Política
29 de Octubre de 2026La reflexión de Gabriel Boric sobre el futuro del Frente Amplio: “No hay que enamorarse de nombres ni de banderas partidarias”
En una conversación con el podcast de formación política del Frente Amplio, el expresidente Gabriel Boric repasó sus primeros acercamientos a la izquierda, su experiencia en el movimiento estudiantil y los aprendizajes que le dejó su paso por La Moneda. También abordó los desafíos de su colectividad, advirtiendo sobre el riesgo de que los partidos se conviertan en meros administradores de la democracia y planteando la necesidad de combinar formación intelectual, militancia e inserción social. Además, contó cómo el triunfo de Lula da Silva en Brasil logró emocionarlo.
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Hasta ahora, es la única entrevista del pódcast “¿Eres de izquierda?” que se grabó y tuvo una publicación casi inmediata. La idea de mantener cierta distancia entre la grabación y su publicación es situar las conversaciones fuera de la coyuntura. Sin embargo, esta era una ocasión especial: el entrevistado es el expresidente Gabriel Boric.
Más allá de la investidura del invitado, su presencia es importante para el programa, puesto que se trata de un pódcast de formación política del Frente Amplio, conducido por Luis Briceño y Felipe Valenzuela, quien fue asesor del Segundo Piso del exmandatario y es su amigo cercano desde la época escolar.
“¿Eres de izquierda?”, es la primera pregunta que Valenzuela le hace a Boric. La misma que ha formulado a distintas figuras del partido que han pasado por el pódcast, como Beatriz Sánchez, Giorgio Jackson, Constanza Martínez, la presidenta del Frente Amplio, Gael Yeomans, y el exjefe de gabinete del Presidente, Carlos Durán, entre otros.
Boric responde afirmativamente y, desde ahí, comienzan a recorrer las razones de su sensibilidad política y lo que significa para él ser de izquierda.
“La izquierda siente o debiera sentir una intolerancia hacia la desigualdad y cuáles son los niveles de la intolerancia o de ese dolor que provoca y, por lo tanto, voluntad de cambiarlo. Ese principio de rectificación de las desigualdades, no solo material, es lo que determina la condición de uno de definirse de izquierda”.
Esa definición, dice el expresidente, no es propia. Sin embargo, complementa que ser de izquierda “es intervenir en la realidad para terminar con las desigualdades en sus diferentes dimensiones y ser de derecha es tener una tolerancia, ya sea porque se consideran naturales o inevitables, hacia algunos tipos de desigualdad”.

Las primeras preguntas sobre política
La conversación que guía Valenzuela se enfoca en distintos momentos de la vida del exmandatario y en cómo cada experiencia contribuyó a su formación política. Boric comenta que en su familia no existía una tradición política especialmente robusta, más allá de que su padre siempre ha sido militante de la Democracia Cristiana y de que tiene un tío, también DC, que fue intendente durante un periodo.
Sin embargo, su padre estuvo presente en las primeras preguntas que el exmandatario comenzó a hacerse sobre política.
Boric recuerda que, cuando era niño, estaba en la casa de su abuela viendo televisión, “monitos”, dice, cuando interrumpieron la transmisión para mostrar la detención del exjefe de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) durante la dictadura, Manuel Contreras.
En ese momento pidió que volvieran a transmitir “los monitos”. Su padre le respondió: “Hemos esperado 20 años, tus monitos pueden esperar más”.
Boric cuenta que entonces comenzó a preguntarse por qué se había esperado tanto tiempo y para qué. Algo similar le ocurrió cuando vio a una organización de familiares de detenidos desaparecidos con carteles que preguntaban “¿Dónde están?”.
El expresidente recuerda que se preguntaba quiénes faltaban y por qué. Esas interrogantes lo llevaron a vincularse con la historia de Chile y con la política en general.
Luego, junto a Valenzuela, repasan su formación política escolar. Boric cuenta que leía junto a sus compañeros, que fue vicepresidente del centro de estudiantes de su colegio y que comenzaron a vincularse con otras comunidades escolares.
Sin embargo, fue en Santiago donde encontró una mayor oferta política y espacios de militancia.
“Imaginé que el PC podía ser interesante, pero por diferentes motivos no hubo mayor sintonía”, cuenta sobre sus primeros acercamientos a la militancia.
“En esa época existía una organización derivada de la Surda, que a su vez provenía de la tradición del MIR político, que se llamaba Estudiantes Autónomos”, relata el expresidente.
Ahí, continúa, “encontré espacio para las preguntas por la justicia, que estaba estudiando Derecho, y de acciones directas como marchas, organizar diferentes formas de protesta como hacer lienzos. Eso termina siendo, con otros compañeros, la Izquierda Autónoma”.

La formación política de Boric
Ya como estudiante universitario, cuenta que sus jornadas de formación política tenían que ver principalmente con la lectura y el debate. Immanuel Kant, Hegel, Karl Marx, Eugenio González y Antonio Negri eran parte del catálogo.
Es en esas conversaciones sobre distintos autores donde el exmandatario cuenta que “hubo una formación que era parte de la esencia de la militancia”.
Ahí aprendió, dice, que “los mejores dirigentes son los que se preocuparon de tener una formación intelectual sólida y de leer y estudiar y debatir y además combinar eso con la lucha política concreta”.
En ese contexto, el expresidente enumera aprendizajes adquiridos a través del ejercicio de la política en los distintos cargos que ha ocupado.
Cuando lideró el centro de alumnos de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, por ejemplo, cuenta que “el dirigir una organización ya es un aprendizaje muy importante, como también el tener que representar a los estudiantes”.
Esto, considerando que debía defender ideas que no necesariamente eran propias, sino que también representaban otras sensibilidades políticas. “El proceso de la Facultad de Derecho fue iluminador”, recuerda.
En 2012, cuando fue presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECh), sucediendo a Camila Vallejo, cuenta que vivió una época relevante, puesto que sintió que “se generó una discusión importante sobre el poder en Chile desde una organización social, a través de movimientos sociales que, desde mi visión, la historia se mueve cuando la gente se organiza y que los poderosos nunca ceden poder voluntariamente”.
De su época como diputado, por otra parte, destaca el proceso de campaña. Esto, dado que todavía regía el sistema electoral binominal y, para resultar electo, debía doblar en votos a alguna de las dos listas que habían presentado los partidos de izquierda.
Por eso, recuerda aquella campaña como una experiencia “esperanzadora”, marcada por una épica particular.
“Hicimos una campaña muy política y muy ciudadana. Les dábamos semillas y les decíamos que ‘acá nosotros entregamos una idea, pero es tarea conjunta de que esa idea florezca’”, cuenta Boric.
En cuanto a su paso por la Presidencia, sostiene que “la historia de Chile es generosa en enseñanzas para el poder y no siempre esas enseñanzas están explícitas”.
Por eso, recuerda que acostumbraba recorrer el salón de los expresidentes, donde se encuentran los retratos de los exmandatarios fallecidos.
“Pensaba en Manuel Bulnes y pensaba en la guerra civil de 1851, cuando asume Montt, o la decisión de la fundación del Fuerte Bulnes en 1843 y la incorporación de ese sector al territorio de Chile en función de lo que había dicho O’Higgins contradiciendo a lo que decía Darwin”.
Con todas esas historias, dice, “nunca me sentí abrumado, por cierto desafiado, pero siempre motivado. Todos los días me levantaba motivado. A mí, que tuve una personalidad atormentada con muchas disquisiciones, los años que fui Presidente estaba motivado con ganas, eso no se me pasó nunca”.
Valenzuela también le pregunta si alguna vez sintió que el poder se le había subido a la cabeza. Boric responde que esa pregunta deberían contestarla sus cercanos.
“Lo que sí puedo decir es que intenté conscientemente, durante el gobierno, mantenerme muy conectado y tomarme muy en serio a la gente común y corriente y tratar de impregnarme de sus dolores, de sus esperanzas”.

El Frente Amplio y el futuro de la colectividad
Luego de repasar su proceso de formación política, Boric sostiene que las prioridades en esa materia no han cambiado, pues lo principal sigue siendo combinar dos elementos: “La formación intelectual y la lucha concreta. Esas dos patas, todos los militantes las debieran tener de una u otra manera”.
En ese contexto, señala que el Frente Amplio no debiese transformarse en un partido estatal. Es decir, que si bien existe una disputa por los cargos y las elecciones, “la militancia no es un espacio para buscar cargos”.
Sobre eso, advierte que “existe un riesgo permanente de que los partidos se transformen en meros administradores de la democracia”.
Si bien reconoce que la izquierda a nivel mundial está algo extraviada o mareada, cuenta que el triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva en las elecciones del domingo pasado tocó una fibra en él.
“Soy malo para emocionarme, tengo algo bloqueado, pero el triunfo de Lula el domingo pasado me entró una cosita al ojo porque lo sentimos como propio y nos sentimos parte de esa lucha”.
En esa línea, proyecta al Frente Amplio para los próximos años y señala que, si bien “no hay que enamorarse de nombres ni de banderas partidarias”, al partido se lo imagina “vivo, dinámico, con inserción social, que no pierda su esencia de la rebeldía contra las desigualdades en el mundo, me lo imagino muy arriba de la revolución ideológica, un partido que sea efectivo nacional y no de centros urbanos”.


