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16 de Octubre de 2026Estudio revela que las mujeres que tienen perros presentan menos síntomas depresivos después del parto, pero con los gatos ocurre algo diferente
Una investigación publicada en Social Science & Medicine analizó a más de 80.000 mujeres durante el embarazo y el año posterior al parto. El estudio encontró una asociación entre tener perros y menos síntomas depresivos posparto, mientras que tener gatos se vinculó con un mayor malestar psicológico en algunas etapas.
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La investigación fue publicada en 2022 en la revista Social Science & Medicine y analizó la salud mental de 80.814 mujeres durante el embarazo y hasta un años después del nacimiento de sus hijos.
En el grupo había mujeres que no tenían mascotas y quienes tenían solo perros, solo gatos y quienes convivían con ambos animales. Los resultados evidenciaron una diferencia según el animal.
Las mujeres que tenían perros presentaron menos síntomas depresivos al mes y a los seis meses después del parto, además de menores niveles de malestar psicológico al cumplirse un año del nacimiento de sus hijos, en comparación con aquellas que no tenían mascotas.
Por otro lado, las mujeres que tenían gatos mostraron una mayor presencia de síntomas depresivos al mes y a los seis meses después del parto, además de mayores niveles de angustia psicológica durante el segundo y tercer trimestre de embarazo.
Dentro del grupo de mujeres que tienen perros y gatos también se identifico un mayor malestar psicológico durante el embarazo. Sin embargo, los resultados fueron similares a los de las mujeres que no tenían mascotas.
¿Por qué los perros podrían marcar una diferencia?
Según el estudio, tener perros como mascotas podría disminuir la sensación de soledad, mejorar la autoestima y reducir la actividad del sistema nervioso simpático durante situaciones de estrés mental.
Estos efectos positivos podrían estar relacionados con la capacidad de los perros para interpretar las señales de comunicación social de los seres humanos.
Otros estudios han revelado la existencia de un fuerte vínculo social entre humanos y perros, así como beneficios recíprocos para ambas partes, especialmente en el caso de las mujeres.
Considerando que la domesticación del perro comenzó hace unos 23 mil años en Siberia, es posible que perros y seres humanos hayan evolucionado conjuntamente, generando beneficios para ambas especies, incluida la salud mental humana.