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28 de Octubre de 2026“Hace falta un cambio importante en la infraestructura que tenemos de observación”: experto advierte tras tornado en Requínoa
Tras el tornado que afectó a Requínoa y el episodio registrado en Retiro, el académico Raúl Valenzuela, de la Universidad de O’Higgins y el CR2, explicó por qué es difícil anticipar estos fenómenos y llamó a fortalecer la infraestructura de observación meteorológica en Chile.
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El tornado que afectó este lunes a Requínoa, en la región de O’Higgins, volvió a poner sobre la mesa la capacidad de Chile para anticipar estos fenómenos. Tras los episodios registrados en esa comuna y en Retiro, en menos de una semana, Raúl Valenzuela, académico de la Universidad de O’Higgins e investigador del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2), advirtió que el país necesita mejorar su infraestructura de observación para entregar alertas más precisas.
En conversación con The Clinic, el doctor en Ciencias Atmosféricas explicó que ambos eventos compartieron condiciones favorables para la formación de tornados, aunque eso no permite establecer una conexión directa entre ellos.
“Sí tiene unos factores comunes, que es una alta inestabilidad de la atmósfera”, señaló. A ello se suma el cambio de velocidad y dirección del viento con la altura, un factor que contribuye al desarrollo de estos fenómenos.
Según explicó, la inestabilidad favorece la formación de cumulonimbos, nubes de gran desarrollo vertical que también pueden producir precipitaciones intensas y granizo. Sin embargo, identificar esas condiciones no basta para determinar exactamente dónde y cuándo se formará un tornado.
Las zonas con condiciones favorables pueden abarcar varias comunas durante varias horas, mientras que el tornado se manifiesta en un espacio reducido y por un periodo breve. Esa diferencia dificulta su pronóstico.
“Para poder llegar a esa finura y poder dar alerta precisa a la gente, hace falta un cambio importante en la infraestructura que tenemos de observación y también más capital humano, formar personas especializadas”, sostuvo.
¿Hay más tornados en Chile?
Valenzuela también abordó la percepción de que estos eventos se han vuelto más frecuentes. Según indicó, todavía es difícil distinguir un eventual aumento de los tornados del efecto que tienen los celulares, las redes sociales y el crecimiento de las ciudades en su registro.
“Las ciudades han crecido. Ahora, donde antes había un tornado y era campo, hay un poblado, hay gente viviendo ahí permanentemente”, explicó.
El investigador señaló que esta dificultad también se presenta en otros países. La mayor disponibilidad de cámaras y una ciudadanía más atenta permiten documentar fenómenos que antes podían pasar inadvertidos.
A ello se suma su pequeña escala. A diferencia de un frente frío o un río atmosférico, los tornados pueden tener un diámetro de decenas de metros y durar pocos minutos, lo que dificulta que los modelos meteorológicos anticipen su aparición.
Radares y perfiladores de viento
Para mejorar la capacidad de monitoreo, Valenzuela destacó la importancia de contar con radares meteorológicos. Estos instrumentos permiten observar la distribución de gotas de agua y granizo dentro de las nubes, además de obtener información sobre el viento.
“Es como hacernos un escáner en el médico”, ejemplificó. Esa observación tridimensional ayudaría tanto a seguir tormentas que pueden dejar lluvias intensas como a identificar aquellas capaces de generar tornados.
El académico también planteó una alternativa intermedia: una red de perfiladores de viento, instrumentos que permiten medir cómo cambia el viento con la altura y que podrían instalarse en puntos estratégicos.
“Pensemos en una red de perfiladores de viento en posiciones estratégicas, de acuerdo a los tornados que se han manifestado”, propuso. Según explicó, esa información podría alimentar modelos y contribuir al desarrollo de sistemas de alerta.
El vínculo con el cambio climático
Consultado por la relación entre estos episodios y el cambio climático, Valenzuela sostuvo que no existen estudios concluyentes que permitan atribuir directamente un tornado particular en Chile al calentamiento global.
Explicó que vincular un fenómeno de escala global con un evento que ocurre en un espacio tan reducido es especialmente complejo. En cambio, planteó que una posible relación indirecta puede darse a través de cambios en las condiciones generales que favorecen tormentas, entre ellos el calentamiento del océano y su interacción con El Niño.
El investigador tampoco descartó nuevos episodios durante lo que queda del año ni la posibilidad de que se registren tornados de mayor intensidad.
Por ello, llamó a mantenerse atentos a la información de la Dirección Meteorológica de Chile. Asimismo, destacó la importancia de observar el desarrollo de las nubes y señaló que una rotación visible en su base constituye una señal de alerta.
Ante la proximidad de un tornado, recalcó una precaución: alejarse de los vidrios, por el riesgo de que se rompan y provoquen lesiones.



