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Foto: Pedro Díaz / The Clinic.

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15 de Octubre de 2026

“Tengo que entrar a ser la voz de los sin voz”, Nadia Saldaño, primera mujer presidenta de la Confederación Nacional de Asistentes de la Educación Pública

La dirigenta de la Confederación Nacional de Funcionarios Asistentes de la Educación Pública de Chile repasó su trayectoria sindical, la negociación del Estatuto del Asistente de la Educación y los desafíos actuales del sector en el podcast “En terreno”.

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Nadia Saldaño es la primera mujer presidenta de la Confederación Nacional de Federaciones, Asociaciones y Sindicatos de Funcionarios Asistentes de la Educación Pública de Chile (CONFUCEM), que representa a más de 13.000 trabajadores del sistema educacional municipal y los Servicios Locales de Educación (SLEP). Llegó al podcast “En terreno” de Caja Los Héroes y The Clinic, para conversar sobre su experiencia como dirigenta sindical, que comenzó como secretaria comunal a la presidencia nacional.

“recuerdo en una oportunidad ver a una directora, mi jefa, tratar muy mal a una compañera y la verdad es que a mí me partió el alma. Lo único que recuerdo fue que vi una lágrima al lado de la escoba en la que ella se afirmaba. Me pareció indigno, súper indigno. Ahí yo dije ‘tengo que entrar para ser la voz de los sin voz'”.

A partir de ese evento, se convirtió en secretaria de la asociación comunal. Posteriormente, se convirtió en la presidenta de la CUT Provincial del Huasco, para luego convertirse en Secretaria General de Confucem de Chile.

Sobre el rol del sindicalismo el día de hoy explica que hasta la fecha ha ido evolucionando: “Para mí el sindicalismo moderno tiene que ver mucho con los equilibrios… Buscar soluciones, que las demandas sean para el bien común, y que prevalezca el respeto y el diálogo. Antiguamente se golpeaba la mesa, se paraba y se decía ‘vámonos a la calle’. Había chantaje sindical y hoy día creo que las cosas como han ido evolucionando tienen que verse desde otra mirada“.

Su sello en cada reunión con autoridades, explica, es llegar con soluciones, no solo con problemas. “En mi servicio local [SLEP] nosotros sentimos que nos tienen respeto, porque cada vez que nos sentamos a conversar en una reunión y hacemos denuncias o planteamos algún problema, llevamos la solución”.

El mayor orgullo de su gestión es haber sido parte de la negociación del Estatuto del Asistente de la Educación, publicado en el Diario Oficial el 2 de octubre de 2018 —un día después del Día Nacional del Asistente de Educación— tras 25 años de espera del sector.

Después vinieron dos años más de negociaciones para conseguir una bonificación de zona, incluyendo un paro nacional y presión legislativa. Lo que obtuvieron no fue exactamente lo que pedían, y parte de su gente los llamó “vendidos”. “Logramos una asignación, pero no la asignación de zona que dice el decreto. Entonces las perspectivas de la gente siempre es más de lo que nosotros logramos y eso cuesta que ellos entiendan que negociar con el Estado o con el gobierno es como ir a una pelea con quien ganarla es muy difícil”.

Comentó también que en ocasiones se dedica a leer los comentarios que los trabajadores que representa dejan en el grupo público de Facebook del Confucem. Muchas veces, ve comentarios negativos de personas que creen que el estatuto está mal hecho y que no tienen los mismos beneficios que los profesores. A muchos les recuerda que los asistentes de la educación tienen 75 días de vacaciones pagadas al año. “Nómbrame un trabajador en este país que tenga eso”.

También, advirtió que el abuso de licencias médicas por parte de algunos puede costarle a todos el beneficio: “Nosotros hoy día en el sector público, si yo me enfermo y estoy 30 días con licencia, el sostenedor me paga los 30 días y después ellos internamente recuperan eso con Fonasa o Isapre. Bueno, hoy día en el Congreso se está legislando para que nosotros los funcionarios públicos tengamos el mismo trato que tiene el sector privado”.

“Esa es una de las conquistas que se va a perder, lamentablemente, por un grupo inescrupuloso de trabajadores que nunca entendieron. Es lo que siempre le digo a mi gente, cuidemos lo que tenemos porque no podemos matar la gallina de los huevos de oro”.

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