POR MARCELO MELLADO

La tía Pame nos visitó hace unas semanas acá en Llo-Lleo, la Jiles, y nos convenció a todas de que era la/el única(o) candidata(o) de izquierda, todo el resto son perros concertacionistas o basura derechista, no hay más alternativas y no podría haberla, me comentaba mi tía Meche, que me avisó del evento. Yo fui con mis alumno(a)s y el pronunciado escote de la dama complicó a mis niños. Igual todo fue alegre y entretenido, la familia local estaba contenta; fuimos hartas del lote de chiquillas, todas profes buenas pa´l hueveo. Nos comentó, entre otras cosas, con tristeza que el panorama no es muy halagüeño porque los tradicionales partidos llamados de izquierda, el partido comunista más concretamente (o su cúpula), se abrieron de piernas por un par de cagones cupos parlamentarios. Entre la parentela comentamos que estos huevones siempre fueron momios, que les gusta la huevá conservadora e institucional; además con ese par de madres superioras que manejan el buque, nos referimos al tío del poeta y al Carmona, no hay proyecto revolucionario posible. Si hasta usan traje de dos piezas las muy zorrudas. También nos dio una imagen muy poético-épica de su entrada a La Moneda, en pelotas y que ella no tendrá un “mi gobierno”, como dicen los candidatos machos. De ahí pasamos a la asamblea constituyente. Nosotras acá nos preguntamos cuándo chucha fue que se acabó la izquierda en Chile y se transformó en una sarta de hijos de puta, mamones culiaos que perdieron todo suelo moral y que no tienen ni imaginación revolucionaria y menos voluntad creativa. Y todo quedó corroborado cuando vino el Arrate para acá, que es más aburrido que chupar un clavo. Yo creo que él no se merece estar con la tía Diamela, tan talentosa ella y tan jugada.

Todo esto lo comentamos más tarde con las chiquillas, después de terminado el evento, cuando nos fuimos a tomar un tecito, sí, porque quedamos un poco deprimidas por la falta de perspectivas, y no es que la tía Pame no nos guste, lo que pasa es que todo parece agotarse en la cuestión electoral, como cuando nuestro gremio maraco profesoral insiste en la huevá meramente reivindicativa, que es una vergüenza, niña. El punto es que al huevonaje izquierdistante le gusta la parafernalia electoral, porque en el recuento se junta el club de Tobi amariconado a hacer el asadito y a sacar cuentas, las muy perras, con todo ese culto a la personalidad, tan típica de los sujetos izquierdistuchos sin autonomía de vuelo. Como que a los saco de huevas les gusta apostar, creen que es como un teletrak, y los muy bolas caídas déle sacando cuentas frente a la pantalla, como si la huevá fuera partido de fútbol.

Lo que es a nosotras nos entró la angustia y el pánico porque nos dimos cuenta que el pueblo ya no es protagonista de su destino y que cada día es más manipulado por el mariconerío cerdofacista, además comprobamos, después de un exhaustivo análisis, que nunca o casi nunca ha sido el pueblo el que ha comandado las revoluciones sociales, que generalmente son grupitos de iluminados que le tributan al delirio representacional. Por eso lo de la tía Pame, a pesar de que nos gustó harto, no nos tincó mucho estratégicamente.

La tía Meche, a todo esto, después de una experiencia tan mala en la política, no quería que nosotras anduviéramos escuchando a cualquiera que nos metiera cosas en la cabeza. Ella padeció en carne propia el machismo de los políticos profesionales que andan siempre tratando que una se los baje. Es que a nosotras no nos toman en cuenta, además a los huevas lacias les cargan las cabras que le somos inteligentes y que tenimos nivel cultural y hablamos de corrido, prefieren a las cuicas ordinarias que hacen de ladies, como la tonta de la Regalona (creo que su apellido es Yáñez o Ibáñez), un cadáver político que nos envía la cerdoderecha, una charchetuda con plata que posa en unas gigantografías ordacas junto al candidato macho, vistiendo poleras medio húmedas, en que se les notan los pezones, y bien teñida, la hueona, para que no quepa duda que es ruciecita (algo parecido hace la asquerosa concertación con el Tongolini). Y parece que en las próximas semanas viene Marquitos, y ese no las tiene lacias, por eso vamos a ir con las chiquillas y mis alumnas a verlo al muy pendejo. Igual el culiao es del partido que dejó solo al compañero presidente Allende, lo desprecio por eso.

Al final nos dimos cuenta, cuando pasamos a tomarnos un fuerte, que lo mejor es trabajar bien la cosa doméstica, que es la base de cualquier propuesta de economía política general, y hacernos más expertas de lo que somos en ese metro cuadrado, y apoyar iniciativas no tan machas, obsesionadas por la visibilidad mediática. Pero a la gente igual le gusta la exhibición impúdica de la ordinariez. Yo creo que una debe ser puta, pero de la puerta para adentro. ¡Ay!