
Judicial
30 de Octubre de 2026BCI pagó por error un cheque de $30 millones sin fondos: el banco demando al beneficiario, pero Corte Suprema dictaminó que no podía solicitar el dinero de vuelta
En febrero de 2020, el banco pagó un cheque a un tercero pese a que la cuenta corriente de origen de su cliente no tenía los fondos suficientes. Tras no conseguir que el beneficiario restituyera el dinero, inició una disputa judicial que terminó con un portazo de la Corte Suprema.
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Como es usual, en febrero de 2020 el Banco de Crédito e Inversiones (BCI) pagó un cheque que uno de sus clientes emitió por $30 millones. Sin embargo, no fue hasta que el monto fue cobrado que la entidad se encontró con que la cuenta de origen no tenía fondos.
La controversia comenzó cuando el Banco de Chile presentó a cobro ante BCI un cheque nominativo emitido por un cliente de esta última institución a favor de un tercero. Aunque la cuenta corriente del emisor no contaba con el saldo suficiente, el banco igual terminó pagando el documento debido a una contingencia informática.
A ello se sumó que no lo protestó ni objetó su pago dentro de los plazos establecidos para el canje bancario, por lo que el dinero quedó disponible en la cuenta de quien cobró el cheque.
El camino legal que emprendió BCI para recuperar los $30 millones
Según los documentos judiciales publicados en el Diario Constitucional, cinco días después del pago, BCI ya estaba intentando recuperar los recursos. Para eso, uno de sus funcionarios se contactó por correo electrónico con el cliente que había emitido el cheque, quien manifestó su sorpresa por el desembolso.
El propio emisor cuestionó que se hubiera autorizado el pago de un cheque por ese monto sin que existieran fondos disponibles en su cuenta.
Pero el correo también entregó otro antecedente que terminó siendo parte central de los argumentos del banco: el cliente aseguró que el cheque había sido entregado en garantía por un negocio que se encontraba en un proceso judicial y que, por lo mismo, nunca debió ser cobrado.
En el mismo mensaje, sostuvo que estaba haciendo gestiones para conseguir que el beneficiario devolviera los $30 millones, aunque hasta ese momento no había logrado recuperarlos.
Desde el banco le respondieron que, efectivamente, el pago se había concretado por un error de la institución y que desconocían las circunstancias en que se había utilizado el documento, así como los detalles del supuesto negocio. De todas formas, insistieron en que el dinero debía ser reembolsado.
Con esos antecedentes, BCI sostuvo que no existía un negocio causal que justificara el cobro ni una obligación real y válida que se hubiera extinguido con ese pago. Por eso, recurrió a la figura del pago de lo no debido para solicitar judicialmente la restitución de los $30 millones, más intereses y costas.
La entidad también aportó antecedentes comerciales del emisor. Según expuso durante el juicio, su cuenta corriente fue cerrada el 26 de febrero de 2020, luego de registrar distintos protestos e incumplimientos comerciales. El banco acompañó un informe que daba cuenta de documentos impagos registrados en julio, octubre, noviembre y diciembre de 2019.
La persona que cobró el cheque y se rehusó a devolver los fondos
La versión del hombre que recibió el cheque fue distinta. En su contestación a la demanda, sostuvo que el documento había sido entregado legítimamente para pagar una deuda de una relación comercial que mantenía con quien lo emitió. Por lo mismo, afirmó que el dinero le correspondía y que no tenía por qué responder por un error cometido por el banco.
Además, cuestionó que BCI intentara cobrarle una suma con la que no tenía ninguna relación contractual. A su juicio, si la institución había pagado el cheque sin contar con los fondos necesarios, debía resolver el problema con su propio cliente, que era quien mantenía la cuenta corriente, y no trasladar las consecuencias a un tercero.
Durante el juicio, además, negó que el cheque fuera una garantía y aseguró que el depósito se había realizado correctamente. También rechazó haberse enriquecido sin causa.
Y el demandado incluso fue más allá: presentó una demanda reconvencional contra el banco, solicitando una indemnización de $100 millones por daño moral. Argumentó que la acción judicial había afectado su honra y le había provocado angustia y problemas de salud. Para respaldar su petición, acompañó un informe psicológico que describía síntomas de ansiedad, alteraciones del sueño y un estado de ánimo deprimido.
El largo recorrido judicial
En octubre de 2022, el Octavo Juzgado Civil de Santiago rechazó la demanda del BCI. Pero también rechazó la demanda reconvencional del beneficiario, al considerar que el daño moral alegado no había sido suficientemente acreditado.
Posteriormente, la Corte de Apelaciones de Santiago confirmó el rechazo de la demanda del banco. Entonces BCI insistió entonces ante la Corte Suprema, mediante un recurso de casación en el fondo. Cuestionaron la aplicación de las normas sobre el pago de lo no debido y alegaron que no se habían considerado adecuadamente algunos antecedentes aportados durante el juicio.
Sin embargo, el máximo tribunal terminó rechazando el recurso. Entre sus argumentos, advirtió que el banco había sostenido inicialmente que el cheque fue entregado en garantía y que se pagó por una contingencia informática, pero después modificó parte de sus planteamientos e incluso afirmó que el documento había sido protestado.
La Corte recordó que, si el banco consideraba que la cuenta no tenía fondos suficientes, debía protestar el cheque oportunamente. Al no hacerlo y permitir que el pago se concretara, extinguió la obligación representada por el documento.
En ese escenario, concluyó que BCI no podía exigir la devolución del dinero a quien recibió el cheque. Y que si la entidad buscaba recuperar los recursos desembolsados por sobre los fondos disponibles o el crédito autorizado, debía dirigir sus acciones contra el titular de la cuenta, es decir, su propio cliente.