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Francisco Paredes — The Clinic, archivo

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14 de Octubre de 2026

“Hay un ellos y un nosotros”: Sociólogo explica por qué el aluvión en Las Condes generó menos empatía en comparación con otras catástrofes

Tras el aluvión en Las Condes, el sociólogo Luis Gajardo analizó los motivos detrás de la falta de empatía, las burlas en redes sociales y el por qué el país no considera el desastre en el sector oriente como una tragedia humana.

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Hace casi una semana el lodo bajaba por las calles de Las Condes arrasando patios, autos, buses del transporte público y hasta con casas. Rápidamente las redes sociales se llenaron de registros de la emergencia, donde los usuarios no respondieron a la emergencia como suele pasar cuando ocurre una catástrofe natural a lo largo del país. 

Las publicaciones se llenaron de comentarios que mezclaban la apatía, memes o hasta indiferencia con los afectados con el aluvión.  El desastre en la cota mil desnudó una fractura no resuelta: la convicción colectiva de que la desgracia no duele igual cuando le ocurre a una clase social determinada.  

El conversación con The Clinic, el sociólogo y académico de la Universidad Central, Luis Gajardo, afirmó que “históricamente los desastres en Chile, como los terremotos o maremotos, actuaban como democratizadores del riesgo. Es decir, afectan tanto a los ricos como a los pobres. Se destruía la infraestructura pública que era común. Eso generaba una especie de mito de la unión nacional. Sin embargo, lo ocurrido en la comuna de Las Condes se percibe como una catástrofe de alto nivel socioeconómico y en esta condición el riesgo ya no une, se ha segregado geográficamente”. 

“Para el ciudadano común, la solidaridad espontánea se activa solo cuando hay una indefensión total. Si el afectado tiene un colchón financiero, existe una póliza de seguro, entonces el sufrimiento emocional, el trauma, se cancela. En un país como el nuestro que está altamente privatizado, el acceso a seguros o a ahorros borra simbólicamente la condición de víctima. Para un sector de la población precarizado, la tragedia del acomodado se vive como un contratiempo financiero, no como un drama humano”, añade.

“Nos conmovemos con los nuestros”

Gajardo señala que “también es importante considerar que nosotros vivimos en una sociedad con un alto nivel de segregación donde prácticamente los grupos sociales tienen muy pocas oportunidades de cruzarse, de convivir, de sentir empatía con el otro porque lo veo en el transporte, lo veo cuando me atiendo en la salud, en la educación o simplemente en el espacio público”.

“Nos conmovemos con los nuestros. La catástrofe ya no produce un nosotros unificado, sino que es una forma de reacción a la fractura social. Hay un ellos y un nosotros”, recalca. 

Francisco Paredes — The Clinic, archivo

Junto con eso, asevera que “para muchos sectores, esta situación vivida en la comuna de Las Condes es v​​esta como una especie de justicia divina o natural. La catástrofe despoja al privilegiado de sus barreras de protección social y lo expone a la misma intemperie que vive el resto diariamente”.

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