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Política

14 de Octubre de 2026

El debate interno que comenzó en el Frente Amplio por la reapertura presidencial de Bachelet

A diferencia de otras colectividades del progresismo, en el Frente Amplio la posibilidad de un tercer gobierno de Michelle Bachelet no ha despertado el mismo entusiasmo. Aunque en el partido reconocen su liderazgo y el aporte que puede hacer a la unidad de la oposición, algunos militantes advierten que una nueva candidatura podría eclipsar las opciones de Gabriel Boric y otros liderazgos emergentes. Con todo, la mayoría insiste en que la prioridad es construir un proyecto político antes que levantar nombres para la próxima elección presidencial.

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En la oposición hay más de un parlamentario que reconoce que, cuando Michelle Bachelet reveló que la puerta para un tercer periodo presidencial está abierta, fue en el Frente Amplio donde el entusiasmo no se vio tan ferviente como sí ocurrió en otras filas del progresismo, como el propio Partido Socialista, la Democracia Cristiana e incluso el Partido Comunista.

La presidenta del Frente Amplio, Gael Yeomans, señaló al conocer la noticia que en su colectividad “obviamente que valoramos toda la trayectoria que ha tenido la presidenta Bachelet, lo que ha hecho por Chile y también además lo que contribuye a la unidad del progresismo, porque eso es indiscutible para nadie”.

Con ello, recalcó que “siempre va a ser rescatable que una lideresa como ella esté a disposición siempre en la construcción de ese trabajo”. Sin embargo, cuando se trata de candidaturas presidenciales, afirmó Yeomans, “nos queda un largo trecho que recorrer”.

De hecho, según indicó, la prioridad hoy no es el debate presidencial. “Hoy por hoy estamos enfocados en la discusión presupuestaria, estamos enfocados en construir una alternativa desde el progresismo que se haga cargo de las necesidades hoy”, afirmó Yeomans.

En el Frente Amplio, la mayoría coincide con Yeomans. Incluso hay militantes que acusan cierta incomodidad con el anuncio de Bachelet, pues ven en sus declaraciones una señal de que podría comenzar a instalarse anticipadamente la carrera presidencial, lo que eventualmente eclipsaría la opción del expresidente Gabriel Boric de buscar la reelección o incluso las posibilidades de otras cartas, como el alcalde de Maipú, Tomás Vodanovic, o la alcaldesa de Viña del Mar, Macarena Ripamonti.

Sin embargo, la mayoría también coincide en que, más allá de la eventual irrupción de Bachelet, el debate presidencial todavía no es una discusión que se esté preparando en los partidos de izquierda. Incluso sostienen que su aparición puede resultar beneficiosa para cualquier otra candidatura del progresismo en el futuro.

Esto, explican, porque Bachelet contribuye a fortalecer la unidad del sector y, al mismo tiempo, concentra buena parte de las críticas del Gobierno y del oficialismo, lo que podría abrir espacios para el crecimiento de otros liderazgos.

La expresidenta Michelle Bachelet en el acto de desagravio en La Pintana junto a la alcaldesa Claudia Pizarro, el expresidente Gabriel Boric y los presidentes de oposición. Foto: Agencia Uno.

Un debate futuro para el Frente Amplio

Con todo, miembros de la directiva nacional del Frente Amplio sostienen que no cuestionarán las decisiones que tome Michelle Bachelet, pues consideran que su trayectoria habla por sí sola. Además, recalcan que no se sumarán a las críticas que la derecha ha dirigido contra su figura.

De hecho, ratifican el liderazgo de la expresidenta y recuerdan que, precisamente por ese reconocimiento, participaron en el acto de desagravio que se realizó en La Pintana tras el retiro de su candidatura a la Secretaría General de Naciones Unidas.

Así, desde la colectividad indican que el diagnóstico que existe en el Frente Amplio respecto del debate presidencial va más allá de las figuras que puedan presentarse a las elecciones. El foco, aseguran, debe estar puesto en la construcción de un proyecto político que, como han planteado desde la directiva, permita articular una coalición amplia.

Como ejemplo de que el peso de una figura política no garantiza por sí solo un triunfo electoral, mencionan lo ocurrido en Brasil con Luiz Inácio Lula da Silva, quien no logró imponerse en la primera vuelta presidencial frente a Flávio Bolsonaro.

Con todo, también señalan que esa definición no implica renunciar a disputar la próxima elección presidencial, pues se reconocen como una colectividad con peso político y con liderazgos capaces de competir.

Ahora bien, desde el partido insisten en que las prioridades deben seguir un orden: primero, la construcción de un proyecto político; luego, las elecciones municipales y, posteriormente, las parlamentarias. Solo después, sostienen, corresponderá abordar la disputa presidencial.

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