Johannes Kaiser: “La crisis del Gobierno no se descomprime con la salida de Rabat”
El presidente del Partido Nacional Libertario califica como un "error político" el manejo de La Moneda en la polémica por la rebaja de condenas y apunta a un problema institucional que involucra también al Poder Judicial. Además, cuestiona la falta de solidez de la base de apoyo de José Antonio Kast, advierte sobre el "populismo" de los sectores oficialistas que han comenzado a desmarcarse del titular de Justicia y aborda las tensiones con Argentina por la soberanía en Magallanes.
Por Eduardo Monrroy 1 de Noviembre de 2026
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“Nuestro futuro está al sur y la puerta hacia nuestro futuro es Punta Arenas, es Magallanes“, dice Johannes Kaiser en un video divulgado el viernes pasado, un día después de aterrizar en la región junto a integrantes de la directiva del Partido Nacional Libertario, colectividad que preside.
El exdiputado desplegó una agenda territorial que tuvo como telón de fondo la soberanía chilena y las tensiones con Argentina. Su recorrido contempló actividades en distintos puntos de la zona austral, entre ellos Tierra del Fuego y el histórico Fuerte Bulnes. También llegó hasta Río Verde, comuna en la que, según aseguran en la colectividad, los libertarios cuentan actualmente con mayoría de concejales.

Desde Magallanes, Kaiser conversa con The Clinic sobre el propósito de su visita y la relevancia geopolítica que, a su juicio, debe tener la región en la discusión nacional. Pero también aborda la crisis que enfrenta el Gobierno por la polémica rebaja de penas a condenados por violación y abuso sexual de menores de edad. Al respecto, reconoce que la administración de José Antonio Kast cometió un “error político”, aunque sostiene que la eventual salida del ministro de Justicia, Fernando Rabat, no resolvería el problema institucional de fondo.
—¿Qué señal intenta dar desde Magallanes?
—Estamos en Magallanes para que no se piense que la discusión de la soberanía haya pasado al olvido en razón de las dificultades que tenemos en otras materias. Aquí hay un tema que es transversal y donde se juega el futuro del próximo siglo de nuestro país.
Debemos mantener una cierta tensión puesta en esta región que es puerta y ventana hacia la Antártica y donde, la verdad que siendo mucho más proactivos, nos están ganando la mano los hermanos argentinos.
—¿El Gobierno está consciente de eso?
—Espero que lo esté. Ahora, los decretos de la discordia con Argentina siguen vigentes. El gobierno dio una señal junto con José Antonio Kast cuando se subió aquí a un buque de marina en ejercicio, pero pronto va a haber un momento especialmente delicado que es el del zarpe de este buque chileno que iría a las Malvinas y donde nosotros tenemos que hacer valer nuestros derechos de libre paso desde y hacia el estrecho de Magallanes.
—¿Ha faltado actitud de parte del canciller frente a Argentina?
—No tengo el nivel de información disponible para responder si la actitud del canciller es la correcta. Sí le puedo decir que nuestra disposición acá creo que es la correcta y es importante desde el punto de vista de mandar una señal. Nosotros no vamos a obviar este tema dentro de la discusión interna si es que llega a subir la temperatura nuevamente.
“No deja de ser una ironía que no entregaran indultos a Carabineros para evitar un escándalo, pero sí rebajaron penas a otra gente”
—¿Por qué los libertarios han dicho que prefieren ir por los jueces y no por el ministro Rabat en el tema de la rebaja de condenas?
—Esa es una mala interpretación que se ha hecho de nuestras declaraciones. Nosotros decimos: si Rabat tiene que asumir responsabilidades, ¿cuántas más responsabilidades tienen que asumir los jueces? No es lo uno contra lo otro.
En ese sentido, a mí me parece que lo relevante es transparentar a la ciudadanía que si tenemos que derogar la ley vigente de 2003 que genera los sistemas de rebaja de pena, primero, no va a tener efecto retroactivo, porque nosotros tenemos un principio legal que es más antiguo que el hilo negro en esa materia.
Luego, nos tenemos que hacer cargo de errores u horrores que se hayan cometido por falta o incumplimiento legal o de los deberes. Eso, en mi opinión, se podría constatar única y exclusivamente si se entregaron en algún momento rebajas de penas a personas con informe negativo de gendarmería y que hayan reincidido, como fue en su época el caso Ámbar.
—¿Cuál es la posición del partido en esta crisis?
—La posición del partido ha sido siempre contraria al sistema de rebaja de pena. Entonces, a nosotros nos produce una cierta dificultad el salir a rechazar o a respaldar a quienes en su momento de manera absolutamente transversal votaron a favor de estas normas. Los que decretaron la rebaja de pena para los violadores estuvieron bajo el gobierno del señor presidente Lagos, todos los senadores y todos los diputados, fue unánime. ¿Quiénes fueron los que decretaron al final esta ventaja?
—¿Para el partido fue un error político el actuar de la administración de José Antonio Kast en esta materia?
—Evidentemente que es un error político. Si no fuera un error político, entonces no estarían metidos en este bache comunicacional y explicativo.
—¿Y cómo se sale de esta crisis?
—Resolviendo el problema. En primer lugar, nombrando el problema como lo que es. Siendo absolutamente frontal, reconociendo que hay un error sistémico, porque hay un error sistémico, y haciendo un análisis más profundo de lo que realmente se produjo.
Aquí tendríamos que revisar efectivamente si en los casos en que se entregó rebaja de condena hubo reincidencia, por lo menos en los casos donde se recomendó no entregar, porque ahí ya no hay perdón de Dios.
—¿Se equivoca el presidente al mantener en el cargo al ministro Rabat?
—Supongo que eso es un tema que se va a ver a tres meses de ahora, ¿no?
—¿Pero el ministro debería dejar su cargo?
—La pregunta que hay que hacerse es si él es un aporte o no desde el punto de vista de la estabilidad política del gobierno. Hasta antes de este altercado era el hombre que la izquierda mejor evaluaba en el gabinete.
—En su partido fueron muy críticos del ministro y de los subsecretarios por no conceder indultos a exuniformados.
—Mucho. Y fuimos mucho más críticos de la izquierda. No deja de ser una ironía del destino que para no tener un escándalo no quisieron avanzar con los indultos para Carabineros, pero le entregaron la rebaja de pena a otra gente.
En ese sentido, sí, fuimos críticos del ministro. Pero esto también lo pensamos desde una perspectiva institucional. Es muy complejo, a menos de que se establezca que se entregaron este tipo de beneficios a gente que venía con recomendación negativa, sancionar con acusación constitucional a alguien por haber cumplido la ley. Porque si yo sanciono a alguien porque cumplió una ley, chuta, ¿qué incentivo estoy generando al Estado?
Si hay, por ejemplo, un ministro que hace un desalojo, y eso es políticamente inconveniente, pero es legal, ¿qué hago? ¿Una acusación constitucional en contra del ministro?
—Y para usted, ¿se descomprime esta crisis con la salida de Rabat?
—La crisis no se descomprime con la salida del ministro Rabat, porque, nuevamente, tenemos que revisar qué es lo que pasó en la Corte Suprema. Digámoslo así: quizás desde una perspectiva más político-partidista, pierde filo. Pero no se equivoquen que el problema institucional continúa.
Y el problema institucional es el siguiente: ¿por qué tienes dos lecturas excluyentes sobre el mismo tema? Si la Corte también tiene una cierta obligación de homogenizar el derecho. Está establecido en la ley. Porque no puedes tener igualdad ante la ley si los jueces, ante una misma situación, dictan fallos completamente opuestos. Aquí no se hizo la pega.
—¿Puede dar fe de que no habrá votos de la bancada libertaria a favor de la acusación constitucional contra Rabat?
— No, no, no. A mí no me pida que yo venga a decirle algo así, porque en Chile las órdenes de partido están constitucionalmente prohibidas. Los parlamentarios tendrán que analizar la acusación en su mérito y si tiene suficiente fundamento institucional y legal. Creo que aquí, si es que se dieran ciertas circunstancias, como por ejemplo, que se hubiese entregado rebajas de pena con informes negativos y cosas por el estilo, claro que la cosa se pone cuesta arriba. Pasaría lo mismo con los magistrados de la corte, porque ya tuvimos una acusación por eso, se acordará de la jueza Donoso.
—¿Qué refleja esta crisis sobre el Gobierno?
—Mi análisis es que el sistema político está pagando al fin por andar metiendo los dedos en el sistema judicial. Porque cuando tú te andás metiendo en los temas judiciales, no te sorprendas si te terminás cazando los dedos con temas judiciales.
Esto lo vengo reclamando hace mucho tiempo, por eso lo veo desde una perspectiva más amplia. Esto no es solamente un tema del ministro, esto es un tema del sistema. Si no vamos a ordenar el sistema, entonces vas a tener un escándalo de esta materia en tres años más de nuevo, y va a ser otra cosa.
“El problema del populismo es un tema contagioso dentro del oficialismo”
—Por otro lado, ¿qué señal da Chile Vamos al tener diputados que se han abierto a respaldar una AC y que piden la salida de Rabat?
—En primer lugar, nuevamente, el problema del populismo es un tema contagioso dentro del oficialismo… Pero si te vas a abrir a apoyar una acusación constitucional, tienes que tener buenos antecedentes legales para ello. Yo habría sido más cuidadoso y por último habría dicho: “¿Sabes qué más? Escuchemos cuál es la acusación”. ¿Para qué vas a apoyar algo que todavía no se conoce?
—¿Pero qué le dice a usted este desorden dentro del oficialismo?
—Refleja la falta de solidez de la base de apoyo del Gobierno de Kast. A mí me parece que eso tiene sus complejidades. Pero no es la primera vez que tenemos ciertos temas en esa dirección.
—¿Hay deslealtad?
—No voy a andar poniendo adjetivos. Lo que hay es una falta de comprensión de hasta qué punto las fuerzas de gobierno están amarradas a este gobierno. Si creen que se van a poder desmarcar y salir jugando y sacar ventaja, están profundamente equivocados. Les recomendaría recordar cuál fue el destino de la inmensa mayoría de los parlamentarios que en su momento le cayeron por la espalda a Sebastián Piñera.
—Algunos dicen que en el oficialismo hay sectores que son más opositores que los libertarios…
—Lo que pasa es que nosotros podemos ser una oposición constructiva. No sé si ellos son gobierno constructivo (ríe).
“Es una muy mala noticia aparecer primero en las encuestas. Al primero todos le pegan”
—Algunas encuestas ya lo ubican primero en la temprana carrera presidencial de 2029. ¿Cómo lo recibe?
—Es una muy mala noticia.
—¿Por qué?
—Porque al primero a todo el mundo le pega.
—¿Y percibe que ya le están pegando?
—No lo sé. La verdad es que trato de no ver demasiada prensa. Pero tampoco soy un convencido de que las encuestas sean la última chupada del mate. Recomiendo leer un par de artículos que han aparecido en el Washington Post y en el New York Times sobre el tema de las encuestas.
—También aparece con proyección Franco Parisi.
—Está bien que aparezca. Lo que me sorprendería es que desapareciese.
—Está tratando de reclutar libertarios.
—No me sorprende, en todos los partidos nuevos hay gente que entra y que después no se siente a gusto y continúa su peregrinaje. Eso no es ninguna novedad. Le deseo mucha suerte.



