
Política
29 de Octubre de 2026La trastienda del giro de Chile sobre Cuba en la ONU y el intento de Ampuero por articular una declaración conjunta que no prosperó
Semanas antes de que Chile se abstuviera por primera vez en 33 años en la votación de la ONU contra el embargo estadounidense a Cuba, la misión chilena hizo circular entre distintas representaciones diplomáticas un documento con cuestionamientos a las vulneraciones de derechos humanos y libertades políticas en la isla, con la intención de llegar a una declaración conjunta. La iniciativa, que finalmente no prosperó, provocó una reacción del canciller cubano, Bruno Rodríguez, quien denunció que Estados Unidos estaba utilizando a un país latinoamericano como intermediario para modificar las posiciones de otras naciones. Aquí, el texto que gestionó el país en Naciones Unidas, al que accedió The Clinic.
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Un nuevo giro en la política exterior chilena protagonizó la misión de Chile ante Naciones Unidas, luego de que el país se abstuviera en la votación realizada ayer miércoles en la Asamblea General sobre la “necesidad de poner fin al embargo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos de América contra Cuba”.
La decisión fue interpretada por algunas fuentes del mundo diplomático como un gesto hacia Estados Unidos, puesto que durante 33 años Chile había respaldado la resolución que exige poner fin al embargo, desde el gobierno de Patricio Aylwin hasta el de Gabriel Boric.
El gobierno de Trump, precisamente, había impulsado distintas gestiones para que países de la región votaran en contra. “Al menos absténganse o retírense”, les dijo el embajador norteamericano ante la ONU, Mike Waltz, en un evento desarrollado hace unos días en Nueva York que tuvo entre los asistentes a un representante de la misión chilena.
Ampuero, sin embargo, justificó públicamente la abstención. “Reducir el debate a un asunto económico, sin considerar la situación de los derechos humanos y las libertades políticas en ese país, implica una omisión injustificable y muy significativa para abordar la grave situación que enfrenta el pueblo cubano”, dijo estos días.
Dentro de la misión chilena explican que la posición adoptada por Chile fue socializada en las semanas previas con distintos actores internacionales, entre ellos, Cuba y Estados Unidos. La convicción chilena se formó ante la idea de que las dificultades que atraviesan las familias cubanas no se explicarían únicamente por factores externos, sino también por las restricciones a las libertades y la falta de participación política y económica.
A Cuba, de hecho, se le transmitió la imposibilidad de ignorar las violaciones a los derechos humanos, auqnue se subrayó que el país no está por respaldar medidas militares ni la injerencia extranjera.
Fuentes de Cancillería, asimismo, destacan que cada vez son más los países que en los últimos años han comenzado a cambiar su posición en torno al bloqueo estadounidense a Cuba y han endurecido su postura con el régimen liderago por Miguel Díaz-Canel. Ahí destacan que en esta ocasión fueron distintos los países europeos y latinoamericanos que se abstuvieron o rechazaron en la votación.
Destacan, en esa línea, que esta vez hubo 25 abstenciones, el número más alto que ha tenido este tipo de declaración.
El texto que se hizo circular para condenar las violaciones de DDHH en la isla
Con todo, la actuación de Chile no se limitó a abstenerse en la votación y exponer ante la Asamblea General los argumentos de su decisión.
Según pudo confirmar The Clinic, durante las semanas previas a la sesión, la misión chilena comenzó a hacer circular entre distintas representaciones diplomáticas un documento cuyo objetivo era reunir a varios países para emitir una declaración conjunta que cuestionara las vulneraciones de derechos humanos y libertades políticas en Cuba, en el marco del debate sobre el embargo estadounidense a la isla.
La gestión, sin embargo, no prosperó. Según señalan fuentes diplomáticas, suscribir una declaración de esas características suponía un paso arriesgado para los países involucrados, dado que podía interpretarse como una ofensiva contra Cuba en una instancia en la que la mayoría de los Estados mantiene su rechazo al embargo estadounidense.
De hecho, una vez que el documento comenzó a circular entre distintas misiones y embajadas, el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, alertó sobre estas gestiones.
En una conferencia de prensa realizada el pasado 21 de octubre, el canciller cubano acusó que Estados Unidos estaba empleando distintos métodos de “violencia política, coerción y chantaje”. En esa línea, señaló que “a diario llega información sobre estas prácticas”.
Rodríguez agregó que “estos mensajes no solo son distribuidos por las embajadas estadounidenses”. Luego sostuvo: “Es sorprendente que el Gobierno de los Estados Unidos esté utilizando a un país latinoamericano como testaferro, como intermediario, para tratar de articular a un grupo de países obligándolos a cambiar de posición”.
Si bien el canciller cubano no identificó públicamente a qué país se refería, y en la ONU han mantenido el tema en reserva, The Clinic pudo confirmar que se trató de Chile.
El documento que no vio la ONU
El borrador de la declaración conjunta establecía dos mensajes prioritarios: “Solidaridad con la población cubana afectada por la crisis humanitaria y preocupación por la ausencia de cualquier referencia a los derechos humanos y las libertades políticas en la resolución que se vota cada año”.
A su vez, se reconocían “los efectos que las medidas coercitivas unilaterales han tenido sobre la economía de Cuba y su población, al tiempo que señalamos que estas medidas, por sí solas, no explican la crisis humanitaria que enfrenta el país”.
En esa línea, la iniciativa buscaba que un grupo de países expresara su “preocupación por la situación de los derechos humanos y las libertades políticas en Cuba. El pueblo cubano tiene derecho a decidir, libremente y sin interferencias, su propio futuro político, económico y social”.
“Consideramos que la ausencia de cualquier referencia a estas cuestiones en el texto sometido a votación constituye una omisión significativa: el deterioro de las condiciones de vida no puede explicarse únicamente por factores externos, sino que también deriva de las restricciones a las libertades fundamentales y a la participación política”, añade otro párrafo.
En ese marco, el borrador instaba a las autoridades cubanas a emprender reformas políticas y económicas, entre ellas, “la liberación de las personas detenidas arbitrariamente y la adopción de medidas concretas para avanzar hacia un diálogo inclusivo y constructivo con la sociedad civil”.
Finalmente, planteaba la necesidad de que los ciudadanos cubanos “sean consultados y puedan expresar libremente sus opiniones sobre su propio futuro”.
Conocedores de este texto indican que es común que cuando se acercan decisiones importantes dentro de la ONU las distintas misiones socialicen sus posturas y estas queden plasmadas en documentos compartidos internamente. También desdramatizan que la declaración conjunta no hubiera prosperado ante la cercanía de la votación y los distintos cambios que algunos países podían intentar realizar al texto, lo que implica una consulta permanente entre las misiones y sus cancillerías.
En ese marco, se recalca que la misión chilena dialogó con distintos países miembros respecto de la votación y que la relación con Cuba y Estados Unidos se mantiene en buen pie.