Con “La deuda”, su última novela, Rafael Gumucio (1970) se ha propuesto narrar la historia de un cineasta que ha triunfado en la vida como se triunfa en la vida acá en Chile: casándose con una mujer de mejor posición social, ganando plata pero no millones, sin tener una película que pueda llamar “ópera prima” o algo por el estilo. Es un libro en el que las vidas de sus personajes mejoran cuando cargan un peso, y no cuando vagan irrestrictos por el mundo. Gumucio habla acá de su novela, de su visión de la literatura, de por qué Kafka se equivocó, de Chile y los chilenos y hasta de los posteadores de la web de The Clinic. Y le responde con todo a Cristián Warnken.
POR TAL PINTO • FOTOS: ALEJANDRO OLIVARES - RANDOM HOUSE MONDADORI
En “La deuda” abandonaste ese yo acaparador de tus anteriores novelas.
-Volverá, no te preocupes.
“La tercera persona me parece un camino trillado en la literatura, no va para ningún lado”, afirma Fernando Vallejo. Y tú, de escribir novelas de primera persona, ahora te vas por ese camino que a Vallejo le parece trillado.
-Bolaño decía que escribir en tercera persona… que eso era escribir. Es una tontera, pero me quedó grabado. Ahí se ven los gallos. Para una persona como yo escribir en tercera persona fue muy peludo, porque yo tengo un yo muy trabajado, muy conocido, muy entrenado, y me acostumbré a que muchas deficiencias narrativas pasaran de largo. La primera persona es maravillosa porque refleja mi experiencia, pero no refleja el mundo.
¿Qué te empujó a escribir en tercera persona?
-Disfruto mucho más con esta tercera persona decimonónica, con autoridad, pero con una gran simpatía. Siempre creí que la rebelión del siglo veinte, que fue hacia la primera persona, era una de libertadores que en el fondo eran dictadores encubiertos. Esos grandes padres con barba que escriben, como Tolstoi o Dickens, eran mucho más tolerantes, mucho más graciosos y escuchaban mucho más que estos pequeños Kafka de primera persona, aunque Kafka en realidad no escribe en primera persona, que sólo quieren ver una porción del mundo. Con la tercera persona te arriesgas mucho, porque entran cosas que te gustan y cosas que no.
Entonces “La deuda” la escribiste con esa pretensión de “gran novela”.
-Más bien de amplitud de mundo. Fue un desafío personal muy interesante y entretenido. Mientras la escribí nunca supe si estuve bien o mal. La tercera persona fue una aventura total. Una vez tomé un curso de guión para hacer telenovelas. Y el profesor me dijo: “oye, sabís que me encantan tus guiones, las descripciones de los personajes y la situación son perfectas pero son cuatro páginas, y en la telenovela lo que sirve son la estructura y el diálogo y la arquitectura, y se nota que a ti no te interesa ni te importa y no es tu onda”.
¿ÉTICA O ESTÉTICA?
Hay un contraste claro entre los personajes de la novela. Por un lado está el protagonista, Fernando Girón, un hombre…
-Fernando Girón es alguien que no tiene opiniones demasiado contundentes. Él se supone que ha llegado a algún lugar en la vida un poquito por azar; en realidad, las cosas que él quería le resultaron.
Trabajando el sistema.
-Sí, pero siendo rebelde. Y él está metido en un problema de la gente de mi edad: vivir en la estética o en la ética. Él ha vivido en la estética de las convicciones; más que creer o no creer, cree de manera estética: él quiere quedar bien en la foto, quiere hacer lo correcto, quiere ayudar… pero no ha hecho nada que sea sucio y reprobable, no ha tenido que sacrificar ninguna de sus convicciones profundas o adolescentes. Sigue haciendo documentales choros sobre mapuches, trabaja en televisión pero hace lo que quiere; ha sido una persona que ha podido consistentemente crecer sin venderse y sin tampoco renunciar a nada. Fernando es quien deja la estética por la ética o por la responsabilidad; dejar de ser Che Guevara y convertirse en Fidel Castro, por decirlo de alguna manera.
Madurar.
-Claro; esto se ve feo pero es bueno y esto se ve bien pero en el fondo es malo. Llegar a la convicción que hay cosas que se ven mal y que nadie defiende es en muchos casos moralmente mejor. Y esta crisis, creo, lo hace entender al final que no se puede vivir de una manera estética toda la vida.
¿Lo piensas tú también?
-Sí, lo pienso y lo vivo. Y hay una cosa importante que le pasa a Fernando, y que también me ha pasado a mí en la vida: él quiere ser artista pero no se da cuenta que serlo significa un sacrificio. Y que ser artista significa dejar de ser estético.
A todo esto, su gran película es la que no ha hecho.
-La gran película de la vida del cineasta Fernando Girón es haberse casado con Fernanda Valdés. Esa es su obra; pero es una obra difícil de explicarle a la gente: “mira, huevón, ¿sabís lo que yo he hecho en la vida? Me casé con una mina”. O “mira, tengo 84 años y lo que he hecho es casarme con mi esposa”. Es muy poco, por eso alimentó la película e inventó una serie determinada de cosas, y lo que está diciendo el contador es “a ver, ya, si tuvieras que elegir entre la película y Fernanda, o entre la película y tu vida, ¿qué elegirías?”. Él elige su vida.
THE CHILEAN DREAM
“Siempre me enojo cuando me dicen que la novela es como una especie de teoría sobre Chile, la chilenidad… ¡Sí, está eso! Pero esta novela podría pasar en África subecuatorial porque el dilema de la novela es un dilema interior y personal que viven muchas personas: ¿hasta qué punto lo que yo deseo realmente lo deseo? O bien, si estoy en una isla desierta, ¿qué parte de mi cuerpo sacrificaría para poder salir del encierro?”, dice Gumucio.
Pero aún así ocurre en Chile. Y mucha gente la leerá como una irritación a ciertas instituciones chilenas.
-Sí, claro, y esta es una de tantas lecturas de la novela, una lectura evidente y cierta.
Hablemos del arribismo. El matrimonio de Fernando justamente es su obra maestra porque se le negaba, porque no debería estar junto a una mujer de la clase alta.
-Sí, Fernando lo logró. Pero él consigue venderse a sí mismo la historia de que no hizo nada para lograrlo. Esa es la gran mentira del personaje; esa es la razón porque Juan Carlos –el contador que lo estafa y lo endeuda-, que resulta ser como una figura un poco de Dios o del destino griego, lo castiga. Es como si le dijera “oye, por qué tú, además de lograrlo, quieres contarnos el cuento que fue un azar, que estaba ahí y llegó y no sé qué… si tú también, como nosotros, mataste para llegar ahí”.
Una cosa muy chilena, o tal vez universal, quién sabe: triunfar o conseguir algo y contarles a los demás que en realidad no hubo esfuerzo alguno, sólo suerte. O sea, estar diciéndole al mundo siempre “gané, gané, gané”.
-La única diferencia, porque esto es mundial, es que en Chile hay gente que no va a lograr progresar aunque haga todo el esfuerzo del mundo.
No hay tal cosa entonces como “el sueño chileno”.
-Hay un tema de raza. ¿Por qué Fernando y no los otros? En parte porque se esforzó más, pero también porque nació con los ojos azules. La cara lo salvó, y eso es algo muy específicamente chileno. Esa frontera invisible que es a lo mejor irrevocable. El arribismo es propio de una sociedad como ésta, pero cuando existe un grupo que no pudo ganar nunca por su cara… es complejo.
Un arribismo que parece tan inevitable cuando la sociedad te empuja a subir.
-Vivimos una especie de entrecruces entre dos formas sociales distintas. Una forma más europea, más hispánica; en España cuando dicen que alguien es “trepa”, siempre es un insulto. El sueño del español es morir en el pueblo en que nació, viviendo en la misma casa, haciendo lo mismo. Ese es por lo menos el sueño de una España que está en vías de desaparición.
¿Pero hay sueño chileno?
-Creo que ese choque es bien nuestro. En Chile se fomenta el arribismo pero hasta cierto punto, incluso entre los ricos. “A Piñera le ha ido demasiado bien”, es el comentario obligado de mucha gente de derecha que va a votar por él, pero no le gusta porque es estafador. No existe la idea de que él pueda tener todo lo que tiene de manera honesta. O sea, alguien que ganó diez millones de dólares es honesto pero alguien que ganó doscientos de alguna parte debe de haber robado, y eso es un sustrato hispánico que sigue. Yo no conozco a nadie en Estados Unidos que piense que por haber ganado doscientos millones de dólares se es ladrón. No hay proyecto político posible en un país con el odio y con las desigualdades sociales que tenemos, al menos hasta que se resuelvan. Ese es el SÍ y el NO de ahora.
¿Cómo así?
-¿Quién está dispuesto a acabar con la brecha y a acabar con el odio? Piñera no ve ni siquiera ese problema, y Frei lo ve pero no tiene ninguna respuesta. No hay país que pueda crecer económicamente o desplegar el proyecto que todos supuestamente compartimos con este conflicto latente, que para más remate no es ni siquiera un conflicto: podemos seguir así veinte mil años y no va a pasar nada. Yo no creo que haya una revolución en ciernes.
Juan Carlos Riquelme, el contador-estafador, hacia el final de la novela justifica el robo de dos maneras: porque podía y porque ya no quería pedir más.
-¿Por qué yo tengo que pedir y tú tienes que pedir menos? Al final ése es el conflicto de Chile. Tú no les puedes decir a los pobres de hoy en día que están peor que antes, eso es mentira, están mucho mejor que antes. Y muchos tienen solucionados sus problemas económicos o de subsistencia. El problema es ése, “que llegué aquí pidiendo y tengo que seguir pidiendo, y de repente yo no quiero pedir más, porque soy dueño de esta casa”, ¿me entendís? En vez de seguir pidiendo el tipo prefiere quemar la casa. Ése es el conflicto. Veo mucho en los blogs de The Clinic esa estructura de personalidad. Y es lo que pasa entre la gente y la Concertación. No les importa que Escalona se pelee con Gómez, lo que importa es que la Concertación les va a seguir pidiendo. Lo que a la gente le cabrea es que gana pero siempre hay alguien que está ganando más.
Esto parece que se resuelve en el ya viejo y manido discurso de las oportunidades.
-Claro, pero son los mismos que hablan de las oportunidades quienes menos oportunidades han dado. La única venganza que tiene Juan Carlos es obligar a la vida de su patrón que cambie. Obligó a Fernando a que lo mirara.
Chuta, volvimos al amo y al esclavo.
-Siempre gana el esclavo en el mundo. En la literatura es donde más gana el esclavo. Siempre yo me rebelo cuando las universidades norteamericanas, y por consiguiente también las chilenas, intentan calcar la estructura social con la estructura de la literatura. El poder en el mundo no es el poder de la literatura. En la literatura siempre han ganado los marginados, siempre han ganado los esclavos.
“NUNCA HE LEÍDO A HEIDEGGER”
Aparentemente el gran tema, o uno de los grandes temas de La deuda es la culpa.
-Mi primera intuición, que yo siento fue la intuición que vive mi generación, fue de echar la culpa fuera. “Puta, huevón, esta huevada del cristianismo infantiliza a la gente, quiere que el otro sea como tú, si no es así te molesta”. Es típico de la religión católica que cuando va hacia los pobres los vea como niños inocentes, y si los pobres tienen deseos, ganas o ideas distintas a las que ellos esperan son condenados y son rechazados. El pobre es querible en cuanto a lo que le falta, no en cuanto a lo que él tiene. No se ama la riqueza del pobre, sino su pobreza, lo que es una visión completamente colonial y triste de la caridad.
O como si fueran pura inocencia, buenos salvajes…
-Claro. Esa fue mi primera aproximación al tema, romper con eso. Luchar contra esa sensación de culpabilidad, de ver a la gente como un niño y no como un adulto. Pero después de un tiempo empecé a pensar que sin culpa y sin esa sensación de que yo puedo comprender al otro aunque lo comprenda mal, de que me aproximo al otro como alguien parecido a mí, lo que hay es nada, no hay historia que contar. Y eso es lo que pasa mucho en la literatura chilena, no hay historias que contar, no porque no pasen cosas, sino que pasan cosas pero como no tengo culpa las cosas le pasan a otro, y como le pasan a otro, a mí no me interesa.
Según entiendo, dices que se puede aspirar a comprender a todos los que nos rodean.
-No aspirar a eso es una cobardía miserable, que es la cobardía miserable a la que la literatura y el mundo postmoderno nos lanzaron. El otro es distinto a mí: tiene otros deseos y otras formas de ver el mundo, ¿no lo puedo comprender? No. No hago intentos por comprenderlo y entonces todo se transforma en historias individuales, pequeñas aventuras, vidas en departamentos, gente con su gato, y eso es todo lo que existe. Llegué a la conclusión que prefería el imperfecto absolutismo del creyente a la perfectamente cómoda vida del que no cree en nada y del que piensa que todo es inconmensurable.
Todo indica que estás contra el discurso moderno, o postmoderno, de que el hombre está solo en el mundo.
-Esa realidad es terrible además de falsa.
¿Por qué?
-Porque cada cierto tiempo nos recordamos que no estamos solos. La crisis mundial es la de un tipo que se sentía solo y que tenía inversiones millonarias y que de repente se dio cuenta que sus inversiones afectaban a unos huevones y a otros huevones en Indonesia y a otro pobre huevón que no tenía un peso le cagaba la vida. Yo nunca he leído a Heidegger y espero nunca hacerlo, pero esta idea de que somos un “ser para la muerte” y toda esa cantinela es falsa y peligrosa porque no da realmente cuenta de lo que es la vida. Nadie está solo.
Es difícil creer que no estamos solos después de la Ilustración. Se supone el hombre se liberó de las amarras del oscurantismo.
-No se quedó sin amarras, se quedó como esos perros que tienen esas correas largas que se alargan y se alargan y de repente el amo aprieta el botón.
¿Y si el cristiano dejó de creer en Dios?
-Dios no dejó de existir porque yo dejé de creer en él. Tal vez el perro cree que no tiene amo y corre, corre, corre, pero de repente se siente estrangulado, y entonces qué es lo que me estrangula: el absurdo, la nada. Pero si mirara para atrás… todo se explicaría. Estoy como Ibáñez Langlois… voy a pasar por un ultraconservador pero creo que las condiciones de existencia cambiaron en lo superficial y no en lo profundo. Soy un gran admirador de Kafka, pero él estaba equivocado. Simplemente por ahí no hay ningún camino.
WARNKEN: CÁTEDRA CON EL DOLOR
Tuviste una discusión con Warnken. No sé si es un problema…
-En Chile es un problema porque Warnken es una muy persona muy respetada, aunque nunca he entendido muy bien por qué.
A propósito de lo que le dijiste por su defensa de Miguel Serrano, Warnken replicó en una entrevista: “El mismo Gumucio escribió una vez una columna en la que decía que un escritor puede ser pedófilo o matar a su madre y ser buen escritor. Entonces, lo que yo veo aquí es un doble estándar”.
-¿Cuál es su respuesta? Yo le planteo que para mí uno de los problemas más importantes del siglo XX es cuánto uno va a decir que una obra es estética cuando esa obra está teñida de una ideología perversa y además kitsch. Perverso también es el comunismo; será horrible y terrible pero no es una filosofía a medias, mal pensada y mal dicha. Entonces yo soy un resentido, porque tengo tanto poder y me va tan bien en la vida. Soy un resentido que tiene todas las editoriales a mis pies. Si él hubiera leído la frase entera, no sé si lo logra, hubiese entendido que estoy diciendo de manera muy precisa que ser una mala persona o tener una vida moral asquerosa no impide a nadie ser un buen escritor, lo que impide ser un buen escritor a alguien es no pensar, o pensar de manera vulgar y sin consecuencia. Pienso que un nazi de hoy, y un nazi místico más aun, y un nazi que ni siquiera reconoce el Holocausto, eso significa que está pensando mal, que está pensando puras tonteras. No ve ni le importa la realidad. De ahí no sale buena literatura.
Lo que criticas, entonces, es que del pensar se queda con la belleza, y no con la ética.
-El problema es que para él pensar es bello, leer es súper cachilupi, y todo eso es precioso y súper bonito, y mi mujer es bonita y mi casa es bonita, todo lo mío es bonito y el resto no importa nada. Para mí eso es lo contrario de la literatura. Quizá Chile es el único país del mundo donde los animadores de televisión son intelectuales. Cristián Warnken tiene un muy buen programa, pero intelectualmente sus libros son libros que Paulo Coehlo ni siquiera firmaría por encontrar kitsch. Es típicamente chilensis pensar que un ruido o una cara responde. Yo quisiera ver sus argumentos. Que él me explique qué responsabilidad moral tiene alguien que hace de su propio dolor una cátedra para mirar a los demás, y cuando se trata del dolor de un pueblo entero, le parece que es un dato irrelevante. Y alguien que fomenta ese dolor, y lo hace de manera constante en su obra… yo creo que la mala literatura mata. El nazismo es una ideología de pacotilla.
Publicado el 26 de Abril 2009 por Tal Pinto en la categoría Destacados, Portada con las etiquetas Cristian Warnken, la deuda, Rafael Gumucio. Tiene 82 comentarios.
Enviar por email |
![]() |
82 Comentarios
“Cristián Warnken hace cátedra con su dolor”

Vicente dijo hace 10 meses:
31No creo que Gumucio sea tan penca como lo relatan en este foro. Es un tipo desaliñado pero señala hartas verdades. No es de lo mejor pero igual salva. Warken es demasiado correcto para mi gusto y eso aburre. Hay que ver que en Chile no hay mucho escritor critico,más bien novelistas y periodistas que intentan decir cosas ys olo salen en la TV o en reportajes como estos, sin peso más que dejar que hablen.
The Clinic está medio fome, pero no hay mucha variedad de prensa de “izquierda”, asi que a aguantarce no más….
LEGALIZEN AHORA!!!!!

a Sabihondo dijo hace 10 meses:
34No soy antisemita weon, soy antisionista como cualkier weon pensante y con humanidad.
A que te refieres con que perdimos? a que ustedes tienen uno de los ejercitos mas poderosos del mundo, ademas de la ssimpatia de occidente, para hacer y deshacer, para asesinar niñitos libaneses y masacrar cabros chicos palestinos sin que nadie los juzgue??
No es algo de lo que deberias sentirte orgullosos, fascista hijo de puta.

CHAMITO dijo hace 10 meses:
36PELUZON FARKAS,JAJAJA, LA GRIPE PORCINA LA INICIO LA VIEJA CHANCHA DE TU MADRE, FELICIDADES LE PASO POR COMERSE A TANTO CHANCHO CULIAO, POR DONDE VOS SABIS, MARICON TOCINERO GUAJAJAJAJA

Felipe dijo hace 10 meses:
37Gumucio señala: “y cuando se trata del dolor de un pueblo entero, le parece que es un dato irrelevante. Y alguien que fomenta ese dolor, y lo hace de manera constante en su obra…”
Al perecer Gumucio trata de decir que quien produce poco dolor en cuanto cifras de victimas (pedófilo o asesino) puede ser buen escritor. Pero quien produce cuantitativamente mucho dolor (genocida) no puede serlo. Es solo cuestión de números.
Es fácil borrar con el codo lo que escribe con la mano. Le recomendaría al igual que a Piñera, Girardi y Escalona que se abstenga de declaraciones por un tiempo prudente.
PD: Visita mi blog frentepatrioticomanuelcontreras.blogspot.com

Juan Pablo YAnes dijo hace 10 meses:
38BAjo, bajo, bajo el nivel de la discusión, realmente vergonzoso. Pareciera que the clinic lo leen una manga de impresentables. La misma tecla se repite y se repite en el resto de los foros de the clinic. Qué lata.

Mauro dijo hace 10 meses:
39Coincido plenamente contigo Gumucio, el argumento es absolutamente valido pero Warnken no lo entendio a la primera y dificilmente lo entendera ahora. En mi opinión Warnken esta muy sobrevalorado como entrevistador y escritor y sospecho seriamente de su inteligencia, (podria haber aprovechado mejor sus entrevistas televisivas, la que hizo a Bolaño es el mejor ejemplo).
Por cierto Warnken ¿escribe algo mas que blogs? Esa cusileria de leer poemas mirando a la camara o de recurrir a la frase hecha, posera y mediatica me dejan serias sospechas sobre el personaje que ha creado.
Veamos si ahora por segunda es capaz de resolver o al menos asumir la contradicción que tu le señalaste Gumucio.

Mandril dijo hace 10 meses:
40richo, que vienes a opinar acá, si apenas sabes leer, ignorante de mierda. escribe tus imbecilidades en las fotos y cosas similares, no te las vengas a dar que sabes leer algo mas que un signo pare.

richo dijo hace 10 meses:
41Mandril , amigo mio…cuantas bananas que no nos vemos..claro las mias son frutas ..en cambio las tuyas son de carne..cochinon..respecto a tu desafortunado comentario..¿ que de nuevo aportaste ?..OOOHHHH..mandril es un catedratico..nadie te pesca rasca de mierda….anda a lavarte las tetas..pobre y trizte weon..ya y siga metiendose de a 13 bananas de carne en el soberano hocico..wakala..
Un abrazo

Rocco dijo hace 10 meses:
42Gumucio siente hacia warken la envidia de quièn no es capaz de hacer una entrevista inteligente, de quién no tartamudea al hablar, de quien tiene raciocicinio y no comulga con los lugares comunes de algun exizquierdoso, pasado a liberal como gumu…. Gume que?
Gumu, aprende a escuchar y a procesar la informaciòn dentro de ese cerebro impulsivo de ratoncito pequeño y miserable que te heredaron. Cuidate de no babear a tu contertulio y dejarlo terminar sus comentarios. Despues puedes escuchar a los demás sin hablar la primera mierda que te venga a tu terriblemnte aburguesado cerebro.

asssddd dijo hace 10 meses:
43Mira weón voy a votar quizás por tu primo (porque no quedan alternativas) asi que quizás hasta seas ministro de cultura si es que sale ese wn, hazlo bien gaznapiro asssdporque te tengo (algo) de fé, y dejate de hablar weas que no convencen ni a martita larraechea, y mejor dedicate hablar de tus conocimientos porque tu opinión es como la mierda de la vaca mal preñada…

Erasmo dijo hace 10 meses:
45A la entrevista; Una parafràsis; El señor gumucio lidiando con el señor warnken, sin duda no es una lucha literario-artìstica ya que el señor gumucio es escritor y warnken es un presentador de tv, por ende ventajas tiene gumucio en ese aspecto, habida consideraciòn que su lidia es espùrea y una soberana hipocresìa; el señor serrano como escritor es indudablemente superior a gumucio (opiniòn personal), sus creencias polìticas no son la piedra angular de la lucha sino los egos desmedidos de ambos bribones, Gumucio por querer el mediatismo propagandìstico de warnken, y el presentador de tv por querer ser considerado un hombre de letras, se autocalifica de poeta como si hacer rimas fuese algo complicado; ambos por tanto en el “enfrentamiento” son unos soberanos sacacuartos que aprovechan la apabullante mediocridad “intelectual del patètico chile”.

Iván dijo hace 10 meses:
46Gumucio es otro de esos parias genéticos que han heredado un apellido que fue política y socialmente ilustre. En el Chile latifundista había un destino claro para los hijos: el inteligente se hacía arquitecto, el tontorrón iba al Ejército y el mariconcito se hacía cura o artista. Y en este caso, el tartamudo se hizo escribiente (para escritor le faltan dos vidas y una conciencia que no tendrá jamás). Lo mismo sucede con su primito, el Mar(a)quito (ex)Enriquez (Doggenwiler) Ominami Gumucio. El entorno cultural chileno, aparte de fome, es mongoloide por culpa de estos seres.

Sánchez dijo hace 10 meses:
47Pensaba que “La deuda” era el título de su autobiografía. Bien puesto estaría.
Rafita, acuérdate de tus amigos de El Salto, de la blanca.

richo dijo hace 10 meses:
48Al comunista retardado que escribio por investigaciones de Chile, suplantar la identidad de un policia o hacerse pasar por un falso policia si que es delito, mandare este posteo a a investigaciones y the clinic debera entregar tu Ip , pobre infeliz con Dawn , te va a llegar pronto !!!

Danilo dijo hace 10 meses:
49Que aburrida la entrevista, ademas que Gumucio es aburrido, parece que escribe como habla, que weon mas penca este seudo escritor, los que postean lo hacen mejor
he dicho!!!!

porraballz dijo hace 10 meses:
50Puede que Serrano haya sido un nazi trasnochado con demencia senil, pero puta q tenía talento para escribir… me leí cada uno de sus libros en un par de semanas y sin ningún asco, independiente que no compartía en lo más mínimo su planteamiento ideológico… en cambio del tartamudo leí invierno en la torre, convencido que encontraría algo del humor negro e ironía de Plan Z, pero me topé con una MIERDA de libro que no fui capaz de leer entero, que asco…
Gumucio debería dedicarse a vivir de la parte de la herencia q le corresponde y escribir libros para adultos jóvenes de centro izquierda, calladito, sin más opinión que la que le dé a sus amigos en el liguria…

Jack Strawberry dijo hace 10 meses:
52Gumucio, tu disfraz de Tony Manero es excelente, persevera y lograrás una obra maestra.

Mandril dijo hace 10 meses:
53richo, tonto del culo, ya te gustaría irte preso, vivirías mejor que en la alcantarilla que hoy tienes por hogar; podrías convivir con las ratas, que son de tu misma especie, ademas de ahorrarte las burlas y humillaciones diarias a las que te someten tus padres, hermanos, tíos, amigos, vecinos, etc, aunque a esta altura ya ha de gustarte que le gente se burle de ti, pobre y triste parásito social.

Mandril dijo hace 10 meses:
54Realmente hay que tener el cerebro del tamaño de un arbeja para escribir algo así, de niño de primero básico; pero lo que mas refleja tu idiotismo es que te rías tontería que escribiste. Osea, o tienes 10 años, o eres un imbécil. En mi opinión, tu eres ambas cosas: un imbécil de 10 años.

MARACOBAMA dijo hace 10 meses:
55QUE LATA ENTREVISTAR A ESTE TARADO .Y QUE LATA LEERLO.NO SABÍA QUE ERA PRIMO DEL HIJO TONTO DE LA CONCERTACIÓN QUE ESTÁ CASADO CON LA ARPIA DOGENBAILER.ES SOLO GENTUZA

Vicente Huidobro dijo hace 10 meses:
56Balance Patriótico
Un país que apenas a los cien años de vida está viejo y carcomido, lleno
de tumores y de supuraciones de cáncer como un pueblo que hubiera
vivido dos mil años y se hubiera desangrado en heroísmos y conquistas.
Todos los inconvenientes de un pasado glorioso pero sin la gloria. No
hay derecho para llegar a la decadencia sin haber tenido apogeo.
Un país que se muere de senectud y todavía en pañales es algo
absurdo, es un contrasentido, algo así como un niño atacado de
arterioesclerosis a los once años.
El sesenta por ciento de la raza, sifilítica. El noventa por ciento, heredoalcohólicos
(son datos estadísticos precisos); el resto insulsos y
miserables a fuerza de vivir entre la estupidez y las miserias. Sin
entusiasmo, sin fe, sin esperanzas. Un pueblo de envidiosos, sordos y
pálidos calumniadores, un pueblo que resume todo su anhelo de
superación en cortar las alas a los que quieren elevarse y pasar una
plancha de lavandera sobre el espíritu de todo aquel que desnivela el
medio estrecho y embrutecido.

Lalo dijo hace 10 meses:
57Verdaderamente Gumucio cuando habla escupe y lo digo en todos los sentidos. A través de la confusión crea una especie de intelectualidad revelde que algunos compran sin saber que tragan.
Yo creo que ese perjenio tiene que dedicarse a lo suyo con sinceridad y no intentar demostrar verdades que según él desconocemos.
A pesar de todo creo que tiene talento.

Patricio dijo hace 10 meses:
59Vivimos en un mundo donde el robo, el fraude, la estafa elegante no son delito, incluso da estatus y poder. Mientras que el ser honrado, devolviendo la billetera o el celular encontrado en la calle lo pone en el bando de los perdedores. Existe en Chile dos morales o etica: la mía y la de los demás. En cuanto a la estética fuente de discusión eterna, vive en el fría mente de los comerciantes de literatura de papel de regalo, marginando aquello a su juicio sucio y pestilente.
9 Pánico y solidaridad en Concepción
16 Urgente: la Villa Olímpica sale a protestar
196 La ignorancia de Evelyn Matthei
57 Informe Cuti: Arde Concepción
70 Encuesta theclinic.cl: ¿Cuál sería el verdadero “mal menor” en las próximas elecciones?
111 Limarí: Piñera a punto de designar gobernadora pinochetista
F.: 633 9584 / 639 0264
theclinic@theclinic.cl
The Clinic es publicado por la Sociedad de Ediciones y Publicaciones Bobby S.A. Merced 280, Oficina 71, Santiago - Chile
Suscripción | Publicidad | Quienes Somos
Todos los derechos reservados ©THE CLINIC 2008
Alimentado por WordPress