colchoneta individual, luz y un enchufe para cargar el celular. Están distribuidas como pequeñas literas, similares a las que se encuentran en los barcos.

Según consignó LUN, Vicente, un estudiante de psicología en la UAH relató que todavía le quedaban varias horas antes de volver a clases, por lo que acudió a una de las cápsulas. “Mi idea era poder descansar un rato, no sé si dormir necesariamente, pero sí recargar energía, después comer algo y ya después full al estudio”, dijo. 

“Es primera vez que la ocupo y, la verdad, estoy muy contento con que se haya abierto este espacio. Las camas son muy cómodas y el espacio es bastante amplio. Tienen luz y también un enchufe, para cargar el teléfono”, describió el estudiante.

¿Cómo se pueden ocupar las cápsulas de descanso?

Para utilizarlas, los estudiantes de la UAH deben registrarse en una planilla y acceder por orden de llegada. Antes de acostarse deben rociar con aerosol sanitizante la funda de la colchoneta y repetir el procedimiento cuando terminan.

El lugar tiene además algunas reglas: no se puede comer ni realizar llamadas telefónicas. Una encargada permanece en la sala para cuidar las pertenencias y evitar interrupciones. Los estudiantes, eso sí, pueden llevar tapones para los oídos y antifaces.

Y la iniciativa parece haber encontrado rápido a sus usuarios. Durante sus primeros cuatro días de funcionamiento, las cápsulas registraron 245 usos correspondientes a 224 estudiantes distintos. El descanso más largo registrado ha sido de una hora y media, aunque lo habitual es que las pausas duren entre 30 minutos y una hora.

Por facultad, quienes más han utilizado el espacio son estudiantes de Derecho y Ciencias Sociales, con 48 alumnos de cada una. Les siguen Psicología, con 39; Educación, con 30; y Economía y Negocios, con 27.

Eso sí la UAH no es la única universidad que ha comenzado a incorporar espacios destinados a las ventanas durante la jornada. La Pontificia Universidad Católica cuenta con sillones de masaje en cuatro de sus bibliotecas, mientras que la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile tiene una Sala de Bienestar Sensorial, equipada con aromaterapia, audífonos de cancelación de ruido, pelotas antiestrés y balones de yoga.

También existen una Sala de Calma en la Universidad de Magallanes y un Espacio de Autorregulación y Bienestar en la UC de Temuco.

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