Judicial
30 de Octubre de 2026Estudiaba derecho, anhelaba ser fiscal, pero un bus le arrebató la vida: la historia de Nahuel Ñancul y la cruzada por justicia de sus cercanos
El 14 de agosto pasado, el joven de 22 años, oriundo de Chile Chico, caminaba rumbo al gimnasio. Al llegar a la intersección de Maipú con Independencia, cruzó con luz verde pero fue impactado por un conductor del transporte público, falleciendo en el lugar. En medio del procesos judicial que se realiza contra el imputado por cuasidelito de homicidio, sus amigos y familiares piden que el caso no quede impune.
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Sus amigos y familiares difícilmente olvidarán el 14 de agosto de 2026. Nahuel Ñancul, de 22 años, estudiante de cuarto año de Derecho en la Universidad San Sebastián de Valdivia, caminaba a eso de las 9:30 a.m. rumbo al gimnasio por Avenida Independencia. Era un trayecto que realizaba cotidianamente desde hace tres años: ir de su pensión hasta el lugar de entrenamiento.
Llegando a la intersección de calle Maipú esperó el verde para cruzar pero fue atropellado por un bus del transporte público. Pese a las maniobras de reanimación de los equipos de emergencia, el joven perdió la vida.
Nahuel Ñancul era originario de Chile Chico, aunque nació en Coyhaique en 2004 porque en su localidad no podían nacer niños por la falta de especialistas. Fue el primer hijo del matrimonio entre Pablo y Carolina. Cuatro años después nació su hermano.
Su enseñanza básica la cursó en la Escuela Básica de la comuna y la media en el Liceo Luisa Rabal Palma. Pablo Ñancul lo recuerda en su infancia como un “chico de casa, no era de salir. Tenía muy pocos amigos aunque eso cambió en Cuarto Medio. Ese año comenzó a desarrollar otras inquietudes y se notó el cambio. Quería irse a estudiar, tenía claro lo que quería hacer”.
Decidió estudiar Derecho. quería pasar sus jornadas laborales entre casos y audiencias. Referencias tenía: su padre es empleado público y trabaja en tribunales en Chile Chico. “Nahuel tuvo más aptitudes en la parte humanista que cientifico-matetico”
Se le dieron opciones para ir a Santiago a estudiar leyes, aunque optó por la fluvial ciudad de Valdivia. “Una vez fue a un paseo y le encantó”, comenta Pablo a The Clinic.
Quienes lo conocieron en ambas etapas de su vida, señalan que en Los Ríos su cambio fue notorio: “Se adaptó muy bien, le empezó a ir muy bien en la Universidad. Le gustaba mucho lo que estaba haciendo y comenzó a desarrollar más su personalidad”, recuerda su padre. De ser una persona extrovertida, el roce de su carrera le permitió poder expresarse en público sin problemas
“Bajó de peso, porque mi hijo se fue gordito a Valdivia, y quedó flaquísimo. Tenía un amigo que todos decían que era su hermano. Con él empezó a ir al gimnasio”.
Ese amigo era Martín Ojeda.
Su sueño de ser fiscal y la admiración
Nahuel y Martín se conocieron en primer año de universidad, pero no fue hasta el tercer semestre cuando comenzaron a compartir ramos y ser amigos: “Era una persona muy especial, alguien que resaltaba a la vista por su forma de ser, su actitud, su forma de hablar, la forma en que gesticulaba”, recuerda Martín.
Congeniaron por los gustos similares en música: “Nos gustaban artistas del rock latino como Los Prisioneros, Caifanes, Soda Stereo, Charly García y Luis Alberto Spinetta. En la semana previa al atropello, íbamos por la calle cantando Sudamerican Rockers de Los Prisioneros”, relata Martín. En el último tiempo, Nahuel comenzó a practicar guitarra, aunque se frustraba por la dificultad que significaba el tamaño de sus dedos.
Ambos iban al mismo gimnasio, lugar donde profundizaron su amistad. Entre pesas y mancuernas surgían ideas, a veces muy innovadoras: “Teníamos el chiste de abrir un bufete de abogado que además iba a ser un gimnasio. Entonces nosotros íbamos a recibir gente haciendo peso. Si usted pagaba un año, recibía una asesoría legal gratis”, ríe Martín al recordarlo.
Nahuel anhelaba trabajar en el Ministerio Público: “Él quería ser fiscal en materia penal. Le gustaba la idea de perseguir a los delincuentes y más le nada le iba bien en el ramo penal”, señala su amigo. Como referencia tenía a Daniel Soto, persecutor de la Fiscalía Regional en Los Ríos y su profesor en la Universidad San Sebastián. “Le parecía interesante como él se expresaba ante nosotros con su teoría del dolo putativo, de la culpa consciente”.
Quien también lo conoció por esos años fue Carlos Ojeda, padre de Martín. “Era un chico muy de piel, muy afable. Recuerdo que lo conocí para un 18 y le encantaban los choripanes. No tomaba, así que le ofrecí un terremoto para niños. Se tomó como cinco vasos y yo lo molestaba con que se iba a curar”.
“Le gustaba mucho volver a Chile Chico, ir donde su mamá y salir con su papá. También gozaba cuando su abuela lo venía a visitar a Valdivia porque lo regaloneaba con cazuelas. Vino como dos tres veces ella y lo esperaba con comida y tecito. Para un chico que vivía lejos de su casa, eso era un regalo”.
Familiares y amigos piden justicia
Tras el atropello, el conductor del microbús de la Línea 1 de Valdivia quedó detenido y fue formalizado por causidelito de homicidio. De acuerdo con los antecedentes recopilados por la Sección de Investigación de Accidentes de Tránsito (SIAT) de Carabineros, el conductor no habría respetado el derecho preferente del peatón, pese a que cruzaba por un paso habilitado y con luz verde.
Al no haber dolo en su actuar, sumado a su irreprochable conducta anterior, la Fiscalía solicitó para el imputado las medidas cautelares de arresto domiciliario nocturno, prohibición de salir del país y retención de su licencia de conducir, siendo aceptado por el Tribunal de Garantía de Valdivia.
Se otorgó un plazo de 90 días para la investigación, el que se cumplirá a mediados de noviembre. Sus cercanos piden que este periodo se amplíe hasta tener un informe clave de la SIAT de Carabineros.
Paralelamente, familiares, amigos y quienes conocieron al joven de 22 años se han organizado para manifestarse a las afueras de tribunales con el fin de exigir justicia para Nahuel. En redes sociales, crearon una cuenta para difundir su caso y concientizar a las personas sobre la responsabilidad vial.
Para honrar su memoria, buscan instalar una placa conmemorativa en la esquina de Maipú con Independencia. “Reunimos como 500 firmas e hicimos una carta que presentamos al municipio para poner una plaquita”, dice Carlos Ojeda.
Desde la Municipalidad de Valdivia le aseguraron a familiares que realizarán modificaciones en el lugar del trágico hecho. “Se comprometieron luego de lo ocurrido en que van a poner más señalizaciones, carteles que obliguen a bajar a 30 la velocidad máxima, porque todavía podían ir a 50. Van a poner más lomos de toro y modificar los tiempo del semáforo”, cierra Carlos.



