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Reportajes

María José Hoffmann (UDI): “Me gustaría que el Presidente escuchara más y confiara en el criterio de los partidos que lo apoyamos”

La vicepresidenta de la UDI, en todo caso, dice estar agotada de que los partidos presionen al mandatario en el rediseño político del gabinete —que reconoce como necesario, aunque señala que no es el momento— y de los llamados de atención que se hacen en público contra el Gobierno. "Frente a la crisis que estamos viviendo, lo único que corresponde es apoyar", dice. Describe a Kast como una persona que "cuando toma una decisión, llega hasta el final", a propósito de la mantención del ministro Rabat en su cargo, y señala que las culpas políticas del caso no radican en el Segundo Piso, donde RN y Evópoli apuntan. Sobre las internas de su colectividad, señala que la diputada Constanza Hube "sería una tremenda líder para conducir el partido".

Por 8 de Noviembre de 2026
María José Hoffmann, vicepresidenta de la UDI. Foto: Francisco Paredes / The Clinic.
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Después de 45 minutos al aire en su programa La voz de la gente, de Radio Agricultura, María José Hoffmann se toma una pausa breve, descansa y bebe un vaso de agua, piensa lo que quiere decir, y vuelve de nuevo al ruedo de conversar sobre política para esta entrevista con The Clinic.

La vicepresidenta de la UDI, exdiputada y excandidata a gobernadora por ese partido, dice estar agotada del momento actual del oficialismo, sobre todo porque han sido días las que distintos integrantes de los partidos que apoyan al Gobierno han presionado al Presidente José Antonio Kast por un rediseño de su esquema político, así como también de su gabinete ministerial.

“Frente a la crisis que estamos viviendo, lo único que corresponde es apoyar al Gobierno“, señala, refiriéndose al momento evidentemente complejo por el que pasa La Moneda con la reducción de penas, gestionadas por el Ministerio de Defensa liderado por Fernando Rabat, a condenados por delitos sexuales hacia menores, y de las cuales se ha ido conociendo que también se concedieron a presos por violadores de DD.HH., personas vinculadas al Tren de Aragua, además de 115 inmigrantes vinculados a delitos relativos al tráfico de drogas.

—¿Cómo se sale de esta crisis? 

—En una crisis política se sale con política. Este viaje (a España e Italia del Presidente Kast) buscaba distender un poco el ambiente. Eso no ha ocurrido y de esto se sale con mucho diálogo. Estoy un poco cansada de tantas peticiones de que saque al ministro. Es una decisión que el Presidente ya tomó, han pasado 18 días y ha defendido esa posición. Lo que corresponde a los partidos que lo apoyamos es apoyarlo. Si me preguntas a mí, sacar al ministro habría destrabado el conflicto político, pero igualmente le habrían acusado constitucionalmente, habría aprovechamiento político. Sería todo igual, aunque habría sido una contención distinta. Pero la decisión está tomada y nos toca respetarla.

—¿Qué evaluación hace del desempeño del Presidente?

—Él es una persona que cuando toma una decisión, llega hasta el final. Tiene convicciones fuertes. Él tiene la convicción de que el ministro Rabat debe resolver este problema que él no generó. Ahora, por supuesto que hay un descriterio político y eso lo ha reconocido hasta el propio Presidente. A mí me gusta verlo respaldando a sus ministros, pero también hay un límite de cuando los ministros son fusibles del Gobierno en estas crisis.

Ahí pudo haberse calibrado mejor la decisión. Pero una vez tomada, hago un llamado a mi sector sobre este chamusqueo al Presidente, de presionarlo… las cosas no cambian porque salga uno y entre otro. Hay un tema que revisar de fondo y él lo está evaluando. Incluso, pueden haber ministros que no sean malos que también puedan salir. Espero un cambio de gabinete profundo, pero también hay que respetar los tiempos del Presidente.

—¿La pérdida de popularidad que ha tenido el Presidente en las encuestas no sería una señal para que retroceda en su postura?

—Por lo que lo conozco, las encuestas las mira, las escucha y las lee, pero si está convencido, saldrá hacia adelante. Eso es parte de la personalidad del Presidente Kast, que cuando toma una decisión llega hasta el final. Uno tampoco debe estar moviéndose por las encuestas cuando uno está convencido. Esto se va a zanjar en el Congreso. El ministro logrará cambiar esta ley que crea la comisión que permite las rebajas de penas y aún así estará pendiente la acusación constitucional.

Tengo la impresión de que Rabat podría, incluso, salir después de eso. Tampoco creo que insista en quedarse, porque ha perdido credibilidad, ha dejado de ser un interlocutor cómodo para los parlamentarios. Capaz que sea cierto que se puso a disposición de salir del Gobierno. Me gusta, eso sí, que el Presidente Kast esté convencido de que él es la persona indicada para llevar a cabo una crisis, pero me gustaría también que escuchara más y confiara más en el criterio de los partidos que lo apoyamos. 

—Dijo hace una semana que en el Presidente Kast veía autocrítica, pero los partidos han insistido en un cambio de diseño político pero el mandatario no cede. ¿Es coherente esa autocrítica?

—Frente a la crisis que estamos viviendo, lo único que corresponde es apoyar al Gobierno. A mí no me gusta ese coro de críticas por los diarios, manifestados en cartas, críticas, recomendaciones. No se hacen por la prensa o de esa manera cuando uno quiere ejercer poder e injerencia de verdad. Me tiene preocupada y chamuscada tanta crítica permanente. Ahora, confío en que ha habido un aprendizaje.

Eso sí, hay que hacer una autocrítica también de los partidos. Esto no puede ser solo tozudez. No puede ser una pelea de quién tiene más o menos cargos. Hay pocos ministros militantes adentro, me encantaría que fueran más, pero también nosotros tenemos que hacer una autocrítica de ver si hemos sido capaces de influir de verdad, no solamente pidiendo cambio de mano, sino también siendo apañadores junto con decir las críticas. Yo no estoy en reuniones internas y ahí también hay un problema. Esto, como buen pololeo, es responsabilidad de ambas partes. 

“La política es ser capaces de confiar en el otro. Ahí estamos al debe y es el Gobierno el que pone los incentivos”

—La insistencia de los partidos parece ser porque el Presidente no los oye. ¿No hay una desconfianza de Kast hacia los partidos?

—Había un pecado original en el Gobierno que tiene que ver con la desconfianza y desprecio a la política y a la experiencia que se ha ido revirtiendo en el aprendizaje de este año. Nosotros hemos sido insistentes, a veces sonamos majaderos y medio patéticos al pedir una coalición, pero esto no tiene que ver con pedir cargos, sino con la experiencia que nosotros tuvimos. La UDI fue gobierno dos veces con Sebastián Piñera y la cultura de coalición que se forma es muy rica a la hora de construir y hacer buena política y buen gobierno. 

La política es ser capaces de confiar en el otro. El generar complicidades, ser un coro y estar en las buenas y en la malas se construye. Ahí estamos al debe y es el Gobierno el que pone los incentivos. Necesitamos que a este Gobierno le vaya bien y que lo que nos una no sea solamente el poder. Por otro lado, no sé quién es el que no quiere que nos unamos. No sé si es el Gobierno, el Partido Republicano, no sé… Pero quizás esta crisis es lo que necesitamos para construir esa coalición, o ponle el nombre que quieras, para resolver los conflictos y sepamos hacia dónde vamos. Eso hoy día está en construcción y no lo tenemos afiatado. Por eso pagamos los costos de tener un desorden parlamentario en una crisis. 

—¿Hay una falta de confianza desde el Presidente hacia los partidos y viceversa?

—Falta confianza la interior del Gobierno y darle sentido político a su accionar. Hay un déficit que parte con este desprecio hacia la política y la experiencia. Pero en esta crisis lo más relevante es apoyar. Eso sí, todo lo que señalo tiene que ocurrir en privado, no con cartas ni amenazas de votaciones. Así no se convence a nadie. 

—Algunos veían que la acusación constitucional era una prueba de lealtad del oficialismo con el Gobierno. 

—No me gusta que se plantee de esa forma porque se ve como una transacción. Esto tiene que ser mucho más genuino y la corrección para tener el compromiso de tus partidarios tiene que ser con complicidad de construir juntos. Además la UDI ha estado en todas. Se cazan más moscas con miel que con hiel. Si se pone a prueba la lealtad, puede salirle el tiro por la culata al Gobierno.

Esta es una crisis grave que amerita una conversación mucho más profunda que ir a un asado a conversar con una bancada (como ocurrió este lunes por la noche entre los diputados UDI con el biministro Claudio Alvarado y el vocero Gonzalo Arenas). Eso no ha existido pese a que en una posible acusación constitucional se asumen costos y donde es difícil dar algunas explicaciones. 

—Si llegara a haber un voto a favor de la bancada de la UDI a la eventual AC contra Rabat, ¿sería un quiebre en el oficialismo? ¿Un punto de no vuelta hacia atrás?

—La comisión política que tuvimos esta semana tenía ese objetivo: que nadie dudara de cuál era la posición nuestra: apoyar a las víctimas y un respeto a la Constitución. Lo hicimos precisamente para que nuestra bancada tenga claridad de cómo está votando. En esto estoy segura de que lo que hace falta son buenos argumentos y conversaciones. La acusación constitucional no es una petición de lealtad a los parlamentarios, sino que simplemente respeten la Constitución. Con eso se subentiende cómo tienen que votar. 

Hoffmann: “El Gobierno tiene muchos logros que se ven permanentemente invisibilizados por los errores propios. Eso es nefasto”

—Evelyn Matthei decía que el Gobierno era poco leal con el Congreso cuando, por mantener a Rabat en el gabinete, se impulsaba una acusación constitucional. ¿Tiene un punto?

—No, no lo comparto, porque dedicamos mucho tiempo para promover personas que en situaciones impopulares sean capaces de hacer lo correcto. Si esto se ve como que quien rechace apoyar a Rabat es porque apoya la pedofilia, me parece de una ignorancia profunda. Esto es el respeto a la Constitución simplemente. La vocación de la UDI popular tiene que ver con poder explicar. Eso implica costos, y lo he vivido 20 veces, pero bueno, para eso te eligen.

—Por otro lado, esta semana RN cuestionó la gestión política de La Moneda al abordar la reducción de penas. ¿La forma en que se increpó al Gobierno, a través de una declaración pública, fue la correcta?

—A mí no me gusta ese estilo, pero RN tiene sus propios códigos y entiendo que antes hubo varias peticiones internas. La senadora (Andrea) Balladares lo ha advertido. Prefiero que esto sea planteado de la forma más dura posible y siendo efectivos, aunque a través de la prensa se entiende como algo desleal. Pero, en todo caso, no me parece tan grave.

Ahora, parte de la construcción de estas confianzas parte con que todos se sientan cómodos. Cuando se desconfía del otro permanentemente no se logra hacer coalición y no podemos avanzar hacia ser un eco de lo que hace el Gobierno. El Gobierno tiene muchos logros que se ven permanentemente invisibilizados por los errores propios. Eso es nefasto, porque el Gobierno está haciendo su mejor esfuerzo, pero hemos sido incapaces de poner estos logros sobre la mesa por este tipo de errores propios. Por eso es importante superarlos rápido. Esta crisis es una oportunidad eso. 

—La crisis también ha enfrentado a los republicanos con Chile Vamos, sobre todo con la UDI. ¿Tienen justificaciones al decir que los parlamentarios de su sector sólo están en las buenas?

—No, ninguna. Me parece una actitud pequeña porque al partido que gobierna le toca el doble de responsabilidad que el que está invitado. A mí me chocó mucho que las primeras críticas al Gobierno en general no vinieran ni de RN ni de la UDI, sino que llegaron del propio presidente del Partido Republicano (Arturo Squella) al Segundo Piso. Y no una vez, sino varias veces. Nadie puede pretender que frente a una crisis uno no se cuestione, no pregunte, no sepa la estrategia. No me parece que sea la actitud correcta del partido que tiene más responsabilidad. 

—¿Los republicanos le quitaron a la UDI el ser el partido más leal al Gobierno?

—Es un partido que ha sido superexitoso. Es un partido nuevo, que tiene tensiones propias de cualquier partido, pero he aprendido a buscar el valor del aporte que ellos hacen junto a RN. Creo que falta un poco más de generosidad de ponerse el sombrero de partido eje. Eso implica ser más articuladores, defender con más fuerza. O sea, es evidente que la UDI ha ido al choque en muchas materias. No es una competencia de quién es más leal. Esto tiene que ser una competencia de cómo hacemos un mejor Gobierno y cuánto aportamos para que ese mejor Gobierno exista, pero insisto, eso recae 100% en el Presidente. 

Insisto: a mí me gustaría saber quién está frenando que no tengamos hoy una instancia que nos permita resolver nuestros conflictos, ser una caja de resonancia… Porque los problemas que tenemos hoy en día en el Congreso por no ser mayorías y tener que andar mendigándole votos al PDG, en cada proyecto es responsabilidad nuestra porque no fuimos juntos a la elección. Mi pregunta es si esa lección se aprendió o no, y me parece que no. 

—Se ha apuntado directamente a un rediseño político de La Moneda y al Segundo Piso. Luciano Cruz-Coke afirmó que ninguno de los presidentes de partido saben bien qué hace. ¿Está ahí la responsabilidad de la crisis política del Gobierno?

—Me parece superinjusto. Hay gente que está atrapada buscando responsables cuando acá, siendo muy justa, somos todos responsables, no es que alguien en especial esté trabando. Intentar responsabilizar a una persona es mezquino. Tenemos que perder menos tiempo en eso y lograr derribar esas desconfianzas con acción política conjunta. 

—¿Fue un acierto la llegada de Gonzalo Arenas?

—Absolutamente.

—¿Llenó el vacío político que se decía que había?

—Llegó el peor día el pobre, justo cuando estalla la crisis. Pero se ha notado la experiencia política, de entender la dinámica. Cada industria tiene sus lógicas y la política tiene la suya. Arenas no es solo una persona inteligente, es una persona muy preparada, es abogado, historiador y sabe relacionar los hechos. Además, tiene experiencia, sabe cómo esto funciona. Ha sido un tremendo aporte. Sería bueno ver más personas como él en el Gobierno, que entiendan las lógicas del poder bien ejercido. 

Las internas de la UDI para Hoffmann: “Hube sería una tremenda líder para conducir el partido”

—Hace unos meses dijo que después de las Fiestas Patrias se presentaría una lista de competencia a la de Alessandri y Longueira en la UDI. Eso no ha ocurrido hasta ahora. ¿Qué pasó?

—No hay ninguna lista inscrita porque no estamos en el período. No hay campaña. Ahora, efectivamente hay conversaciones, pero esto ha sido dilatado en la búsqueda de una unidad. Hay pocas ganas de competir. A mí me hubiese gustado que hubiera porque le pone tensión y revitaliza competir. Pero hoy hay menos tensión pensando en que pueda haber una instancia donde se pueda lograr una lista de verdadera unidad. 

Cuando convencimos a Jorge Alessandri de que fuera candidato, para competir contra Pablo Longueira, lo hicimos pensando en que fuera unitario. Pero quien rompió esa unidad no fuimos nosotros, fue Pablo con sus declaraciones. En estos meses hemos tenido una buena reflexión, vamos a tener una buena competencia. Hay liderazgos sueltos y confío mucho en el de Constanza Hube, mujer, rostro femenino, valiente y con convicción y con conocimiento del partido. Sería una tremenda líder para conducir el partido. 

La UDI es el partido que mejor entiende la responsabilidad de gobernar y eso se sostiene en una unidad de propósito interna donde prima la confianza y la buena fe. Me preocupa el clima de tensión que se ha creado a partir de la manifestación explícita de vetos y listas negras, son formas que nunca habíamos visto. La UDI tiene muchos liderazgos con futuro, buena imagen y con un profundo cariño por el partido y su historia. Hay que aprender a soltar y dar un paso al lado.

—¿Ve viable que la dupla cambie de Alessandri-Longueira a Alessandri-Hube?

—Por ahora no, porque además Jorge está muy abocado a la presidencia de la Cámara, ha viajado harto. La verdad es que no estoy en esa conversación. Quizá él debiera liderar un espacio así, pero desdramaticemos: no pasa nada si hay elecciones. Constanza está buscando una dupla que nos va a sorprender… Vamos a competir y espero que tengamos una buena competencia. 

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